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martes, 29 de marzo de 2016

Love - Forever Changes (1967)


Carlos nos trae una extensa reseña de un disco compartido por nuestros amigos cabezones, y no es cualquier disco. Este disco es una de las grandes obras maestras de la historia del pop-rock en la que el líder del grupo californiano Love, Arthur Lee, muestra su peculiar y surrealista visión del mundo y del amor con magistrales canciones. No se lo pierdan, uno de los mejores discos de los 60's. Imperdible! Otra joyita rescatada del olvido por el blog cabezón. Para que disfruten a lo grande,

Artista: Love
Álbum: Forever Changes
Año: 1967
Género: Rock psicodélico drogón
Duración: 42:57
Nacionalidad: EEUU


Lista de Temas:
1. Alone again or
2. A house is not a motel
3. Andmoreagain
4. The daily planet
5. Old man
6. The red telephone
7. Maybe the people would be the times or between Clark and Hilldale
8. Live and let live
9. The good humor man, he sees everything like this
10. Bummer in the summer
11. You set the scene

Alineación:
- Arthur Lee / Guitar, Arranger, Vocals, Producer
- John Echols / Guitar
- Ken Forssi / Bass
- Bryan MacLean / Guitar, Arranger, Vocals
- Michael Stuart / Percussion, Drums




Haciendo gala del espíritu para compartir (no solamente discos sino también reseñas) que engalana al blog cabezón, y hoy más que nunca, desde que tenemos la lista de correo. Hablando de eso, le dejo mis felicitaciones y agradecimiento al troll macrista que nos denunció y trató de jodernos porque lo único que hizo fue que mejoremos todo el funcionamiento de nuestra comunidad melómana.
Magistrales canciones de trémulas texturas acústicas folk-rock/jangle pop y psicodélicas con tramos de eléctrico acid rock.



Las hechizantes melodías pop se subliman por la sensible voz del inestable genio. Aunque en los créditos aparezca como productor Bruce Botnick y como arreglista David Angel, Lee siempre proclamó que él fue el responsable casi único tanto de la producción como de los arreglos.
"Forever Changes", con canciones como "A House Is Not A Motel", "The Red Telephone" o "Andmoreagain", pasó bastante desapercibido para público y crítica en su momento, pero con el paso de los años se ha convertido en una pieza clásica de la música moderna.
He aquí las palabras de nuestro amigo Carlos:


Muchas de las reseñas usualmente se centran en reseñar (por eso se llaman reseñas) lo que dicen, hacen o suenan las canciones, un buen método es ir una por una, y mencionamos cuanto nos gustan y etceteras. pero para este disco todo se trastocó, y lo que yo recordaba, no era un disco tan maravilloso como algunos dicen, si, un buen disco, pero como ya tenía un rato que no lo escuchaba, revisé material en la red, y en muchos casos mencionan un disco mal comprendido en su tiempo, pues pasó desapercibido, sin buenas ventas y no fue tan popular como el Sargento Pimienta de los no tan desconocidos Beatles, el Surrealistic Pillow del Jefferson, Their Satanic Majesties Request de las piedras o el Are You Experienced? del buen Jaime. Un montón de buenos discos.
Y ademas "El Verano del Amor", en el que muchos quisimos estar, pero, o éramos menores de edad, o no tenias la plata y la posibilidad de viajar a San Francisco a cantar "If you're going to San Francisco, be sure to wear some flowers in your hair..." pero la ilusión y la emoción de que los hippies estaban invadiendo al mundo con su buena onda, el amor y la paz, nos hizo sentir que éramos parte de la Era de Acuario.
pero….

Al igual que pasó con este disco, que ahora muchos creen que es uno de los mejores discos grabados en el 67 y uno de los mejores discos de rock de todos los tiempos. También la imagen de la historia del famoso verano, que con sus cortinas de flores ocultaba lo que también estaba pasando, un montón de chavos jóvenes llegando a Cisco en busca de la esperanza, y se encontraron con que eran tantos que no había comida, no había nada en que ganar un dinero y una cantidad absurda de droga rolando en la ciudad, y un montón de listos haciendo negocio con la inocencia. Ya lo menciona el mismo atascado y exuberante Morrison en "The End" que ademas también acababa de salir "The Doors" en el 67.


Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need of some stranger's hand
In a desperate landLost in a Roman wilderness of pain
And all the children are insane
All the children are insane
Waiting for the summer rain.

Puedes imaginarte lo que será,
 tan ilimitado y libre.
 Necesitando desesperadamente la mano de un extraño,
 en una tierra desesperada.
Perdidos en un desierto romano de dolor, 
y todos los niños están locos,
 todos los niños están locos, 
esperando a la lluvia de verano (traducción libre ?)


"Forever changes", es de esas cosas que combinan dulce con agrio, lo primero que me llego al re-escuchar este maravilloso disco fue ese sonido, entre español (con guitarra acústica y luego a media rola las trompetas rancheras, un sabor latino muy particular de "alone again or" con lo que comienza todo este viaje, por uno de los discos mas representativos de finales de 1967, representativo en muchos aspectos, una mezcla entre el folk, lo acústico, la sicodelia, la acidez de las guitarras en algunas rolas. los arreglos de metales y cuerdas y también la voz, de una delicadeza y ternura perteneciente a la balada romántica, combinado con la dureza, oscuridad y desesperanza de las letras.


“the red telephone”
Sitting on the hillside

Watching all the people die

I'll feel much better on the other side
I'll thumb a ride


"A HOUSE IS NOT A MOTEL"
Para cuando haya acabado de cantar
Las campanas de las escuelas de muros estarán tocando*
Más confusiones, transfusiones de sangre
Las noticias de hoy serán las películas de mañana
Y el agua se ha tornado sangre
Y si piensas que no
Abre el grifo de tu bañera
Y si la mezclas con barro
Verás que se vuelve de color gris*
Y puedes decir en voz alta mi nombre
Te oigo decir mi nombre

Todo esto aunado a la gran dificultad para producir el disco, Lee terminó produciéndolo casi solo, uno de sus mejores amigos con quien había comenzado el grupo estaba tan perdido en el consumo de heroina que no se podia trabajar con él, al igual que los demás músicos. Intento grabarse con otros músicos pero no fue posible y así, la producción finalmente se realizó con los músicos originales (más o menos) y el mismo Lee terminó haciendo mezclas y demás.

En este fin de semana es la 50a vez que escucho este disco, y me parece que con cada escucha gana más y más, descubro giros, contrapuntos, tonos, visiones, intenciones, que me abren cada vez más la perspectiva de este multifacético disco, que si te lo pierdes, te pierdes un buen disco de rock, buenas letras y una vision puntual, acertada y cruda de lo que estaba sucediendo en la California del 67 y en el famoso “Verano del Amor”.

Nota al margen: Consigue las letras y ponles atención vale la pena

Nota 2 al margen: Al final del Track 9 no es un error de material, es una broma que hizo el buen Lee en la mezcla

Nota 3 al margen: En el archivo solo viene el CD1 de un disco doble que se edito en el 2008, pero en este cd están completas las canciones que vienen en el disco original, y que pensándolo bien, solo para los muy clavados en el análisis y la obsesión les serviría el CD2 pues contiene tomas desechadas y demás, aunque tiene un par de canciones extras, pero como mencionaba con este primer CD1 se tiene el disco original completo y es una reedición muy cuidada por el personal de Rhino, La compañía que le reedito.

Este es un disco "Groove"
Carlos M.

Maravillosamente arreglado y orquestado, se trata de un disco sin desperdicio, al igual que el anterior LP del grupo y el posterior "Four Sail".
Poco se puede decir de esta maravilla, es como su primer registro pero sin la larga pieza jam. Excepcionales composiciones de brillante lírica con rasgos surreales y capacidad sonora que atrapaban con fastuosidad la música californiana de la época.
Curiosamente, y a pesar de que de nuevo el líder Arthur Lee destaca por su talento, la composición más famosa del disco es "Alone Again Or" escrita por Bryan MacLean.
Las tensiones internas entre los miembros del grupo y el consumo incesante de drogas (especialmente heroína) acumularon problemas que terminaron con la decisión de Lee de prescindir de MacLean, Echols y Stuart tras la publicación del sencillo "Your mind and we belong together" y reclutar a nuevos instrumentistas llamados Jay Donnellan (guitarrista), Frank Fayad (bajo) y George Suranovitch (batería), tres muy buenos músicos que participaron (en algunos cortes aparecía el batería Drachen Theaker)

Vamos ahora con algunos comentarios de terceros que nos acerca Carlos:


En noviembre del ’67 y justo tras el verano del amor iba a ver la luz Forever Changes, tercer álbum del grupo asentado en Los Ángeles, Love. Una obra de arte única y absoluta que combina unas intensas cotas de brillante, eterna e indescriptible belleza con unos tremendos toques de oscuridad directamente susurrada por los demonios de Arthur Lee, empeñados en convencer al carismático y genial líder de la banda californiana de que la muerte le esperaba de forma infranqueable a la vuelta de la esquina. Estuvo muy lejos de ser un éxito de ventas en su día, como tantas veces ha ocurrido en la historia de la música en todas sus formas y estilos, pero su leyenda, influencia y magia no ha hecho más que crecer desde el mismo segundo que esas canciones fueron compuestas hace ya 45 años. Aún una de las cimas del folk, pop, rock, psicodelia, la vida y el amor. Habrá cosas en eterno cambio pero lo que es seguro que esta maravilla siempre enamorará.
La gestación, atendiendo a la leyenda, fue caótica y convulsa. En un principio el disco iba a ser producido por Neil Young y Bruce Botnick (the Doors – L.A. Woman) pero el coloso canadiense acabó dejando su lado al propio Arthur Lee. También es conocida la historia de que Lee y Bryan MacLean grabarían el disco junto a músicos de sesión debido a que el resto de la banda no parecía estar a la altura pero al ver como las canciones perdían sentimiento y naturalidad a favor de una ejecución más cuidada se acabó apostando por los miembros originales; John Echols (guitarra), Ken Forsi (bajo) y Michael Stuart (batería), aunque concediéndoles unos meses de cuartelillo para que ensayasen las composiciones. Finalmente el álbum se grabó en poco más de una semana y algo menos de 70 horas. Sea como fuere el resultado no pudo ser más fantástico y espléndido.
Perfecto reflejo del punto álgido del verano del amor y los 60 y al mismo tiempo capaz de predecir y vislumbrar desde su grandeza el fin de esos buenos tiempos. La sombra de Vietnam, la muerte, las alucinadas drogas, la tristeza postcoital que aguardaba su momento para embriagar a los amantes de los días del amor libre, la propia incertidumbre vital de Lee, incontables musas con las que contó el genio mulato nacido en Memphis para crear el universo de Forever Changes. Junto al inmenso estado de gracia de Lee encontramos a un MacLean que despacha dos temas impresionantes, “Alone Again Or” y “Old Man” que también se encargará de cantar. Para cuadrar el círculo y por si aún no era suficiente hay en Forever Changes unas orquestaciones impecables, primorosos arreglos de cuerda y vientos que envuelven adorables melodías transmitiendo BELLEZA musical en su máximo apogeo, hermosura indomable que no se marchita.
El disco arranca con la ya mentada “Alone Again Or“. Perfecta mezcla de unas deliciosas y serpenteantes guitarras acústicas, aires hispanos, una trompeta mariachi y brisas del Laurel Canyon. Una música que sólo podía brotar en la costa oeste americana y de una banda donde confluían tan ricamente personalidades, razas, etnias y estados anímicos. La letra es sencilla y espectacular, pasando en apenas unos versos de una descorazonadora y nostálgica angustia a un curioso sentido del humor en un viaje perenne de ida y vuelta. [Yeah, said it’s all right, I won’t forget, All the times I’ve waited patiently for you, And you’ll do just what you choose to do, And I will be alone again tonight my dear; Yeah, I heard a funny thing, Somebody said to me, You know that I could be in love with almost everyone, I think that people are, The greatest fun, And I will be alone again tonight my dear].
“A House Is Not A Motel” incluye imagénes de guerra y muerte que colisionan con una preciosa música. Lee estaba convencido que iba a morir en aquella época, así que entregaba sus visiones del mundo y su realidad casi como si de epitafios se tratasen, con la claridad y la contundencia del que ya nada tiene que esconder, con sincera urgencia para marcar a fuego sus últimas palabras y con la sombra del temor que sobrevuela su existencia, nada es lo que parece y las noticias de hoy serán las películas del mañana…
“Andmoreagain” es pura emoción. Un pedazo de cielo y una de las canciones más bonitas que te puedes echar a las orejas, sin importar a qué se refiriese Arthur, ¿amor? ¿adicciones? ¿obsesiones en general? Da igual, pocas cosas más horriblemente hermosas que ese: “And you don’t know how much I love you…” que se te clavará en el alma. “The Daily Planet” es psicodelia pop de la más majestuosa y elegante factura, con el repetitivo ciclo de la vida de fondo y la muerte como un hombre de hielo acechando.”Old Man” cantada por MacLean, supone otra bellísima canción de amor y redención, especialmente recomendable a todo escéptico del más loado de los sentimientos. Así llegamos al ecuador de la obra (sin contar extras) y es turno de “The Red Telephone“, una cumbre en un disco de cumbres, una sensacional canción repleta de matices y poderosos detalles. Cuenta con algunos de los versos más inspirados de la vida como es: “We’re all normal and we want our freedom, freedom…” o ese inicio esquivo y simbólico dondeArthur asegura: “Sitting on a hillside, Watching all the people die, I’ll feel much better on the other side…”.
“Maybe the People Would Be the Times or Between Clark and Hilldale“, auténtica pasada donde Lee enlaza con una facilidad pasmosa cada estrofa, cada verso y donde juega con su voz y los metálicos arreglos de viento. Aún hoy, tras escuchar esa parte miles de veces, se me pone el vello de punta. Impepinable. “Live and Let Live” de una canción bautizada con semejante lema lo último que servidor esperaría es un comienzo con un verso que en castellano diría tal que así: “Oh, el moco se ha endurecido contra mis pantalones, se ha convertido en cristal“. Esgrimía el bueno de Lee un sentido del humor tan irrepetible como su magnífico genio, además de cierta intuición para predecir acontecimientos, así decía en la misma “Live and Let Live” que sirvió su tiempo, que lo sirvió bien y mucho después, en los 90 daría con sus huesos en la cárcel. Pienso en aquella gira tras su puesta en libertad, con Leeinterpretando el Forever Changes de pe a pa y cantando esos mismos versos y buah, cualquier cosa…
“The Good Humor Man He Sees Everything Like This”, imaginería hippie por doquier, flores, verano, chicas, pájaros…pero hay algo retorcido en esta canción, se puede sentir cierto malestar, se percibe cierto desasosiego desde la lindura más exquisita de la música y ese premeditado “fallito” final como giro inesperado… ¿quizás se acaba el resplandeciente sueño de una época? La da da, da da da da… Sobre ese tema y a su manera vuelve a incidir “Bummer In The Summer” una suerte de crítica al amor libre con un intenso sabor al Dylan más bala perdía.
“You Set The Scene” no sólo es el broche perfecto a un disco excepcional es que es una de las mejores canciones que existen. Unos 7 minutos de absoluta grandeza con una letra increíble, ácidas reflexiones de un genio dando lo mejor de si mismo. Otra víctima del lado oscuro que se sacrificó danzando por los 9 infiernos para poder ofrecer una obra de arte tan eterna como el cambio que apuntaba desde su título.
La enormidad y magnetismo de Error! Hyperlink reference not valid. suele eclipsar buenísimos discos como Love (’66), Da Capo (’67) oFour Sail (’69). Esta situación, tristemente común dentro de sólidas discografías que cuentan entre sus referencias con joyas de desmedida magnitud, en el caso de Love se dispara ya que la popularidad le ha ido llegando con paso firme pero muy poco a poco. Buena parte de responsabilidad en el fuerte impulso que cuentan las obras de Lovela tiene la gente de Rhino que llevan reeditando su catálogo con cariño y esmero desde los 90.
No importa lo jodida que sea la realidad o que se escoja el camino más largo y sin salida para llegar a nuestro sitio que bastará perderse una vez más en los surcos de Forever Changes para volver a creer en el amor.
Med Vega


Cuando se habla de la música de los 60, siempre aparecen los Beatles, Rolling Stones y probablemente, y con gran acierto, se pueden subir al carro The Who y si se ponen ustedes más indies, metemos a The Doors y al gentío de Woodstock. En fin, que siempre hay grupos que pasan desapercibidos y que, según mi opinión y la de muchos, han hecho obras maestras. El que digo que probablemente sea el disco más completo de los 60 es de un grupo que apenas se conoce, se llamaba Love, así de simple y así de directo, y lo lideraba un genio incomprendido y deprimido llamado Arthur Lee. Arthur Lee era negro, nació en Memphis y se mudó a California de pequeño y supongo que de toda esta mezcla y de su innata capacidad para crear canciones, surgieron himnos de pop psicodélico. Cuando se publicó su tercer disco Forever Changes (Elektra, 1967), los Beatles estaban en su mejor momento y sacaban Revolver (Capitol, 1967), Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Capitol, 1967) y comenzaban Magical Mistery Tour (Capitol, 1967); The Beach Boys acababan de arrasar en California con Pet Sounds (Capitol, 1966); The Rolling Stones habían destrozado la crítica y la música pop con la joya Aftermath (ABKCO, 1966) y una banda nueva llamada The Who se une al momento con The Who Sell Out (MCA, 1967). Se podría decir que 1967 es “uno de esos años”, comparables a 1977 y a 1991 en cosecha.
Ante tal panorama, el disco de Love pasó desapercibido y no llegó muy alto en las listas de ventas. Con el tiempo se le ha dado la importancia que se merece, y yo le tengo en posición privilegiada, porque tiene once cortes imprescindibles para entender la música actual. Y porque cuando descubrí este disco, hace ya unos cuantos años, me creía que lo sabía todo, y no tenía ni idea. Lo habré escuchado mil veces, y no les exagero.
Ahora les voy a contar una historia amarga. Arthur Lee vino a tocar a Benicassim en 2004, justo un día después de la muerte de su amigo Rick James, uno de los padres del funk, y chico problemático como Lee (les unían unas cuantas visitas a la cárcel y denuncias varias). Arthur Lee se enteró de la muerte y ahogó sus penas en varias botellas de whiskey. Salió al concierto tambaleándose y mientras se intentaba agarrar al micrófono sólo era capaz de balbucear cosas sin sentido. No cantó ni una canción y sólo se escuchaban abucheos. Yo no podía creer lo que veía, y con dolor intentaba cantar todas las canciones mientras me iba, poco a poco, retirando de la carpa. Arthur Lee, un ícono, un genio capaz de hacer Forever Changes, destrozaba su dignidad delante de gente que no le entendía. Fue la peor escena que he vivido en un concierto, y les prometo que he visto casi de todo. Murió poco después, de una leucemia, en 2006. Dicen que se fue en paz y que nos dejo varias glorias.
Yo Les dejo con Love y con dos maravillas del Forever Changes, más una tercera, también del disco, pero cantada en su última gira (la que no pude disfrutar). La letra de esta última es profética.
Fermín Zabalegui


Love, una de las bandas más subestimadas y hasta olvidadas del ámbito musical. Olvidamos que esta banda fue una pionera en fusionar los sonidos folk-rock y la psicodelia. Es una pena que cuando se hable de artistas sobresalientes afroamericanos de la década de 1960 el primer nombre que salte sea el de Jimi Hendrix -que claro un virtuoso es- pero el vocalista y compositor Arthur Lee, casi nunca es nombrado. Tampoco recordamos que una de las bandas más emblemáticas de todos los tiempos, The Doors, eran teloneros de Love.
La contraparte de Arthur, en composición principalmente, en este disco fue Bryan MacLean (escritor y voz en “Old Man” y “Alone Again Or”) que venía de un mundo opuesto al de Arthur, al haber nacido en “cuna de oro” como reza el vulgo popular y vamos, ¡su primera novia fue Liza Minelli! Entonces ya ven las diferencias, pero “Dios los hace y él los junta” reza otro dicho y así fue. Por cuestiones de la vida se conocieron en parte gracias a The Byrds y comenzó la amistad y la colaboración y asi nació Love.
Pero bueno entremos a materia. Forever Changes es el tercer disco de Love, una de las obras maestras de 1967, que completa la trilogía divina de discos, como la llamo a esta saga discográfica de Love, que empieza con su disco debut “Love” sigue con el genial “Da Capo”, culminando con “Forever Changes”, claramente la cereza del postre. Aunque muchos etiquetan a Love dentro del verano del amor y las bandas “hippies”, en este disco se alejan de los ideales inspirados en el LSD. Forever Changes es como un manifiesto y una profesía del fin de la era hippie.
Considerado el mejor disco de Psicodelia de todos los tiempos aunque lo pondría en el pedestal de un Folk Rock progresivo. Musicalmente lo podemos considerar una obra maestra, tanto en la composición como en las letras y maravillosos arreglos que nos hace poner a este disco en la categoría de un rock llamémolo Barroco como el “Pet Sounds” de los Beach Boys y a la altura de cualquier disco de The Beatles.
Me podría expander a hablar de todas las canciones del disco y su historia detrás porque me encantan pero sólo me limitare a dos, mis favoritas del disco, empecemos por “Alone Again Or”
La canción con la que abre el disco y te deja preguntándote si es real o fantasía tanta maravilla. Tengo que confesar que la primera vez que escuché esta canción se me escaparon las lágrimas, no podía creer tal nivel de perfección en todos los sentidos, no paré de escucharla por meses, fue en verdad el catalizador que logró hacerme fan de Love y entrar en su discografía y en muchas otras.
Escrita por Bryan MacLean con una letra como la tónica del disco, donde las ilusiones ya no viven pero la desesperanza existe, suena a flamenco como tributo a su madre y unos arreglos musicales magistrales, que incluyen un corno francés y trompetas estilo mariachi. Bryan confesaría luego que hacer los arreglos para esta canción fue un momento de felicidad incomprable. Lo acompaña Arthur Lee en las voces para darle mas fuerza a este tema que está en mi top de los mejores de la historia y en el de muchos otros por supuesto.
Ahora vamos con el otro punto alto del disco; “The Red Telephone”.
Ah, esta canción, esta canción. Es increíble pensar que tantas obras de arte estén en un solo disco. El punto psicodélico del disco al máximo nivel, si no vuelas con está canción no lo harás ni comiendo hongos alucinógenos con LSD en un cohete a neptuno; así de simple.
Composición de Arthur, con una letra que resume todo el disco basado en el pesimismo hacia el mundo y sus emociones en ese momento. Toda una pieza clásica que hasta el mismo Bach hubiera envidiado, totalmente única, te sumerge y no te deja salir. Su último discurso -como diría-, sus últimas palabras para el mundo, ya que por ese entonces pensaba que iba a morir en cualquier momento, él lo sentía. Pero quizá era solo la sensación de fin de una era; la era del verano del amor. Todos hemos tenido esa sensación de muerte alguna vez pero, como le pasa a la mayoría, a Arthur tampoco le sucedió, y vivió hasta el 2006 dejándonos un legado inmortal que solo algunos podemos admirar.
The Fausto Rocks Yeah



Y como no podía ser de otra manera, les dejamos un comentario en inglés:


Nowadays lauded as one of the most perfect (and influential – can you think of any Northern post-punk bands that haven't name-checked it?) albums of all-time, Forever Changes was, on its release, a flop.
The reason for this lies in the fact that, despite being undoubtedly a psychedelic folk album, it's one of the oddest, most sinister products of the mid-60s West Coast that you’re ever likely to hear.
The band, formed around the twin talents of Hollywood brat Bryan MacLean and folk beat rebel Arthur Lee, were seen as moody outsiders to the LA peace'n'love community, known for their insularity and rather edgy image. By 1967, after two albums, the band was holed up in Bela Lugosi’s mansion in the grip of acid-fried egotism and early heroin addiction.
Always drawn to outsiders, it was Neil Young who originally agreed to produce, but dropped out at the last minute, leaving it to Elektra’s house producer, Bruce Botnick (aided by Lee).
Dismayed by the band's sorry state, Botnik drafted in session players like Hal Blaine and Carol Kaye. Luckily this had the correct galvanising effect, and the band pulled themselves together just enough to complete the sessions.
The result was the aforementioned weird mix of gossamer psych folk and itchy LSD musing. MacLean's Alone Again Or with its Southern Californian mariachi frills is a disarmingly pretty opener. But Lee’s lyrics are exactly on the cusp between blessed out surreality and bad trip paranoia.
Live and Let Live has one of the strangest opening lines of all time: "Oh, the snot has caked against my pants / It has turned into crystal…'' But within one line the protagonist is wielding a gun to repel all trespassers.
Meanwhile, on A House Is Not a Motel, after sarcastically singing that, "the streets are paved with gold", he says: "The water's turned to blood, and if you don't think so go turn on your tub and it's mixed with mud."
Such reminders of the beast lurking beneath the hippy dream were probably too blunt for an audience desperate to escape the reality of Vietnam and civil unrest. And that's why it took years for first the cognoscenti and now, seemingly, the rest of the world to catch up with this startling album.
It didn't avert the demons banging at the door of Love's mansion, but Forever Changes serves as an eternal reminder of the other side of idealism's coin.

if you had to name one, this might well qualify as the the perfect sixties album. vocal harmonies that equal the byrds´ best moments, songwriting sophistication that equals both dylan and the beatles, and the orchestration could make brian wilson stay in bed forever.
Forever Changes captures both the surrealistic psychedelic bliss of the hippie dream and the paranoid los angeles nightmare that was to follow.
this is, essentially, the chronicle of a mind falling apart, a dream shattered, an utopia crumbling to pieces, yet this dark subject matter is transceded in a unique way. Forever Changes captures and expresses pain, helplessness, confusion and alienation through sublime beauty.
albeit, it´s an album that, like most great works of art, takes time to sink in - for me, it tooK 17 years until I was finally able to grasp the full spectrum and scope of this masterpiece.
while superficially this is not so far detached from the things the byrds, doors and fallen angels did roughly at the same time, there´s so much more depth and subtelty in Forever Changes that any comparison, ultimately, seems rather futile. there is nothing on forever changes that seems incidential, every small sound seems to sit exactly in the place where it should be, every little detail of the phrasing makes sense. this, if you allow it to sink in deeply, is a piece of perfect, perfect, perfect art.
if I had to reduce the number of my 5-star records down to just 3, Forever Changes would definitely still be among them.
deedee523

Perhaps the best random purchase that I made last year was Love's Forever Changes after seeing it rated highly on another of the endless stream of "Greatest Ever" lists showing on Channel 4 for the amusement of those of us not rich enough to be out drinking ourselves stupid on a Friday night. I had never heard of them before this but the terms 60's and Psychedelia always sit comfortably with me.
I finally gave the album a proper listen on my walk home from work one evening, another past-time participated in mainly by those of us not rich enough to be able to afford the bus, even on those cold, frosty mornings. Perhaps if I stopped buying quite so many CDs then I would have enough money to do all the normal things that people with cash do. But then I would miss out on a wonderful world of discovery, filled with vertigious highs and G-Force lows.
Forever Changes is a definite high, but one that creeps up on you with repeat listens. There is such a vast wealth of music to enjoy here it can take a few listens to fully appreciate what it is you have. My favourite moment is probably the awesome guitar riff at just over a minute into "A House is not a Motel", which is the point where the two terms I mentioned earlier really come to the fore.
The songwriting is fantastic and the lyrics are magical, sometimes too quirky, but mostly spellbinding; 'They're locking them up today/They're throwing away the key/I wonder who it will be tomorrow/You or me' is mantra chanted at the end of "Red Telephone" to swirling woozy effect, and the word 'face' is inserted randomly into "The Daily Planet" to..... interesting effect.
The strings are lush, the horns are reminiscent of Miles Davis circa Sketches of Spain and the guitars have an ethereal echo, all of which combine to make one of my favourite "Random Purchase" albums of all time. And you can't argue with such inspired song titles as "Alone Again Or" and "The Good Humor Man He Sees Everything Like This"!!
ozzystylez

Love's "Forever Changes" made a music brainiac out of me. Until then I had been your regular Nirvana, Oasis fan, willing to accept what was playing on the radio as the best there was.
However, one very fine day I came across "Forever Changes" selling under 5 bucks in an absurdly seedy pawn shop I chanced upon. I admit I bought it on a whim, having no idea what I'd encounter and based just on its colourful cover.
Of course I was shocked by it as soon as "Alone,Again Or"'s harmonies kicked in, when the mariachi horns entered the picture I uttered one of those laughs you give when you encounter an unexpected flash of brilliance. "A House is Not A Motel" wasn't as subtle but showed from the off they could do garage rock just as easily as they did chamber pop.
Anyhow, there's enough track by track reviews floating around here for me to bypass them entirely and get straight to the core of my review: "Forever Changes" was a record that caught me in precisely the right time of my life, yanking me out of normality's stupor and taking me to a wholly more wonderful universe where music could actually mean something to me on a personal level.
Tezcatlipoca

There's the line about encrusted snot turning to crystal. I have to admit it may have been that line that put me off the whole album in the beginning. On repeated listenings, it dawned on me that Arthur Lee is using a stream of conscious approach to writing his lyrics, and the juxtapositions might be odd and unexpected and not even relate, at least on a surface glance, to the subject of the song. Lee was writing what he was thinking and seeing at the time, and if you have the patience to sit with this album for more than one listen, he lets you in on an amazingly clearly lit view of his time and place, the Los Angeles of the summer of love (approximately).
As with almost every album I admire this deeply, Forever Changes for me is beyond words and I see that I am no music reviewer. The words slip through my fingers like sand. But I'll try, starting by saying that for me, here, on one record, is the sound of 1967 strange-days, Manson weirdness, both a celebration of Sunset Strip carnival time and a dark view of hippie overindulgence. The lyrics don't document events but providing fascinating cryptic images, and while I was barely 14 at the time this record was made and all the summer of love meant to me was gawking at girls in bathing suits, I remember the history of the "bummer in the summer" from headlines of racial tension, tensions between men and women, between young and old, peacenik and soldier.
The album is strewn with images of horror, mutilation--guns, blood, sirens, accidents, and things that don't make sense but stick in your head, like "water mixed with blood, or "plastic Nancy" who keeps her kids plied with plenty of toys "in practice/waiting for the war." The Vietnam War raged, and yet this is the only album I've heard where the war is so ominously in the background.
And yet the beauty of Forever Changes is that this all sounds so lovely. The musical pallette is heavily weighted to strings and marachi-style brass rather than acid-rock guitars--though there's enough guitar freak-out to keep any 60s vintage rock fan happy. The disturbing lyrics are offset against pretty melodies, and Lee's pure tenor blends with his dark subject matter. It's like orchestra punk, garage-rock a la Tony Bennett.
All in all, the album is oxymoronic--beautiful and intricately constructed songs against dark and frightening lyrics, flamenco guitar flourishes and Herb Alpert brass melding with rock guitar freakouts. An album of its time, certainly, the real genius of the album it is hardly dated, and you don't have to be from the generation of free love and LSD to love this album. When Lee sings his lines of war and death, I can only think about President George W. Bush's line about the current war, that when he talks about war he's really talking about peace. Some things never change, and war remains senseless, and our leaders are all insane. Fortunately, some things never change, and music is a catharthis and maybe even a catalyst, and we can rejoice that the powerful music created from an equally disturbing era of death and intolerance 40-years prior has been preserved for all generations.
gmku

Usually I'd never listen to anything this obscure.... But with the begging of my ex-boyfriend, and the positive reviews on here, I decided to give it a listen. For 45 minutes I was disconnected from the world and was put into a dreamy like state of bliss. Before today, I couldn't believe that an album could have all perfect songs. That certainly changed today, because every track is a perfect, mind-blowing piece of psychedelic beauty. The beautiful latin sounding guitars, the perfect vocals, the perfect use of baroque and classical instruments, all contribute to this album's status of being one of the best ever.
CWhite

Forever Changes is one of those albums that winds up on innumerable critics' top lists, but has somehow kept a much lower mainstream profile in comparison with its contemporary "classics." You never hear any Love songs on the radio or in movies etc., and you'll be lucky if you hear anyone talking about them outside of musicians and critics. And yet, pick up Forever Changes and give it time to work its magic and you'll most likely understand why it quietly persists as a milestone in psychedelic folk-rock and as one of the best albums of the 1960's.
Like many great albums, Forever Changes is so great because it's often a bizarre combination of unquantifiable elements. There's the fact that it's a much mellower affair than Love's previous two albums--the more garage-like electric sound of Love and Arthur Lee's aggressive vocal style on Da Capo mostly replaced by acoustic guitar and orchestral textures--and yet it's still insidiously edgy. There's the album's unique twist on psychedelia, which often takes the form of hard-panned instrumental tracks (the nylon-stringed acoustic is so far to the right it's almost gone!) and brief additions of reverb as well as arrangement choices like having the background singers say a different word at the same time. There's Arthur Lee's obvious magnetism as a front man, which twists together the role of a sort of tormented seer with a dark fragility, surprising poetic capabilities, an ability to distill the countless clashing emotions of the 60's into songs that are simultaneously emotionally gripping and ultimately ethereal, as well as being a larger-than-life historical legend, somehow more than fulfilling Da Capo's thwarted potential here but quickly unraveling into mental and artistic instability (he was reportedly sure his death was imminent during the creation of this album) in the following years--still capable of creating good music but never coming close to reaching the same level of insight (especially lyrically) repeatedly on display here. And finally, in spite of Lee's dominant persona, there's the fact that the band was undeniably a collaboration, that Bryan MacLean's songwriting contributions and classical guitar contributions are as important to the album's success as any of the other elements, and that Lee's decision to disband the Forever Changes lineup soon after the album's release was a terrible blunder.
The distinctive characteristic that most people note about Forever Changes is the inclusion of orchestral arrangements, especially prevalent on the MacLean numbers--the balance is sweet and delicate on "Alone Again Or," "Andmoreagain" and "Old Man," songs whose optimism counterbalance some of Lee's desperate worldview with detours into romantic euphoria. Elsewhere, though, the strings and horns just as aptly provide a creepy, unsettling edge, as on the paranoid "The Red Telephone" and robotically closing "The Good Humor Man He Sees Everything Like This" (gotta love those Dylanesque 60's track titles), as well as brilliantly cathartic, as on the Latin-tinged "Maybe The People Would Be The Times Or Between Clark And Hilldale" (which boasts some of the album's most sly lyrical conceits, with expected rhymes interrupted by staccato horns only to appear to begin the next line...until the instrumental breaks, that is) and the transcendent album-closing "You Set the Scene." The cleverest part of the delicate arrangements is how well the rock moments stick out--"A House is Not a Motel" sounds like the heaviest rock you've ever heard, despite the fact that at least half of the song doesn't even have electric guitar, and the solo on "Live and Let Live" is insanely scorching because there's nothing "hard" to compete with it. Relistening I'm really surprised at how simple the arrangements actually are in comparison with the songs' complexity, usually consisting of just a standard two-guitar rock band with maybe a bit of piano and the aforementioned strings--the band's ability to make each part indispensable is a testament to the skill and care on display.
Lyrically, the album literally never lets up. While it's often difficult to discern what exactly Lee is singing about in each song, the impressionistic moments paint a collectively awe-inspiring picture of urgent searching, resultant disillusionment, distress, cynicism and ultimately grasping a fleeting sort of brilliant something that makes it all worth it...a something that might just be the absence of alternatives. Lee manages to toss out piercing one-liners right next to surreal scene-painting with the spontaneous force of a man possessed by something larger than his own conscious decision to create, and somehow manages to do so without completely slipping off the edge into incoherence. Despite the fact that the album is so very 1960's, his struggle and observations about the world's contradictions can't help but still ring true.
Perhaps this is the only truly great album Arthur Lee had in him, but its quality does seem to justify its singularity. Though it will likely always remain lauded but obscure, Forever Changes continues to humble me every time I revisit it--albums like this are something more than just old friends, comforting and diverting but always capable of teaching us something new.
ElliotGKnapp

Y por si no les alcanza, acá va otro... pero la red está plagado de buenos comentarios sobre éste disco, pero todos dicen más o menos lo mismo, está buenísimo!

Arthur Lee's paranoia-soaked 1967 masterpiece is again reissued and expanded-- just seven years after its previous rollout.
I were reviewing only the original material that forms the basis of this Collector's Edition of Love's Forever Changes, I'd certainly give it a 10.0 and praise it in the most glowing terms possible. Such as: Fuck the Doors. This is the truer sound of late-1960s Los Angeles, which was neither a trippy paradise nor a Lizard Kingdom, but a purgatory characterized by paranoia and grievance. Already veterans of the local scene when they released their third and best album, Love captured the city in all its grizzled glory onForever Changes-- or, rather, Arthur Lee did. A charismatic black singer/songwriter in a mixed-race band but a generally white scene, he had soured on the hippies and sunshine mentality, and instead saw the Vietnam War, his friends' drug addictions, and the end of the world. Sequestered in a house high in the Hollywood hills, he could look down at the city below and nurse a curious dread. Eventually, he became convinced that his death was looming and that Forever Changes would be his final statement to the world. So he became a rank perfectionist, expressing all his unhappiness, fear, blame, and hope not only in his dark, discomfiting lyrics, but in the music itself, which draws from rock, pyschedelia, folk, pop, classical, and even mariachi. Ultimately, the album belongs to none of those genres.
That's certainly a compelling story, but it also points to a larger anti-story, one specifically bound to Los Angeles during the late 1960s. In her essay "The White Album", Joan Didion experienced a similar detachment from the world around her, piecing together fragments of scenes with the Doors, an interview with Manson girl Linda Kasabian, transcripts from the Ferguson brothers murder trial, and vivid descriptions of her own brittle mental state. "I was supposed to have a script, and had mislaid it," she writes. "I was supposed to hear cues, and no longer did. I was meant to know the plot, but all I knew was what I saw: flash pictures in variable sequence, images with no 'meaning' beyond their temporary arrangement, not a movie but a cutting-room experience." Forever Changes is similarly a thicket of tangled story threads, which of course shows in Lee's lyrics. Has rock music produced a stranger, more alarming cry for help than "Sitting on a hillside, watching all the people die/ I'll feel much better on the other side"? Lee sings those lyrics on "The Red Telephone", and the calm in his voice, the matter-of-factness with which he delivers those lines, makes them the more worrisome.
Lee's faltering grasp on any overriding narrative, however, comes through more strongly in the shape of the music, which is diverse and logical, but tricky-- full of feints, blind alleys, unusual passages. The traditional structures that served the band so well on its two previous albums (Love even covered Bacharach-David) are jettisoned in favor of more circuitous arrangements like "A House Is Not a Motel", which moves linearly, but repeats almost nothing. Even the most direct, lucid songs convey a sense of vague menace, the first sight of the storm out to sea. "Maybe the People Would Be the Times or Between Clark and Hilldale", perhaps the catchiest song here, surveys Los Angeles' music scene from Lee's perspective as he seems to bid conspicuous farewells to the venues and audiences. There's an acceptance and perhaps even a relief in his resignation: Listen to Lee sing along with the trumpet solo, his excitement driving and driven by the music.
Forever Changes is both context and text, but none of it is academic. It's a rock album and, despite its tangles of meaning, a surprisingly accessible and enduring one. Nevertheless, as amazing as these songs are, this particular edition of Forever Changes is definitive only by default. Its similarities to the 2001 edition suggest an obligatory undertaking, offering few revelations about the album or the musicians who made it. The new liner notes were written by Andrew Sandoval, who produced the previous edition and contributed a short introduction. His access to the band members is valuable (he interviewed Lee many times before the singer's death in 2006), but he seems more interested in detailing the creation of the record than in exploring what it means or why it persists. The bulk of the bonus material consists of an alternate mix of the album, which pushes Lee's vocals to the forefront, deviates occasionally from the well-known stereo version, and generally recalls those Elektra anniversary editions of Love's previous albums. Otherwise, six of the 10 new bonus tracks appear on the original reissue, while one track is noticeably absent. Several are tracking sessions, full of count offs, false starts, and abrupt stops. This is by definition for-fans-only material. The only real discovery is their lackadaisical take on "Wooly Bully", which begins and ends so unceremoniously that it sounds wholly improvised, the byproduct of too much downtime in the studio.
Of the two, this new edition is superior to the 2001 one if only because it relegates all the bonus material to a separate disc and presents the full album by itself on the first disc. The well-earned valedictory "You Set the Scene" closes Forever Changes as intended instead of leading into outtakes. On the other hand, this Collector's Edition lacks the impact of the 2001 version, which rescued the then out-of-print album and introduced it to new legions of listeners. In retrospect, however, timing may have been the most crucial aspect of that release, considering the events of 2001 and the outrage that has simmered since then. Inspired by the 1960s, Forever Changes may actually be the perfect soundtrack to the 2000s, when the stories we tell ourselves in order to live began to make even less sense. To say that Love's music has lost none of its power is beside the point: It has actually gained new gravity, as Lee's paranoia, far from unwarranted, has become frighteningly easy to identify with.

Seguimos haciendo justicia en el blog cabezón, y seguimos presentando las mejores bandas y los mejores discos aunque sean desconocidos, aunque hayan pasado desapercibidos, aunque el gran público y el mercado lo hayan dejado de lado. Nosotros hacemos justicia y traemos, para el disfrute cabezón, de la mejor música. Para eso estamos.
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Saludos y espero que lo disfruten.


2 comentarios:

  1. Excelente post! Y de paso, muchas gracias también por los discos de Michael Shrieve :D

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    1. Falta otro del señor Shrieve pero ahora con Klaus Schuelze, mañana lo publico pero lo voy dejando en la base de datos

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