El analista político Fernando Rosso publicó en Panamá Revista un ensayo —Milei y la maldición de Laclau— en el que examina los fundamentos teóricos del núcleo discursivo del mileísmo y su eficacia inicial para articular el descontento social. En el ejercicio del poder, esa construcción —una versión rudimentaria y en buena medida distorsionada del pensamiento de Ernesto Laclau— enfrenta ahora su prueba más exigente: responder a la materialidad de las demandas que la hicieron posible. Aquí un resumen de la nota de Rosso. Por Fernando Rosso Durante los últimos años circuló la afirmación de que el mileísmo había logrado descifrar la clave gramsciana de la política mejor que la propia izquierda. No era solo una hipótesis: era también una consigna de época, repetida con seguridad performativa por voceros e intelectuales afines. Como toda fanfarronada eficaz, servía más para ordenar el clima que para explicar la realidad. Sin embargo, la tesis es, como mínimo, imprecisa. Lo que el fen...