LightbulbSun se mete de cabeza en el Krautrock más sabroso y demencial con el primer y único disco de Silberbart, el proto-metal más rudo y los viajes lisérgicos más desquiciados se cruzan en un callejón sin salida, es el único álbum de este power trío alemán. Este disco es una joya de culto tan extremo como fascinante, el grupo pasó a la historia por facturar una de las propuestas más ruidosas, viscerales y mentalmente inestables de la Europa de principios de los setenta: fuzz valvular, caos atonal, pegada demoledora, paranoia lisérgica, exorcismo y vértigo, todo en un solo disco. Desde la óptica estrictamente instrumental, este disco es un tratado de demolición sónica, lejos de la sofisticación electrónica o los pasajes jazzeros de otros exponentes alemanes, esto se sostiene sobre riffs distorsionados, fuzz asesino a volumen suicida y una guitarra que alterna entre solos punzantes y colapsos atonales furiosos, mientras la base rítmica es un verdadero motor a reacción a una intensidad volcánica. Con cuatro canciones que superan holgadamente los diez minutos (a excepción del gags inicial), transmutan permanentemente entre pasajes de heavy blues pesado y zapadas psicodélicas donde los instrumentos parecen correrse de eje a propósito. Mención aparte para las voces y alaridos al límite que por momentos rozan el desequilibrio mental total. Si querés algo diferente a lo que publicamos generalmente, escuchate este disquito...
Artista: Silberbart
Álbum: 4 Times Sound Razing
Año: 1971
Género: Krautrock
Duración: 42:26
Referencia: Rate Your Music
Nacionalidad: Alemania
Escuchar este disco es como quedar encerrado en una feria de diversiones abandonada pero conducida por dementes mientras afuera se desata una tormenta eléctrica diluviana, por la que no te podés escapar, ni querés hacerlo aunque sufras. No es una música que te lleve de la mano de manera amable; te sacude el sistema nervioso, te desconecta de la realidad y te somete a un trance alucinógeno donde la tensión constante y los estallidos ruidosos te dejan con la adrenalina por las nubes, no apto para gente con problemas cardíacos o emocionales. Es un viaje crudo, oscuro y por momentos incómodo, pero dotado de una honestidad brutal que hace que cada giro inesperado valga la pena.
Pero me callo un poco y los dejo con un comentario en serio...
Parte I – Cuando el Caos Tiene Nombre y Sabe a Hierro
Entre las grietas humeantes del Krautrock más insurgente y las cavernas primitivas del Hard Rock europeo nace esta criatura sonora llamada 4 Times Sound Razinge. Un álbum que no pide permiso ni da explicaciones. Que abre las puertas del subconsciente con una patada y un grito ronco, de esos que te dejan vibrando el esternón. Lo que aquí se manifiesta no es una obra en sentido tradicional, es más bien un accidente cósmico, una tormenta de ácido sulfúrico derramada sobre los planos sonoros del Heavy Prog. Engendrada en pleno apogeo del "germen", esta propuesta se embriaga de experimentación. Cambios de ritmo abruptos, riffs filosos como cuchillas rituales y una performance vocal que más que cantar, invoca. Hay gritos, lamentos, exorcismos sonoros. Es como si la banda hubiese tenido acceso a un túnel oculto del alma humana… y decidiera no salir nunca más. Todo esto viene envuelto en una atmósfera que huele a sótano, a cable chamuscado, a sangre vieja. Una experiencia sónica densa, alucinada, y con la cadencia lenta de una procesión por el infierno industrial. No es un disco complaciente. Ni lo intenta. A ratos, 4 Times Sound Razinge se vuelve asfixiante, incluso molesto, pero esa es parte de su encanto maldito. El oyente queda atrapado entre los delirios proto-metálicos y los reflejos progresivos de una banda que no vino a complacer, sino a provocar. Y en ese caos cuidadosamente cultivado, aparece una armonía tenue, casi fantasmal, como si entre el derrumbe se filtrara un rayo de belleza distorsionada.
Parte II – La Fiebre y el Reposo: Un Culto en Silencio
Recuerdo la primera vez que lo escuché. Esperaba paisajes más nítidos, esos clásicos vuelos del rock progresivo alemán donde la melancolía se encuentra con la ciencia ficción. Pero 4 Times Sound Razinge era otra cosa. Un muro. Un martillo. Una grieta sin fondo. Su performance me resultó agobiante y, al mismo tiempo, magnética. ¿Cómo algo podía ser tan irritante y tan sugerente al mismo tiempo? Su ejecución vocal desquiciada, los riffs aferrados a la columna vertebral de lo denso, la atmósfera de pesadilla sónica con ecos al Krautrock más extremo… todo era un cóctel peligroso. Me agotaba. Me encantaba. Me hacía volver. Era como una vieja película psicodélica de culto que no entiendes a la primera, pero intuyes que guarda un secreto oscuro entre fotograma y fotograma. Hoy sé que es un álbum que necesita distancia. Que no puede tomarse como una bebida diaria, sino como un veneno que se prueba de tanto en tanto, con respeto y ánimo adecuado. Es una obra áspera, con alma de maldición, y sin embargo guarda una gracia escondida entre tanto alarido y distorsión. Una joya subterránea para espíritus dispuestos a caminar por el borde. No es la gran maravilla del Krautrock ni del Heavy Prog. Pero sí es una experiencia. Un trance. Una sesión de sonido donde lo enfermo y lo sublime se dan la mano con una sonrisa torcida. Para mí, un álbum de tibia impresión, que se torna memorable cuando lo encuentras en el momento exacto: fresco, oscuro y con el alma abierta al estruendo. Hasta más vernos.
Mini-datos:
- Publicado originalmente en 1971 en Philips, el primer y único trabajo de Silberbart representa una experiencia propulsora y explosiva de rock pesado con furiosos fenómenos psicodélicos.
- La banda está dirigida por el guitarrista y vocalista Hajo Teschner. Silberbart se había formado como un power trio para crear “poderosas” canciones. Ese era el concepto original de la banda. Ser una banda potente que fecundaría rabia y fuerza en su música. En otras palabras crear canciones épicas bajo el yugo del metal.
El hombre polilla
Lo que te propongo ahora es que lo empieces a escuchar un poquito y que después me cuentes...
"4 Times Sound Razing" es un monumento imprescindible del proto-metal psicodélico y el under alemán más desatado, una rareza absoluta para oídos valientes que disfrutan del riesgo extremo. Cuando tu cabecita loca te pida volumen ensordecedor, distorsión sin anestesia y una dosis de locura analógica salida directamente de los sótanos de 1971, este es el disco ideal.
Una implosión atómica surgida desde los laboratorios alemanes más oscuros, escuchalo desde acá:
https://www.youtube.com/watch?v=_TUfDN-3Atk
Lista de Temas:
1. Chub Chub Cherry (4:23)
2. Brain Brain (16:16)
3. God (10:07)
4. Head Tear of the Drunken Sun (12:00)
Alineación:
- Werner Klug / bass
- Peter Bahrens / drum, percussion
- Hajo Teschner / vocal, guitars



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