| Cuando el abismo se hace escenario, y la inmensidad aparece como un símbolo, el significado de la existencia es único, como una primera vez. Y cuando la luz descubre la imaginación, todo lo posible resulta ser. Los sonidos de los cuerpos, todos los cuerpos, el del hombre que del lenguaje explícito al sugerente recrea el pensamiento, todos los recursos, los objetos, para vitalidad de una obra que sale de otra, otro sentido. Humor, delirio, amor, y más, en conceptos, uno y otro de paseo por el surrealismo. De quietud, y el movimiento emulando la razón de ser, la coreografía desafía el sentido comun para que el sombrero se ponga al hombre, también. El trasfondo de los colores, las formas en la tela, la forma para la tela. El mensaje particular de la imagen que abre inquietud a través del tiempo, la distancia, esta sociedad, aquella, apareciendo en Buenos Aires, multiplicada, traducida, arraigada al origen tacito, pero abstraida en su propia realidad. |
Yo que ustedes voy a verla.

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