El fascismo empieza por el lenguaje. Dice Olivier Mannoni (traductor, ensayista, biógrafo y periodista francés): "Asistimos al resurgimiento de las cloacas de la historia y nos estamos acostumbrando a ello". A raíz de sus investigaciones sobre el Tercer Reich, Mannoni se ha convertido en un activo analista sobre cómo las estructuras lingüísticas moldean la política: sostiene firmemente que el fascismo y los totalitarismos comienzan siempre a través de la degradación y brutalización del lenguaje público. Ensayo y Alerta sobre el Lenguaje Fascista.
Tengo una teoría, y es la de que hace años que nos vienen preparando para esto.
Fue como una desensibilización permanente y progresiva.
Primero nos pusieron delante de la cara una colección de personajes bizarros, insólitos, pero inofensivos. Y hasta divertidos.
Más adelante nos presentaron supuestos periodistas transgresores, ataviados con sacos de diseños ridículos y colores chillones. Y les agregaron una cuota de violencia. Hacían fuck you con el dedito frente a cámara, mientras mentían descaradamente.
Luego le dieron horas de pantalla a personajes extremadamente individualistas, que hacían culto de la posesión de dinero y bienes lujosos y se burlaban de quienes no podían acceder a ellos. Y también eran bizarros en su aspecto. Y violentos.
Y así fue que, naturalizando esas anomalías, al ver a un personaje estrafalario, violento, mitómano y megalómano puesto en el prime time de la tele por los verdaderos poderosos, a una masa crítica de votantes le pareció una gran idea elegirlo para presidir nuestro país.
Traído del muro de William Scholl
Tengo una teoría, y es la de que hace años que nos vienen preparando para esto.
Fue como una desensibilización permanente y progresiva.
Primero nos pusieron delante de la cara una colección de personajes bizarros, insólitos, pero inofensivos. Y hasta divertidos.
Más adelante nos presentaron supuestos periodistas transgresores, ataviados con sacos de diseños ridículos y colores chillones. Y les agregaron una cuota de violencia. Hacían fuck you con el dedito frente a cámara, mientras mentían descaradamente.
Luego le dieron horas de pantalla a personajes extremadamente individualistas, que hacían culto de la posesión de dinero y bienes lujosos y se burlaban de quienes no podían acceder a ellos. Y también eran bizarros en su aspecto. Y violentos.
Y así fue que, naturalizando esas anomalías, al ver a un personaje estrafalario, violento, mitómano y megalómano puesto en el prime time de la tele por los verdaderos poderosos, a una masa crítica de votantes le pareció una gran idea elegirlo para presidir nuestro país.
Traído del muro de William Scholl

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