Si pensabas que los japoneses solo servían para hacer cámaras de fotos o dibujos de robots gigantes, es porque nunca te cruzaste con Kenso. Y específicamente con su tercer disco, "Kenso III" (1985), que es donde estos tipos decidieron que la física y la velocidad de los dedos no eran un impedimento para hacer música que te vuele la peluca. Gracias a LightbulbSun llega el tercer "Kenso", que es donde llegan a pulir su sonido de manera que ya no hubo vuelta atrás; este disco es el punto de equilibrio perfecto, no es ese jazz-rock aburrido para escucharlo de sonido de fondo mientras hacés otra cosa (o sí, pero te vas a perder de una gran alegría); es una explosión de energía que mezcla el sinfonismo europeo con una sensibilidad melódica muy japonesa, en una montaña rusa emocional que va desde la paz bucólica hasta un incendio forestal de notas pero con un toque de disciplina samurai. "Kenso III" es un disco obligatorio. Es música para gente que no le tiene ...