Artista: Madreperla
Álbum: Si Pudieras Oír
Año: 2025
Género: Art rock
Duración: 34:13
Referencia: Spotify
Nacionalidad: México
Hay discos que parecen sacados de una cápsula del tiempo, rescatados del fondo de un baúl polvoriento donde alguien guardó celosamente los mejores secretos del rock progresivo y artístico sudamericano de los setenta. Si te gusta rebuscar en la batea por joyas ocultas de este lado del mapa, "Si Pudieras Oír", el único y esquivo álbum de la banda mexicana Madreperla, es una de esas piezas de orfebrería que merece ser vitoreada de pie.Este rejunte de músicos talentosísimos parió una obra de una sensibilidad sinfónica deslumbrante, cruzando el rock más refinado con pura poesía intimista. Pero me callo y los dejo con el comentario del Mago Alberto que es quien trae esto por acá...
En Madreperla, la madurez autoral de Aguilera se anuda con una de las voces definitivas de México, la de Cecilia Toussaint. El resultado es un álbum que honra su nombre solo a medias, porque de pretexto tiene poco y de perla, todo. Cada músico puso aquí lo mejor de su oficio, sin alardes, con la única intención de regalarnos belleza.
Para los buscadores de joyas, aquí hay una. Quizás una de las más finas que ha dado el rock mexicano.
A continuación reproducimos una reseña publicada en Rockanrolario.
Las cuentas salen solas. Cuarenta años desde Las Insólitas Imágenes de Aurora, cruzando Caifanes, Jaguares, La Barranca y otros proyectos. Alfonso André y Federico Fong hablan de ese tiempo como quien recuerda una conversación que nunca terminó. Ya no necesitan explicar cómo tocar juntos. Se entienden antes de que aparezca la primera nota.
Madreperla apareció porque nadie quería repetir la fórmula. José Manuel Aguilera lo resume sin rodeos: la intención era encontrar otra manera de hacer música. La diferencia más evidente está al frente del escenario. Cecilia Toussaint ocupa la voz principal y varias canciones fueron escritas pensando desde el principio en su interpretación.
Dice que escuchar a otra persona cantar una obra propia siempre produce un juego de reflejos inesperado: la canción termina en un sitio distinto al que habría llegado con su propia interpretación. En este caso, ese destino ya estaba imaginado desde el momento de escribirla.
Alfonso André lo resume con una idea sencilla: la intención siempre ha sido hacer algo distinto. Para él, repetir la misma canción o el mismo concepto terminaría por aburrirlos. Por eso insiste en que Madreperla no pretende convertirse en una continuación de La Barranca.
También cambiaron una costumbre que habían mantenido durante años. Por primera vez dejaron la producción en manos de alguien más. Julián André aportó unos oídos nuevos para un grupo acostumbrado a decidirlo todo desde el estudio. La apuesta consistía en permitir que otra mirada modificara el rumbo de las canciones sin perder la identidad de quienes las escribieron.
Conocerlo desde hace años ayudó, pero lo determinante fue confiar en su criterio musical para romper una dinámica que habían repetido durante décadas.
El disco ya existe. Primero llegaron los sencillos; después apareció la pregunta inevitable: si las canciones estaban listas, ¿por qué no tocarlas? Así nació la presentación del 27 de agosto en el Teatro Metropólitan. El repertorio recorrerá el álbum de Madreperla y también volverá sobre piezas que han acompañado a sus integrantes durante buena parte de su carrera, ahora transformadas para dialogar con esta nueva formación.
Federico Fong lo resume desde otro lugar. Habla de la fortuna de seguir encontrándose con músicos a los que admira y de mantener viva una amistad construida durante décadas. Recuerda que nunca buscaron impresionar por el virtuosismo. La apuesta ha sido construir ideas musicales y un ensamble donde el ritmo, las líneas de bajo y los espacios entre instrumentos pesen más que la cantidad de notas ejecutadas.
La presentación en el Teatro Metropólitan el 27 de agosto seguirá esa lógica. El concierto incluirá prácticamente todo el repertorio del nuevo disco, además del repertorio de Madreperla, el grupo recuperará canciones de distintas etapas compartidas, adaptadas para esta nueva formación.
Los músicos señalaron que no será una reunión de éxitos ni un ejercicio de nostalgia. Será una forma de demostrar que cuarenta años de historia también pueden servir para encontrar un sonido distinto.
Hay bandas que sobreviven gracias a glorias pasadas. Madreperla parece apostar exactamente por lo contrario: usar toda esa memoria para comprobar que todavía quedan canciones capaces de sorprender incluso a quienes las escribieron.
Mago Alberto
Obvio! Mejor que cualquier explicación es que lo escuches! Pero agradezcan antes al Mago Alberto que nos quiere mucho...
¿Qué se siente escuchar este disco? Es un abrazo tibio en medio de una tarde gris. Destila esa clásica melancolía poética, introspectiva, un poco sufrida pero profundamente bella de La Barranca que te transporta de inmediato a un bosque atemporal o a una habitación iluminada por velas.
No busca estribillos pegadizos ni urgencias radiales; es un viaje conceptual hacia adentro, un remanso donde luchar contra los propios demonios donde la música actúa como el único refugio posible frente a un afuera hostil, y todo llevado por la hermosa voz de Cecilia Toussaint.
Hace 32 años los músicos Cecilia Toussaint, José Manuel Aguilera, Alfonso André y Federico Fong, sentados en una mesa, discurrían la posibilidad de hacer un grupo. Dos, tres y hasta los cuatro habían coincidido en diferentes proyectos musicales. Incluso, en ese año de 1994, barajearon varios nombres para el hipotético cuarteto, el que más consenso tuvo de la lista que elaboraron fue Concha Nácar. Pero a uno de ellos, a Alfonso André, no le patinó el apelativo para el proyecto que en ese momento sólo existía en el mundo de las ideas. El acuerdo que tenían era que bautizarían el grupo cuando el mote fuera unánime.
Los años, los lustros y las décadas pasaron. Pero la cosa no quedó ahí. Concha Nácar aún tenía ansias de salir a la luz.
Hace cuatro o cinco años Cecilia Toussaint hacía una enumeración concentrada en las cosas sustanciales que le faltaba hacer en su vida. Hurgando entre sus pertenencias, se topó con los trazos de aquella lista elaborada más de tres décadas atrás con los nombres de ese grupo que nunca fue. Así que se volvió una cosa determinante hacer tangible el grupo. Organizó una videollamada con sus cómplices creativos. “Hagámoslo en serio”, dijo uno de ellos. Comenzaron a soltar nombres. Después de sopesar varios, José Manuel Aguilera propuso Madreperla, que es la sustancia orgánica y dura que cubre el interior del caparazón de algunos moluscos, o sea, de donde sacan la concha nácar. A Alfonso André le agradó el nuevo sonido del nombre para la banda y comenzaron a ensayar y componer para Madreperla y el próximo 27 de agosto en el Teatro Metropólitan presentarán su álbum debut, Si pudiera oír, con un acto individual de cada uno de ellos, porque el “material discográfico de Madreperla no da para un show del Metropólitan”, comentaron en entrevista tres cuartos del grupo con La Jornada, porque no estuvo José Manuel Aguilera.
Toussaint continúa la conversación y explica cómo es dejar de ser la cabeza de una agrupación: “Hago familia y hago bandas con la gente con la que trabajo. Soy una persona a la que le gusta ser parte a pesar de que soy la que aparece enfrente por lo regular. Lo que sucede en el escenario está muy lejos de ser así, como en el pasado concierto de Noche de Primavera en el Monumento a la Revolución, como me acomodo en el escenario es dentro de los músicos no me gusta tenerlos atrás, siempre trato de estar lo más cerca posible porque me gusta ser parte. Me apasiona lo que hago. Gran parte de mi interés en la música es compartir. Crecí en una familia de músicos y nuestro juego era a hacer música, entonces para mí ésta es mi espacio natural y siempre como parte de un todo”.
Agrega: “ese juego de niña no ha cambiado mucho. Lo he adaptado con mi edad, con mis intereses y con mis necesidades pero al final creo que ese juego sigue estando impecable”.
Palmeando en todo momento sus piernas y alternando el movimiento de lo pies como si tocara en un momento el bombo fantasma y en otro los platillos del piso, Alfonso André dice que desde Las Insólitas Imágenes de Aurora: “Todo lo que haces con diferentes músicos es un alimento y te enseña cosas nuevas o cómo interactuar con la música, entonces para mí cada cosa de cada proyecto en el que estoy me enriquece. Obviamente me gusta mucho trabajar afuera de Caifanes, pero me nutre mucho hacer otras cosas por ejemplo mis discos solistas, trabajar con Madreperla, todo eso me hace crecer y puedo aplicar todo lo que aprendí con cada una de las bandas. Todo lo que yo he crecido con Caifanes pues lo implico también a los demás proyectos en los que estoy, siento que es muy saludable el trabajar con distintos músicos”.
Sin soltar su bajo, como si fuera una extensión de él, la penetrante voz de Federico Fong sigue con la charla y su mirada se pierde en un agujero Einstein-Rosen para recordar su adolescencia con el Doctor Fanatik y Alfonso André, entre otros: “Obviamente hemos ido cambiando mucho y aprendiendo más cosas. Hemos ido empapando de mucho más música que en ese momento. Entonces obviamente eso te forma. Lo que hacemos actualmente, yo pienso, que somos otras personas sin dejar de ser las mismas, pero con mucha más experiencia, aprendizaje y otros intereses. Eso hace lo que somos lo que mencionas del Doctor Fanatik para mí fue muy divertido sí, pero pues somos quizás otras personas que se divierten con otras cosas.
“En Madreperla es esa vitalidad sin grandes clubes y es un respiro de aire fresco. Sobre todo porque también contamos con Cecilia como la voz principal. Sí consideramos que somos una comunidad con una voz femenina. Para mí eso es lo importante salirnos de lo que estoy acostumbrado, lo bonito es que me está gustando este momento, es precisamente esto que nos juntemos como grupo de músicos para hacer algo fresco para nosotros que hemos trabajado tantas veces juntos hacer algo diferente, como la primera vez que los hacemos”.
El rostro de Toussaint aún persiste intacto, con una belleza imperecedera, ella completa: “Sí, es que hemos trabajado tantas veces de diferentes formas y siempre hemos estado de una o de otra manera cerca musicalmente. De pronto estamos los cuatro, una vez más, pero de manera diferente porque ya pasaron años. Porque en este momento de nuestra vida pues es muy agradable contar con este espacio de libertad, de mucho amor, de respeto, cariño y admiración mutua. Nos divertimos y aún todos movemos las patitas cuando escuchamos una de nuestras canciones cuando, por ejemplo, estamos en una entrevista y ponen alguna canción de Madreperla inmediatamente todos nos ponemos a bailar y eso no es fácil que suceda en todas partes porque realmente estamos disfrutando lo que acabamos de hacer. Eso está bien padre porque lo he estado observando ahora que estamos haciendo promoción para este concierto. Pongo todo mi amor y toda mi intención en donde me pare: como actriz, como músico y como cantante”.
Alfonso opinó: “Para mí todo escenario es igual de valioso, o sea, no hago diferencia de tocar en el GNP o de tocar en un club o en un teatro, para mí todos tienen su magia. Algunos tienen más esa onda de cercanía pero también es muy importante la masa. Pero todos los escenarios tienen su magia particular y compartir con Madreperla es un placer porque sí es como un recreo, no porque lo otro sea un trabajo también lo disfruto muchísimo, claro. Pero convivir con los amigos y hacer música juntos y divertirnos y pasarla bien en el escenario y hacer que la gente también la pase bien a eso nos dedicamos y también disfrutamos”.
Y con esto nos despedimos hasta el lunes, donde tendremos otra semana repleta de mùsica, sorpresas y ganas de romper las pelotas.
Lo podés escuchar desde acá:
https://open.spotify.com/intl-es/album/6xPAbWXvAp8Y7kyEQX4kv9
Lista de Temas:
01 - Wawanco
02 - Belleza pura
03 - No se como llegar
04 - Centella
05 - El camino
06 - Cinemático
07 - Tenue luz
08 - Si pudieras oir
09 - I love u
Alineación:
- Cecilia Toussaint / Voz
- José Manuel Aguilera / Guitarras
- Alfonso André / Batería
- Federico Fong / Bajo





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