Dicen que las segundas partes nunca son buenas y podemos asegurar que hay excepciones a la regla, como sucede con este disco. Con ellos comenzamos esta semana, y con ellos también la vamos terminando. Continuamos con la segunda parte de este viaje monumental donde The Emerald Dawn le pone el broche de oro a su ambicioso concepto sobre la emergencia climática y la naturaleza, logrando superar incluso las expectativas que dejó el primer volumen. Lejos de repetirse, la banda eleva la apuesta con composiciones extensas y un manejo del espacio sonoro que roza lo místico, donde abundan los climas, hay muchas atmósferas, estructuras colosales, pacientes, y con una musicalidad que convierten a este disco en una auténtica joya. El disco se compone de apenas tres temas de largo aliento, comenzando con un monstruo instrumental de más de 21 minutos, lo que demuestra que la banda huye por completo de los clichés radiales. Acá la música tiene el espacio para respirar, mutar y transformarse lentame...