Ir al contenido principal

Final del largo viaje (La pelota no se mancha II)

“Gane quien gane, pierde el pueblo” era un leitmotiv pesimista del trotskismo. Años ochenta o noventa. Lo vimos escrito en la tapa de alguna Prensa Obrera. Después de ganarle a Inglaterra para muchos se reescribía un poco así: “gane quien gane la final, nosotros ya ganamos”. Y fuimos así contra España. Como si no importara tanto perder. Pero importó perder. Hay un silencio esta mañana, como una nube negra, feriado de facto, todo a media máquina. Porque con los días se da la oportunidad de llenar cualquier rivalidad. Y hasta nuestros rosistas le encontraron la vuelta a odiar por un rato a España. Pero la sensación había quedado: el partido que había que ganar se ganó. El partido trascendente. El clima de mundial es puro desborde, se come al fútbol. La queja del querido Coronel Gonorrea (“Hay gente que esta hace días escribiendo obsesivamente sobre fútbol sin decir, en rigor, nada de fútbol”) acierta en lo que ve, pero eso que ve es inevitable.


Por Martín Rodríguez

 

Rumbo al bar Mar Azul, donde decidimos ver el partido contra Inglaterra con mis dos hijos mayores, el del medio, el de 10, el que siente que vive “su primer mundial en serio” (él mismo le bajó el precio a lo que vivió con seis años en el 22, “No entendía nada, pá, vos lo sabés”, me dice, y el hermano más grande trata de explicarle que tampoco para él fue tan así el anterior mundial) me dice que siente que igual “falta algo”. Que este es su mundial, que ese álbum lo vamos a llenar, que Parque Centenario siempre nos espera, pero que hmmmm… aún falta algo. ¿Qué? No sabemos. No lo logramos convencer entre su hermano y yo. Dos horas después, mientras me veían llorar de rodillas en la puerta del bar y ellos se abrazaban a desconocidos, en el segundo gol a los ingleses, y como si la conversación hubiera quedado en pausa, secándose no sé si las propias lágrimas o la transpiración ajena, me dijo: “Sí, ahora sí es histórico”. Y confirmaba algo que había quedado por responderse a él mismo: esto es histórico. Le faltaba sentir eso. Que había algo histórico que por fin llegaba. Y que esto se parece a algo que no espera que se lo cuente ni su hermano, ni yo, ni ningún tío. Esto es algo que él mismo va a contar a los que vienen. Que él es también parte de esa cadena, del eslabón de la larga charla nacional. “Esto es histórico”. Y se reía. Y el colectivo 37 pasaba tocando bocina. Y los taxis paraban. Y esas escasas cuadras que nos separaban del Obelisco empezaban a llenarse.

Las cábalas también se crean en vivo. Ese partido estuve parado en los dos goles de Argentina. Iba y venía. Salía del bar, él me acompañaba. Le salían puteadas. Pero cuando quedaban segundos del partido ya finiquitado, le dije que me deje solo, afuera, y grabé ese momento. Y lo grabé para él y su hermano junto a los que estaban ahí. Carlitos, el mozo; Javier, que hace el café en la barra; una familia de abuelos y nietos; un matrimonio de ecuatorianos con su bebé; y muchos más. Y mis dos hijos que literalmente no sentían ningún incentivo en ser grabados y pidieron que no lo suba a ninguna red. Pero se vivió algo histórico dentro de lo histórico que es siempre esta rivalidad que se evocaba en tantas cosas (Malvinas, los caídos, “El Partido”, el gol con la mano y el otro gol, etcétera), o sea, un partido que tenía tantos símbolos adentro, tanto bronce, tanto barro y sangre; pero lo histórico es que había guardada una página en blanco más, que en medio de todo eso, Scaloni, Messi y compañía pudieron escribir una página más. Y creo que incluso cuando Scaloni y Dibu -antes y después- le “bajaban el precio” al partido, no era solo un gesto de responsabilidad lógico, sino incluso una necesidad personal: vaciar un poquito de Historia para que entre la propia. Para poder escribir su propia página. Para entrar. Y eso histórico ahora se traspapela con esta final en la que España nos barrió. (Y, como dijo Bilardo, ¿quién se acuerda del segundo?) Pero con Scaloni y su ciclo me pasó con mis hijos algo de lo que Quimey Lillo escribió acá agradeciendo que “nuestros hijos tengan la edad suficiente para recordar estos días para siempre”. Estos días y esta era. Y ella apunta a un grado de ejemplaridad en el equipo que es también el espíritu que contagia la selección. Comparto eso. Una selección que no se sube a tu “causa”, que no forma parte del ovillo de tu araña pollito ideológica, sino que te invita a que te subas vos por un rato a su modo de hacer las cosas. Los jugadores son hijos de este país, del pueblo de las mil caras de este país. Eso es Dibu: “ver a mi mamá limpiar edificios”.


¿Quién le va a medir el aceite a Dibu? ¿En qué cuadrícula de víctima multicultural hace ingreso su forma soberbia de épica nacional? Dibu también es un “a mí qué mierda me importa” porque forjó sus propios símbolos de hijo de un país donde millones de madres limpian edificios y millones se sostienen sobre el sacrificio de madres que limpian edificios y casas y el culo de bebés ajenos. Los comunes. Identidad, equipo más que individualidades, cuidado, respeto al rival haciéndose respetar, raíces, picardía y piedad final. Algo de eso definió a La Scaloneta. Y un modo de dar vuelta por un rato una época que combina dos velocidades que se ahogan: el scrolleo efímero y el exceso de símbolos que creen que van a producir acontecimientos. La Historia se hace más a ciegas. Y no me importa lo que Dibu o Scaloni o Messi dicen de nuestros símbolos, me importa que fueron capaces de crear nuevos símbolos que inevitablemente contienen el pasado. Porque es así, toda sangre es sucia. Y al fútbol le pueden meter VAR, pausa de hidratación, jugadas preparadas, pero hay un segundo en que retorna a su cauce natural, al juego inocente de una rivalidad necesaria, a la creatividad despojada, en su grado cero, y esa simplicidad de once contra once corriendo detrás de una pelota que era la reducción del desdén borgiano sobre el fútbol es también lo irreductible que nos tiene así, pendientes, secuestrados por un mes, excediendo los límites de lo “específico”, escuchando a los que saben y haciéndonos escuchar, agregando significado, recordándonos no sólo que es “solo un juego”, sino, su contrario: que es el juego que por un momento nos repone el por qué de todo lo demás que sostenemos.

El mundial es un largo viaje que hacemos sin mover el culo. Y del que volvemos mejores. Y complejizamos porque simplifica. Porque, quieras o no, te guste más o menos el nacionalismo, aunque le tengas que pedir permiso a los profesores de instrucción cívica o los sociólogos, llames pibes o héroes a nuestros combatientes, la palabra Malvinas -que por un día la misma selección puso en la boca del mundo- nombró en eso algo que es lo que más tenemos en común en esta Argentina dividida. Que cierra grietas por abajo. Que aleja a los vampiros de la “polarización” y el negocio del país dividido. Y pasa porque a la vez un mundial no es un recital de Coldplay, no es una coreografía de Chris Martin cantando en esperanto con turistas del planeta; aunque reabsorba la mueca de eso. El mundial es un gordo, un asado en cruz, un “haz tu gracia” de cada nación en los restos del sueño global, sus pies de barro, y un acontecimiento en el que aflora la periferia universal, desde Cabo Verde con Linkedin para rastrear jugadores en su diáspora global hasta las cuitas coloniales que perduran en el siglo 21.

No es la fiesta de la globalización, es la fiesta de un mundo real con Corea del Norte pisando la Londres del 66 o un grito de soberanía en la Atlanta del 26. E incluso, también, el mundial exhibe y nos permite romper “la penúltima zoncera del wokismo”, como dice Pablo Touzon cuando, por ejemplo, nos acusan desde el norte de “no tener negros en la selección” (como de hecho tampoco tienen tantas selecciones sudamericanas) y nos convierten en una especie de Sudáfrica o Alabama. “La exportación de los traumas raciales de la zona norte del mundo a la Argentina. Al final, lo decolonial es lo más colonial que hay”, dice Pablo. “Un episodio más de la guerra popular y prolongada del universo woke contra la historia real, un estalinismo bajas calorías que acomoda los hechos históricos para que les cierre la ideología.”

Lionel Messi nació un miércoles 24 de junio de 1987 en la ciudad de Rosario. Vivió sólo trece años en el país, y en el 2000 se mudó a la ciudad catalana. Barcelona pagó el precio del tratamiento que garantizó su desarrollo. En 2004, decidió no ser español. Decidió ser argentino. Nosotros lo elegimos, él nos eligió. Y él fue un elegido de Dios. Cedió los derechos de héroe eterno a Maradona (al que adora) para hacerse más liviano. Para correr más ligero. La ciencia puso su cuerpo a la altura de la historia del fútbol y el fútbol lo puso a la altura de la historia argentina. Messi es un héroe. Es bárbaro que así sea. Pasó el Mundial, quedaremos raspando el fondo de olla hasta que el último apague la luz. Escribir en este estado de emoción es el tropiezo mayor contra el pudor. Todos estos textos que escribimos se autodestruirán en unas semanas, pero cuando vuelva a mirar lo que esta selección gloriosa hizo en el corazón de todos nuestros hijos pensaré que igual valieron la pena.


Martín Rodríguez

 



Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Sonar - Three Movements (2023)

Ya presentamos al elegante y excelso guitarrista Stephan Thelen y mencionamos que Sonar es su banda principal, y este es un discazo que se alzó como uno de los mejores discos del 2023, al menos eso es lo que dicen los muchachos de Progarchives. Rock In Opposition, Avant-Prog, Math Rock y Experimental, concebido y compuesto por Sonar, con la participación de David Torn (Tori Amos, Bill Bruford, Tony Levin, David Sylvian, Michael Shrieve, Steve Roach, Don Cherry y un largo etcétera) en arreglos improvisaciones  y J. Peter Schwalm (compositor alemán muy relacionado con el trabajo de Brian Eno, además de componer música electrónica y ambiental para cine, teatro, radio, ballet y otro largo etcétera) y otro músicos adicionales que aportan lo suyo para crear tres movimientos basados en la matemática aplicada a lo rítmico, que crea un verdadero ritual sonoro, ideal como para empezar la semana, que aunque sea corta, la llenaremos de música y de buenas vibras. No pueden dejarlo pasar, más ...

Le Orme - Uomo Di Pieza (1972)

LightbulbSun nos trae un clásico del rock progresivo italiano. A ver; si hay un momento en el que el rock progresivo italiano dejó de mirar de costado a los británicos para patear la puerta con una personalidad propia, apabullante y rebosante de romanticismo mediterráneo, es este. Editado en 1972, "Uomo di Pezza" no es solo el disco más emblemático de Le Orme, sino la piedra basal indiscutida de ese movimiento, donde la melodía popular se cruza con las estructuras clásicas sin perder jamás el pulso sanguíneo ni la dulzura y romanticismo. Una de las audacias de este disco es la total ausencia de guitarras eléctricas, acá no vas a encontrar riffs pesados ni solos de distorsión desenfrenada; todo el peso armónico y el muro sónico recae sobre un arsenal de teclados analógicos deslumbrantes entrelazados con melodías acústicas y el bajo melódico. Los arreglos de cámara y la polifonía vocal demuestran una precisión quirúrgica, logrando que un formato de trío suene con la densidad, e...

VAK - Aedividea (2015)

Otro disco desconocido y recontra recomendado. Recordamos otra belleza desconocida, otro genial disco que aterrizó en el blog cabezón, un discazo de una genial agrupación francesa, otra joya desconocida que hizo su aparición en el blog y no podemos dejar de recomendar encarecidamente que lo escuchen y conozcan. Zeuhl de la vieja escuela pero en los tiempos de hoy, para oídos expertos, o para espíritus jóvenes repletos de búsqueda musical, VAK los va a mantener un buen rato con los oídos ocupados, otra gran aventura que te propone el blog cabezón: "Ya hacía falta por aquí algo de Zeuhl puro sin disolver. Zeuhl recién horneado pero en esta ocasión hediondo a vieja escuela. Hecho en Francia para que la cuña apriete, Aedividea rebosa de momentos muy familiares para el escucha kobaiano, quien rapidamente se sentirá identificado con el más clásico Magma, Weidorje, Eider Estellaire y hasta Eskaton (lo juro por sus 4 visiones...). Con el obvio añadido de la tecnología actual, VAK recrea ...

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Dave Bainbridge - To The Far Away (2021)

Otro de nuestros discos casi desconocidos y muy recomendados, ahora vamos a recordar un disco verdaderamente hermoso y emotivo inspirado en las consecuencias de la pandemia, más de 70 minutos de pura magia, y uno de los mejores discos que han salido en el 2021 (y si no me creen a mí, miren el puntaje que tiene en Progarchives , que raya en la perfección). 13 temas memorables, que realizan una combinación de estilos tremenda, algo que verdaderamente es una de las características de lo que denominamos "música progresiva", pero que en algunos casos lo hacen tan pero tan bien que casi deberían crear una denominación nueva, como en este caso (bueno, eso le pasó a Magma cuando definieron su música como "Zeuhl", aunque hay muchísimos otros casos donde debería haber pasado lo mismo). El señor Dave Bainbridge es un virtuosísimo multi-instrumentista que se encarga de casi todo (la revista "Prog" lo incluyó como uno de los mejores guitarristas, luego de Steve Hackett...

Ergo Sum - Ergo Sum (1997)

Si hay un rincón de Sudamérica donde la potencia instrumental del progresivo supo reinventarse con una personalidad arrolladora en los noventa, ese es Chile. Vamos a recordar un disco imposible de conseguir hoy en día, un buen álbum de prog folk (muy al estilo Jetro Tull pero más pesado), un álbum es recomendable ya que combina la fusión, el folk, los ritmos latinos, el heavy y el sinfonismo de manera ágil y sólida, es que éste es un álbum que a pesar de su corta duración dejó grabado un progresivo de amplio espectro, pero con flautas traversas y percusión además de los típicos instrumentos de rock, y sin recurrir al tradicional colchón de teclados que suele dominar el género, este quinteto construye un sonido robusto, filoso y profundamente original, y con una guitarra que lidera el timón con solos pirotécnicos y una pegada filosa que por momentos dialoga con la escuela de los grandes violeros del virtuosismo. Muy buen disco que deberían conocer, una inyección de energía que te sacude...

Los Barrocos - Sin Tiempo Ni Espacio (1974)

Este disco también lo había publicado hace muchísimo tiempo y ahora reaparece para que lo descubra mucho cabezón novato y desprevenido. Básicamente, Los Barrocos fueron un grupo que mezcló la música clásica con el rock, al punto de tener en su repertorio temas de rock pesado y otros de música de cámara. Y esta es otra casi desconocida banda argentina que tocaba rock con mezcla de música de cámara con la inclusión de violines, fue un proyecto muy interesante por cierto. Formados en 1970 y enrolados en el sonido progresivo de aquellos años, tuvieron muy buenos temas e hicieron muchos recitales, pero debido al desgaste de luchar con las discográficas, que derivaron en diferencias internas, el grupo terminó por disolverse y hoy está casi olvidado, injustamente. En este pequeño espacio los venimos a recordar, a ellos y su música. Que lo disfruten. Artista: Los Barrocos Álbum: Sin tiempo ni espacio Año: 1974 Género: Rock psicodélico Nacionalidad: Argentina Una gran oportunidad pa...

Fulano - Lo Mejor (1996)

Y seguimos con nuestra saga de algo de lo mejor que ha dado Chile a la música universal, y recordamos al grupo de "fusión subversivo", uno de los mejores grupos que nos ha dado Chile, revolucionarios, talentosos, experimentales, lindando entre el rock progresivo, el jazz rock y el RIO, con Frank Zappa y Hermeto Pascoal como referencias principales, se dedicaron a la revolución cultural y con una postura ácida y contestataria en plena dictadura militar. Su arte fue reconocido mundialmente y han influido en gente como Mike Patton, por ejemplo. Fulano inventó uno de los sonidos más novedosos escuchados en la tradición de música chilena, con teclados, percusiones e instrumentos de viento como eje de su lenguaje, el sexteto se puso por encima de categorías, y encabezando la vanguardia. Sus discos nunca fueron masivos ni tuvieron éxitos comerciales, pero abrieron caminos insospechados en los sonidos hechos en Chile. Aquí con un recopilatorio de algunos de sus mejores temas hasta el...

Mojo Pojo - Mojo Pojo (2010)

Ya que estamos reviviendo parte de la mejor música venida de Venezuela, ahora recordamos a Mojo Pojo, llenos de virtuosismo y pirotecnia, este fue su primer disco y ya lo habíamos presentado hace años atrás. Música pretenciosa, dinámica, colorida, muchos temas instrumentales, fueron teloneros de Yes y Jethro Tull, y han hecho la delicia de sus seguidores. Aquí, el disco homónimo de una banda que les recomiendo que conozcan. Para que vayan teniendo mucho para escuchar en este fin de semana, revivimos una buena banda con nombre raro que lanzó su disco homónimo en el 2010, donde la banda combina el jazz, diferentes tendencias de rock muy potentes, la música progresiva y hasta algunas pinceladas experimentales producto de su libertad creativa, siendo quizás una de las bandas más originales dentro de la movida musical en Venezuela, con un estilo difícil de etiquetar. Otro de los discos desconocidos que damos a divulgar  acá en el blog cabeza, y por cierto, son cosas que no vas a encontr...

El Instrumental Subversivo de Fulano

Uno de los exponentes más importantes de la fusión y la vanguardia en la escena musical chilena, con una propuesta ecléctica y enérgica nutrida por diversos estilos como el rock, el jazz, el funk, el pop, la fusión latinoamericana y la música contemporánea. Agrupación formada en 1984, que estableció uno de los sonidos más novedosos de esa década, con líricas que se funden entre los comentarios contestatarios y el discurso ácido, y que si bien nunca se ha transformado en un producto masivo ha cosechado miles de seguidores desde su política de música independiente. Desarrollaron una propuesta única y con una lírica que sacudió el lenguaje musical local en plena dictadura militar. El grupo se mantuvo vigente, con diferentes cambios de sus integrantes hasta el 2015, con tres interrupciones en su historia, editó cinco discos de estudio en su vida musical. He aquí parte de una historia de la cultura subversiva. A mediados de los años 70, y siguiendo la tendencia impuesta por muchos músic...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.