49 años después de su grabación, hoy se presenta el único disco de una mítica banda de rock nacional. "Altablanca 1977", el único disco grabado por la mítica banda mendocina de rock progresivo, se presenta hoy jueves en el Teatro Independencia de Mendoza, en una noche que tendrá algo de concierto, algo de rescate arqueológico y mucho de memoria viva del rock nacional.. Casi medio siglo después de haber sido registrado en un estudio mendocino, un disco que parecía condenado a quedar perdido en la historia del rock argentino finalmente verá la luz.
Por Redacción de NLI
Hay una precisión importante: el material fue grabado en 1977, por lo que mañana se cumplirán 49 años de aquella experiencia, no 47. La confusión puede surgir porque durante décadas el registro permaneció inédito y recién ahora, casi medio siglo después, tendrá su presentación pública. El acontecimiento adquiere todavía mayor valor porque se trata de una grabación realizada por músicos que en aquel momento tenían menos de 20 años, en una época en la que registrar música era un privilegio técnico y conservarla dependía de soportes físicos extremadamente frágiles.
Altablanca, Una Banda De Culto Del Rock Mendocino
Fundada en Mendoza en 1976 por el guitarrista Mario Mátar, Altablanca se convirtió rápidamente en una de las agrupaciones fundamentales del rock progresivo de la provincia. Mátar fue, además, el único integrante que permaneció durante toda la trayectoria de la banda, que se extendió hasta 1983 y que atravesó distintas formaciones y etapas musicales.La propuesta estaba muy lejos del formato convencional de canción de aquellos años. Altablanca trabajaba con composiciones extensas, estructuras complejas y un fuerte protagonismo instrumental, dentro de una corriente que en la Argentina dialogaba con el rock progresivo británico y con las nuevas posibilidades que ofrecía la experimentación musical. Pero había una particularidad que hacía todavía más singular a aquella formación: su música también estaba atravesada por el tango moderno de Astor Piazzolla.
La formación que ingresó al estudio en 1977 estaba integrada por Mario Mátar en guitarra, Javier Segura en bajo, Daniel Martín en flauta y Natalio Faingold en batería. Los cuatro registraron cuatro composiciones largas, pensadas para ocupar el espacio disponible en un disco de vinilo. El álbum, sin embargo, nunca llegó a editarse comercialmente.
El contexto tampoco era menor. La Argentina atravesaba los primeros meses de la última dictadura cívico-militar y la escena cultural estaba sometida a persecución, censura y vigilancia. Faingold recordó que los recitales de aquella época podían terminar con integrantes de la banda y público perseguidos o detenidos. En ese escenario, Altablanca construía una experiencia artística que, según el músico, tenía como centro casi exclusivo la necesidad de hacer música.
El Acetato Que Sobrevivió Medio Siglo
La historia del disco podría haber terminado de manera muy diferente. En aquellos años no existían el CD, el cassette como soporte habitual ni, mucho menos, las posibilidades actuales de digitalización y almacenamiento. La grabación realizada en el antiguo estudio Zanessi, de la calle Montevideo, fue conservada en apenas dos copias de acetato.
Una de ellas quedó en manos de Natalio Faingold, pero terminó dañada después de quedar expuesta al sol. La otra fue conservada durante décadas por Oscar Sayavedra. Esa segunda copia permitió recuperar finalmente el material. Faingold logró obtenerla, digitalizarla y reconstruir el registro sonoro para ponerlo nuevamente a disposición del público.
Y ahí aparece uno de los aspectos más interesantes del rescate. No se está recuperando solamente un disco perdido. Se está recuperando una forma de entender el arte que prácticamente desapareció con la expansión de la industria musical. Faingold lo explicó al recordar aquellos años: la industria no constituía el horizonte de aquellos músicos. La razón para hacer música era la música misma.
Los ensayos comenzaban por la tarde y podían extenderse durante horas. La banda trabajaba intensamente sobre sus composiciones y llegaba a llenar teatros aun sin formar parte de ninguna estructura discográfica. El público existía. La necesidad de expresarse también. Lo que no existía era la maquinaria que décadas después convertiría a la música en una industria de plataformas, métricas, reproducciones y algoritmos.
Una Noche Para Volver A Escuchar La Historia
La propuesta no se limitará a reproducir el disco. La jornada incluirá la escucha del material y un encuentro con integrantes y protagonistas de aquella historia, que podrán aportar recuerdos y detalles sobre la grabación y sobre aquellos años del rock mendocino. El cierre estará a cargo de Natalio Faingold, quien ofrecerá un concierto de piano.
También será una oportunidad para dimensionar la trayectoria posterior de una banda que fue mucho más que aquella primera grabación. Por sus distintas formaciones pasaron músicos como Susana “Turca” Nalldi, Eduardo Aveni, Daniel Soria, Pablo Romagnoli, Jorge Zangheri, entre otros. Altablanca continuó desarrollando su propuesta hasta su disolución en 1983 y dejó registros posteriores de su actividad en vivo, entre ellos los correspondientes a sus presentaciones en el Teatro Independencia en 1981.
La historia tiene, además, una dimensión generacional. Aquellos adolescentes que ensayaban durante horas y tocaban una música instrumental compleja en una Mendoza atravesada por la dictadura no estaban pensando en convertirse en piezas de museo. Querían tocar. Querían experimentar. Querían construir una música propia a partir de Piazzolla, Focus, Genesis, King Crimson y Pink Floyd, pero sin copiar fórmulas ni someterse a un molde.
Cuarenta y nueve años después, esa música finalmente encuentra el camino que no pudo recorrer en 1977. Un acetato sobrevivió, una memoria fue conservada y un músico decidió rescatarla. Así, Altablanca vuelve a sonar en el mismo Teatro Independencia donde décadas atrás también dejó su huella, demostrando que en el rock argentino hay todavía historias escondidas esperando que alguien encuentre la llave para volver a abrirlas.






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