Una reedición de la discografía completa de I.E.M., y convengamos que estos temas de I.E.M. eran muy difíciles de encontrar dado que sus ediciones fueron de una tirada muy limitada que ya se había por descatalogada ya hace mucho tiempo. Otro enorme aporte de LightbulbSun, y para aquellos que no están familiarizados con esto, les cuento que estos son los álbums en formato boxset de I.E.M., o Incredible Expanding Mindfuck, o el apodo de Steven Wilson para sus exploraciones psicodélicas y krautrock creadas entre lo que va de 1996 hasta el 2001 que pueden resultarte una especie de shock. Este compilado reúne con los 3 álbumes de estudio en este período, y definitivamente har algunas joyas aquí que seguramente serán muy apreciadas por el público cabezón. E ideal para cerrar otra semana a pura música en el blog cabeza, aquí tienen mucha música por si el fin de semana se presenta feo y lluvioso y se te joda el asado... con esto no te vas a aburrir.
En 1996 aparecía un vinilo en una limitadísima edición de 500 copias con una portada negra en la que sólo se veía una foto en tonos sepias en un recuadro, con una escena rural de la Inglaterra de principios de siglo y tres grandes letras blancas: I.E.M. Simplemente: I.E.M., nada más, pero en su interior Wilson profundizaba en los sonidos más avanzados de los setenta, como los que producían bandas como Amon Dull II, Neu!, Faust, Popol Vuh, los primeros Kraftwerk o Tangerine Dream. Los pocos discos que nos dejó el proyecto I.E.M. suenan con una frescura que sólo da la libertad creativa de un músico que sabe que está haciendo una música sin expectativas comerciales (todos los discos tuvieron tiradas reducidísimas) lo que le libera de cualquier preocupación por agradar o de cualquier pensamiento de ganancia monetaria.
En este box set todos los álbumes se ofrecen en su formato original, no remezclados ni remasterizados (y en realidad no es que necesitaran ninguna manipulación), y vienen en hermosas portadas, acompañadas de folletos llenos de fotografías en blanco y negro de principios del siglo XX. No se proporciona la historia de la banda, pero dado el misterio que rodea a I.E.M., está bien y es parte de la cosa.
Aclaro que acá no encontrarás nada que se parezca a riffs pesados o melodías pop, estas son largas improvisaciones, con exploraciones espaciales y coqueteos con el sonido de los primeros experimentos electrónicos y progresivos en la línea de Tangerine Dream de Klaus Schulze y sonidos cercanos al krautrock, y es por eso que quizás estos temas pueden ser completamente desagradables para muchos fanáticos de Porcupine Tree. Así que si pensabas que "Metanoia" es una pavada autoindulgente, entonces deberías mantenerte alejado de esto que ahora presentamos.
Sea que te guste o no, lo cierto es que esta agradable sorpresa nos da un motivo inmejorable para volver sobre la música de la Incredible Expanding Mindfuck. No hay ninguna información en los créditos acerca de los músicos que participan en la grabación por lo que sería de suponer que es el propio Steven Wilson quien interpreta todos los instrumentos. No sería de extrañar, ya que el universo de Steven Wilson es de una riqueza y complejidad extraordinaria, pero en realidad Wikipedia dice que los músicos que acompañaron a Wilson fueron el bajista Colin Edwin, el instrumentista de viento Geoff Leigh (ex-Henry Cow), y los bateristas Chris Maitland y Mark Simnett (de Bark Psychosis).
Vamos ahora con algunos comentarios sobre cada uno de los discos...
El universo de
Steven Wilson es de una riqueza y complejidad que a veces es necesario un
experto en Tolkien o en algún autor similar para seguir la pista a todos sus
proyectos y ocurrencias. Hemos hablado en muchas ocasiones ya de cómo Porcupine
Tree comenzó siendo una banda ficticia, supuestamente situada en los años
sesenta o setenta y cómo sus primeras cintas se comercializaban casi como si de
un descubrimiento arqueológico se tratase. Con el tiempo se desveló que no
existía tal banda y que, en realidad, todo se trataba de la invención de un
músico en solitario. La historia es sobradamente conocida por los lectores del
blog por lo que no merece la pena extenderse sobre ella.
Sin embargo, toda
la mitología que Wilson construyó alrededor de la historia inventada de la
banda y de sus miembros imaginarios iba a tener un recorrido inesperado unos
años más tardes. Entre los grupos en los que tocaban o habían tocado los
miembros de aquellos Porcupine Tree salidos de los “fancines”, se encontraba
una enigmática banda llamada Incredible Expanding Mindfuck, también conocida
por sus iniciales, I.E.M. Siempre según la fascinante historia oculta de
Porcupine Tree, aquel proyecto dejó algunas grabaciones extrañas sin publicar
que serían objeto de búsqueda por los coleccionistas de rarezas.
Volviendo al
mundo real, en el que Porcupine Tree eran ya una banda real, con miembros
estables, discos varios y conciertos habituales, Wilson decidió rescatar
aquella vieja historia en un giro argumental notable del que ya hemos hablado
en su momento: Porcupine Tree experimentaban un giro desde la psicodelia y la
electrónica hacia un rock algo más comercial. Wilson seguiría dando rienda
suelta a su vena electrónica más interesante en No-Man de la mano de Tim
Bowness y también en Bass Communion. ¿Dónde quedaba el sonido “setentero”,
experimental, planeador y psicodélico que formó parte durante un tiempo de los
discos de la banda? La respuesta es fácil de imaginar para el lector más
despierto: En I.E.M.
Contra todo
pronóstico, en 1996 aparecía un vinilo en una limitadísima edición de 500
copias con una portada negra en la que sólo se veía una foto en tonos sepias en
un recuadro, con una escena rural de la Inglaterra de principios de siglo y
tres grandes letras blancas: I.E.M. Justo era que si Porcupine Tree dio el
salto desde la imaginación de Wilson al mundo real, otra banda de pasado
similar e igualmente inventada por el músico tuviera su oportunidad. Bajo el
nuevo pseudónimo, Wilson aprovechó para profundizar de lo lindo en los sonidos
más avanzados de los setenta, como los que producían bandas como Amon Dull II,
Neu!, Faust, Popol Vuh, los primeros Kraftwerk o Tangerine Dream. Los pocos
discos que nos dejó el proyecto I.E.M. suenan con una frescura que sólo da la
libertad creativa de un músico que sabe que está haciendo una música sin
expectativas comerciales (todos los discos tuvieron tiradas reducidísimas) lo
que le libera de cualquier preocupación por agradar y minucias por el estilo
que, quizá, sí empezaba a tener más en cuenta en otros proyectos. Hablamos
tiempo atrás de uno de los discos del “grupo”, “Arcadia Son” y hoy es el turno
del que supuso su debut, sin título alguno. Simplemente: I.E.M.
Una de las imágenes incluidas en los discos de I.E.M.
“The Gospel According to the I.E.M.” – El título del tema no
da ninguna pista real sobre su contenido ya que, evidentemente, no es el “gospel”
un estilo cercano a ninguna de las versiones de Wilson que hemos podido
escuchar en estos años. Por el contrario, lo que escuchamos es un fondo electrónico
ambiental que sirve de breve introducción para un poderoso ritmo de bajo y
batería que suena “krautrock” por los cuatro costados, recordándonos mucho el “Hallogallo”
de los alemanes Neu! que el propio Wilson interpretó con Porcupine Tree en
fechas cercanas al disco de I.E.M. Sobre el machacón ritmo mecánico escuchamos
una serie de improvisaciones de Wilson a la guitarra realmente fantásticas,
consiguiendo envolver al oyente y arrastrarle en un desenfrenado viaje psicodélico.
Al llegar al ecuador del tema, se produce una pausa ambiental en la que
escuchamos todo tipo de efectos electrónicos, juegos de cintas, fondos de mellotron
y demás artificios con los que el artista homenajea al que fue uno de los géneros
más influyentes de su momento. No tarda en aparecer de nuevo la sección rítmica
para llevarnos, ahora sí, casi hasta el final de una pieza magnífica que hará
las delicias de los aficionados al viejo “krautrock”. Los últimos instantes en
los que escuchamos una serie de voces casi fantasmales componen una inquietante
coda para una pieza espectacular.
“The Last Will and Testament of Emma Peel” – El segundo
corte del disco, con homenaje al personaje de la serie televisiva “Los
Vengadores” en el título, nos muestra de nuevo las influencias germánicas en la
música de Wilson pero acercándose más, en esta ocasión, al lado más electrónico
del movimiento, a lo que podríamos llamar los momentos iniciales de la “Escuela
de Berlín”, fundamentalmente al sonido de Klaus Schulze de “Irrlicht” o los
Tangerine Dream de “Zeit” o “Atem”. Atmósferas irreales, oníricas, en las que
escuchamos guitarras, sintetizadores analógicos, percusiones aisladas, que
dibujan un paisaje indescriptible. También en este terreno muestra Wilson una
gran capacidad para desenvolverse con total soltura.
“Fie Kesh” – Nos traslada nuestro artista ahora a un
universo completamente diferente en el que suena un bajo repitiendo una misma
secuencia de notas una y otra vez acompañado de una percusión exótica que bien
podría ser una tabla. Suena un fondo electrónico combinado con campanillas y
otros efectos y una guitarra acústica desgrana una serie de melodías de aire
oriental. Más adelante se une al grupo la eléctrica con una serie de
improvisaciones muy acertadas. Wilson se acerca en esta pieza al sonido de otro
músico admirado por nosotros como es el griego Vangelis pero no a la versión más
popular y grandilocuente de las grandes bandas sonoras o a sus discos “cósmicos”
de los setenta sino a la menos conocida de discos como “Earth” y trabajos de
esa misma época. Aquel Vangelis impregna por completo esta composición de
Wilson lo que no es sino un reflejo de la admiración del británico por el
compositor griego.
“Deafman” – Cerrando el disco encontramos una pieza de “space
rock” en toda regla en la linea de Guru Guru o los primitivos Kraftwerk
anteriores a “Autobahn”. Un ritmo vivo, una guitarra optimista, efectos electrónicos
por doquier y pequeñas intervenciones vocales sin texto reconocible. Todo ello
combinado con una maestría inigualable que ha hecho de Wilson una figura
imprescindible hoy en día.
El repaso que consigue hacer el líder de Porcupine Tree de todas las
tendencias que integraron el
krautrock entre los años sesenta y setenta en menos de 40 minutos, que
es lo
que dura el disco, es asombroso. La capacidad de síntesis de estilos, la
frescura
de muchas de las ideas aunque tomen la apariencia de un género para
muchos
extinto y la impecable forma de plasmarlo en una grabación hacen de este
primer
disco de I.E.M. una joya recomendable para cualquier aficionado al rock
progresivo,
a la música electrónica o, sencillamente, a la música más vanguardista
que se
hizo en aquellos años mágicos. La pega aparece a la hora de adquirir el
disco.
Como ya hemos dicho, las tiradas iniciales eran tan reducidas que quedan
ahora
como objeto de deseo de los coleccionistas más pudientes. Existió una
edición
en CD posterior también descatalogada y la alternativa más factible hoy
sería
la de intentar localizar una caja que conteniendo todos los discos de
I.E.M.
apareció en el mercado hace unos pocos años, aunque lo limitado de su
edición y
el tiempo transcurrido, hacen de la tarea algo igualmente complicado y
económicamente costoso. Sin embargo, parafraseando la clásica
introducción de los capítulos de "El Equipo A": "Si algún día tiene
suerte y se los encuentra, quizá pueda comprarlos".
Incredible Expanding Mindfuck (I.E.M.) - An Escalator to Christmas (1999)
A veces pasan
cosas así. Habían pasado apenas unas horas desde que publicamos la última
entrada dedicada a I.E.M. en la que afirmábamos que sus discos eran muy
difíciles de encontrar dado que su última edición fue una tirada limitada que
ya había sido descatalogada cuando leíamos que a lo largo de este 2014, la
discográfica Tonefloat va a volver a editar en los próximos días la preciosa
caja que contenía los cuatro discos del proyecto más particular de Steven
Wilson.
Esta agradable
sorpresa nos da un motivo inmejorable para volver sobre la música de Incredible
Expanding Mindfuck, en este caso, sobre el que fue el segundo lanzamiento de
Wilson bajo esa denominación, el EP “An Escalator to Christmas”. Apareció en
1999 sólo en vinilo y más tarde tuvo versión en CD, antes de pasar a formar
parte, en una versión ampliada de la comentada caja. El disco continúa con la
exploración de los sonidos cercanos al “krautrock” por lo que ningún oyente
debería llevarse sorpresa alguna llegados a éste punto. Llama la atención la
diferente forma de organizar el tracklist en la versión en CD que vamos a
comentar y la mucho más fragmentada del antiguo vinilo. En la cara A de éste,
figuraban hasta 10 títulos distintos, la mayoría de ellos de menos de 35
segundos de duración. En el disco compacto, en cambio, la pieza aparece como un
todo con el mismo título del EP. La cara B del vinilo es igual en la nueva
edición que, además, trae un par de temas extra que comentaremos en su momento.
Como ocurría en los otros trabajos de I.E.M. que hemos comentado ya, no hay
ninguna información en los créditos acerca de los músicos que participan en la
grabación por lo que sería de suponer que es el propio Steven Wilson quien
interpreta todos los instrumentos. Esto no es del todo cierto aunque sólo el
músico lo sabe. En un comentario en una página web hecha por un fan en la que
se encuentra la discografía más detallada que podemos hallar del músico
británico, Wilson afirma que “es evidente que no soy la única persona que toca en
“I.E.M.”, “An Escalator to Christmas” y “Arcadia Son” y te puedo asegurar que
los nombres que aparecen en la contraportada de “I.E.M. Have Come for your
Children” no se corresponden con la lista de intérpretes del disco (aunque
algunos de ellos lo hacen). ¿Es confuso, eh? Justo lo que quería.”
Imagen de la caja con la discografía completa de I.E.M.
“An Escalator to
Christmas” – Abre el disco un niño recitando las primeras letras del
abecedario. Inmediatamente después, la voz de Steven Wilson en el papel de
narrador nos habla de sí mismo como miembro de un grupo de poesía alternativa
llamado “Boris the Cow”. Presenta entonces la música como un cassette
recopilado por un tal “S.Wilson”. Es entonces cuando comienza la música con un
bajo que repite una serie de notas acompañada de la batería en ese monótono
estilo que conocemos como “krautrock”. Este artefacto rítmico es aprovechado
por Wilson como la base sobre la que comenzar una ácida improvisación a la
guitarra eléctrica aderezada con efectos electrónicos y el sonido del
“autoharp”, instrumento por el que el músico siente una gran predilección. Un
par de fragmentos vocales interrumpen la música que experimenta un giro hacia
sonidos exóticos (ritmos de tabla hindú) envueltos en melodías de órgano al más
puro estilo de los primeros Tangerine Dream. Nuevo corte en el que oímos otra
grabación que parece extraída de la radio o de una vieja película antes de
entrar en la parte final, con un sonido etéreo que podría proceder de un
mellotron, aunque nos inclinamos por un órgano Hammond modificado a la manera
del Vangelis de las primeras bandas sonoras para Frederic Rossif. “Headphone Dust”
– La que era la cara B del single de vinilo original es una pieza de guitarra
acústica combinada con eléctrica en un estilo muy “floydiano”. Los sonidos de
órgano que la acompañan, ayudan a crear una atmósfera muy particular y
acertada, homenaje al folk más psicodélico de finales de los años sesenta. Un
instrumental magnífico en el que su autor se revela como un perfecto dominador
de todo tipo de estilos.
“Interview” – Un
breve corte en el que sólo se escuchan unas notas de flauta sobre el clásico
ruido de fondo de las viejas cassettes precediendo a una breve frase sin
demasiado sentido abre la serie de tres cortes que aparecen como “bonus” en la
versión del disco para la caja con la discografía completa de I.E.M.
“An Escalator to Christmas (extended)” – La versión
extendida del corte principal del disco es, en realidad, una revisión de la
parte central del primer tema del trabajo, aquella protagonizada por la tabla y
el órgano. Se pueden apreciar algunos arreglos vocales que no estaban presentes
en la pieza anterior y algunas variaciones en el ritmo de la misma, con la
adición aquí de algún nuevo instrumento. En un momento determinado, se difumina
el órgano y la percusión quedando sólo una base electrónica en primer plano con
la única compañía del clásico sonido de flauta de los viejos mellotrones.
Vuelve a hacerse un hueco la tabla y podemos asistir así a una perfecta muestra
de sonido electrónico de los primeros años de la “Escuela de Berlín”, antes de
que el secuenciador reinase por encima de todos los demás artilugios.
“I.E.M. Have Come for Your Children” – El último tema del
disco ahonda en la exploración por los orígenes de la música electrónica
moderna en su vertiente alemana con un viaje por los sonidos más oscuros del
género adornados por la guitarra de Steven. Como novedad frente a los cortes
anteriores, escuchamos una batería que perfectamente podría haber interpretado
el Klaus Schulze del disco de debut de Tangerine Dream: “Electronic
Meditation”. A modo de tema oculto escuchamos un extraño anuncio que termina
conviertiéndose en una serie de ruidos característicos del momento en que se
pasa un CD hacia adelante con el “fast forward”.
No es habitual que comentemos aquí singles o EP’s pero dado
lo reducido de la discografía de I.E.M. todos los lanzamientos tienen su peso.
Tenemos otros posibles singles de varios artistas en la recámara que por sus
especiales características merecerán una entrada en su momento aunque no será
algo que se repita con demasiada frecuencia.
La caja recopilando los cuatro discos de I.E.M. está
disponible ya en pre-order en la página de la discográfica. En un par de días,
comienzan a enviar las copias solicitadas según reza allí: headphonedust
Incredible Expanding Mindfuck (I.E.M.) - Arcadia Son (2000)
Ya hemos tenido ocasión en La Voz de los Vientos de explorar
algunos de los proyectos de Steven Wilson. Incredible Expanding Mindfuck
o I.E.M. como también se conoce a esta encarnación del músico es otro
de ellos aunque, a diferencia de los que tratamos anteriormente
(Porcupine Tree o No-Man), I.E.M. es un proyecto ya cerrado
definitivamente.
Entre 1996 y 2001, Wilson utilizó a I.E.M. para dar rienda suelta a
aquella música que no terminaba de encajar en sus otros proyectos,
especialmente ideas cercanas a la psicodelia, el krautrock y, en sus
propias palabras, el space-jazz se grupos como Sun Ra.
"Arcadia Son" fue el segundo LP de I.E.M. y se lanzó, como era habitual
en este proyecto, en una limitadísima tirada. Aunque podamos ver que el
trabajo está compuesto por ocho cortes, en realidad se trata de cuatro
auténticos temas acompañados de breves transiciones o fragmentos sonoros
no musicales. Se abre el trabajo con "Wreck", una brevísima
introducción de aire jazzistico que continúa con un fragmento de
diálogo, en el que la persona del título, "Beth Krasty", nos explica que
adora el rock y que tiene una baqueta que tiraron al público en un
concierto de Ozzy Osborne para llegar al primer tema del disco
propiamente dicho, "We Are Not Alone", una composición psicodélica con
toques de jazz que encajaría perfectamente en cualquier disparatada
escena de una película de David Lynch. "Cicadian Haze", el siguiente
corte es una especie de homenaje a los Tangerine Dream de los primeros
años setenta pero sumando a la mezcla percusiones africanas.
"Politician" es otra transición de un minuto, probablemente extraída de
alguna película pornográfica de los setenta, a juzgar por las
musiquillas que suenan de fondo en la escena. Llegamos así a "Arcadia
Son", un corte de cerca de ocho minutos de pura psicodelia con ácidos
solos de guitarra eléctrica acompañados de efectos electrónicos
alucinógenos y ocasionales melodías de flauta, todo ello sobre un ritmo
casi hipnótico de batería. El gusto por el krautrock de Wilson queda
plasmado claramente en este corte que nos deja a las puertas del tema
más extenso del disco, y no sólo en el título: "Shadow of a Twisted Hand
Across My House" es una larga composición de más de veinte minutos en
la que tenemos de todo, mellotrones, una batería acelerando
progresivamente mientras el saxo improvisa una alocada melodía en la
primera parte del tema, guitarras eléctricas distorsionadas al
límite, pasajes electrónicos como el que ocupa toda la parte central de
la composición al más puro estilo del primer Klaus Schulze y que va
evolucionando hasta construir un precioso pasaje secuencial con el que
se cierra la pieza. Nos queda aún un último corte pero es testimonial,
"Goldilocks Age 4" no es más que un niño hablando durante algo más de un
minuto.
Wilson sólo lanzó 3 LPs y un maxi bajo el nombre de I.E.M. y no son nada
fáciles de encontrar hoy en día. Hace algo más de un año, estos cuatro
fueron editados en una caja especial de tirada limitada. Hemos
encontrado algunas copias de segunda mano disponibles aquí: amazon.co.uk
Lista de Temas: I.E.M. 01. The Gospel According To The I.E.M. (12.58) 02. The Last Will And Testament Of Emma Peel (8.10) 03. Fie Kesh (8.23) 04. Deafman (9.06)
An Escalator To Christmas 01. An Escalator To Christmas (10.33) 02. Headphone Dust (6.11) 03. An Escalator To Christmas (Extended) (13.04) 04. I.E.M. Have Come For Your Children (Vinyl Bonus Version) (8.11)
Arcadia Son 01. Wreck (1.25) 02. Beth Krasky (0.26) 03. We Are Not Alone (8.02) 04. Cicadian Haze (6.24) 05. Politician (1.08) 06. Arcadia Son (7.56) 07. Shadow Of A Twisted Hand Across My House (20.23) 08. Goldilocks Age 4 (1.12)
Have Come For Your Children 01. Untitled (35.37) 02. Untitled (8.02) 03. Untitled (7.10) 04. Untitled (12.02) 05. Untitled (5.29) 06. Untitled (4.31)
Alineación:
- Steven Wilson / Guitar, Keyboards - Colin Edwin / Bass - Mark Simnett / Drums - Jeff Lee / Flute
Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...
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