Ir al contenido principal

La geopolítica de la soberanía sensorial

Dado que la sociedad contemporánea, harta de la guerra informativa, ha desarrollado una fuerte inmunidad frente a la propaganda clásica y los discursos políticos, el estancamiento conceptual de la geopolítica clásica se supera desplazando el dominio estratégico hacia un plano fundamentalmente diferente y más profundo: el ámbito de la percepción primaria. Surge un fenómeno que puede caracterizarse como la geopolítica de la soberanía sensorial. En su base yace la lucha no por qué ideas llenar la conciencia del ser humano, sino por el control de la capa tecnológica que conforma la propia realidad física a su alrededor. Quien controla los sensores, los algoritmos de inteligencia espacial y las interfaces de realidad aumentada obtiene el derecho sin precedentes de determinar lo que naciones enteras ven, oyen y palpan.


Por Evgeny Vertlib


Esta nueva realidad obliga a replantearse las teorías politológicas establecidas. Si antes los científicos hablaban de la «infosfera», hoy el pensamiento occidental opera cada vez más con los términos «control perceptivo». La Rand Corporation, en un informe reciente titulado «The Digital Battlefield of 2026: Sensing and Shaping Reality» («El campo de batalla digital de 2026: percibir y dar forma a la realidad»), señala que «los conflictos futuros no los ganará quien cree la mejor narrativa, sino aquel cuyo ecosistema tecnológico se convierta en el filtro principal entre el ojo humano y el mundo físico».

Un claro ejemplo de este cambio de enfoque es la industria actual del transporte y la cartografía no tripulados. Cuando los vehículos autónomos extranjeros, equipados con decenas de lidares y cámaras, escanean a diario las calles de las megaciudades de otro país, no solo recopilan datos, sino que crean una copia digital monopolística del espacio. El Estado que ha importado estas tecnologías descubre de repente que su propia infraestructura crítica es «visible» e interpretada por algoritmos que se encuentran bajo la jurisdicción de un competidor geopolítico, capaz en cualquier momento de «cegar» o distorsionar programáticamente este entorno.

Esta situación conduce inevitablemente a la formación de lo que podría denominarse una arquitectura de interpretación total. Cualquier dato sensorial bruto, recopilado por los sensores de las ciudades inteligentes o por dispositivos portátiles, pasa por el filtro de los modelos de IA. Como señala el profesor del Instituto de Internet de Oxford, Brent Mittelstadt, en su trabajo «The Biases of Spatial AI» (2025), «los algoritmos de IA espacial no son neutrales: clasifican el mundo a través de la óptica de los valores y las doctrinas de defensa de aquellos Estados en los que fueron entrenados». Esto da lugar al fenómeno de la ocupación perceptiva.

Como ejemplo ilustrativo, cabe considerar el funcionamiento de los sistemas inteligentes modernos de control fronterizo y reconocimiento facial. Si un Estado soberano utiliza algoritmos extranjeros para detectar amenazas, de hecho delega en una fuerza externa la determinación de quién es «sospechoso». La IA puede configurarse para ignorar deliberadamente los movimientos de determinados grupos o, por el contrario, sembrar el caos social, etiquetando erróneamente a ciudadanos leales como extremistas, controlando así sutilmente los procesos internos del país sin disparar un solo tiro.

La prolongación lógica de esta expansión es la capa de proyección, donde la realidad aumentada (RA) y las interfaces inteligentes comienzan a sustituir directamente a los objetos físicos. Los observadores tecnológicos occidentales, en particular los expertos de MIT Technology Review en el artículo «The Geopolitics of AR Operating Systems» (enero de 2026), advierten: «Quien controle el sistema operativo de realidad aumentada que utilizan millones de ciudadanos tendrá el poder de borrar o añadir elementos de la cultura material».

Esto abre la puerta a las tecnologías de «desplazamiento digital». Imaginemos una crisis geopolítica a gran escala en la que estallen protestas en las calles de la capital o se instalen campamentos de refugiados. Los ciudadanos que vean el mundo a través de gafas de RA leales a las corporaciones globales o que utilicen estas funciones en sus teléfonos inteligentes podrían no ver físicamente estos acontecimientos: un algoritmo en tiempo real sustituirá a los manifestantes por asfalto limpio o una plaza en flor para reducir el grado de indignación pública o, por el contrario, generará disturbios virtuales donde no los hay.


En última instancia, esta evolución conduce a la amenaza estratégica más peligrosa del futuro: la degradación sensorial controlada del adversario. En una época en la que la economía y la seguridad dependen de sensores inteligentes, la exclusión de un país de las matrices sensoriales globales resulta fatal. En su reciente monografía «Sensory Sovereignty and the New Cold War» (2026), la politóloga Samantha Bradshaw subraya: «La forma más novedosa de aislamiento no son las sanciones económicas, sino la inmersión forzosa del soberano en la ceguera analógica».

Un ejemplo claro de esta estrategia es la hipotética, pero técnicamente viable ya hoy en día, desconexión de una región de los satélites meteorológicos comerciales de alta resolución y de los servicios en la nube de traducción en tiempo real mediante IA. En un instante se detienen los centros logísticos no tripulados, la agricultura «inteligente» pierde la capacidad de pronosticar la cosecha y las instituciones estatales se ven encerradas en un «gueto analógico». Pierden la capacidad de interpretar con rapidez las señales de un mundo cambiante, convirtiéndose en una colonia perceptiva cuya imagen de la realidad está totalmente construida por arquitectos externos.

La salida de este callejón sin salida ontológico exige una reestructuración radical de las doctrinas de defensa, en la que ocupa un lugar central el concepto de autarquía perceptiva. Debe entenderse como la capacidad soberana del Estado para generar, verificar y transmitir de forma autónoma una matriz sensorial para su población y sus instituciones críticas, excluyendo por completo la mediación externa.

En el contexto de las guerras perceptivas, la autarquía deja de ser sinónimo de aislamiento económico; se convierte en sinónimo de supervivencia cognitiva. Como señala el director del Centro de Estudios Geoestratégicos de Sciences Po, Jean-Paul Ducro, en el ensayo «The Autonomous Eye: Sovereignty in the Age of AI Sensors» (marzo de 2026), «una nación privada de su propio ciclo cerrado de producción sensorial está condenada a ser un consumidor pasivo de una realidad ajena, transmitida por suscripción».

Como ejemplo del surgimiento de tal autarquía, cabe citar la reciente reforma de la infraestructura portuaria de Singapur. Tras renunciar por completo a las plataformas de navegación y a los sistemas de distribución automática de carga extranjeros, la ciudad-estado desplegó una red de sensores cuánticos soberana, resistente al spoofing externo del GPS y a las manipulaciones algorítmicas procedentes del exterior. Esta medida ha demostrado que un puerto físico solo es seguro cuando los «ojos» digitales que controlan su logística pertenecen exclusivamente al propio Estado.

Sin embargo, la construcción de la independencia perceptiva es imposible sin crear una defensa profundamente escalonada en las fronteras de la percepción, lo que requiere soluciones de ingeniería y jurídicas fundamentalmente nuevas: los denominados «cortafuegos digitales de la realidad». Si los cortafuegos clásicos bloqueaban paquetes de datos y direcciones IP, los cortafuegos de nueva generación están destinados a filtrar y verificar los propios parámetros físicos del entorno que llegan al espacio nacional. Los expertos del Instituto de Ciberseguridad de Stanford, en el informe técnico «Perceptual Firewalls and Border Control of Reality» (2026), describen esta arquitectura como «un escudo dinámico que verifica la autenticidad de las señales electromagnéticas, acústicas y visuales antes de que sean procesadas por sistemas de IA de consumo o industriales».

Un claro ejemplo práctico del funcionamiento de este tipo de cortafuegos es el despliegue de sistemas de «cielo inteligente» sobre los barrios gubernamentales de París en vísperas de las recientes cumbres europeas. El sistema no solo bloqueaba los drones ajenos, sino que creaba una zona local de distorsión sensorial: para cualquier satélite o lidar externo, la geometría de los edificios y las coordenadas de los objetos dentro del perímetro de protección se desplazaban dinámicamente a nivel de software, creando para el observador externo una ilusión persistente de espacio vacío, mientras que el ecosistema interno de la ciudad funcionaba con normalidad.

El desarrollo de estos mecanismos de protección cambia inevitablemente la propia naturaleza de las fronteras estatales, transformándolas de líneas en el mapa a filtros multidimensionales del espectro sensorial. El Estado soberano del futuro se ve obligado a ejercer un control total sobre el fondo de radiofrecuencias, el análisis espectral del entorno urbano e incluso los códigos de señalización visual utilizados por los sistemas de piloto automático. Un artículo publicado en la revista «Foreign Affairs» bajo el título «The New Iron Curtains Are Sensory» (primavera de 2026) constata que «las fronteras del siglo XXI no discurren por ríos y montañas, sino por los límites de calibración de los sensores».

Un ejemplo claro de ello es la estricta política de Pekín con respecto a las pruebas de vehículos extranjeros con función de conducción totalmente autónoma: la República Popular China ha obligado por ley a los fabricantes a pasar todos los flujos de vídeo y lidar recopilados a través de servidores estatales de descifrado, que «difuminan» sobre la marcha los objetos de defensa y distorsionan los matices topográficos. De este modo, se crea un cordón perceptivo a través del cual el sistema externo de IA solo ve aquella versión del territorio nacional que el Estado ha considerado oportuno mostrarle, impidiendo así de manera efectiva la cartografía algorítmica de su geografía soberana.

La conclusión lógica de esta transformación perceptiva es, inevitablemente, la división tectónica del espacio global en ecosistemas macrorregionales cerrados: bloques perceptivos. El planeta se aleja rápidamente del concepto de una Internet global única y de los mercados abiertos hacia una nueva arquitectura, en la que las alianzas geopolíticas se consolidan no tanto mediante acuerdos comerciales como a través de protocolos comunes de verificación de la realidad.

Tal y como señalan los analistas del Centro de Relaciones Internacionales de Harvard en el informe estratégico «The Fragmentation of Being: Realignment of Global Perception blocks by 2030» (mayo de 2026), «el mundo bipolar del siglo pasado está dando paso a un mundo multiperspectivo, donde las fronteras entre alianzas se definen por el grado de integración de sus filtros de IA y la confianza mutua en los datos sensoriales de cada uno».

Un claro ejemplo de esta división es la alianza tecnológica que se está formando entre los países de América Latina y los consorcios europeos para crear un estándar único de datos biométricos y espaciales, totalmente independiente de las plataformas norteamericanas. Este paso demuestra que, en el futuro, la proximidad geopolítica se medirá por la capacidad de los Estados para sincronizar sus «organos sensoriales» colectivos, formando un espacio de percepción único y protegido de distorsiones externas.

Dentro de esta nueva arquitectura, los métodos tradicionales de hacer la guerra dan paso a prácticas sofisticadas que pueden caracterizarse como «guerrilla perceptiva», o guerra de guerrillas en el espacio de la percepción. Los actores no estatales, las células terroristas y los pequeños Estados que carecen de recursos para crear sus propios gigantes de la IA están pasando a tácticas de «terrorismo óptico y acústico», dirigidas a piratear y desorientar los sistemas sensoriales de las grandes potencias. El profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) Michael Knight, en su artículo «Asymmetric Perception: Guerrilla Warfare in the Age of Spatial AI» (2026), subraya que «el punto más vulnerable de un Estado supertecnológico es su fe absoluta en la infalibilidad de sus ojos digitales».

Un claro ejemplo de esta amenaza asimétrica fue el reciente uso por parte de grupos insurgentes en África Central de los llamados «patrones competitivos»: dibujos geométricos primitivos pintados en las lonas de los camiones y los tejados de los edificios. Estos patrones, absolutamente neutros para el ojo humano, provocaban un fallo fatal en los algoritmos de visión artificial de los drones de reconocimiento occidentales, lo que obligaba a la IA a clasificar los convoyes militares como objetivos civiles, y las zonas desiertas de la sabana como concentraciones de tecnología, lo que paralizó por completo el sistema de toma de decisiones del mando sin necesidad de recurrir a medios de guerra electrónica o de defensa aérea.

Esta erosión de la subjetividad fue predicha mucho antes de la aparición de los sistemas de inteligencia espacial y las interfaces portátiles. Ya a finales del siglo XX, el filósofo francés Jean Baudrillard, en su concepto de simulacros y simulación, describió el proceso por el cual las copias y los signos digitales desplazan irreversiblemente al original, haciendo que el mapa preceda al territorio. Hoy en día, esta profecía se materializa en la política internacional: cuando las plataformas de IA obtienen el monopolio de la transmisión del mundo que nos rodea, el espacio físico es sustituido definitivamente por la simulación, privando a las naciones soberanas de la posibilidad de basarse en hechos objetivos.

En unas condiciones que la investigadora Shoshana Zuboff caracteriza como la era del capitalismo de la vigilancia, la experiencia humana es expropiada por la fuerza por los gigantes tecnológicos y convertida en materia prima para pronósticos conductuales. Las personas y los propios Estados, sin darse cuenta, pasan de ser autores de su propia historia a convertirse en objetos pasivos de una profunda modificación mental y conductual, en la que los algoritmos saben más sobre las reacciones de la sociedad que la propia sociedad.

La reflexión artística sobre este desafío hace tiempo que traspasó los límites de las cátedras académicas, afianzándose en imágenes icónicas de la cultura de masas como advertencia contra la esclavitud perceptiva. En la realidad digital contemporánea, la protección de las fronteras cognitivas se convierte en la principal garantía de la seguridad nacional, que protege a la sociedad del destino de los ciudadanos del universo de «El fantasma en la armadura», donde actores externos son capaces de piratear en tiempo real los canales neuronales visuales de millones de personas, borrando literalmente de su percepción a los rostros indeseados.

Sin una protección soberana de estos sistemas, cualquier nación corre el riesgo de enfrentarse a la catástrofe mental descrita en la novela de Neal Stephenson, donde los patrones competitivos son capaces de paralizar instantáneamente la voluntad humana con el simple contacto visual con la pantalla, convirtiendo a la población en un bioordenador controlado desde el exterior.

En última instancia, la geopolítica de la soberanía sensorial produce un cambio fundamental en la propia ontología de las relaciones internacionales, trasladando la rivalidad entre potencias al plano de una guerra mental total por el control del ser como tal. Las potencias que logran desplegar ecosistemas autónomos de control espacial se reservan, de hecho, el derecho a un tiempo histórico soberano, mientras que las civilizaciones que han delegado sus funciones perceptivas en plataformas externas se convertirán inevitablemente en material pasivo para el modelado algorítmico.

El objetivo oculto de esta nueva expansión va mucho más allá de la subordinación de la infraestructura crítica: se trata de la esclavitud no solo de la razón, sino también de la base más profunda y trascendente del ser humano: su autonomía espiritual, su capacidad de creer, de empatizar y de elegir intuitivamente, que ahora se digitalizan y se reestructuran mediante códigos ajenos.

El marcador incondicional de la libertad en el próximo siglo será el derecho inquebrantable de las comunidades humanas a tener un acceso directo y sin distorsiones al ser —la capacidad de proteger el espacio sagrado de su espíritu y seguir siendo un autor pensante, y no un elemento decorativo programado de un proyecto civilizatorio ajeno.

Evgeny Vertlib



Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Robert Fripp & The League of Gentlemen - God Save The King (1985)

Y gracias a LightbulbSun (otra vez) tenemos al disco compilado del enano maldito junto a los Gentlemen, unidos para crear una música disco que ronda el New Wave, el post punk y el pop rock ¿disco-frippertronics? Sea como sea, parece que este fue un trampolín hacia lo que se convertiría en la próxima encarnación de Crimson. Pero no nos adelantemos que aquí de King Crimson estamos muy muy lejos, años luz, aunque no deja de ser interesante sobretodo para los incondicionales de Fripp. Otra entrada cortita y al pie de la que es imposible hablar demasiado, para saber de qué va esto tenés que escucharlo, punto. Artista: Robert Fripp & The League of Gentlemen Álbum: God Save The King Año: 1985 Género: Pop rock Duración: 43:47 Referencia: Rate Your Music Nacionalidad: Inglaterra A finales de los setenta, después de que King Crimson se separara, Fripp grabó por primera vez el maravilloso, pero aún bastante crimsoniano, "Exposure". Luego intentó algunos experi...

King Crimson - Red (Elemental Mixes) (1974 - 2024)

Y para empezar la semana siempre vamos con algo bueno ¿Y qué decir de esto que ahora nos trae El Mago Alberto?, tenemos uno de los disco claves del Rey Carmesí con temas inéditos, y me copio de uno de los comentarios de esta entrada: "El último gran álbum de los mejores King Crimson, los de la década de los ’70, veía la luz en aquel Noviembre de 1974. "Red" nacía proyectando su propia sombra densa, vestida de elementos de su sinfónico pasado, de un oscuro y rauco jazz y del naciente heavy metal, marcado este último por las distorsionadas guitarras y sus pétreos riffs, que dieron una visión un tanto peculiar de aquel primogénito del Hard Rock desde el especial prisma de Robert Fripp. (...) Este álbum sin duda marcó un antes y un después en la carrera de la banda, pues tras 7 años de silencio después de "Red", la banda volvió entrados los ’80 con otra onda completamente distinta, otra visión y concepción de su sonido, sonando también interesantes y originales, pe...

Los Grillos - Vibraciones Latinoamericanas (1976)

Nuestro amigo Julio Moya sigue con su tarea de palentólogo del rock latinoamericano y ahora nos presenta la historia de Los Grillos, y resumiendo les diría que si Jethro Tull hubiera sido andino, probablemente hubiese grabado este disco, ya que encontrarás flautas similares a Ian Anderson, junto con instrumentos de viento autóctonos. Un disco con 8 temas con una duración total que no alcanza la media hora. De alguna manera puede trazarse un paralelismo con Los Jaivas de Chile, pero se debe tener en cuenta que la raíz folclórica es diferente y con un sonido propio de altiplano. Aquí, uno de los discos más importantes de la historia del rock en Bolivia, y una de las mayores joyas del rock boliviano, expresión del folk rock temprano donde Los Grillos fundadon el sonido del Neo Folclore Andino, incursionando en el Moog a modo de "sintetizador andino". Si disfrutaste de "Alturas de Macchu Picchu" de Los Jaivas, o los bolivianos Wara o los argentinos Contraluz, descubrirá...

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Viaje Musical por un Año: Gran vals - F.Tárrega

29 de Julio Gran vals Francisco Tárrega (1852-1909) Después del tumulto emocional ocasionado por las chaconas de Bach, nos entretendremos alegremente con el hombre considerado «padre de la guitarra clásica», el español Francisco de Asís Tárrega Eixea, natural de Villarreal, provincia de Castellón. De niño solía esperar a que su padre, que tocaba flamenco, estuviera fuera de casa; entonces cogía su guitarra e imitaba los sonidos que había oído. Cierto día escapó corriendo de la vigilancia de su niñera y cayó en una acequia, causándose una peligrosa lesión en los ojos. Su padre quiso aprovechar el interés del muchacho por la música y, pensando que si no recuperaba la vista —al final no la recuperó—, la interpretación podía ser una buena forma de ganarse la vida, se trasladó con su familia a Castellón, donde el joven Francisco estudió piano y guitarra. Sus dos primeros profesores también eran invidentes. La ceguera no le impidió triunfar. Era un buen pianista, pero la guitarra sig...

Santana - Santana (1969)

Seguimos a puro rock chicano, y a puro Santana, gracias a Sandy que salva las papas del fuego en esta etapa que se llama "enquilombado con el trabajo y volviendo de vacaciones". Artista: Santana Álbum: Santana Año: 1969 Género: Jazz Rock / Fusion / Chicano Rock Duración: 37:02 Nacionalidad: Estados Unidos Lista de Temas: 1. Waiting (4:04) 2. Evil Ways (3:56) 3. Shades of Time (3:13) 4. Savor (2:45) 5. Jingo (4:21) 6. Persuasion (2:35) 7. Treat (4:43) 8. You Just Don't Care (4:35) 9. Soul Sacrifice (6:38) Alineación: - Gregg Rolie / Keyboards/Vocals - Michael Shrieve / Drums - David Brown / Bass - Michael Carabello / Congas - Jose 'Chepito' Areas / Timbales, congas, percussion - Carlos Santana / guitars, vocals Comienza una serie de publicaciones dedicadas al fenómeno llamado Chicano Rock!

Lito Vitale - Sobre Miedos Creencias y Supersticiones (1979)

Sandy nos deja el primer disco solista de un jovencísimo Lito Vitale haciendo un exquisito álbum de rock sinfónico. Un disco buenísimo que, aunque creo que está demás decirlo, es mi obligación: no lo encontrarán en otro lado... Ni lo piensen, llévenselo si no lo tienen. Artista: Lito Vitale Álbum: Sobre Miedos Creencias y Supersticiones Año: 1979 Género: Rock Sinfónico Nacionalidad: Argentina Duración: 1'13' Lista de Temas: 1. Baguala De Los Hueseros (11:33) 2. Alumbrando A Las Animas (4:05) 3. Pueblos Y Caminos (6:39) 4. Noche De La Salamanca (8:41) 5. La Luz Mala En El Campo (8:00) 6. Dios, El Fin (5:08) Bonus Tracks de "Lito Vitale Cuarteto" 7. El Chupetín Paleta (3:45) 8. Mañana Es Mejor (8:37) 9. La Enfermería, sala 4 (5:21) 10. Himno Coya (11:05) Alineación: Lito Vitale: teclados, composición y arreglos (para el cuarteto) Manuel Miranda: saxos, flauta traversa, quena, antaras y tarkas Marcelo Torres: bajo Jota Morelli: batería S...

Daniel Melingo - H2O (1995)

Artista: Daniel Melingo Álbum: H2O Año: 1995 Género: Reggae/Rock Duración: 47:43 Nacionalidad: Argentina Lista de Temas: 1. Viejo sol 2. H2O 3. Alegría de vivir 4. Belfegor 5.  Nada Ophelia 6. Dub 78 7. Fermín 8. Maldito policía 9. Lejos 10. Nieve mortal 11. Juan Alineación: Daniel Melingo / Voz, guitarra, programación, acordeón, clarinete Cachorro López / Programación, coros Martín Aloé / Bajo Graham Hawthorne / Batería Ciro Baptista / Percusión Tom Malone / Trombón Sandra Baylac / Coros Sebastián Schon / Programación, piano Pablo Guadalupe / Batería Quebracho / Coros Pomo / Batería Ira Seagal / Guitarra española, guitarra eléctrica Willy Crook / Voz de "Belfegor" Pedro Aznar / Bajo, melódica Stan Getz / Saxo soprano (¡¡¡!!!) Larry Etkin / Trompeta Didi Gutman / Órgano Hammond Andrés Calamaro / Voz Pipo Cipolatti / Narrador Guillermo Vadalá / Bajo Patán / Piano Fender Rodhes

Godspeed You! Black Emperor - Lift Yr. Skinny Fists Like Antennas To Heaven! (2000)

Sobre el tercer álbum de estos canadienses, que aparece en el blog cabeza gracias a LightbulbSun, nos ilustra el señor Wikipedia : "Lift Your Skinny Fists Like Antennas to Heaven está estructurado y concebido más como una sinfonía que como un disco convencional de música popular o rock. Las cuatro pistas están compuestas por movimientos, con diferentes subtítulos, que se funden entre ellos. El álbum entero es instrumental, excepto por algunos fragmentos hablados. El álbum comienza con crescendo orquestal con algunas reminiscencias al Bolero de Maurice Ravel. El álbum consiste en cuatro pistas continuas en el CD. Las duraciones de los movimientos individuales fueron tomadas de la discografía oficial. Los tiempos para cada movimiento aparecen en la contraportada del álbum, pero éstos son bastante imprecisos". Y así empezamos el día, con mucha música y un álbum doble de los Godspeed You! Black Emperor que sin duda marcaron una época con un sello propio de calidad y búsqueda....

Alma Kala - Alma Kala (EP - 2010)

Para quien no lo haya podido escuchar cuando lo compartimos, aquí va un exquisito EP de una banda cordobesa que lamentablemente se ha disuelto; música experimental de alto vuelo basada en temas autóctonos, con producciones propias y reversiones. Oscuro, melancólico, bien latinoamericano, pero sumamente muy disfrutable. No dejen de conocer este propyecto que no germinó pero auguraba un gran futuro. Otra gran resubida de Sandy! Artista: Alma Kala Álbum: Disco Difusión (EP) Año: 2010 Género: Folk fusión Nacionalidad: Argentina Duración: 16:25 Lista de Temas: 01 - Caramba 02 - Río Baja 03 - De estar estando 04 - Cardo o ceniza Alineación: - San Martinez / guitarra y sintetizadores - Violeta Carreira / voz - Diego El Ganame / Bateria - Ernesto Elortegui Palacios / bajo - Eva Arce / flauta traversa y accesorios - Santiago Ochoa / charango y guitarra

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.