A partir de las acusaciones contra la selección y la Argentina muchos pudieron percibir por primera vez como funcionan las psyops (operaciones de acción psicológica) y las campañas de manipulación de emociones, opiniones y sentimientos desde las redes y los algoritmos, y su capacidad de influir en las audiencias construyendo estereotipos y llevando agua para su molino, el que fuera éste. Es de esperar que en lo sucesivo conserven la misma capacidad de detectarlas y descartarlas, porque van a seguir existiendo, en especial cuando se avecinen las elecciones. Quizás la diferencia esté en que prejuicios o sesgos cognitivos confirman esas campañas y cuales no, más que en su eficacia intrínseca. Se puso en entredicho la proclamada infalibilidad de la derecha y sus aparatos comunicacionales para captar el sentir de las masas, y dirigirlo en su provecho. Milei, su gobierno y su estructura y dispositivos de construcción de sentido estuvieron todo el tiempo bailando la coreografía equivocada, ...