Discazo para terminar la semana. LightbulbSun nos vuelve a traer a la palestra a David Sylvian. Y pasamos del fuego rockero a un templo de silencio, misterio y belleza pura. Hablar de "Secrets of the Beehive" es hablar del que quizás sea uno de los discos más hermosos, profundos y conmovedores que se hayan grabado jamás en la historia de la música contemporánea. Si después de romperla con Japan el tipo ya venía avisando que era un artista serio, acá peló su obra maestra definitiva. Es un disco acústico, otoñal, que se siente como mirar la lluvia a través de la ventana mientras te tomás un buen totín en una habitación en penumbras. Olvidate de los sintetizadores chillones de los 80 o de los ritmos para bailar; este álbum va a contramano de su época. Es una obra de un art-pop minimalista, jazz de cámara y folk vanguardista, con arreglos de mucha sutileza y elegancia: guitarras acústicas de madera pura, pianos que caen como gotas de agua, fliscornos melancólicos y unas cuerdas que te estrujan el corazón. No creo que haga falta mayor descripción, magia musical pura... ideal para cerrar la semana con otro disco super recomendado.
Artista: David Sylvian
Álbum: Secrets Of The Beehive
Año: 1987
Género: Art rock
Duración: 43:30
Referencia: Discogs
Nacionalidad: Inglaterra
Obviamente, el centro de gravedad del disco es la voz de Sylvian. Ese barítono profundo, cálido, aterciopelado y cargado de una melancolía que parece arrastrar siglos de sabiduría. El tipo no canta, es como que susurra los temas al oído, haciéndote sentir que sos el único testigo de sus secretos.
Juan Carlos Ballesta
Para tejer este tapiz sonoro, Sylvian se rodeó de un grupo de iluminados: Ryuichi Sakamoto es el maestro japonés se encarga de los arreglos de cuerdas y de gran parte de los pianos, y la química que tiene con Sylvian es pura magia; entienden el minimalismo como nadie. Aparte está David Torn que mete unas guitarras atmosféricas que parecen nubes flotando en el fondo de los temas. Y por último Mark Isham, su laburo con la trompeta y el fliscorno le da ese toque de jazz nocturno y solitario que desarma.
La producción es un milagro de la ingeniería de sonido: cada instrumento tiene su espacio exacto para respirar, creando un silencio casi sagrado entre nota y nota. Y eso es perfecto, porque "Secrets of the Beehive" no es un disco para escuchar a la pasada; es un lugar al que uno va a refugiarse cuando el mundo exterior hace demasiado ruido. Es un álbum que te exige parar, respirar hondo y dejarte habitar por su poesía y su misterio. Algún zarpado por ahí hace "Ohmmmm" mientras lo escucha, pero es que ya se fue a la mierda.
Esta es una obra de arte total, atemporal, que no envejeció ni un solo día desde 1987. Si querías un broche de oro para cerrar la semana con el alma encendida, dale play a esto, apagá las luces y dejá que los secretos de Sylvian te acompañen. ¡Un disco para llevarse a una isla desierta!
Lista de Temas:
1. September (1:17)
2. The Boy with the Gun (5:19)
3. Maria (2:49)
4. Orpheus (4:51)
5. The Devil's Own (3:12)
6. When Poets Dreamed of Angels (4:47)
7. Mother and Child (3:15)
8. Let the Happiness In (5:37)
9. Waterfront (3:23)
10. Forbidden Colours (5:59)
Alineación:
- David Sylvian / vocals, organ, synthesizer, piano & treated piano, acoustic guitar, tapes, arranger & co-producer
With:
David Torn / electric (2) & acoustic (7) guitars, guitar loops (3)
Phil Palmer / acoustic (6) & slide (4) guitars
Ryuichi Sakamoto / organ, synthesizer, piano & treated piano, string & brass & woodwind arrangements
Mark Isham / flugelhorn (4,8), trumpet (6,8)
Danny Thompson / double bass (2,4)
Steve Jansen / drums (4), percussion (8)
Danny Cummings / percussion (2,6-8)
Brian Gascoigne / orchestral (4) & string (8) arrangements
Artista: David Sylvian
Álbum: Secrets Of The Beehive
Año: 1987
Género: Art rock
Duración: 43:30
Referencia: Discogs
Nacionalidad: Inglaterra
Obviamente, el centro de gravedad del disco es la voz de Sylvian. Ese barítono profundo, cálido, aterciopelado y cargado de una melancolía que parece arrastrar siglos de sabiduría. El tipo no canta, es como que susurra los temas al oído, haciéndote sentir que sos el único testigo de sus secretos.
Para el momento de la edición de éste, su cuarto disco como solista, la propuesta del polifacético músico, compositor y cantante inglés había variado sustancialmente respecto a su primera etapa glam y luego synth pop junto a la agrupación Japan.
En los dos discos previos, An Index of Possibilities (1985) (una ampliación del EP, Words with the Shaman) y el doble LP, Gone to Earth (1986), había explorado terrenos más experimentales, con temas instrumentales a medio camino entre la electrónica, las sonoridades étnicas y el jazz más oblicuo.
Secrets of the Beehive alcanzó un grado de emotividad y sofisticación que colocó a Sylvian en una especie de liga propia, en una dimensión seductora de aroma nocturno y otoñal.
Todo en este disco está en su sitio y tal como ha sido la costumbre de su autor, el perfeccionismo y buen gusto se nota en todo, en cada arreglo y ejecución, en los textos y por supuesto, en el elegante arte gráfico de Vaughan Oliver (23 Envelope) con fotografías de Nigel Grierson (23 Envelope) y Yuka Fujii.
El cartel de colaboradores, parte del cual lo acompañó en el “In Praise of Shamans Tour” de 1988 (el primero que emprendía como solista), fue fantástico: Ryuichi Sakamoto (arreglos de cuerdas, órgano, sintetizador, piano), su hermano Steve Jansen (batería), David Torn (guitarra eléctrica), Danny Thompson (contrabajo), Danny Cummings (percusión), Phil Palmer (guitarra slide y acústica), Mark Isham (trompeta, fliscorno), Brian Gascoigne (arreglos orquestales) y Ann O´Dell (arreglos de cuerdas). David Sylvian, por su parte, se encargó del piano, guitarra acústica, órgano, sintetizador, cintas, además de su aterciopelada voz.
“September” abre el disco con voz y piano e impone rápidamente el estado de ánimo sosegado y ensoñador. Sigue “The Boy in the Gun”, en la que el contrabajo de Thompson y la envolvente guitarra de Torn construyen una atmósfera fascinante sobre la que se mueve la voz.
“Maria” es seductora, su cadencia vaporosa dada por Torn, el sinte, las cuerdas y las lejanas voces grabadas, son perfectas para la vocalización de Sylvian.
El primer y único tema con batería es “Orpheus”, probablemente el más conocido del disco. Su espíritu otoñal enamora sin remedio y a ello contribuye el piano de Sakamoto, la acústica de Sylvian, y los sintes que ambos ejecutan.
La guinda la pone Isham con un fliscorno maravilloso que entra en acción justo cuando la canción parece desvanecerse.
El lado A lo cierra la minimalista “The Devil’s Own”, una pieza en la que solo tocan Sylvian y Sakamoto, y entre ambos construyen un delicado entramado de piano y sintetizadores.
“When Poets Dreamed of Angels” abre el lado B. Las guitarras acústicas de Palmer y Sylvian de aroma flamenco, gobiernan el tema, con la percusión comedida de Cummings.
En “Mother and Child” regresa el contrabajo de Thompson que junto al piano avant garde de Sakamoto y la percusión, hacen de esta pieza una de las más sensuales y enigmáticas.
Probablemente “Let The Hapinness In” sea una de las que mejor define esa etapa de Sylvian en los 80 y a la vez la que establece el vínculo con la actividad solista que retomaría doce años después con Dead Bees on a Cake (1999).
Los fabulosos arreglos de cuerdas y vientos, con la tenue pero precisa percusión de Jansen y Cummings, la trompeta sobrevolando sobre todo y la melancólica voz de Sylvian, hacen de él un tema perfecto.
El LP original cerraba con “Waterfront”, una poética pieza de ambiente cinematográfico con cuerdas y piano cortesía de Sakamoto y la voz de Sylvian.
Sin embargo, la versión japonesa incluía un tema adicional (luego agregado en la reedición de 2003), “Promise (The Cult of Eurydice)”, quizá el más austero de todos. Una forma hipnótica e ideal de cerrar.
La producción de Steve Nye (Penguin Cafe Orchestra) fue perfecta y sin duda ayudó a que el resultado haya sido tan perfecto. Secrets of the Beehive sigue encantando como el primer día.
Un álbum atemporal y eterno.
En los dos discos previos, An Index of Possibilities (1985) (una ampliación del EP, Words with the Shaman) y el doble LP, Gone to Earth (1986), había explorado terrenos más experimentales, con temas instrumentales a medio camino entre la electrónica, las sonoridades étnicas y el jazz más oblicuo.
Secrets of the Beehive alcanzó un grado de emotividad y sofisticación que colocó a Sylvian en una especie de liga propia, en una dimensión seductora de aroma nocturno y otoñal.
Todo en este disco está en su sitio y tal como ha sido la costumbre de su autor, el perfeccionismo y buen gusto se nota en todo, en cada arreglo y ejecución, en los textos y por supuesto, en el elegante arte gráfico de Vaughan Oliver (23 Envelope) con fotografías de Nigel Grierson (23 Envelope) y Yuka Fujii.
El cartel de colaboradores, parte del cual lo acompañó en el “In Praise of Shamans Tour” de 1988 (el primero que emprendía como solista), fue fantástico: Ryuichi Sakamoto (arreglos de cuerdas, órgano, sintetizador, piano), su hermano Steve Jansen (batería), David Torn (guitarra eléctrica), Danny Thompson (contrabajo), Danny Cummings (percusión), Phil Palmer (guitarra slide y acústica), Mark Isham (trompeta, fliscorno), Brian Gascoigne (arreglos orquestales) y Ann O´Dell (arreglos de cuerdas). David Sylvian, por su parte, se encargó del piano, guitarra acústica, órgano, sintetizador, cintas, además de su aterciopelada voz.
“September” abre el disco con voz y piano e impone rápidamente el estado de ánimo sosegado y ensoñador. Sigue “The Boy in the Gun”, en la que el contrabajo de Thompson y la envolvente guitarra de Torn construyen una atmósfera fascinante sobre la que se mueve la voz.
“Maria” es seductora, su cadencia vaporosa dada por Torn, el sinte, las cuerdas y las lejanas voces grabadas, son perfectas para la vocalización de Sylvian.
El primer y único tema con batería es “Orpheus”, probablemente el más conocido del disco. Su espíritu otoñal enamora sin remedio y a ello contribuye el piano de Sakamoto, la acústica de Sylvian, y los sintes que ambos ejecutan.
La guinda la pone Isham con un fliscorno maravilloso que entra en acción justo cuando la canción parece desvanecerse.
El lado A lo cierra la minimalista “The Devil’s Own”, una pieza en la que solo tocan Sylvian y Sakamoto, y entre ambos construyen un delicado entramado de piano y sintetizadores.
“When Poets Dreamed of Angels” abre el lado B. Las guitarras acústicas de Palmer y Sylvian de aroma flamenco, gobiernan el tema, con la percusión comedida de Cummings.
En “Mother and Child” regresa el contrabajo de Thompson que junto al piano avant garde de Sakamoto y la percusión, hacen de esta pieza una de las más sensuales y enigmáticas.
Probablemente “Let The Hapinness In” sea una de las que mejor define esa etapa de Sylvian en los 80 y a la vez la que establece el vínculo con la actividad solista que retomaría doce años después con Dead Bees on a Cake (1999).
Los fabulosos arreglos de cuerdas y vientos, con la tenue pero precisa percusión de Jansen y Cummings, la trompeta sobrevolando sobre todo y la melancólica voz de Sylvian, hacen de él un tema perfecto.
El LP original cerraba con “Waterfront”, una poética pieza de ambiente cinematográfico con cuerdas y piano cortesía de Sakamoto y la voz de Sylvian.
Sin embargo, la versión japonesa incluía un tema adicional (luego agregado en la reedición de 2003), “Promise (The Cult of Eurydice)”, quizá el más austero de todos. Una forma hipnótica e ideal de cerrar.
La producción de Steve Nye (Penguin Cafe Orchestra) fue perfecta y sin duda ayudó a que el resultado haya sido tan perfecto. Secrets of the Beehive sigue encantando como el primer día.
Un álbum atemporal y eterno.
Juan Carlos Ballesta
Para tejer este tapiz sonoro, Sylvian se rodeó de un grupo de iluminados: Ryuichi Sakamoto es el maestro japonés se encarga de los arreglos de cuerdas y de gran parte de los pianos, y la química que tiene con Sylvian es pura magia; entienden el minimalismo como nadie. Aparte está David Torn que mete unas guitarras atmosféricas que parecen nubes flotando en el fondo de los temas. Y por último Mark Isham, su laburo con la trompeta y el fliscorno le da ese toque de jazz nocturno y solitario que desarma.
La producción es un milagro de la ingeniería de sonido: cada instrumento tiene su espacio exacto para respirar, creando un silencio casi sagrado entre nota y nota. Y eso es perfecto, porque "Secrets of the Beehive" no es un disco para escuchar a la pasada; es un lugar al que uno va a refugiarse cuando el mundo exterior hace demasiado ruido. Es un álbum que te exige parar, respirar hondo y dejarte habitar por su poesía y su misterio. Algún zarpado por ahí hace "Ohmmmm" mientras lo escucha, pero es que ya se fue a la mierda.
Esta es una obra de arte total, atemporal, que no envejeció ni un solo día desde 1987. Si querías un broche de oro para cerrar la semana con el alma encendida, dale play a esto, apagá las luces y dejá que los secretos de Sylvian te acompañen. ¡Un disco para llevarse a una isla desierta!
Lo podés escuchar desde Spotify:
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Lista de Temas:
1. September (1:17)
2. The Boy with the Gun (5:19)
3. Maria (2:49)
4. Orpheus (4:51)
5. The Devil's Own (3:12)
6. When Poets Dreamed of Angels (4:47)
7. Mother and Child (3:15)
8. Let the Happiness In (5:37)
9. Waterfront (3:23)
10. Forbidden Colours (5:59)
Alineación:
- David Sylvian / vocals, organ, synthesizer, piano & treated piano, acoustic guitar, tapes, arranger & co-producer
With:
David Torn / electric (2) & acoustic (7) guitars, guitar loops (3)
Phil Palmer / acoustic (6) & slide (4) guitars
Ryuichi Sakamoto / organ, synthesizer, piano & treated piano, string & brass & woodwind arrangements
Mark Isham / flugelhorn (4,8), trumpet (6,8)
Danny Thompson / double bass (2,4)
Steve Jansen / drums (4), percussion (8)
Danny Cummings / percussion (2,6-8)
Brian Gascoigne / orchestral (4) & string (8) arrangements



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