Son varias las estadísticas que muestran una realidad paralela a la que experimentamos los argentinos de a pie en nuestros bolsillos. Si bien la mayoría de los indicadores tienen encendidas las luces rojas de la recesión y la depresión, otros, en cambio, van a contramano de la percepción ciudadana que es testigo de la escasez de veredas para alojar personas en situación de calle, de contenedores de basura reconvertidos a góndolas de alimentos para las familias y del exilio de los quesos y carnes vacunas de las dietas populares. Algunos pocos indicadores, por el contrario, le sirven al gobierno como tabla de salvación: esos datos son la base de las promesas de futuro y de la fidelización de votantes con eslóganes como «en 35 años seremos Irlanda» (Milei), una versión actualizada del «estamos mal, pero vamos bien» (Menem) y el «hay luz al final del túnel» (Macri). Hay una continuidad histórica en la estrategia de validar un presente de sufrimiento con promesas de futuro: siempre dura lo que tarda la paciencia de la gente en agotarse y la realidad en emerger, y siempre lo hace.
Por Guillermo Oglietti
Pero reconozcamos que vender «futuro» no es sencillo: requiere una narrativa con algún asidero, alguna fuente de credibilidad, para que la gente acepte el sufrimiento presente a cambio de una promesa, porque «es el camino» (Milei) y no hay que «torcer el rumbo en el medio del río» (Macri). Así es como el gobierno se aferra con uñas y dientes a las pocas estadísticas que parecen mostrar que ya hablamos gaélico, tomamos Guinness y somos Irlanda.
En un primer trabajo analizamos la inflación subestimada, publicado en marzo bajo el título «La verdadera inflación de Milei»1. En este segundo artículo ponemos el foco en otra distorsión estadística del INDEC: el índice de salarios.
Índice de salarios. Ruido estadístico para dormir la realidad
El INDEC publica el índice de salarios para tres grupos de trabajadores: los asalariados formales del sector privado y del público y los asalariados no registrados (informales)2. Utiliza tres fuentes diferentes:
1. El salario del sector privado registrado utiliza como fuente a los registros administrativos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que recibe las declaraciones juradas que los empleadores presentan mensualmente ante la AFIP para el pago de contribuciones y aportes de los trabajadores en relación de dependencia. Esta fuente cubre el universo de asalariados formales del sector privado y tiene carácter censal, no muestral.
2. El indicador de los salarios del sector público registrado se elabora a partir de información proveniente de las planillas salariales de los distintos niveles del Estado —nacional, provincial y municipal— que son relevadas o informadas periódicamente al INDEC por los organismos correspondientes. Ambas son fuentes muy fiables.
3. En cambio, el salario del sector no registrado carece de una fuente de calidad por el propio atributo de informalidad inherente a esos puestos de trabajo, que no están registrados en ningún sistema de seguridad social. En consecuencia, el INDEC lo estima a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares3.
El gráfico 1 muestra el cociente entre el salario de los trabajadores no registrados y el de los trabajadores registrados del sector privado. Desde que ambas series coexisten, ese cociente tuvo un comportamiento extraordinariamente estable hasta 2024: el salario informal representaba en promedio el 48% del salario formal privado, con valores que oscilaron entre un máximo de 49,3% y un mínimo de 47,1% —apenas 2,2 puntos porcentuales de diferencia en toda la serie, con una desviación estándar de solo 0,5 puntos—. Lo que sucede después de la asunción de Milei, visible en ese mismo gráfico, requiere explicación.
Según las cifras oficiales, los trabajadores no registrados habrían experimentado una mejora salarial explosiva. El cociente entre el salario informal y el formal privado casi se habría duplicado: pasaría del 47,8% al 84,1% en apenas dos años4..En términos prácticos, el salario informal sería hoy solo un 19% inferior al del sector formal privado y apenas un 7% menor al del sector público. De continuar esta trayectoria, pronto llegará el momento en el que la ambición de los jóvenes será conseguir un empleo informal, después de todo, ¿para qué querría alguien un aguinaldo, aportes jubilatorios y cobertura médica?
Milei y su gobierno festejan este resultado5 como si fueran un gobierno obrerista y redistributivo, defensor de los trabajadores más desfavorecidos frente a «la casta» de los empleados públicos. Lo que ocultan es que ese resultado es un artefacto estadístico, una ilusión generada por un cambio en el cuestionario de la encuesta —lo que en la jerga técnica se llama ruido estadístico—, sin correlato alguno en la realidad del mercado de trabajo.
Se trata de una distorsión metodológica que el INDEC no comunicó adecuadamente. Durante la gestión del instituto a cargo de Marco Lavagna, se rediseñó el cuestionario de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Con el objetivo declarado de mejorar la captación de la informalidad laboral, se incorporaron preguntas más detalladas sobre el vínculo contractual entre trabajador y empleador, la situación previsional de los trabajadores independientes y la condición registral de las unidades económicas empleadoras. Si bien el rediseño no modificó las preguntas directas sobre el monto de los ingresos, la nueva caracterización del puesto de trabajo llevó a que los encuestados identificaran y declararan con mayor precisión sus fuentes de ingreso. El resultado fue un incremento en los ingresos declarados que no responde a una mejora real de las condiciones económicas, sino a la mayor eficacia del cuestionario para capturar ingresos que antes no afloraban6.
El cambio metodológico de la EPH comenzó a impactar en los registros del índice de salarios a partir de enero de 2024 y tuvo un impacto pleno en marzo de ese año7. La distorsión observada en el gráfico 1, es el reflejo de la consistencia de fuentes en los casos de los trabajadores registrados, y el efecto del cambio metodológico en el el índice de salarios para los trabajadores del sector informal.
Según el índice de salarios que el gobierno celebra, el salario nominal de los trabajadores no registrados habría crecido un insólito 570% durante la gestión de Milei —casi el doble que el del sector privado registrado (275%) y más del doble que el del sector público (226%)—.
Corrección del salario de los trabajadores no registrados
Para
aislar el sesgo introducido por el cambio metodológico de la EPH,
realizamos un ejercicio econométrico basado en un modelo de corrección
de errores, cuya especificación se detalla en el anexo I.8Según
nuestra estimación, el salario nominal de los trabajadores informales
habría crecido 276%, muy lejos del 570% que publica el INDEC y celebra
el gobierno (tabla 1). Pero el crecimiento nominal no dice nada por sí
solo: para saber si el poder de compra de los salarios subió o bajó, hay
que compararlo con la inflación del período.
Desplome del salario real con Milei
Al ajustar los salarios nominales por la inflación del período encontramos un segundo problema metodológico: el IPC del INDEC subestima la inflación real porque sus ponderadores —la estructura de gasto que determina cuánto pesa cada rubro en el índice— se elaboraron a partir de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo) de 2004 y nunca se actualizaron con la ENGHo de 2017/18. En 2004 el peso de los servicios públicos en la canasta familiar era marginal; para 2017, el ajuste tarifario del gobierno de Macri ya había modificado esa estructura de manera significativa. El actual ciclo de aumento de tarifas reproduce ese patrón, con el mismo efecto de subestimación del IPC real para los hogares de menores ingresos.
Utilizando la metodología desarrollada en el trabajo previo sobre inflación9 construimos tres índices alternativos que corrigen esa subestimación: el primero, a partir de los ponderadores de la ENGHo 2017/18; el segundo, con una canasta actualizada a diciembre de 2025; y el tercero, empleando la estructura de consumo del decil de menores ingresos de la población.
Los resultados son inequívocos. La tabla 2 muestra que el salario real se desploma en todos los sectores, sin excepción, independientemente del indicador de inflación utilizado. Incluso tomando el IPC oficial del INDEC —que subestima la inflación real— el poder adquisitivo de los trabajadores formales privados cayó un 5%, el de los públicos un 17% y el de los no registrados, una vez corregido el sesgo metodológico, también un 5%.
Con la canasta más actualizada, estimando los ponderadores a diciembre de 2025, la caída sería del 10% para los asalariados formales del sector privado, del 22% para los del sector público y del 10% para los informales.
La cuarta columna de la tabla 2 presenta el salario de los trabajadores no registrados una vez aplicada la corrección econométrica, ajustado además por los distintos índices de inflación alternativos. La columna de salarios informales sin corregir —que mostraría un crecimiento del 59% al 70% en términos reales— no se analiza porque el sesgo introducido por el cambio de cuestionario la hace estadísticamente inservible para extraer conclusiones.
Cómo les fue a los salarios en sectores de alta informalidad
Una forma adicional de verificar la distorsión del INDEC es contrastar sus cifras con los convenios salariales de los sectores de mayor informalidad de la economía. El empleo doméstico concentra el 18% de todos los asalariados no registrados del país; el comercio, el 14%; la gastronomía y hotelería, el 6%; y la construcción, el 3%. Estos cuatro sectores reúnen a más del 40% del total de trabajadores informales.
A partir de fuentes sindicales y de la AFIP obtuvimos los salarios de convenio para las categorías de entrada de cada sector: el ayudante de albañil (UOCRA), el vendedor categoría A (FAECYS, la menor del escalafón de comercio), la Función 1 en gastronomía (UTHGRA, categorías de menor calificación) y el personal para tareas generales en empleo doméstico (CNTCAP). Son los puestos que con mayor probabilidad ocupan los trabajadores que cobran en negro dentro de cada sector.
La tabla 3 compara los salarios de esas categorías al inicio del gobierno de Milei y en marzo de 2026. El contraste es elocuente: mientras el INDEC reporta un crecimiento del 570% para los trabajadores no registrados, los salarios de convenio de los sectores con mayor informalidad crecieron entre 155% (empleo doméstico) y 347% (gastronomía), con un promedio del 225% para el conjunto.
Según el INDEC, los salarios de los no registrados crecieron 3,6 veces más que los de los empleados domésticos —el grupo que concentra el mayor número de trabajadores informales del país—. Para el conjunto de estos cuatro sectores, que representan el 40% del total de asalariados no registrados, el crecimiento oficial del 570% supera en 2,6 veces el aumento efectivo del 218% que muestran los convenios. La aritmética es implacable: si el 40% de los informales tuvo aumentos del 218%, el 60% restante debería haber experimentado crecimientos del 800% para que el promedio llegara al 570% oficial. Ese sería el verdadero milagro económico de Milei.
Finalmente, cuando se calcula el salario real de estos cuatro sectores con la inflación corregida, la pérdida de poder adquisitivo resulta aún mayor que la estimada para el promedio de los trabajadores informales. Las empleadas domésticas habrían perdido el 39% de su poder de compra, los trabajadores de la construcción el 20%, los del comercio el 13% y los gastronómicos el 4%. El promedio ponderado del conjunto arroja una caída del 24%.
Reflexiones finales
La distancia entre el crecimiento del 70% del salario de los trabajadores no registrados que muestra sin vergüenza el INDEC y una caída que sensatamente podemos estimar entre el 11% y el 24% para lo que va del gobierno de Milei, la distancia es insalvable.
Como no hay nada más revolucionario que la realidad, lo más reaccionario es ocultarla. Con ese objetivo convergen el gobierno empeñado en falsear las cifras de la recesión y un instituto estadístico que facilita esta alucinación estadística omitiendo garantizar la continuidad metodológica de sus series. Pero la realidad se impone.
Los salarios reales caen sin excepción. Formales o informales, del sector público o del privado, todos los trabajadores pierden poder adquisitivo, en un patrón que se repite históricamente con los ciclos de ajuste de este tipo. La caída es consistente con el desplome del consumo, las ventas y la inversión que registran los demás indicadores de la economía real. Así que si escuchas a Milei festejar que tu trabajo en negro cada vez se paga mejor, pero a vos la plata no te alcanza, no caigas en la trampa sintiéndote mal. Está usando una alucinación estadística para hacerte creer que es tu culpa, así no se la echas a quien corresponde.
Anexo I
Modelo de corrección de errores para estimar el salario de los trabajadores no registrados.
1. Especificación del modelo
El modelo estima la variación mensual del logaritmo del salario informal como función de dos términos de corrección de errores rezagados, la variación contemporánea del salario privado registrado y cinco variables dicotómicas asociadas a episodios de devaluación relevantes con correcciones cambiarias superiores al 20% en un mes.
Variable dependiente: Δln(Wnoreg,t),
donde Wnoreg = índice salario no registrado y Wpriv es el índice salario registrado del sector privado10 y D es una dummy dicotómica que asume el valor de 1 cuando la devaluación del período es superior al 20%. Los salarios no registrados y registrados fueron transformados de índices a valores para calcular el ratio Req utilizando los salarios del Q3-2024 con fuente EPH para cada grupo de trabajadores, neto de aguinaldo.
Muestra: enero 2017 – diciembre 2023 N = 82 observaciones
Ecuación del modelo:
Término de corrección de errores (ECT):
Equilibrio de largo plazo:
donde μ̄ = −0,72813 es la media histórica de ln(Wnoreg/Wpriv) estimada sobre el período ene-2017 a dic-2023.
R_eq = 48,28 %, es el equilibrio de largo plazo implica que el salario informal es estructuralmente el 48,3 % del privado registrado. Cuando el IS publicado por INDEC muestra ratios del 70-84 % en 2025-2026, esto señala una ruptura con la relación estructural histórica atribuible al cambio de cuestionario de la EPH (Q4-2023).









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