Dios es un juguete del hombre, hombre que bendice a ciertos hombres cuando el diezmo hace agua la boca, y juega vestído de blanco ocultando su bruno pasar, librando de todo mal al asesino que mata sin culpa por ¡La guerra justa!. Dios duele. Y ¡Videla! se revuelca en su tumba eternamente. Aquella paz violada en cada intento de lograrla, imposible, es reconocida una y otra vez en el cerrar de ojos de la muerte, el instante que vive en ella. Una y otra vez para siempre Una y otra vez para siempre Una y otra vez para siempre. ¡No, no hay paz!. Un actor, los personajes, un actor, el personaje, dos actores en un caos con matices. El drama, un comediante, la satira, el grotesco, en que los personajes aparecerán, entre la escenografía que de una y otra forma conforman la trama. La patria gris, el error de las palabras, y el horror de la acción. 30.000 flexiones, (desgracias), cuerpo a tierra soldado!. Todo lo que vimos es verdad. Sandrina Gallego. Ficha técnica: Autoría: Vicente Muleiro Actúa...