En su artículo «La operación secreta para que los trabajadores festejen su propio ajuste», publicado en el diario Tiempo Argentino, el periodista Mariano Quiroga plantea que la reforma laboral impulsada por el gobierno de La Libertad Avanza (LLA) no es únicamente una iniciativa meramente económica, sino más bien una operación cultural y comunicacional de precisión quirúrgica. Su objetivo es transformar la percepción colectiva sobre el trabajo, los derechos y la justicia social. La pregunta que articula esta estrategia es radical: ¿cómo hacer que un trabajador acepte —y hasta celebre— una reforma que lo perjudica? La respuesta no está en los números del presupuesto ni en los indicadores de productividad. Está en el lenguaje, a partir de una narrativa que, lejos de acercarse a la verdad, apunta a moldear un marco mental, donde, en el caso que nos ocupa, prima el culto al mérito propio. Aquí es donde entra en escena Frank Luntz, un consultor político y encuestador estadounidense, cono...