Otro gran aporte de LightbulbSun. A ver: si hay un instrumento que encarna el lado más mutante, magnético e inclasificable del rock progresivo moderno, ese es el Stick (y su evolución el Warr Guitar), y pocos nombres hay tan indisolublemente atados a su maestría como el de Trey Gunn. Mucho antes de sumarse formalmente al "doble trío" de King Crimson, Gunn editó en 1993 su álbum debut solista: "One Thousand Years" que ahora estamos presentando formalmente en el blog cabeza. Hablamos de un disco que patea el tablero de los moldes tradicionales de la guitarra y el bajo, entregando un viaje instrumental completamente vanguardista que se mueve como pez en el agua entre la música de cámara contemporánea, el ambient cinemático y una tensión percusiva visceral. Un disco que podríamos describir con pocas palabras: digitación táctil, contrapunto y texturas polifónicas, pero también como vanguardia ritual, geometría sonora y trance oscuro, una obra maestra fundacional para los entusiastas de las texturas de vanguardia y el virtuosismo sin contencióm, un documento imprescindible en la historia del Stick (o del Warr Guitar, mejor dicho).
Artista: Trey Gunn
Álbum: One Thousand Years
Año: 1993
Género: Progresivo ecléctico / Experimental
Duración: 43:08
Referencia: Discogs
Nacionalidad: EEUU
Primer trabajo solista de Trey Gunn previo a su ingreso a King Crimson, una magnifica obra de arte con un sonido ambient oscuro, un debut solista realmente promisorio y un disco difícil de conseguir.
Desde la óptica estrictamente instrumental, este álbum es una auténtica cátedra de lo que permite la técnica del touch-style (pulsación por martilleo sobre el diapasón). Al encargarse de tocar los instrumentos de diez y doce cuerdas, Gunn logra la ilusión casi sobrenatural de escuchar a varios músicos tocando simultáneamente: líneas de bajo monolíticas, acordes complejos con voicings de piano y melodías voladoras fluyen al mismo tiempo desde un único instrumento.
Con colaboraciones de lujo en la percusión (como el legendario Paul McCandless y aportes sutiles de vientos y cuerdas), el disco prescinde por completo de las estructuras convencionales de la canción. La producción es cristalina, fría en el mejor sentido de la palabra, permitiendo que cada vibración metálica y cada armónico resuenen con una nitidez escalofriante.¿Qué se siente al escuchar este artefacto sónico? Es como adentrarse en una catedral construida en el espacio exterior: transmite una solemnidad casi ritual, una geometría sonora que desafía los sentidos. No es música pensada para tararear en la ducha ni para acompañar el almuerzo; te sumerge en un trance hipnótico, cerebral y por momentos profundamente inquietante. Te exige una entrega absoluta y te recompensa con la extraña sensación de estar asistiendo al nacimiento de un nuevo lenguaje musical.
Pero dejo de decir boludeces y te dejo algo para que escuches...Cuando quieras que la experimentación más radical haga su entrada en tus oídos y en tu mente, con riesgos armónicos absolutos y una dosis de ingeniería sónica salida de otra dimensión, entonces ponete este disco.
Lo podés escuchar desde acá:
https://open.spotify.com/intl-es/track/01jH2J7nAg57GACQVyT2zf?autoplay_ok=1
1. The Night Air
2. The Screen Door and the Flower Girl
3. Killing for London
4. Real Life
5. Into the Wood
6. The Gift
7. Take This Wish
8. One Thousand Years
- Serpentine / Voice
- Bob Muller / Tabla, Percussion, Drums
- Pat Mastelloto / Drums on track 3
- Xan / Additional voice on tracks 4 & 7




Comentarios
Publicar un comentario