Hoy en día, la Orquesta de Tango forma parte de la currícula como materia dentro de la carrera de Instrumentista/Cantante de Música Popular con Orientación en Tango. Esto implica que quienes tocaron en la orquesta y grabaron el disco son estudiantes de la escuela que cursan anualmente la materia. A su vez, cuenta con la colaboración de otros músicos que forman parte de la institución, entre quienes se destaca la participación de la bandoneonista Eleonora Ferreyra. Que la orquesta esté conformada por estudiantes no es un dato menor, porque implica un posicionamiento pedagógico de la institución: aprender a tocar y hacer música desde la práctica, tocando, cantando y creando de manera colectiva.
Al recibir el premio en el Teatro Coliseo, el director de la orquesta, Bruno Ludueña, se refirió a la importancia de crear espacios colectivos de trabajo en medio de tanto individualismo y habló sobre el valor de las orquestas de tango para nuestra cultura: “Hoy en día, cuando nos quieren vender que lo individual, lo particular, garpa, tener una Orquesta de Tango es un hecho político”. También declaró sobre su trabajo: “Queremos construir un futuro y una evolución en un género que tiene una historia y una raíz impresionantes”. Por su parte, el docente, guitarrista y jefe de área Alejandro Bordas destacó la importancia de la “escuela pública, gratuita y de calidad”.
Es destacable el trabajo pedagógico de Bruno Ludueña, su ayudante de cátedra Eleonora Ferreyra y el jefe de área Alejandro Bordas por haber revalorizado a la Orquesta de Tango, impulsándola a salir a tocar, recorrer escenarios y grabar. Se han puesto al hombro una tarea inmensa que demuestra el amor y la vocación con la que llevan adelante su trabajo docente.
La historia de lucha de la EMPA
La EMPA se creó hace 40 años como la primera escuela de música popular de Latinoamérica, ante la necesidad de difundir y proteger la cultura y teniendo en cuenta que, hasta ese momento, la única formación musical gratuita era la brindada en los conservatorios de música académica. Desde entonces, la EMPA forma músicos profesionales y docentes de altísima calidad, especializados en los géneros tango, folklore y jazz.
Con sólo entrar a la escuela, se puede sentir el ambiente y el sentido de pertenencia que toda la comunidad educativa tiene con la institución, que ha sido hogar de estudiantes no sólo de Buenos Aires, sino también de muchas provincias y países que vienen exclusivamente a estudiar allí.
Luego de 25 años de lucha, asambleas, tomas, cortes de calles, puentes y organización, con una gran unidad docente-estudiantil, la EMPA consiguió su edificio propio, ubicado en la calle Vélez Sarsfield, en el barrio de Crucecita.
Este año celebró sus 40 años de historia con un festival en la calle y sus tres orquestas tocando para toda la comunidad.
Hoy festejamos “un triunfo de la educación pública”, como dijo Alejandro Bordas en el Teatro Coliseo. Este gran logro no hace más que seguir impulsando la educación musical gratuita, permitiendo que miles de pibes y pibas, sea cual sea su condición social, puedan soñar con dedicarse a aquello que más aman y encuentren en la EMPA una escuela que abre puertas y transforma vidas.
Malena Joel



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