Para ir cerrando a lo grande otra semana, neckwringer nos trae algo especial. A ver: si hay un nombre propio que define el respeto absoluto por la liturgia del rock progresivo de los setenta en Escandinavia, ese es el sueco Nicklas Barker, conocido universalmente por ser el cerebro, guitarrista y tecladista de los míticos Anekdoten. Pero cuando Barker se sale de la nave nodriza y se pone a flirtear con bandas sonoras de culto, la cosa se pone espesa, melancólica y profundamente cinéfila. Su álbum debut solista es también la banda sonora de la película española homónima, un drama de terror donde Barker busca reflejar la atmósfera inquietante del cine de terror, utilizando principalmente teclados. Aunque se mantiene bastante sencilla y ambiental, la banda sonora de Barker es una aventura profundamente atmosférica que logra emular a la perfección la sensación de miedo que la película pretende explorar. Así tenemos a un sueco especialista en mellotron y rock oscuro musicalizando una peli de terror dramático cargado de desolación, suburbios grises y paranoia. Acá no esperes solos de guitarra furiosos a la velocidad de la luz, Nicklas Barker agarra el estudio y lo convierte en un santuario analógico de los años setenta; el disco respira gracias al uso masivo y devoto del Mellotron, sintetizadores Moog, guitarras con un fuzz polvoriento y arreglos de cuerdas y piano de una elegancia lúgubre indiscutible. Melancolía escandinava para condimentar un drama español... sin duda, un disco para descubrir!
¿Qué se siente escuchar este menjunje cultural? Es una rareza y casi una bizzarreada, pero logra capturar esa incomodidad existencial de un fin de semana eterno que no lleva a ninguna parte. No te va a levantar el ánimo ni te va a poner a bailar en la cocina; al contrario, te sumerge en una atmósfera densa, lúgubre, casi otoñal, donde la psicodelia espacial se cruza con un fantasma y el cine negro más bajón. Es de esa música que te obliga a frenar la pelota, mirar por la ventana y abrazar tu propia neurosis con una sonrisa torcida, y en todo caso esperemos tener suerte y que no se te cruce el nombre de alguna presunta víctima mientras tomas una cuchilla o un hacha.
La producción tiene ese grano cálido, medio gastado, como si la música estuviera saliendo de un viejo radiograbador perdido en una ruta desértica de alguna provincia española a las tres de la mañana.
Norberto es un frikón progresivo del 15. Y que pudiera contar con semejantes primeros espadas prog en su peli, le tuvo que hacer feliz y lleno eres de gozo. El ahora Nicklas Barker, enterado del asunto, no se cortó. Había vía libre. Desplegó su artillería melloatronadora, theremin misterioso que-te-cagas y analogía viejuna variada, para recrearse a gusto. Ahora en una película que no tenía que versionar, como en Morte Macabre. Ésa alegría y felicidad se trasladó a la grabación, claro. Pero con los resultados contrarios. Como debe ser. Poco happy, aquí. Bien oscuro y tétrico el asunto. Que si lo oye Chicho Ibáñez Serrador o Jess Franco, salivan de envidia. Y ahí se juntaron un film de bajo presupuesto con una banda sonora independiente, para crear una pequeña obra maestra. Mi análisis se centrará en la música , (aún a pesar de que he visto posteriormente la cinta). Y lo haré a modo random, al voleo, o como me sale de los cataplines, mayormente para no destripar nada de la historia. Barker se lo hizo como es en éstos casos.
Recreando musicalmente pequeños lienzos escénicos de escenas determinadas. No esperes desarrollos de 25 mts porque es una banda sonora. Y pide justo lo contrario. En realidad, todo el álbum es ésa imaginaria suite. Por ejemplo, "Beach Girls" es lounge 60s hecho al modo de Dick Hyman y los Space Age proto-sintetistas de ésa década. En cambio la majestuosidad inmensa de "By the Shore" nos lleva al primer Crimson o similar primigenio......pero sin desarrollar. Una de las más conseguidas, (con vídeo-clip y todo), es "Celestial Ghost". Ahí el Theremin hace el acojone como debe, junto a su primo de Zumosol , el despiadado mello, bien cruel y desbocado. Nordins dota de ritmo con pericia, y hasta el Ricken - Barker bass, deja su profunda huella. Carpenter o Simonetti no tienen nada que hacer ante esto!Si tuviera un programa de misterio para manipular a la gente y forrarme, la usaría de sintonía sin pensármelo dos veces. "Chase-Purgatory" continúa rizando todos los pelos no afeitados, y su frenesí hipnótico la equipara a los más grandes del prog adaptado al terror palomitero. Notas graves de piano tocadas con el codo, y entra "Confrontation-Doom", en un dominio del ambiente angustiante casi de compositor contemporáneo. O sin casi. Vuelve el hipnotismo reptante del temible Theremin, para que lo chungo quede plasmado con certeza. Mellotron a la Froese funcionando a plena potencia aparece en "Entering the Lost Village". Gozadera inquietante que reconforta horrores. Como en "Going Home-Ouija", donde el "proto-sampler" es rey. Como en todo el disco. La inocencia malvada de "Home" deja a Goblin en pañales. En "Leo" se inserta una parte hablada de la peli, que demuestra lo intrínsecamente unidas que van imágenes y música. Es un todo. "Sisters-Phantasm" se traduce en lírica poética de romántico poder aterrador. Otra de mis favoritas. "Rendezvous" recuerda pasadas solemnidades del gran Edgar Froese en los 70. Como "Grand Finale", en su evidente conclusión. No extraña que su actual proyecto Kosmogon, sea uno de los destacables del año. Porque Nicklas Barker es un genio a reivindicar. Y punto.
Y lo que queda es que lo escuches....
Este disco es un objeto de culto tan insólito como brillante dentro de la discografía paralela de Barker. Una prueba de que la melancolía no tiene pasaporte y de que un sueco puede entender la noche en España mejor que muchos locales... y andá a saber si conoce España, pero hay cosas del espíritu humano que no saben de geografìas, fronteras o políticas de estado.Para poner cuando la tarde caiga pesada, el cielo esté plomizo y necesites una buena dosis de rock instrumental atmosférico con olor a celuloide viejo y niebla sónica, acordate de este disco. Otra de las rarezas que te brinda el blog cabeza, así que espero que lo sepas disfrutar como se debe, el disco está muy bueno si te gusta la onda, pero si esperabas encontrarte con algo de Los Pericos, por acá no es... esto es el Mellotron como religión y único estado de la materia.
Lo podés escuchar desde Bandcamp:
https://nicklasbarker.bandcamp.com/album/el-ultimo-fin-de-semana





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