Ir al contenido principal

La Mesa Beatle: Mi cuarto

Buenos días desde La Barra Beatles. Hoy nuevamente desde el querido sector "Rock argentino", trayendo un dúo que quedó en el recuerdo de muchas y muchos: Vivencia. Hace unos días estuve recorriendo la feria de discos del Parque Centenario, una especie de Club Unidos de Melancólicos Sanos, y en un momento quedé frente a un viejo vinilo: "Mi cuarto", el más recordado de ellos. Al ver esa tapa con el famoso cuadro de Van Gogh "El dormitorio en Arlés", recordé tantas cosas... Fue una lluvia de imágenes que a una velocidad supersónica se empujaban para ocupar un lugar en mi cabeza.

Por Jorge Garacotche

Aquel cuadro de Van Gogh fue el primer impacto del disco, es una de las obras de arte que se me aparece cuando pienso en la pintura. Me ocurre algo particular con la figura de Van Gogh, ver sus pinturas trae emociones desde diferentes lugares, quizá por conocer su historia, su lucha sabia, eterna, su artística convicción, esa prepotencia de trabajo, por ser un suicidado por la sociedad.

Cuando compré ese álbum yo no tenía un cuarto propio en mi casa, antes tampoco. Pasé la infancia viviendo en uno de los tantos conventillos de Villa Crespo y allí dormíamos mis padres y yo en la misma pieza, con baño y cocina compartida. Luego alquilamos una casa en donde hubo un pequeño avance, ya para ese entonces dormía en el comedor. Por eso, cuando escuchaba el tema “Mi cuarto”, la letra me gustaba porque hablaba de algo desconocido, tener un lugar para mí.

Me preguntaba en ese tiempo cómo sería tener un espacio en donde pueda moverme, hacer, imitar, bajonearme, bailar, tocar la viola y cantar, sin el riesgo de que alguien pase por ahí y me vea cuando no quiero, que pregunte algo desconsiderado cuando no hay ganas de contestar.

“En mi cuarto se refugian las heridas, que me han hecho los golpes de la vida”. Yo cargaba con pocos golpes a esa altura, pero ya me sentía con derecho a esconder aquellas cosas que uno prefiere guardarse.

Vivencia eran Eduardo Fazio y Héctor Ayala, cantantes y guitarristas que en 1972 soñaron un proyecto musical alrededor de la fusión entre el folk y el rock argentino. Una noche vieron una película que los flasheó: «Woodstock» (de 1969), de ahí en más el plan de hacer música se instaló en sus corazones.

Era una idea original porque en ese tiempo se escuchaba mucho rock pesado, rock progresivo, mucha cosa eléctrica que distaba de la guitarra acústica y sus climas lentos y volados. Los que estudiábamos guitarra conocíamos muy bien a Héctor Ayala padre, un enorme guitarrista de tango y folclore que era autor de varios libros con partituras para guitarra.

Habían publicado en 1972 una obra conceptual llamada “Vida y vida de Sebastián”, y esa fue su presentación en sociedad, nada menos que con canciones que emulaban a una ópera, algo riesgoso para el ámbito rockero de aquellos días electrificados. Para el año 1973 publicaron el nuevo álbum titulado “Mi cuarto”, y ahí los conocí al escucharlos por la radio. Los vi en vivo y me gustaba su estilo diferente, la dulzura de las voces, el clima a fogón que se daba al escuchar esas canciones.

“En mi cuarto, en mi cuarto tengo hermanos a montones, tengo libros, tengo libros que aclararon mis errores, tengo a mano mi guitarra, cuando estalla una plegaria, no estoy solo”. Eran párrafos que me pegaban fuerte, podrían haber sido palabras mías relatando sensaciones adolescentes.

Si no recuerdo mal, aprendí a estirar notas en la guitarra tratando de sacar la intro de este tema, un riff que seguramente es parte de nuestra historia, vi a tantos intentando tocarlo, pero fallaban en las estiradas, no daban con la nota exacta. Me gustaba ese punteo, probaba y probaba hasta que finalmente lo conseguí y logré hacerlo sonar tal cual como se oía en el disco, una enorme felicidad que más me acercó a Vivencia. Por supuesto que en los fogones, cumpleaños, reuniones o guitarreadas en plazas, que vinieron posteriormente, mostré ese riff mientras inflaba el pecho. Eran tiempos en que íbamos a clubes en donde se organizaban bailes y tocaban bandas, Vivencia era una de ellas. Era un show sencillo, dos tipos parados ahí con sus guitarras acústicas y una armónica, cantando canciones que hoy seguramente suenan livianas, pero a mí me acompañaban, también me marcaban un rumbo.

En sus letras asomaban sensaciones que yo compartía. El rock argentino tenía varios costados y todos eran útiles a la hora de crecer, sobre todo para mí, que era un adolescente que necesitaba descubrir lo que estaba detrás de las canciones, con la imperiosa necesidad de sentirme acompañado por esos chicos y chicas que estaban al lado mío escuchando esas melodías susurradas con la potencia que carga cualquier aliado que uno lo siente como tal. Con guitarra eléctrica, batería, bajo potente o con una acústica suavecita, de un sonido metálico tan livianito que se nos metía lentamente entre la ropa, todas eran herramientas válidas para darnos esa identidad que buscábamos.

Salvo los desubicados de siempre, esos fanáticos que creen que lo propio es lo único que merece existir, creo que en la gente de ese tiempo había cierto sentimiento de unidad. Como si viéramos en cada persona que escuchaba rock a un camarada

Salvo los desubicados de siempre, esos fanáticos que creen que lo propio es lo único que merece existir, creo que en la gente de ese tiempo había cierto sentimiento de unidad. Como si viéramos en cada persona que escuchaba rock a un camarada, alguien inquieto por generar una comunidad que nos contenga a partir de gustos musicales, esa era la tarjeta de presentación. Una manera de vestir, un lenguaje en común, costumbres y códigos que se percibían en el aire, cierta comprensión de letras, películas, músicas, eran un nuevo registro de ADN que se transmitía sin necesidad de ningún análisis, los resultados no venían de los laboratorios, sino de los barrios.

Entonces uno podía ver a Invisible, Aquelarre, Litto Nebbia y su trío, Sui Generis, Alma y Vida, Vox Dei, Pappo’s Blues o Vivencia, que no significaba una disolución de los ideales, cada uno de esos grupos aportaba al movimiento desde su lugar, sus canciones, su estilo, todo estaba del lado de adentro y su público también.

Tiempo después, como siempre ocurre, apareció una mujer que me hizo reparar en otra canción de ese disco: “Los juguetes y los niños”. Una tarde estábamos frente a una juguetería de la avenida Corrientes, yo miraba extasiado un tren que daba vueltas sin parar. Atravesaba montañas, túneles, cruzaba puentes, se detenía en estaciones tipo inglesas, la señal bajaba y volvía a arrancar, era maravilloso verlo. En pleno trance escucho la voz de Mónica que entonó: “y mientras los niños sufren, los juguetes se preguntan, con tantos niños afuera, ¿qué hacemos en la vidriera…?”. Giré, ella sonrió casi maternalmente, y por unos segundos caí en la hermosa sensación de no saber qué hacer cuando todo es emoción. Siguiendo en ese viaje de no pensar, me acerqué y le di un beso. Nos abrazamos y nos fuimos por la vereda, en zig zag, cantando para nosotros: “hace mucho frío, y los negocios esperan, con impaciencia las ventas, las ventas…”.

Como a Mónica le gustaba mucho Vivencia los vimos varias veces en poco tiempo, siempre alguien nos pasaba el dato de si tocaban por Capital o en algún club del Conurba. Seguramente acicateado por esta situación empecé a disfrutarlos más. Recuerdo que me gustaba mucho cantar una canción que era cortina en el programa clásico “Flecha juventud”, del inolvidable beatlemaníaco Juan Alberto Badía, “Curiosa noche”, tema que tiene una melodía tan agradable como pegadiza.

Debo reconocer que en aquellos días, cuando guitarreaba en algún encuentro, ya contaba en mi repertorio con tres o cuatro canciones de Vivencia, y les aseguro que ponía todo el énfasis en la interpretación, pero no solo porque la mirada de Mónica estaba allí disfrutando.
 
Muchos años después alguien me pasó una noticia por mensaje de texto. Leí y me fui entristeciendo velozmente: Héctor Ayala falleció a los 72 años, el 16 de julio de 2016 en la ciudad de Buenos Aires, tras una larga lucha contra el mal de Parkinson. Tantas cosas se me vinieron encima. Lástima que muchos de esos recuerdos venían de muy lejos, pero logré reunirlos a todos a fuerza de esa melancolía que produce la música, con esa capacidad envidiable que tiene para transportarnos tan rápido en el tiempo y depositarnos ahí, donde sucedieron las cosas, hasta se da el lujo de respetar a rajatabla los colores, los rostros, las sensaciones, aunque se le escapen algunas voces.

Hermosos años, cálidas imágenes que regresan y la tranquilizadora satisfacción de que uno estuvo ahí, sintió, y sintió tanto que hoy logró derrotar al paso del tiempo que cada tanto nos pone a prueba. Pero el paso del tiempo tiene una enemiga que siempre lo baila y le gana por la goleada: La Música.
 
Jorge Garacotche - Músico, compositor, integrante del grupo Canturbe y Presidente de AMIBA (Asociación Músicas/os Independientes Buenos Aires).



Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Don Cornelio y la Zona - Don Cornelio y la Zona (1987)

"Hola, les saludo desde Ecuador, he seguido la página desde hace unos años y han sido un gran soporte emocional en mi vida gracias a la música que me han compartido. Quería preguntarles si pueden revivir este álbum que descubrí hace poco". ¿Y cómo negarnos ante ese comentario?. Como homenaje al recientemente desaparecido Palo Pandolfo (uno de los cantautores más destacados de la música argentina en las últimas tres décadas), reflotamos un discos que Artie había publicado hace ya mucho tiempo. Acá está, entonces, el disco homónimo de Don Cornelio, muy pedido por varios, como recuerdo de ese referente del rock argento que fue el poeta del rock "Palo" Pandolfo, con su combinación de lirismo y violencia reconocible en su rock, algunos dicen que fue heredero artístico de Pescado Rabioso , y desde hace 35 años que vino siendo bastante más que el flaquito que vino a poner oscuridad en el pop alfonsinista. Artista: Don Cornelio y la Zona Álbum: Don Cornelio y la Zona ...

Asceta - The Fool Leading The Blind (2026)

Comenzamos la semana a todo RIO chileno de la mejor calidad que no solamente uno puede pedir, sino además que uno puede imaginarse. Por ello vamos a presentar el tercer y último disco de la banda liderada por el guitarrista y compositor Rodrigo Maccioni, probablemente su obra más imponente, desafiante y madura dentro de las corrientes del Rock in Opposition (RIO) y el avant-prog sudamericano, y otro de los mejores discos de este año 2026 según los muchachos de Progarchives. Manteniendo esa esencia sofisticada que los caracteriza, este trabajo se siente notablemente más enérgico y eléctrico que sus antecesores, dos excelentes trabajos que ya hemos presentado en el blog cabeza. La banda pisa con más fuerza en los terrenos del rock instrumental de vanguardia, sin perder jamás esa textura de música de cámara contemporánea. El disco es un prodigio de ingeniería compositiva. La paleta sonora es desbordante: conviven clarinetes, violas, chelos, fagot, corno inglés, piano eléctrico y una...

Singlelito - In Absence of Velocity (2026)

Comenzamos otra semana musical en el blog cabeza. Y como es nuestra costumbre, lo hacemos presentando un gran disco, y este es uno de los mejores de este año 2026, y viene desde Colombia; se trata del joven y prodigioso proyecto unipersonal del músico multiinstrumentista colombiano Juan José Pinto Abadía, donde podemos presenciar la salud musical de fierro y la inventiva desbordante del progresivo actual más vanguardista. Con "In Absence of Velocity", el proyecto eleva la apuesta tras sus aclamados trabajos anteriores, consolidándose como una de las mentes más lúcidas de la neo-vanguardia sudamericana, y que se transforma automáticamente en otro de nuestros desconocidos pero muy recomendados. La música de Singlelito opera como una coctelera efervescente donde conviven los quiebres rítmicos al estilo de Hatfield and the North o National Health, toques de jazz fusión de vanguardia, texturas zeuhl y una urgencia visceral con dejos post-punk que le imprimen un carácter absoluta...

Ginkgobiloba toca mañana

GINKGOBILOBA + TRIOL Jueves 11 de Octubre El Baruyo Belgrano 3584 - CABA - Argentina 21 hs. El Baruyo Av. Belgrano 3584 - Boedo - Ciudad de Buenos Aires - Argentina Tel: +54 (011) 4931-2479 Mail:   info@elbaruyoresto.com Web:   www.elbaruyoresto.com www.facebook.com/ginkgoweb www.myspace.com/ginkgospace

Músicos argentos - Odisea Tango XXII: el grito de rebeldía del post-tango joven desde el conurbano sur

Odisea Tango XXII es una agrupación nacida en lo profundo del conurbano sur, integrada por jóvenes de entre 16 y 25 años que exploran distintas músicas urbanas —como el tango, la milonga y el candombe— rompiendo sus formas y reglas establecidas e incorporando lenguajes provenientes del jazz y del rock progresivo. Así, el grupo imagina, deforma y reinventa un subgénero autodefinido como post-tango : una búsqueda estética a contracorriente de la mercantilización de la música y del vaciamiento cultural promovido por las redes. En palabras de la propia banda: “A contracorriente de la mierdificación en el comercio de la música, así como del vaciamiento cultural producido por las redes insociales ( post and go ), vamos en pos de algo nuevo, disruptivo, arriesgado. Con mi generación comienza la odisea del tango hacia el siglo XXII. Con algo más que suerte, hacia allá vamos y buscamos llevar con nosotros nueva música de Buenos Aires, con el lema de gustar y ofender”. Esta es otra de las muy ...

Viajero Inmóvil con nuevo canal de Youtube

Tenemos el placer de anunciar nuestro nuevo canal de Youtube, dedicado al Espacio Viajero Inmóvil, en el cual puede apreciar los shows de los artistas que visitaron nuestro humilde escenario. El Espacio Viajero Inmóvil es un exclusivo refugio privado diseñado para albergar encuentros musicales de música progresiva y eventos culturales de primer nivel. En cada velada, se convoca a un público selecto a disfrutar de experiencias sonoras en un entorno único. Con una cartelera rigurosamente curada y conciertos mensuales de altísima factura, este rincón tan acogedor se convierte en el escenario perfecto para celebrar la amistad, el reencuentro y la memoria. Los invitamos a compartir videos de nuestras noches mágicas... Podrán suscribirse y disfrutar de la música que disfrutamos en nuestro "Depósito de Arte, Musica y Recuerdos". https://www.youtube.com/@ESPACIOVIAJEROINM%C3%93VIL

"Spectrum", por Radiøsender Brøken

Dentro del Ciclo de Jazz Fusión, "Spectrum", que se emite lunes y martes por Radiøsender Brøken desde las 22:00 hasta las 00:00 hs, a partir del próximo martes, todos los martes, a las 23:00 hs van a poder escuchar "A Foogy Night: Música en los Bordes". Los esperamos! Hola, queria dejar algunas palabras acerca de los bordes neblinosos. Track one. El jazz posee obras canónicas y vacas sagradas, intocables... en general con méritos de sobra para serlo.  Pero... pero... muchas reverencias surgen de la crítica musical, y van y vienen, según pasan los años... y quedan en brumosos alrededores, artistas y obras poco transitadas... no voy a dar ejemplos para no polemizar. Track two. Este pequeño espacio va a dar lugar a santos y a pecadores. Y ademas, a esos discos hermosos opacados por "la obra maestra" . Y como reparación al despropósito de "desguazar" un disco (que se proclame "conceptual" o no, lo es de hecho) aspiro a que cada program...

David Gilmour - Rattle That Lock (2015)

Artista: David Gilmour Álbum: Rattle That Lock Año: 2015 Género: Rock, Blues, Jazz Duración: 51:17 Nacionalidad: Inglaterra Lista de Temas: 1. 5 A.M. 2. Rattle That Lock 3. Faces Of Stone 4. A Boat Lies Waiting 5. Dancing Right In Front Of Me 6. In Any Tongue 7. Beauty 8. The Girl In Yellow Dress 9. Today 10. And Then ... Alineación: - David Gilmour / electric & acoustic guitars, bass, percussion, piano, Hammond organ, electric piano, saxophone, vocals, cumbus, bass harmonica - Guy Pratt / bass - Phil Manzanera / piano, keyboards - Polly Samson / piano, vocals - Steve DiStanislao / drums - Mica Paris / vocals - Louise Marshall and The Liberty Choir / vocals

Los Grillos - Vibraciones Latinoamericanas (1976)

Nuestro amigo Julio Moya sigue con su tarea de palentólogo del rock latinoamericano y ahora nos presenta la historia de Los Grillos, y resumiendo les diría que si Jethro Tull hubiera sido andino, probablemente hubiese grabado este disco, ya que encontrarás flautas similares a Ian Anderson, junto con instrumentos de viento autóctonos. Un disco con 8 temas con una duración total que no alcanza la media hora. De alguna manera puede trazarse un paralelismo con Los Jaivas de Chile, pero se debe tener en cuenta que la raíz folclórica es diferente y con un sonido propio de altiplano. Aquí, uno de los discos más importantes de la historia del rock en Bolivia, y una de las mayores joyas del rock boliviano, expresión del folk rock temprano donde Los Grillos fundadon el sonido del Neo Folclore Andino, incursionando en el Moog a modo de "sintetizador andino". Si disfrutaste de "Alturas de Macchu Picchu" de Los Jaivas, o los bolivianos Wara o los argentinos Contraluz, descubrirá...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.