Además, esta hiperconcentración de la riqueza se ha acelerado de modo alarmante: en enero pasado, el mismo organismo dio a conocer que en 2025 la riqueza de los grandes millonarios del mundo creció tres veces más rápido que en los últimos cinco años, a un ritmo tan vertiginoso que, en el caso de América Latina, un trabajador necesitaría 102 años para ganar lo que un milmillonario (quien acapara más de mil millones de dólares) obtiene en un solo día. Con lo que creció la fortuna de las 12 personas más acaudaladas del mundo, se podrían distribuir 250 dólares a todas las personas del planeta y aun así, ellos tendrían 500 mil millones de dólares extras. Para el ciudadano común, estas cifras son difíciles de concebir, pero para darse una idea del nivel de riqueza del que se está hablando, esos 500 mil millones de dólares son un monto semejante al presupuesto anual del gobierno mexicano.
La organización Oxfam publicó un informe según el cual la riqueza no gravada y oculta en paraísos fiscales (offshore) en manos del 0.1 por ciento más rico del planeta asciende a 3.55 millones de millones de dólares, un monto que supera el total de los recursos que posee la mitad más pobre de la población mundial, equivalente a 4 mil 100 millones de personas. El total estimado de riqueza offshore no gravada, dice Oxfam, equivale a más del doble del PIB combinado de los 44 países de menores ingresos del mundo, que asciende a 1.53 billones de dólares.




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