Vamos a comenzar la semana con uno de los grandes discos de este año. Ya he dicho que esta banda me encanta y la he traído varias veces al blog cabeza, y acá se desmarcan con un trabajo sublime, climático, atmosférico, melódico y maravilloso. Si alguna vez sentiste que la música tiene la capacidad de narrar historias a veces sin necesidad de una sola palabra, Onségen Ensemble acaba de confirmarlo con su nueva entrega: "A Tale", o donde menos es más, un susurro, una nota, un acorde, eso vale multiplicado por mil. "A Tale", como también la discografía de esta enorme banda, no es solo un disco, es un viaje por los confines de la mente y los sentimientos. Para los que siguen el blog cabeza buscando esos sonidos que escapan a las etiquetas fáciles, "A Tale" es, sin dudas, una de las paradas obligatorias de este año. El disco del conejito no solo es uno de los grandes discos del año, es la sorpresa del que hace algo diferente, y aunque uno espere que sea distinto a todo, igual te sorprende. Otro disco desconocido y super recontra recomendadísimo, y quizás el mejor disco del año (y si no me creen, miren su puntuación en Progarchives), de una banda que creo que es de las más subestimadas de la escena musical actual. Si no lo escuchás, la verdad que sos un boludo.
Artista: Onségen Ensemble
Álbum: A Tale
Año: 2026
Género: Prog psicodélico atmosférico
Duración: 42:14
Referencia: Progarchives
Nacionalidad: Finlandia
Vamos con el segundo "Ensemble" del día (y uno es mejor que otro). Este grupo finlandés, que siempre se movió en las fronteras entre el rock progresivo, el post-rock y texturas que rozan lo cinematográfico, logra en este 2026 una madurez compositiva que te atrapa desde el primer compás. Es algo que se siente orgánico, donde los instrumentos —desde las guitarras con reverb hasta los vientos y teclados atmosféricos— respiran juntos.La banda construye capas que, lejos de saturar, abren espacios. Hay una paciencia casi ritual en la forma en que los temas se desarrollan, ideal para quienes buscan música que exija una escucha activa y consciente.
El
equilibrio es fundamental y es precisamente bajo esa proporción de
muchos matices dónde este nuevo jardín de este compendio de músicos
finlandeses navega con mesura, ofreciendo una hermosa estampa sonora con
esa templanza y calidez como para resplandecer tal belleza.
Onségen
Ensemble juega con estos catecismos, creando un disco que por muy
surrealista que suene, puede ser auténtico post rock vanguardista, pero
más allá de llevar esa evolución, es una cuidadosa y personalizada
huella la que desmarca este proyecto del norte europeo.
Su música se
distingue a través de esos desarrollos mimados por una dulce psicodelia
liminal, en la que su conglomerado de armonías seducen al oyente a
cruzar esas páramos nevados del norte de Finlandia como mejor hilo
musical de fondo.
A la producción un tal Niko Lehdontie, conocido por
colaborar con formaciones vecinas como Oranssi Pazuzu, desprendiendo el
lado más orgánico de Onségen Ensemble, y gran dominador de dirigir a
estos nueve músicos sumidos en su fábula de ensueño dónde cada elemento
sonoro arrastra al otro entre un océano de instrumentos aplicados a la
melancolía de “A Tale”.
La voz de Vilma Pesola asciende con una
belleza acompañante escoltando cada ciclo atravesado por el resto de la
banda. Entre sus muchos estados de ánimo, las mantras se ofrecen por sí
solas, y los roles de los participantes, intercambiándose entre ellos
para dar más carisma no solo al ingenio de estos músicos, sino al valor
de cada uno de ellos.
En esta lánguida pero filosofía de lo más
ambiciosa, Onségen Ensemble muestra ese itinerario de utopías folk
atmosféricas, con esas líneas melódicas que rápidamente nos absorben
bajo el sirope de los violines.
Cada tramo de “A Tale” ofrece una
nueva sorpresa, pero se reconforta en un hábitat de ensueño a prueba de
los muchos enfoques por los que mira el prisma universal de Onségen
Ensemble.
Hay una identidad propia en “A Tale” y cada canción de este
registro ofrece su propia estación con su diversidad de climas.
Increíble pero cierto lo que construye este proyecto finlandés,
recabando una y otra vez en esa superficie progresiva, dónde la luz y la
oscuridad se unen en el mismo camino y creando un disco mimado hasta el
último detalle.
Como sugiere el título, hay una estructura dramática evidente. El disco te lleva por momentos de introspección profunda, casi minimalista, hacia clímax sonoros donde la instrumentación se expande con una fuerza épica pero siempre elegante. Ese sello nórdico mantiene esa cualidad melancólica y vasta, típica de los paisajes de donde vienen, pero con una calidez que lo hace sentir muy humano, muy cercano.
Pregunta, no te sentís feliz de tener cerca al blog cabeza y te muestre todas estas bellezas musicales? Yo lo estaría!. Pero mejor nos callamos y empezás a escuchar y disfrutar esta belleza.
Esta es una obra que demanda tiempo pero se empieza a disfrutar desde el primero segundo. Y si bien lo podés hacer, no es un disco para escuchar de fondo mientras hacés otra cosa (ojo, que al ser tan atmosférico, funciona a la perfección, doy fé); pero es sobretodo un disco para sentarse, cerrar los ojos y dejar que la música te dibuje el paisaje y te lleve de viaje por los confines de vaya uno saber dónde, y te deja lejos, donde cagó el conejo, y más allá. Pero sobretodo, parece música que fue hecha para caminar por el bosque, y no te quedes embobado y en babia mucho tiempo, porque si te agarra la noche, te perdés en el bosque y encima escuchando esta música, no me gustaría estar en tus zapatos. Pero fuera de toda broma, y tal como pasa con mucha de la música que viene de allí, se tratan de sonidos que tratan de capturar toda la magia del bosque, esté encantado o no, pero que ya sea bosque está lleno de una mágica aureola.
Y acá vamos con una excelente entrevista a la bajista y vocalista de la banda... se los recomiendo casi tanto como al disco.
Onségen Ensemble, más allá del horizonte del pensamiento
El
nuevo álbum A Tale (Karisma Records) parece representar una nueva etapa
en la evolución artística de Onségen Ensemble. En esta entrega, la
banda incorpora una dimensión más etérea y contemplativa, articulada en
torno a la idea de la paz como eje conceptual. Al mismo tiempo, la
llegada de nuevas voces e instrumentos amplía aún más el universo sonoro
de una agrupación que, desde sus inicios, ha hecho de la transformación
constante uno de sus principios fundamentales.Desde las vastas
extensiones del norte de Finlandia emerge Onségen Ensemble, un colectivo
musical que, desde su formación en 2004, ha construido una identidad
artística tan cambiante como profundamente reconocible.
Liderado por
el bajista y compositor Esa Juujärvi, el grupo ha desarrollado una
propuesta que trasciende las fronteras estilísticas tradicionales,
integrando elementos de rock progresivo, post-rock, psicodelia, jazz,
folk y música cinematográfica en una experiencia sonora de carácter
inmersivo y evocador.
A lo largo de una discografía compuesta por los
álbumes Awalaï (2016), Duel (2018), Fear (2020) y Realms (2022), la
agrupación ha explorado territorios donde la experimentación convive con
una marcada sensibilidad melódica, dando forma a composiciones que se
despliegan como paisajes sonoros en permanente transformación, capaces
de transitar desde la contemplación más serena hasta intensos
desarrollos instrumentales.
Este año, el conjunto finlandés abre un
nuevo capítulo de su historia con A Tale, su quinto trabajo de estudio,
un álbum que surge de la necesidad de explorar nuevos horizontes
creativos sin renunciar a la esencia que ha definido su trayectoria y
que, entre sus principales novedades, incorpora a la cantante Vilma
Pesola, cuya presencia aporta una dimensión inédita a la sonoridad del
grupo.
Influenciados por los paisajes, el silencio y la inmensidad
del norte finlandés, Onségen Ensemble continúa desarrollando una música
que desafía etiquetas y privilegia la exploración por encima de las
certezas y los rótulos simplistas.
En esta conversación, respondida
gentilmente por Esa Juujärvi, profundizamos sobre esta nueva entrega, en
su proceso creativo, en la filosofía que lo inspira y en la manera en
que una agrupación en constante movimiento sigue encontrando nuevas
formas de narrar historias a través del sonido.
Hola Esa, antes
que nada, gracias por tu tiempo. Me gustaría comenzar con una
reflexión. A Tale parece estar atravesado por la idea de la paz, un
concepto que ustedes mismos han descrito como uno de los pocos valores
que aún conserva significado en el mundo contemporáneo.
Esa
Juujärvi: De nada. Es cierto. Es un valor que la gente tiende a olvidar a
medida que se desvanece la memoria de las generaciones pasadas. Mi
generación ha tenido la fortuna de vivir en paz, lo que ha hecho que
para muchos de nosotros parezca algo evidente. Como resultado, no
siempre la valoramos tanto como deberíamos. Dado el estado actual del
mundo, creo que es importante recordar a las personas hacia dónde nos
dirigimos y por qué la paz nunca debe darse por sentada.
¿Cómo
se transforma una idea tan vasta y abstracta en música, y qué aspectos
de la paz les interesaba explorar más allá de sus significados
habituales?
La música en sí misma solo adquiere significado
en la mente del oyente. Sin embargo, a través de las letras podemos
crear un marco dentro del cual la música existe. El mensaje también
puede reforzarse mediante todo lo que ocurre alrededor de la música: las
presentaciones en vivo, los videos, las proyecciones, el arte del álbum
y el encuentro y conexión con nuevas personas. En cierto modo, se trata
de mantener viva personalmente esa llama que se está apagando.
A lo
largo del álbum abordamos la paz desde varias perspectivas: la
importancia de la familia y la ascendencia, la transformación de los
patrones de pensamiento y cuestiones sociales más amplias. Al mismo
tiempo, no queremos enfatizar demasiado estos temas ni dictar cómo debe
experimentar la música cada oyente. Cada persona se encuentra con la
música desde las circunstancias únicas de su propia vida y de su propio
momento, y creemos que hay algo hermoso en ello.
Quizás nuestro papel
sea simplemente ofrecer una pequeña pausa meditativa, un momento de
reflexión que pueda enriquecer, reconfortar o inspirar al oyente.
En
varias ocasiones han descrito su música como un viaje hacia “el otro
lado del horizonte del pensamiento”. ¿Qué significa para ti esa búsqueda
y qué papel desempeña la música como herramienta para acceder a
territorios que el lenguaje cotidiano no puede describir completamente?
Personalmente,
la música siempre ha significado algo que resulta difícil de explicar
de cualquier otra manera que no sea a través de la experiencia misma de
la música. Gracias a ella puedo explorar áreas a las que no puedo
acceder por ningún otro medio. No está limitada por idiomas ni culturas.
Es una fuente inagotable de inspiración.
La comprensión que uno
tiene de la música también evoluciona con las circunstancias de la vida.
Se mueve en ciclos, regresa a viejos temas y crea nuevos significados
para ellos. Al igual que la vida misma, la música es un viaje hacia algo
desconocido. Y, sobre todo, une a las personas.
Eso también está en
el corazón de Onségen Ensemble. Nuestra intención es explorar y
descubrir algo nuevo, más que crear algo terminado y previamente
definido.
El título A Tale evoca la antigua tradición de contar
historias. ¿Qué importancia tiene la narrativa para ustedes dentro de
una música que muchas veces parece sugerir más que afirmar? ¿Existe una
historia específica detrás del álbum o es más bien un espacio abierto
para las interpretaciones de los oyentes?
Como mencioné
antes, queremos dejar espacio para la interpretación personal del
oyente. A través de su propia experiencia, las personas suelen descubrir
emociones más profundas, y es entonces cuando la música alcanza su
mejor expresión.
Sin embargo, puedo compartir una historia personal
relacionada con esto. Hace unos veinte años nació nuestro primer hijo.
El comienzo fue difícil. Dormíamos muy poco y la vida cotidiana empezó a
sentirse difusa y abrumadora. Una tarde, cuando todo parecía
derrumbarse, salí a caminar por el bosque invernal sin ningún destino en
particular.
Después de caminar un rato, me senté sobre un tocón de
árbol. De repente, un conejo blanco se acercó dando saltos y se quedó
observándome. Tal vez vio la desesperación en mi rostro y pensó: “Oh,
pobre humano, no tienes nada de qué preocuparte. Tienes un techo sobre
tu cabeza y una nueva familia que te ama. ¿Qué haces aquí en el bosque?
Regresa de donde viniste”.
Después de ese momento me levanté y
regresé a casa. Allí reinaba el silencio. Todos se habían quedado
dormidos, así que yo también me fui a dormir.
Entiendo que el
álbum fue producido por Niko Lehdontie, ingeniero de sonido, músico y
productor conocido por su trabajo en diversos estilos musicales. ¿Cómo
percibes su contribución a la forma final del álbum?
El álbum
fue grabado en nuestro propio estudio en Oulu. Antes de las sesiones de
grabación revisamos junto a Niko todas las maquetas. Noté que había
comprendido perfectamente de qué trataba todo el proyecto.
También
trabajé con él en Helsinki, en su estudio, para mezclar las versiones
finales de las canciones. Aprecio mucho el enfoque experimental que Niko
tiene hacia la música, y podemos agradecerle el paisaje sonoro suave y
orgánico que posee el álbum.
Onségen Ensemble parece abordar
cada álbum como un organismo autónomo con identidad propia. Si observas
su discografía como una secuencia narrativa, ¿qué capítulo representa A
Tale dentro de la historia que comenzó con Awalaï?
Cada álbum
refleja la situación vital en la que fue creado. En términos de los
discos, la publicación anterior o la siguiente no es realmente relevante
de una manera significativa. Si existe una continuidad entre ellos, es
simplemente el resultado natural de un proceso de crecimiento y
evolución.
A Tale se sostiene por sí mismo. Muy probablemente —y espero que así sea— es simplemente un paso hacia el próximo álbum.
Si
tomamos una perspectiva más amplia y observamos el capítulo que va
desde Awalaï hasta A Tale, podríamos decir que fue durante este período
cuando se consolidó la formación central actual de la banda. Por
supuesto, muchas cosas ocurrieron a su alrededor, pero la estructura
básica del grupo se ha mantenido igual a lo largo de estos discos.
Disculpa,
pero no puedo dejar pasar la oportunidad de preguntarte qué
sentimientos te genera Awalaï y qué recuerdos conservas de ese álbum
debut y de aquella etapa de la banda.
Para mí, Awalaï
significa muchísimo. Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que han
ocurrido innumerables cosas desde entonces.
Awalaï representa
claramente un punto culminante a partir del cual pudo surgir algo nuevo.
Casi todas las canciones del álbum ya habían sido compuestas después de
nuestros dos primeros EP, pero en ese momento aún no había músicos que
pudieran interpretarlas. Con la nueva formación, Onségen volvió a
florecer tras un largo período de inactividad. En ese sentido, podría
decirse que nuestro primer álbum de larga duración tardó más de diez
años en hacerse realidad. Las canciones “Kuuhanka” y “Awalaï” siguen
siendo hoy algunos de los momentos más destacados de nuestros conciertos
en vivo.
En este contexto, ¿qué ocurrió entre 2006 y 2016
después de los EP Hiukkavaara Session y HottoïzzoH? Ambos trabajos
conforman la primera etapa de la banda, una fase muy experimental
marcada por la fusión de diversas influencias musicales.
Nuestra
primera formación estaba más arraigada en una mezcla de punk, metal y
zeuhl. Naturalmente, los antecedentes musicales de sus integrantes
influyeron de manera decisiva en el sonido de aquellas primeras
grabaciones. Además, era una época muy distinta en muchos sentidos:
nuestras capacidades de grabación, el equipamiento y los recursos
disponibles eran mucho más limitados que los de hoy. Todo se hacía bajo
una filosofía completamente autogestionada.
Las diferentes
circunstancias personales de los miembros de la banda hicieron que,
después de 2006, resultara cada vez más difícil encontrar tiempo para
trabajar juntos. Las situaciones de vida cambiaron: algunos formaron
familias, otros comenzaron etapas de estudio o trabajo, y varios se
trasladaron a otras ciudades.
Aun así, seguimos ofreciendo conciertos
ocasionales con formaciones cambiantes y grabando diversas maquetas,
hasta que poco a poco comenzó a tomar forma la alineación que hoy
llamamos la “Generación Twenty Ten”, es decir, la formación que
finalmente grabaría Awalaï.
En álbumes como Realms existía una
fuerte dimensión cinematográfica, casi como la banda sonora de una
película inexistente. ¿Dirías que A Tale continúa por ese camino o
propone una forma diferente de imaginar imágenes a través del sonido?
Creo
que, desde el punto de vista compositivo, ambos álbumes no están
necesariamente tan alejados entre sí. El enfoque cinematográfico siempre
ha sido una parte importante de nuestro sonido.
Durante la
realización de Realms perdí a mi padre, y creo que eso puede percibirse
en el álbum como una sutil sensación de melancolía y desconcierto. Sus
temáticas también exploran la vida y la muerte desde distintas
perspectivas. Durante el proceso de composición y grabación descubrí
además nuevas miradas sobre mi propia visión del mundo.
El tono
subyacente de A Tale quizás sea más reconfortante que el de Realms. Se
siente menos vulnerable y tal vez más en paz consigo mismo.
En
muchos momentos su música parece oscilar entre la luz y la oscuridad, la
serenidad y la inquietud. ¿Ves esas tensiones como opuestos
irreconciliables o como aspectos complementarios de una misma
experiencia humana?
Absolutamente como aspectos complementarios
de una misma experiencia. Intentamos llevar a la música todo lo que
vivimos tal como es, sin filtrarlo ni negarlo.
Para mí, la música es
una comunidad abierta que no retrocede frente a la verdad tal como se
experimenta. Aunque cada uno de nosotros vea el mundo de manera
diferente, dentro de la música somos capaces de aceptar y dar cabida a
las distintas perspectivas de todos. La música tiene la capacidad de
abrazarlo todo, la luz y la oscuridad, la serenidad y la inquietud,
permitiéndoles coexistir en armonía.
La palabra “evocación”
aparece con frecuencia cuando la gente intenta describir su música. ¿Qué
te interesa más: expresar una emoción específica o crear las
condiciones para que cada oyente descubra sus propios significados?
Ambas
cosas están profundamente entrelazadas. Para mí, hacer música es una
forma de expresión personal, un viaje de exploración hacia mi propio
mundo interior. Las canciones surgen de emociones, imágenes,
acontecimientos y pensamientos. Rara vez comienzo una composición con la
intención de lograr algo muy específico; más bien, parece tomar forma
por sí sola a través de un proceso de descubrimiento.
Siento que una
canción está completa cuando el sentimiento o la imagen que la inspiró
puede transmitirse a otra persona, ya sea mediante una actuación en vivo
o una grabación. La música me ha dado muchísimo a lo largo de los años,
y si puedo provocar una sensación similar en alguien más, siento que he
tenido éxito como músico.
No existe una única verdad en la música.
Cada persona es libre de interpretarla a su manera. Y, sin embargo, pese
a todas esas interpretaciones diferentes, la experiencia sigue siendo
compartida de una forma u otra.
Viaje hacia un cuento
“Garden
of Celestials” me parece una apertura magnífica. Profunda, intensa y
cargada de atmósfera. Disfruto especialmente la forma en que los
instrumentos se desarrollan y las figuras musicales van tomando forma
gradualmente. La incorporación de Vilma Pesola también parece haber
transformado el lenguaje expresivo de la banda. Más allá del aspecto
vocal, ¿qué nuevas posibilidades narrativas o emocionales ha aportado su
presencia al grupo?
Garden of Celestials es una de mis favoritas. La tomé del mágico bosque iluminado del Jardín Botánico de TeamLab en Osaka.
Muchos
de los integrantes del Ensemble se conocen entre sí de una forma u
otra: vecinos, amigos de amigos, personas que hemos conocido a través de
conciertos. Simplemente, buenas personas.
En realidad, conocí a
Vilma antes de escucharla cantar. Y cuando finalmente lo hice, me di
cuenta de inmediato de que una voz como la suya podía desempeñar un
papel mucho más importante. La voz humana, como instrumento, tiene un
enorme impacto en la forma en que se percibe la música y, una vez que
quedó claro que Vilma quería comprometerse plenamente con la banda,
incluyendo las presentaciones en vivo, comencé a escribir para ella
partes vocales principales más extensas en varias canciones.
En mi
opinión, este ha sido uno de los avances más significativos para la
banda desde 2016, y es una evolución que me hace muy feliz. Vilma
también ha tenido un profundo efecto en la química interna del grupo. Es
emocionante ver cómo estas nuevas corrientes están impulsando al
Ensemble hacia adelante en este momento.
En mi opinión, “To Be
Led by the Lost” es la cumbre del álbum. La canción tiene un efecto
transportador. Si el objetivo era despertar emociones interiores, lo
logra por completo. ¿Es solo una impresión mía o existe algún mensaje
conceptual oculto dentro de la pieza?
Me alegra escuchar eso.
Crear esta pieza fue algo doloroso desde la perspectiva de los
arreglos, pero al final también la considero muy exitosa. En casi todas
las composiciones de Onségen, los temas están entrelazados y existen
muchas referencias internas para que los oyentes las descubran. Un mismo
tema puede aparecer en distintas canciones desde diferentes
perspectivas.
De hecho, debo mencionar que la escuché mientras
caminaba por un bosque, tal como hice con todo el álbum. El efecto fue
increíble.
Cuanto más avanza esta entrevista, más claras se vuelven
las ideas. Quizás experimentaste algo parecido a lo que yo viví cuando
estas piezas fueron creadas en los bosques del mundo. Somos una banda
del norte y vivimos cerca de la naturaleza, y eso afecta inevitablemente
la forma en que percibimos el mundo y cómo este moldea nuestra música.
“A
Thought” mantiene un profundo estado de trance emocional, casi
hipnótico. Algo así como un efecto inmersivo. En otras palabras, ¿el
objetivo era crear una sensación de plenitud sensorial e inmersión?
En
“A Thought” se destila el tema central de todo el álbum. Musicalmente,
intenté mantenerlo lo más simple posible, construyéndolo gradualmente a
través de los arreglos y las letras. La estructura de la canción es muy
sencilla, al menos comparada con muchas otras composiciones de Onségen.
La interpretación vocal de Vilma en esta pieza es literalmente
escalofriante. Lleva la atmósfera de la canción a una profundidad
máxima.
Me gusta la idea de que la música te atrape y no te suelte
hasta que ella misma decida hacerlo. Puede transportar al oyente, aunque
sea brevemente, a algún lugar más allá de este mundo.
“The Word”,
junto con el resto de las composiciones de A Tale, mantiene la atmósfera
espiritual del álbum. Me gustaría centrarme en la canción de cierre,
“Crystal Waters of Spring”. Funciona como un epílogo extraordinario de
la obra, pero más allá de simplemente cerrar el álbum, parece abrir la
puerta a otro mundo o a otro capítulo. Casi como si dijera: “esta
historia continuará…”
La historia detrás de “The Word” es quizás más
tradicional. Nuestro guitarrista Mikko llevó el esquema básico de la
pieza a un ensayo, y la idea que la rodea surgió inmediatamente durante
la primera interpretación. Algunas canciones están completas desde el
momento en que nacen; otras deben buscarse durante mucho más tiempo.
La
historia ciertamente continuará. No veo ninguna razón para que no sea
así. Aunque nuestra banda ya lleva bastante tiempo existiendo, esperamos
tener todavía muchos años por delante. La música nos mantiene en forma.
Ayer fui a ver a BEAT en directo y Tony Levin acababa de cumplir 80
años, sin mostrar señales de desacelerar.
La esencia
Su
música suele escapar a las categorías tradicionales. Sin embargo, la
crítica ha asociado a Onségen Ensemble con el rock progresivo, el
post-rock, la psicodelia, la música cinematográfica e incluso
expresiones de vanguardia. ¿Cómo se relacionan con estas etiquetas y qué
significado conserva hoy la palabra “progresivo”?
Clasificar
la música en géneros o categorías es, sinceramente, algo tedioso. Pero
al mismo tiempo, cuando se habla de música, ayuda tener alguna forma de
describirla a alguien que quizás nunca la haya escuchado.
Onségen
intenta nutrirse de todo y procuramos avanzar por caminos menos
transitados. Por eso no somos realmente las personas adecuadas para
definir qué género representamos o querríamos representar.
Para mí,
el término prog significa el rock británico de los años sesenta y
setenta en su sentido tradicional. En principio, toda música nueva e
innovadora es progresiva en su propia época, y me gusta pensar que
Onségen también es progresivo en ese sentido.
A veces las
etiquetas pueden sentirse como camisas de fuerza o dogmas estilísticos.
Quizás “música sin fronteras” sería una descripción más adecuada. ¿Qué
opinas?
Como dije antes, a veces existe la necesidad de
describir la música con palabras. Cuantos más géneros encuentre la gente
en nuestra música, mejor. Estamos en la afortunada posición de poder
crear cualquier cosa que queramos con nuestra música. Si los astros se
alinean, nuestro próximo álbum podría ser incluso disco.
Existe una
profunda sensación de espacio en la música de Onségen Ensemble. ¿Cuánto
de esa vastedad sonora proviene de la geografía del norte de Finlandia y
cuánto pertenece a un paisaje interior, espiritual o imaginario?
Personalmente
me interesan los distintos instrumentos y la manera en que suenan.
Muchas composiciones y sus atmósferas han surgido del timbre de un
instrumento específico.
El tipo de sonido que nos resulta atractivo
está seguramente moldeado por la experiencia vivida: el silencio, el
crepitar de las auroras boreales o de una fogata, el murmullo de las
olas, el susurro de los árboles, el ladrido lejano de un perro, el
crujido de la nieve bajo los pies. La ambientación creada con
instrumentos continúa ese mismo paisaje interior.
También utilizamos
muchos efectos, loopers y herramientas similares en nuestra música.
Cuando todo ello se combina, llegamos a algo que podría llamarse el
“espacio Onségen”.
Es fascinante cómo la música —y el arte en
general— puede establecer una relación con el silencio, la naturaleza y
la introspección, aunque estas parezcan características universales.
¿Qué importancia tienen esos elementos dentro de su proceso creativo?
Sí,
el arte es una forma de experimentar e interpretar el mundo. No puedo
señalar una sola cosa que no haya tenido alguna influencia sobre lo que
hemos creado bajo el nombre de Onségen.
De hecho, si aparece algo así, puedes estar seguro de que desempeñará un papel en la configuración de lo que hagamos después.
Onségen
Ensemble funciona más como un colectivo en constante evolución que como
una banda tradicional. ¿Cómo influye esa estructura abierta en la
identidad artística del proyecto y qué ventajas ofrece frente a una
formación fija?
El cambio continuo mantiene todo en
movimiento y hace que las cosas sean más interesantes. Nunca sabes qué
va a suceder, y ahí está precisamente la gracia.
Una formación
estable también tiene sus ventajas, las personas se conocen mejor y,
cuanto más tocan juntas, más fácil y sólida se vuelve la interpretación.
El núcleo fundamental de Onségen se ha mantenido igual durante años,
por lo que contamos con una base sólida para crear algo nuevo.
A
lo largo de los años han incorporado instrumentos poco habituales
dentro del rock, desde trompetas y flautas hasta ocarinas y didgeridoos.
¿Cómo deciden qué nuevas voces deben entrar en su universo sonoro y qué
buscan en ellas que los instrumentos convencionales no pueden ofrecer?
Los
nuevos instrumentos y paisajes sonoros se descubren durante los viajes o
son aportados por otras personas. Experimentamos mucho. Si algo encaja
con nuestra expresión actual, se queda.
El mismo principio se aplica
aquí: intentamos incorporar a nuestra música elementos que no hayan sido
utilizados antes en ella o, en lo posible, en ninguna música similar.
Y
respecto a A Tale, ¿qué viene después? ¿Cuáles son sus expectativas
para este nuevo álbum? ¿Existen planes de gira, por ejemplo, o algo más
que puedas compartir en esta etapa?
No creo que haya nada especialmente dramático que revelar por ahora. El futuro es difícil de predecir.
Estamos
muy felices con el álbum en todos los aspectos. Fue un placer hacerlo y
estamos agradecidos con Karisma Records por encargarse de su
lanzamiento. Los primeros oyentes ya han tenido la oportunidad de
escucharlo y muchos de ellos parecen haberlo disfrutado. Así que todo
está bien.
Esperamos tener la oportunidad de interpretar estas
canciones para la mayor cantidad posible de personas. La verdadera magia
ocurre en vivo.
Al mismo tiempo, ya ha comenzado a surgir nuevo
material. Antes de que nos demos cuenta, puede que nuevas canciones
encuentren su camino hacia el mundo.
Cuando haya pasado el
tiempo y alguien escuche toda la discografía de Onségen Ensemble como si
fuera una sola obra, ¿qué te gustaría que perdurara más: las canciones,
los paisajes sonoros, las emociones o la búsqueda espiritual que parece
atravesar cada uno de sus álbumes?
Animo a las personas a
continuar su búsqueda espiritual y personal. Cada vez que crees que el
mundo está completo y completamente comprendido, no lo está.
Espero
que la música llegue a las personas, las haga detenerse por un momento,
las transporte a lugares inesperados y les abra nuevas perspectivas. En
muchos sentidos, espero que la música de Onségen pueda ofrecer a otros
algunas de las mismas cosas que la música me ha dado a mí a lo largo de
mi vida.
Veo a Onségen como una pequeña parte de un largo continuo
musical que atraviesa tiempos y culturas, encontrando inesperados puntos
de conexión entre las personas. Más allá de eso, no creo que pudiera
pedir nada más.
Gracias Esa por tu amabilidad al responder esta
entrevista. Nos gustaría dejarte la última palabra, brindándote la
oportunidad de compartir libremente cualquier pensamiento, idea o
reflexión con nuestros lectores.
Gracias, Juan. Aprecio
enormemente la profundidad con la que te has involucrado en el tema y lo
exhaustiva que ha sido esta entrevista. Gracias por ello.
También
percibo que nuestra música te ha tocado personalmente, y por eso también
estoy agradecido. Aunque el mundo es hoy mucho más pequeño de lo que
era en 2003, cuando comenzó Onségen, jamás habría imaginado que nuestra
música se expandiría y encontraría personas como tú y como nosotros en
todos los continentes.
El lenguaje de la música es universal y une.
Cuidémonos unos a otros y permanezcamos conscientes del poder unificador
del arte y la cultura; nunca se puede enfatizar lo suficiente.
https://www.onsegen.com/
Imagino que después de todo lo que hablamos de este disco, no te lo vas a perder, o al menos le vas a dar una oportunidad y lo vas a escuchar. Aclaro que no me hago responsable si después no podés dejar de escucharlo. Yo avisé....
Lo podés escuchar desde su espacio en Bandcamp, y dejarte llevar por su magia, estés en un bosque o no:
https://onsegenensemble.bandcamp.com/album/a-tale-2
Lista de Temas:
01. Garden of Celestials (6:20)
02. To be Led by the Lost (7:09)
03. A Thought (5:46)
04. The Word (5:11)
05. Oldest Father (4:50)
06. The First Casualty (4:25)
07. Crystal Waters of Spring (8:32)
Alineación:
- Heikki Hallanoro / percussion
- Tuuli Jartti / violin
- Merja Järvelin / backing vocals
- Esa Juujärvi / bass, vocals, recording and co-production
- Samuli Lindberg / drums
- Joni Mäkelä / guitar
- Vilma Pesola / vocals
- Mikko Vuorela / flute, harmonica, soundscapes
- Jarmo Väärä / trumpet







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