Y Rockarte también se mete a animar el arte de tapa del único disco de una banda sueca de nombre inteligible, todo un trabalenguas, y le sale una animación buenísima. A ver: si hay algo que los suecos hacían con maestría en los setenta (además de muebles armables y de congelarse las ideas, y muchas otras cosas, en invierno) era meterse en un estudio de grabación a improvisar sin red, mezclar jazz, psicodelia, rock instrumental y folk pastoral, y sacar discos que cuando los conocés te dejan con la boca abierta. En 1973, una de esas cofradías musicales insólitas llamada Kvartetten Som Sprängde (cuyo nombre se traduce jocosamente como "El cuarteto que explotó") editó su único y mítico álbum homónimo, conocido popularmente por su inolvidable pieza "Kattvals" (El vals del gato). Lejos de los formalismos acartonados del progresivo sinfónico más pulido, este rejunte sueco armó una obra instrumental fresca, bizarra y deliciosamente descentrada que se convirtió en una piez...