Nuestro tiempo puede ser tan miserable que no logremos encontrar en la sociedad que nos rodea la naturaleza humana que necesitamos para resistir a las dos lacras de nuestra época: el exceso de miseria y la miseria del exceso. Estamos tan hartos de este planeta que nos preguntamos por qué el mundo, nuestro mundo, ha devenido en una escombrera de piernas y brazos mutilados, de hambre y pobreza infinita, como si un cocinero loco se ejercitara en desigualdad y metralla haciendo un sofrito de acero y carne humana sobre el que guisar sus obsesiones. Por José Luis Lanao En nuestra aldea libertaria hay seres humanos que no tienen donde caerse muertos. Esta expresión, la de caerse muerto, se pronuncia muy a la ligera, pero nos estremeceríamos si reparáramos en su literalidad y en el presente que rodea la frase. Todo ello acontece en un contexto de sociedad maltratada, deprimida. Aunque en realidad no se está deprimido, solo se tiene un salario bajo. A base de externalizar derechos, n...