Desde nuestro espacio queremos ensayar una pequeña despedida para un grande del arte rioplatense, el Negro Rada. El pasado 26 de agosto alguien reforzó esa idea que suena en las calles: “se están yendo los buenos” e hizo correr la voz de una noticia que no queríamos escuchar, la pérdida de un artista popular. Por Jorge Garacotche Ese miércoles 26 de agosto, estaba en la sala de espera de un médico cuando en varios grupos de chat se empezaba a hablar de la partida del Negro Rada. Sabía que estaba internado, alguien me dijo que peleaba contra una neumonía, pero tuve cierta duda, ¿en serio que se puede morir el Negro Rada? Pero resultó cierto y de inmediato los mensajes fueron dolor y sorpresa. Enseguida pensé que la tristeza iba a inundar las dos orillas del río más ancho del mundo, en esas dos ciudades que le sirvieron de trampolín para lanzarse a una carrera de muchos años, discos, recitales, giras, sonrisas, bajones, éxitos y tantísimas cosas, pero el tipo siempre se las rebusc...