Ir al contenido principal

Una Sonrisa Más Potente que la Muerte

Muertos, sin ideas, vacías. Posteadores obedientes que se suman a la primera que pasa.  Explicadoras de todo, gatos de la jefa, bancadores de proyectos personales de otros. Muertos, cómodas, sin sangre. Odiadores disciplinados, destripadores digitales, tuiteras de la nada. Muertos en el meme. Combatientes de una batalla cultural que es chamuyo, que no es propia ni es batalla. Comisarias de chistes malos, defensores de millonarios. Muertos que no entienden la manija, horrible, cruel, mezquina, pero manija al fin de esos fachos empastillados. Muertos que no tenemos con quien respirar porque ya no quedan amigos, ni ideas, ni aire. Muertos que votamos muertos, que militamos muertos, que se sacan selfies con muertos. Estamos muertos, nuestro sistema social y nervioso lo está, nuestro estado de ánimo también. Defensores de los derechos humanos según el distrito, el año, el jefe, el desaparecido, el motivo, el juego, el victimario. Estamos muertos, desorientados, caretas, sin nada. Ya no hay vitalidad, solo burocracia. Ya no hay fiesta, solo actos con acreditaciones. Ya no hay militancia, solo loros. Ya no hay vida. El 2001 no existió, ni tampoco Kromagnon, fueron programas en la TV. Muertos que justifican Guernica, que bancan a Berni, Milei o Espert. Buchones, obedientes, cuerpos que toleran el extractivismo propio. Muertos, detonados, burócratas, obedientes, agotadas. La pandemia nos permitió ver lo vigilantes que somos, vivimos en modo facho y garca, y la literatura no está exenta de eso. No es que ellos estén vivos, es que nosotros estamos muertos. Una nota sobre el último libro de Diego Valeriano, "Él está vivo y nosotras estamos muertos", en el que narra el asesinato de dos pibes en un barrio popular y cómo la madre de uno de ellos hizo frente al entramado dirigido por la Justicia.

Por Amador Fernández-Savater


Él está vivo, nosotras estamos muertos, de Diego Valeriano, Cordero Editor (2022). 
 

Los muertos desfilan ante mis ojos en las noticias en este verano de 2022: muertos por accidente laboral, por accidente de tráfico, por ola de calor. Qué desgracia, qué mala suerte, a mí no me va a pasar.  "Que esto no es la paz, / que esto es la guerra / disimulá" (Isabel Escudero).

En esta guerra no declarada, disimulá, los muertos se convierten en espectáculo banal y cifra. Accidentes, titulares, fatalidad. Guerra es todo aquello que convierte la muerte en estadística. Por ejemplo la normalidad. Tras cada muerte el mundo se rehace como si nada: ninguna pregunta, ningún grito, ninguna conmoción. Se habla de los muertos (algunos) en televisión, los políticos los usan como arma arrojadiza, los suyos los lloran en silencio, la vida sigue. ¿Pero qué vida? ¿Qué vida se vive allí donde la muerte es espectáculo y estadística? 

"La vida horrible" dice Diego Valeriano. "Preocupaciones, ansiedad y opiniones", "escapada de finde, familia, bebida, series". El deseo mutilado y su compensación imaginaria. Sea brutal o gota a gota, nuestro mundo es administración de Muerte. La contabiliza, gestiona, instrumentaliza. Y el reverso de esa muerte administrada es la vida horrible. 


La tarea del superviviente-narrador 

"La muerte no puede ser el final de tanto", dice Valeriano. Que la vida (y la muerte) sean solo esto, eso no puede ser. Ese grito disconforme es el principio de una resistencia posible. Pero, ¿cuál?.
¿Cómo podemos sabotear la administración de Muerte, estadística y serializada, en qué consiste nuestro mundo? Más en concreto: ¿cómo puede hacerlo alguien que escribe? Cuyo don es escribir.
La figura del "superviviente", en el pensamiento mesiánico judío, tiene como misión impedir que los muertos se aglomeren en estadística. Interrumpir los automatismos. Producir un "resto" que dificulte el cierre de cuentas en el libro de contabilidad que lo domina todo.
No es tarea fácil, hay que arrancar la muerte a su administración. Esta muerte, no te la llevarás. No harás con ella número, titular, espectáculo. Esa es su misión, su empeño, su obsesión, de la que tratarán de distraerle los reconocimientos, los likes, los cotilleos, los premios de la República de las Letras al servicio de la administración de Muerte.
Cada superviviente-narrador tiene que encontrar el modo. Porque cada muerte es siempre una muerte. El estilo es otra trampa: la repetición de algunas formas que funcionaron en su día para pasar algo, ahora devenidas trucos y fórmulas. Hay que atravesar la angustia de no saber, animarse a perder el control. Valeriano repite todo el tiempo: no sé, no entiendo. Se escribe para tratar de entender, no porque ya entendimos algo y queremos comunicarlo.
Cada superviviente-narrador tiene que encontrar su modo. El modo de que cada muerte sea pregunta, grito, conmoción. Para no dejar en paz a la guerra, para encontrar en la muerte un pellizco de vida: contra la muerte en vida, contra la vida horrible.

 

No justicia, sino otra cosa

Lo primero, contra la muerte en serie, es un nombre: Marquitos. Marquitos es el hijo de Ale, La No Sufras, la protagonista del libro anterior de Valeriano. Ale es un personaje de la periferia de Buenos Aires, una existencia fabulosa capaz de hacer de todo sin poseer nada, pura fuerza de los débiles. Es complicidad, intensidad, vida. Un desafío permanente, en cada detalle cotidiano, a la vida horrible.
Una banda de pequeños narcos ha quemado ahora su casa, asesinando a dos de sus hijos: Lucas y Marquitos. Valeriano la acompaña en su lucha "no por justicia, sino por otra cosa". ¿Qué significa eso?
La lucha por la justicia ocurre en un plano, digamos el plano de la Historia. Allí donde hay jueces, policía, políticos, medios de comunicación, miseria en los barrios. Valeriano describe, con grito ahogado de asco, cómo funciona ahí el engranaje de la muerte: los jueces dejan impunes a los asesinos, la policía hace componendas con los narcos, los medios de comunicación dan a elegir entre morbo y silencio, la política aplica la lógica sacrificial a los más débiles y "todo es billete" en la vida cotidiana.
El problema es que en el plano de la Historia quedamos como víctimas y espectadores. Gente que espera, que depende de otros. Policía que haga su trabajo, jueces que hagan justicia, medios que informen. Pero Ale no espera, "hace máquina, construye campos de batalla, arma cuartel incluso en territorio enemigo". No delega, no se deja victimizar, pelea. Contra el tiempo pasivo de la Historia, activa el segundeo. Un tiempo aquí y ahora, que no se cuenta, que se da, que se pierde, que nos regalamos unos a otros, entre amigos.
La Historia juzga: Bien/Mal, inocente/culpable. Asigna responsabilidades, atesta hechos, sanciona. Es un mundo de claridades, de decisiones individuales, de voluntades, de yoes. Pero, ¿es culpable el Chiste de la muerte de Marquitos? Traicionó la amistad con Ale, convocó la muerte con su estupidez, sí pero… "La suerte y la traición son solo cuestión de lugares", "segundear o traicionar no son decisiones, son formas de reaccionar", "no se quiere nada, la vida nos pasa por encima y somos pollo". La justicia no admite tantas preguntas, el combate del pensamiento.
Lo que podría "condenarse" en todo caso son las condiciones mismas de la vida horrible. Algo más general, menos individualizado. No hay buenos y malos, sino situaciones que favorecen unos comportamientos u otros. "El cuerpo tomado, brotado, urgente. Sin lugar para el segundeo. La base es lo contrario de la amistad, el miedo también. La guita fácil que corre, pensar cortito, urgente, gil". Es eso lo que ha matado a Marquitos, a través del Chiste y los narcos. Una forma de vida.
En la Historia, aunque haya policías, jueces o políticos mejores, todo debe acabar cuadrando en el libro del debe y el haber, un hecho una persona y tantos años de cárcel por un asesinato. Por eso aquí no se busca justicia, sino "otra cosa". Cada muerte no demanda que cuadren mejor las cuentas. Es pregunta, conmoción y grito. Reclama metamorfosis, transformación.

 

Segundeo y eternidad

Lo que descubre Valeriano mientras creía estar escribiendo la historia del caso de Marquitos "para que todo el mundo lo conozca" es esta revelación sorprendente: somos nosotros los muertos, él está muy vivo. Su sonrisa, su ternura y su pillería son fogonazos en la oscuridad de la vida horrible. Siguen deslumbrando, produciendo efectos de vida. Es eso lo que el superviviente-narrador tiene que hacer pasar en su escritura para que la muerte no se convierta en número.
"Marquitos nos arrastra hacia una corriente donde el tiempo es otro, donde somos otros. No podemos, no entendemos, ni pasamos. De repente todo alcanza niveles de comprensión sorprendentes. El tiempo es distinto, el camino cambia, acompañar en la lucha que no es por justicia, sino por otra cosa nos convierte en madre, Ale, tiempo".
Aquí, en este otro plano, son los muertos-vivos los que pueden salvar a los vivos-muertos. Valeriano lo descubre a fuerza de no saber, de no entender, de no dejar de luchar por algo que no es justicia, que no se sabe. Impedir que la muerte de Marquitos engrose la estadística es hacer pasar de nuevo sus intensidades de pillería y juego, de ternura y vida. No escribir sobre ellas, sino desde ellas, bajo sus efectos.
"Es una presencia amiga que me empuja a seguir, a entender, a no colgar con lo importante. Es una presencia que activa". Nadie muere del todo si se siguen contando sus historias, si esas historias siguen pasando intensidades, si las intensidades despiertan energías adormecidas, si otros las prolongan en gestos y pensamientos audaces. La vida en la muerte está fuera del tiempo, en la eternidad, mientras que la muerte en vida está bajo dominio del tiempo-que-pasa, de la Historia.
"La presencia de Marquitos es un bucle infinito de tiempo que no transcurre (...) las cosas no se proyectan hacia adelante, pero tampoco se quedan en el pasado". No es memoria, la memoria está condenada a olvidar. Es presente, cargar el presente de las intensidades que nos han quedado bailando en el cuerpo. También hay segundeo en la escritura, tiempo tensor compacto inmóvil.
La muerte convertida en estadística significa que el mal es necesario para el bien: el bien del trabajo, del turismo o del mercado. "Gobernar", dijo un político español en un arranque de sinceridad, "es administrar el sufrimiento". Pero la muerte no puede ser el final, dice Ale, hay una justicia que no es la de los hombres. La vida-muerte de Marquitos, sus intensidades de dolor y de alegría, no requieren consolación o compensación, sino transformación, metamorfosis, redención.
"Un insistir en vivir por más que la época diga otra cosa. Pero no vivir de cualquier modo, no vivir careta, vivir muerto, haciendo caso, sino afirmando una manija, una cierta idea al andar, un estar para siempre presente acá, en otra dimensión, en cualquier tiempo, acompañados por Marquitos".

Amador Fernández-Savater



Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Don Cornelio y la Zona - Don Cornelio y la Zona (1987)

"Hola, les saludo desde Ecuador, he seguido la página desde hace unos años y han sido un gran soporte emocional en mi vida gracias a la música que me han compartido. Quería preguntarles si pueden revivir este álbum que descubrí hace poco". ¿Y cómo negarnos ante ese comentario?. Como homenaje al recientemente desaparecido Palo Pandolfo (uno de los cantautores más destacados de la música argentina en las últimas tres décadas), reflotamos un discos que Artie había publicado hace ya mucho tiempo. Acá está, entonces, el disco homónimo de Don Cornelio, muy pedido por varios, como recuerdo de ese referente del rock argento que fue el poeta del rock "Palo" Pandolfo, con su combinación de lirismo y violencia reconocible en su rock, algunos dicen que fue heredero artístico de Pescado Rabioso , y desde hace 35 años que vino siendo bastante más que el flaquito que vino a poner oscuridad en el pop alfonsinista. Artista: Don Cornelio y la Zona Álbum: Don Cornelio y la Zona ...

Asceta - The Fool Leading The Blind (2026)

Comenzamos la semana a todo RIO chileno de la mejor calidad que no solamente uno puede pedir, sino además que uno puede imaginarse. Por ello vamos a presentar el tercer y último disco de la banda liderada por el guitarrista y compositor Rodrigo Maccioni, probablemente su obra más imponente, desafiante y madura dentro de las corrientes del Rock in Opposition (RIO) y el avant-prog sudamericano, y otro de los mejores discos de este año 2026 según los muchachos de Progarchives. Manteniendo esa esencia sofisticada que los caracteriza, este trabajo se siente notablemente más enérgico y eléctrico que sus antecesores, dos excelentes trabajos que ya hemos presentado en el blog cabeza. La banda pisa con más fuerza en los terrenos del rock instrumental de vanguardia, sin perder jamás esa textura de música de cámara contemporánea. El disco es un prodigio de ingeniería compositiva. La paleta sonora es desbordante: conviven clarinetes, violas, chelos, fagot, corno inglés, piano eléctrico y una...

Singlelito - In Absence of Velocity (2026)

Comenzamos otra semana musical en el blog cabeza. Y como es nuestra costumbre, lo hacemos presentando un gran disco, y este es uno de los mejores de este año 2026, y viene desde Colombia; se trata del joven y prodigioso proyecto unipersonal del músico multiinstrumentista colombiano Juan José Pinto Abadía, donde podemos presenciar la salud musical de fierro y la inventiva desbordante del progresivo actual más vanguardista. Con "In Absence of Velocity", el proyecto eleva la apuesta tras sus aclamados trabajos anteriores, consolidándose como una de las mentes más lúcidas de la neo-vanguardia sudamericana, y que se transforma automáticamente en otro de nuestros desconocidos pero muy recomendados. La música de Singlelito opera como una coctelera efervescente donde conviven los quiebres rítmicos al estilo de Hatfield and the North o National Health, toques de jazz fusión de vanguardia, texturas zeuhl y una urgencia visceral con dejos post-punk que le imprimen un carácter absoluta...

Ginkgobiloba toca mañana

GINKGOBILOBA + TRIOL Jueves 11 de Octubre El Baruyo Belgrano 3584 - CABA - Argentina 21 hs. El Baruyo Av. Belgrano 3584 - Boedo - Ciudad de Buenos Aires - Argentina Tel: +54 (011) 4931-2479 Mail:   info@elbaruyoresto.com Web:   www.elbaruyoresto.com www.facebook.com/ginkgoweb www.myspace.com/ginkgospace

Músicos argentos - Odisea Tango XXII: el grito de rebeldía del post-tango joven desde el conurbano sur

Odisea Tango XXII es una agrupación nacida en lo profundo del conurbano sur, integrada por jóvenes de entre 16 y 25 años que exploran distintas músicas urbanas —como el tango, la milonga y el candombe— rompiendo sus formas y reglas establecidas e incorporando lenguajes provenientes del jazz y del rock progresivo. Así, el grupo imagina, deforma y reinventa un subgénero autodefinido como post-tango : una búsqueda estética a contracorriente de la mercantilización de la música y del vaciamiento cultural promovido por las redes. En palabras de la propia banda: “A contracorriente de la mierdificación en el comercio de la música, así como del vaciamiento cultural producido por las redes insociales ( post and go ), vamos en pos de algo nuevo, disruptivo, arriesgado. Con mi generación comienza la odisea del tango hacia el siglo XXII. Con algo más que suerte, hacia allá vamos y buscamos llevar con nosotros nueva música de Buenos Aires, con el lema de gustar y ofender”. Esta es otra de las muy ...

Viajero Inmóvil con nuevo canal de Youtube

Tenemos el placer de anunciar nuestro nuevo canal de Youtube, dedicado al Espacio Viajero Inmóvil, en el cual puede apreciar los shows de los artistas que visitaron nuestro humilde escenario. El Espacio Viajero Inmóvil es un exclusivo refugio privado diseñado para albergar encuentros musicales de música progresiva y eventos culturales de primer nivel. En cada velada, se convoca a un público selecto a disfrutar de experiencias sonoras en un entorno único. Con una cartelera rigurosamente curada y conciertos mensuales de altísima factura, este rincón tan acogedor se convierte en el escenario perfecto para celebrar la amistad, el reencuentro y la memoria. Los invitamos a compartir videos de nuestras noches mágicas... Podrán suscribirse y disfrutar de la música que disfrutamos en nuestro "Depósito de Arte, Musica y Recuerdos". https://www.youtube.com/@ESPACIOVIAJEROINM%C3%93VIL

"Spectrum", por Radiøsender Brøken

Dentro del Ciclo de Jazz Fusión, "Spectrum", que se emite lunes y martes por Radiøsender Brøken desde las 22:00 hasta las 00:00 hs, a partir del próximo martes, todos los martes, a las 23:00 hs van a poder escuchar "A Foogy Night: Música en los Bordes". Los esperamos! Hola, queria dejar algunas palabras acerca de los bordes neblinosos. Track one. El jazz posee obras canónicas y vacas sagradas, intocables... en general con méritos de sobra para serlo.  Pero... pero... muchas reverencias surgen de la crítica musical, y van y vienen, según pasan los años... y quedan en brumosos alrededores, artistas y obras poco transitadas... no voy a dar ejemplos para no polemizar. Track two. Este pequeño espacio va a dar lugar a santos y a pecadores. Y ademas, a esos discos hermosos opacados por "la obra maestra" . Y como reparación al despropósito de "desguazar" un disco (que se proclame "conceptual" o no, lo es de hecho) aspiro a que cada program...

David Gilmour - Rattle That Lock (2015)

Artista: David Gilmour Álbum: Rattle That Lock Año: 2015 Género: Rock, Blues, Jazz Duración: 51:17 Nacionalidad: Inglaterra Lista de Temas: 1. 5 A.M. 2. Rattle That Lock 3. Faces Of Stone 4. A Boat Lies Waiting 5. Dancing Right In Front Of Me 6. In Any Tongue 7. Beauty 8. The Girl In Yellow Dress 9. Today 10. And Then ... Alineación: - David Gilmour / electric & acoustic guitars, bass, percussion, piano, Hammond organ, electric piano, saxophone, vocals, cumbus, bass harmonica - Guy Pratt / bass - Phil Manzanera / piano, keyboards - Polly Samson / piano, vocals - Steve DiStanislao / drums - Mica Paris / vocals - Louise Marshall and The Liberty Choir / vocals

Los Grillos - Vibraciones Latinoamericanas (1976)

Nuestro amigo Julio Moya sigue con su tarea de palentólogo del rock latinoamericano y ahora nos presenta la historia de Los Grillos, y resumiendo les diría que si Jethro Tull hubiera sido andino, probablemente hubiese grabado este disco, ya que encontrarás flautas similares a Ian Anderson, junto con instrumentos de viento autóctonos. Un disco con 8 temas con una duración total que no alcanza la media hora. De alguna manera puede trazarse un paralelismo con Los Jaivas de Chile, pero se debe tener en cuenta que la raíz folclórica es diferente y con un sonido propio de altiplano. Aquí, uno de los discos más importantes de la historia del rock en Bolivia, y una de las mayores joyas del rock boliviano, expresión del folk rock temprano donde Los Grillos fundadon el sonido del Neo Folclore Andino, incursionando en el Moog a modo de "sintetizador andino". Si disfrutaste de "Alturas de Macchu Picchu" de Los Jaivas, o los bolivianos Wara o los argentinos Contraluz, descubrirá...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.