
Año: 2014
Género: Experimental / Noise
Duración: 37:48
Nacionalidad: Perú
La historia que cuenta Kafka en "La metamorfosis" es muy conocida. Bueno, llegó la hora que ese cucarachón sea plasmado en un disco, en este caso gracias a estar presente y ser parte del nombre de esta banda peruana.
" Yace la cuerda así al pie del violín, cuando hablaron del aire, a voces, cuando hablaron muy despacio del relámpago.
Se dobla así la mala causa, vamos de tres en tres a la unidad; así se juega a copas y salen a mi encuentro los que aléjanse, acaban los destinos en bacterias y se debe todo a todos."
Como les decía, esta es una banda experimental de Huancayo, una ciudad del Peru, formada recién en enero del 2013 y que recién cuenta con material, justamente este que presentamos acá, ellos editaron este material a inicios de año bajo la influencia del rock progresivo, el noise y la música experimental, y cuyo nombre nace por lo sorprende de la obra de Kafka. El material pronto tendra edicion fisica, editada en Lima, por Necio Records.
Pero mejor dejo el comentario de nuestro eterno comentarista involuntario de siempre, que nos cuenta lo siguiente del álbum en cuestión...
Hoy es el turno de EL CEREBRO DE GREGORIO SAMSA, un grupo peruano surgido en la hermosa ciudad de Huancayo y que se dedica a cultivar una música psicodélica aventurera, una propuesta ecléctica en el sentido más genuinamente progresivo del término, aunque el resultado dista mucho de los caminos “habitualmente ortodoxos” del pasado y el presente del género. El grupo en cuestión es un dúo instrumental consistente de Jhordan Miguel Jurado Aponte [guitarra, bajo y efectos] y Joel Riofano Clemente [batería y percusión]. Con algunos años de actividad musical a sus espaldas y varios trabajos de corta y larga duración publicados en su web de Bandcamp, ahora aparece publicado en edición física su registro más reciente, “¿Me Percibes, Animal?” [http://elcerebrodegregoriosamsa.bandcamp.com/], bajo la iniciativa conjunta de los sellos limeños Necio Records y Cuaderno Roto. Incluso uno de los impulsores del primero de estos sellos mencionados, Arturo Quispe – también integrante de CHOLO VISCERAL, SPATIAL MOODS y RAPA NUI –, se hizo cargo de la bella imagen de la portada, logrando así mostrar su talento creativo en el área de las artes plásticas. El material de “¿Me Percibes, Animal?” fue grabado entre los meses de setiembre y diciembre del año pasado, y fue publicado en Bandcamp a inicios del 2014 antes de que se concretara la edición física a la cual nos referimos. Vamos ahora al repertorio del disco, ¿vale?
‘Ya Va A Venir El Día, Ponte El Alma’ ocupa los primeros 13 minutos y pico del álbum. Comenzando con una atmósfera de expectante caos bajo la aleatoria guía de los impetuosos redobles de batería, el grupo no tarda en instalar los cimientos de un viaje ceremonioso en el que se aúnan la dimensionalidad aguerrida del stoner, la sofisticada rudeza del primer GURU GURU y la languidez densa del PINK FLOYD 69-71. Dentro de la armazón creada por el dúo, es la batería la que dirige su frenética ingeniería en base a las rotundas vibraciones de su labor rítmica. Cuando los diversos efluvios rockeros en curso se detienen momentáneamente, se abre camino un interludio cósmico cuya aureola de inquietud nos remite a ese tipo de minimalismo siniestro que era tan común en varios estándares del kraut sintetizado, creando así un espejismo de extraña relajación, y de hecho, es una referencia para que más adelante resurja con una actitud más torturada. Antes de eso, el encuadre rockero reaparece con la misión de retomar y redondear los recursos de impredecible vitalismo que se habían instaurado anteriormente. El último motivo sigue un estereotipo psicodélico con una actitud relativamente relajada, siendo así que las capas cósmicas de fondo se notan ahora calmadas en lugar de tensas. Tras este impactante comienzo, el álbum continúa con ‘Transido’, una pieza más abiertamente extrovertida donde la huella del paradigma Crimsoniano (de la época 73-74) sirve como inspiración principal, añadiéndose algunos recursos math-rockeros en el camino desde donde el asunto se nutre de una agilidad simultáneamente cálida y neurótica. Si ‘Ya Va A Venir El Día, Ponte El Alma’ era una muestra del tipo de estrategia que utiliza el ensamble para contar historias a través de sus abstracciones sónicas, perturbadoras y etéreas a la vez, ‘Transido’ nos revela su manera de manejar situaciones centradas en un encuadre musical más focalizado y con una expresividad más furiosa.
La segunda mitad del álbum empieza con ‘La Muerte Ha Estado Alegre Y Ha Cantado En Su Hueso’: portando una fuerza expresiva claramente inspirada en HAWKWIND y ASH RA TEMPEL, se trata de una pieza signada por una rudeza rimbombante en cuanto a su arquitectura temática, la cual hila dos motivos patentemente diferenciados entre sí, uno misterioso sobre un medio tiempo en compás de blues-rock, el otro extrovertido y portador de un aura aguerrida bajo la cual el grupo exorciza sus inquietudes space-rockeras con generoso nervio. Un breve epílogo sereno concluye la pieza para dejarnos con los 9 minutos restantes del disco, los cuales están ocupados por ‘Extinción O El Canto Cordial De Las Distancias’. Esta pieza se articula bajo las pautas del post-rock de forma directa, generando sutiles recursos de sofisticación en el desarrollo temático a fin de plasmar atmósferas grisáceas atravesadas por una intensa melancolía otoñal. El groove cuasi-jazzero de la batería ayuda aporta un dinamismo especial para el cuerpo central. Ya en el pasaje final nos enfrentamos a una capa minimalista que parece cubrir algo que “late desde el más allá” para respetar su vibración trasmundana. Ésta es la forma en que se culmina nuestro trayecto melómano por los motivos, atmósferas y ritmos de “¿Me Percibes, Animal?”, un testimonio concreto e inequívoco del grado de alucinante vitalidad del que goza el rock del underground peruano. EL CEREBRO DE GREGORIO SAMSA no es solo una banda, también es una congregación de exorcistas de osadas percepciones musicales.
El disco es... debo decirlo, al menos sorprendente, quizás algo falto de homogeneidad pero muy, muy interesante. Digamos, y tanto por la influencias de lo experimental y principalmente del noise, que este es un rock progresivo fuera de lo común, muy vanguardista y que me suena más tirado a la escuela francesa de rock progresivo, intrincadas texturas instrumentales pueblan líneas melódicas que viven saltando de aquí para allá, logrando un viaje casi psicodélico desde las líneas del bajo y el ritmo de la batería, desarrollando un 'noise rock' encerrado dentro de una estética cercana al stoner rock o al desert, aunque los músicos no mencionan estos estilos en sus influencias, el resultado final me suena a eso: un stoner rock zurcado (y a veces llevado de las narices) por el noise y lo experimental con incluso, algunos tintes de post-rock y hasta zehul.
El disco es instrumental, y debo decir que me ha sorprendido gratamente, un disco para escuchar varias veces hasta lograr sacarle el jugo.
‘El cerebro de Gregorio Samsa’ es una banda de Huancayo y, sobre lo poco que se sabe de ellos, tienen gran influencia de Vallejo, la cual puede reflejarse en los nombres de sus canciones y el estilo en el que se desarrolla su música.
Si pudiésemos imaginar cómo sería adentrarse en el cerebro de Gregorio Samsa, definitivamente no podríamos expresar con palabras el oscuro momento en el que se nos presenten cantidad de ideas distorsionadas, con un ambiente abrumador, aunque no lo suficiente como para querer escapar.
La primera aproximación que uno tiene hacia una banda es el nombre, resulta curioso que tan solo este nombre inmediatamente remita a un entramado de oscuridades y distorsiones con cierta lucidez y luz en el fondo de todo el viscoso camino. Pues, esta referencia es bastante inmediata y no dista mucho del despliegue del álbum ‘‘¿Me percibes animal?’’, el cual inicia con ‘‘Ya va a venir el día, ponte el alma’’ que predispone a escuchar una banda de rock progresivo; sin embargo, conforme continua se desprenden una serie de sonidos profundos, casi industriales, que comienzan a cambiar la clasificación más cliché de lo que puede ser el ‘‘progre’’. Es más, si se quisiera encasillar ‘‘El cerebro de Gregorio Samsa’’, caería en un post-rock, en líneas muy generales. Los sonidos siguen mutando y es como si cayeras en un vórtice, el sonido duro se va apagando por unas guitarras soñadoras y una batería más pausada que crean un ambiente de ensueño, pero nuevamente las guitarras distorsionadas y el bajo -que retumba- aparece oscureciendo la atmósfera. Así [progresivamente] se crea un ir y venir entre sensaciones oscuras y pesadas, en el que se incluyen unos gritos desquiciados y se redondea la escena con un toque dulce de un xilófono, dando perversión a todo el desquicio de los gritos. Este sonido desquiciado, intenso y por ratos pesado suele ser combinado con unas melodías dulces, entre el dream pop y shoegaze. Este recurso se encuentra repetidas veces en el álbum pero con distintas combinaciones de instrumentos y sensaciones.
Es entonces que en este vaivén de ambientes remiten inmediatamente a una pesadilla por esa intensidad de sonidos que, por momentos, se apaciguan, como si se estuviera en medio de una persecución, tal y como sucede en ‘‘Transido’’, en donde las progresiones de instrumentos son más uniformes y es marcada por una batería angustiante pero no tan desquiciada, aunque lo suficiente para poder imaginarse un caos que se minimizará con los segundos.
Casi concluyendo el recorrido por el álbum, ‘’La muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso’’ utiliza como recurso una guitarra noise, con sonido de baja fidelidad, que inmediatamente endurece todo el ambiente y que, al mismo tiempo, combina con chirridos destellantes cósmicos, cual nave espacial en pleno viaje. Todas estas variedades de melodías suenan en conjunto y hace que uno se pierda en un espacio que se espirala.
La última canción, ‘‘Extinción o canto cordial de las distancias’’, baja los niveles del desquicio de las canciones anteriores, pero el contraste shoegazer se repotencia al final y los ritmos se transforman cada vez más en formas lentas y viscosas, al mismo tiempo retumba la guitarra con un riff drone que se engrandece en largos momentos, seguido de su caída segundo a segundo. Inmediatamente, casi como quien ni se lo imagina, entra en escena un ambient con sonidos industriales electrónicos, seguido de texturas metálicas y espaciales.
El punto final del viaje pesadillesco, que termina dándonos una tranquilidad cósmica, con sonidos electrónicos circulares que van apaciguándose hasta llegar al final de todo el álbum.
‘‘¿Me percibes animal?’’ es un álbum que, de inicio a fin, la claridad y fuerza de sus sonidos hace que te quieras adentrar cada vez más, otro elemento que es perfecto para que uno se quede pegado a todo el álbum es que las pocas canciones que lo componen están realmente en comprensión, unas con otras, y hacen que todo el álbum sea un solo tema. Es realmente un viaje en el que uno debe adentrarse con tiempo y regocijándose con cada cambio de atmósfera, más aún para los que disfrutan de la oscuridad que ahonda en lo más visceral de nuestro ser, con su cuota de ensueño cósmico dando más que un respiro y una pausa, si no también marcando un momento fuerte en donde se varían las melodías, con un ritmo que se adentra en placeres ideales. La presencia de la guitarra en los momentos de distorsión realmente engrandecen esta atmósfera y dan la fuerza necesaria para que sea no resulte débil a comparación de los momentos más progresivos y oscuros.
Lo que más llamó mi atención, desde siempre, fueron los nombres de canciones puestos en canciones que no tienen letra, esto quiere decir que los instrumentos han jugado un papel principal para que remitan a un nombre específico, es decir, tendrían que ser capaces de hacernos sentir alguna sinestesia para que le sea asignado un nombre. Y El Cerebro de Gregorio Samsa logró la conexión, ‘‘Ya va a venir el día, ponte el alma’’ es el inicio y la preparación de lo que podrías imaginar que continuará, con su cuota de esperanza trágica, cual apocalipsis. Le sigue ‘‘Transido’’ que significa acongojado ,y es así como esta canción empieza a adentrarse en esta pesadumbre oscura de sonidos que te envuelven, ‘‘La muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso’’ también muestra este contraste, que varía entre sonidos pesados y progres a una mezcla de un shoegaze que no se llega a identificar si es dulzura o solo una chispa en medio de toda la pesadumbre y el caos, y finalmente ‘‘Extinción o canto cordial de las distancias’’ que remite a una apocalipsis y resulta ser, también, el fin del álbum. Este apocalipsis a la que me remite, también durante el desarrollo del álbum, es aquella que acaba en caos pero no elimina que dentro de toda la destrucción, esta posea una belleza que nos dibuja placeres satisfechos.
‘‘¿Me percibes animal?’’ también termina siendo una analogía perfecta al ser humano y con esa palabra no solo me refiero a la vivencia caótica de este animal en un mundo en vías de llegar a su apocalipsis, sino también a lo más material y visceral que podemos tener: el conjunto de órganos en constante pulsión y explosión, los cuales nos permiten entender la magnitud de esta intensidad en la que vivimos.
Un disco que está disponible en Bandcamp, pero no para su descarga gratuita, pero lo pueden escuchar las veces que quieran, cosa que en la que insisto porque verdaderamente lo que hace esta gente es super interesante.
Lo podés escuchar desde su espacio en Bandcamp:
https://elcerebrodegregoriosamsa.bandcamp.com/album/me-percibes-animal
1. Ya va a venir el día, ponte el alma.
2. Transido.
3. La Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
4. Extinción o el canto cordial de las distancias.
- Jhordan Jurado / guitarras, bajos, batería
- Joel Riofano / batería


http://elcerebrodegregoriosamsa.bandcamp.com/
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