Ir al contenido principal

La Mesa Beatle: Para quién canto yo entonces

Muy buenos días desde La Barra Beatles. Muchas veces escuchamos ardientes debates, de los cuales prefiero más escuchar que intervenir para decidir, referidos a cuál es el mejor álbum de la historia del rock argentino. Las opiniones no amplían mucho el radio y todo se centra en un par de compositores y algunas de sus bandas. Además, siempre tiendo a pensar que eso de debatir sobre quién o quiénes son “los mejores” en un rubro es muy discutible, por no decir estéril. Quizá esas discusiones sean solo un entretenimiento a la búsqueda de imponer un género que nos identifica. Uno de los que rankea mejor en esa lista de álbumes es "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones", de Sui Generis. Fue publicado el 16 de diciembre de 1974 mostrando un vuelco muy grande del dúo, devenido a grupo, ahora con el recordadísimo Rinaldo Rafanelli en bajo y Juan Rodríguez en batería, una gran banda progresiva.

Por Jorge Garacotche

Es que uno tenía fichado a Sui como algo acústico, tranquilo, con una guitarra acústica rasgueada con suavidad, clima folk, grandes aportes desde un piano acústico, más un instrumento que luego casi desapareció de escena: la flauta traversa tocada por Nito.

Sí, era vox populi la calidad de las canciones, con acordes y armonías poco vistas en la música local, las melodías heredadas de la cultura beatle, el folk, y un colador con muchos aires tangueros. Tiempos en los que el rock progresivo inglés maravillaba a una platea exigente que no paraba de sorprenderse por la lluvia de discos que pintaban para quedar en la historia.

Ya desde la tapa empezaba a hablar la admiración. Uno se quedaba duro mirando esos detalles de verdaderos cuadros para exponer; veníamos viendo grandes artes de tapa pero en los setentas se entró en una especie de vorágine artística que pareció ser una obra en sí misma. Se hablaba del disco, de las bandas, de las canciones, pero haciendo hincapié en esa verdadera pintura de museo, lo cual anticipaba que lo que venía adentro se merecía tal entorno. La sorpresa ya empezaba en la batea donde uno lo veía, pasaba a levantarlo, admirar esas formas, los colores, la locura desparramada, y luego se detenía a pensar en la banda. Eso me pasó una tarde en una disquería en Villa Crespo al encontrarme frente a lo nuevo de Sui Generis. Mientras el vendedor, conocedor del asunto, me revelaba que no tenía nada que ver con los dos discos anteriores.

Alguna vez Nito Mestre recordó sobre este álbum: “La tapa también la hizo Juan Gatti, con los dibujos de los temas, en blanco y negro porque es un poco más pesado, más oscuro lo que se está contando”.

Escuché detenidamente cada canción, me sorprendí con el vuelco hacia lo progresivo y fui cayendo en la cuenta que el giro fue brillante, tenían resto de sobra y parece que uno no lo sabía. Incluso me animé a pensar que varios de los arreglos que me sorprendían estaban bordeando lo sinfónico, lo cual elevó mis cejas, ajustó mis ojos y envolvió a mis orejas a pedido del mejor de los asombros.

Me encontré frente a una obra conceptual donde las “Instituciones” que arrasaban con la mentalidad argenta eran puestas bajo una lupa cínica, con la mirada de un poeta rockero pero con mucho de tanguero, claro que algo discepoliano andaba dando vueltas.

El tema que pareció más identificatorio era “Para quién canto…” Había en esas palabras un serio cuestionamiento a cómo uno observa el afuera, se analiza por dentro, qué hace con eso y qué papel juega la gente en toda esa encerrona. Es la canción que cierra el álbum y por ahí se lo escucha a León Gieco con su armónica. Los arreglos vocales son de una delicadeza memorable, con la carga intimista que esas dos voces agudas ponían para contar las mejores reflexiones adolescentes. Creo que en Argentina hubo varios intentos por retratar la vida, costumbres, penurias, reales o imaginarias, de la adolescencia, pero indudablemente fue Sui Generis, la pluma de Charly, la que caló más hondo allí y ya son un clásico de la melancolía argentina y sudamericana.

Ya desde el inicio hay algo muy cruel, una verdad que duele: “¿Para quién canto yo entonces, si los humildes nunca me entienden…?» Las dudas me ataban por todos los costados con aquello de enjuiciar a mis gustos personales, es que yo era un pibe de barrio, de clase baja, pero iba saliendo de varios lugares a pasos ligeros. Ya no iba al cine a ver películas de guerra en donde 5 yankees humillaban a cientos de alemanes, ciencia ficción ya poco creíble, cowboys tan tontos como insoportables, o que me cuenten cómo vivía la clase alta argentina, o los sectores medios que elegían idiotizarse en una imitación sin bandera de llegada.

Acá comparto el elenco que dio forma a este exquisito álbum:

Charly García: Guitarra Acústica y Coros, Piano Yamaha Strings, Piano Eléctrico Fender Rhodes, Mini Moog, Clavinet Hohner, ARP Strings, Ensamble de Cuerdas, Guitarra y Voz.
Nito Mestre: Voz, Guitarra Acústica y Flauta Traversa.
Rinaldo Rafanelli: Bajo.
Juan Rodríguez: Batería.
Productor: Jorge Álvarez.

Músicos Invitados:

Alejandro Correa: Bajo.
Carlos Cutaia: Órgano Hammond en «Tema de Natalio».
León Gieco: Armónica en «Para quién canto yo entonces».
María Rosa Yorio: Coros en «El Show de Los Muertos».
David Lebón: Guitarra eléctrica en «Tango En Segunda».
Oscar Moro: Batería en «El Tuerto y Los Ciegos».
Jorge Pinchevsky: Violín en «El tuerto y los ciegos» y «Tema de Natalio».
Billy Bond: Coros.

La música que invadía desde la radio no era la que escuchaba en mi casa, ni por asomo. Es más, me parecía un espanto. Empezaba a ir a bailar y era una especie de tortura escuchar música de mierda, rítmica, pero sin nada interesante, tanto en castellano como en inglés, y así toda la santa noche tratando de encontrar una chica que piense y sienta eso mismo.

“Si los hermanos se cansan de oír las palabras que oyeron siempre, si los que saben no necesitan que les enseñe, si el que yo quiero todavía está dentro de tu vientre…” La lejanía se iba recortando y yo me acunaba allí, alejándome de un mundo ajeno, de música ajena, de una mentalidad que no pensó nunca en mí.

“Yo canto para esa gente porque también soy uno de ellos, ellos escriben las cosas y yo les pongo melodía y verso…” Notable toma de conciencia de Charly; estas líneas deben ser de lo más honesto, profundo y agradecido que se leyó por estas tierras. Hasta me impactaba, simpáticamente, cuando al cantarla acentúan “melódia”, me sonaba original, pensando en la música y no en las formas, las reglas que a veces resultan inútiles. “Si cuando gritan vienen los otros y entonces callan, si solo puedo ser más honesto que mi guitarra…” Ellos y uno mismo, otra vez la lejanía, pero una lejanía sana, que en el fondo los busca, no quiere distanciarse para siempre, da conciencia para después encontrarse, me parece.

Un domingo a la mañana fui al Teatro Opera, sí, creo que era ese, y vi a la banda presentar sus canciones y salí encantado. Me gustaron sus dos primeros discos, sobre todo “Vida”, pero esto parecía sublime, ya no eran esos dos flaquitos que hacían canciones livianas, como acusaba mi amigo Leonardo Sánchez, no, acá la firmeza venía en otro envoltorio y había que mirar con cierta perspicacia. Recuerdo que llamaron la atención dos hechos puntuales y fácilmente observables: la cantidad de adolescentes y, sobre todo, de mujeres, algo poco habitual por esos tiempos en los recitales. Sin duda Sui Generis les abrió la puerta a dos sectores que todavía no se sentían convocados, y, seguramente, el error era patrimonio de algunos músicos preocupados por ciertos prejuicios.

En el final hay una acto de autocensura en la letra. Eran tiempos de prohibiciones, persecuciones, de los fachos metiéndose en lo que no les corresponde, entonces antes de tener problemas muchos autores deformaban sus palabras y solo en vivo cantaban la posta. Así escuché esta canción y me volví a sorprender porque solo conocía la del disco: “Y yo canto para usted, señor del reloj de oro, sé que a usted nada lo hará cambiar, pero quiero que se entere, que su hijo no lo quiere…” Tremendo, esto sí que es una cátedra de honestidad, aquella vieja costumbre de llamar a las cosas por su nombre, vuelvo al concepto discepoliano, un bien tan preciado hoy en día donde la hipocresía es la moneda de cambio. Tiempos modernos en los que cuando vemos a alguien sincero queremos abrazarlo y llevarlo a nuestras vidas como pieza de museo. Cuántas veces hablé con padres que preguntan cosas acerca de sus hijos, sobre costumbres, ideas, planes o dudas, pero lo que no quieren escuchar es la confirmación de que no son queridos, y, a veces, ni siquiera respetados, pero ellos siguen estoicos, manteniendo firme la mirada de farsante, confirmando aquello de que “el show debe continuar”.

Qué vacuna que inyectó Charly con esta letra, cómo nos blanqueó esa eterna lucha de muchos y muchas artistas por conectar el radar del poeta con la ceguera de mucha gente que lo ignora, o quizás algo más duro de digerir: la indiferencia de parte de su público que lo escucha pero le escapa al fondo de las palabras. Pero hay una lucha por no aislarse, por insistir frente a los humildes, por volver la mirada hacia sus propios hermanos pidiendo que no se cansen. La esperanza clavada en ese vientre donde un nuevo ser promete traer nuevas noticias, mirar con ojos nuevos, con una cabeza menos contaminada, que recupere la lanza avejentada y cansada para poder cabalgar más liviano. Charly es uno de ellos, pero por suerte es de los nuestros.

Esta es quizás la canción donde la pluma de Charly se da vuelta y cuestiona a la misma gente y no a las instituciones. Trae como una serie de señales que dan cuenta de que está leyendo a la perfección los pulsos de una sociedad que reniega de él y sus canciones, de su “elitismo popular”, de su vanguardia para principiantes.

Charly proviene de otra clase social, se rajó de su casa, de un colegio militar, de un barrio de clase media, de una familia donde ocurrían cosas dudosas, como tantas, pero pasa que allí estaba él para hacer la crónica. Como tantas veces ocurre tiene que venir alguien desde otra clase social, con otra formación, armado de metáforas, alegorías, con la sátira como espada y la sospecha como escudo. Todo esto también es García y la explicación de su eterna permanencia, que a veces resulta inexplicable, pero entonces el arte toma la palabra, descifra a través de la estética y muchas y muchos juegan junto a él el juego de la adaptación. Y fue tan inteligente, avispado, con gran manejo de los códigos, que evadió la censura, la ridiculizó generando otros mensajes, nuevos lenguajes, insinuando que detrás de lo que se mostraba había un mundo que se quejaba, que caminaba enojado, harto de esconder sueños.

Pueden pasarnos varias cosas tristes, el cadenazo de la locura autoritaria que nos asusta puede volver, las voces que no queremos escuchar quizás regresen, los golpes con sabor a derrota harán de las suyas complicándoles las noches a nuestros sueños, pero -siempre hay un pero- a favor estarán las canciones, la poesía, la melodía infinita que emociona y recorre la piel a la velocidad de la luz.


Jorge Garacotche - Músico, compositor, integrante del grupo Canturbe y Presidente de AMIBA (Asociación Músicas/os Independientes Buenos Aires).



Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Le Orme - Uomo Di Pieza (1972)

LightbulbSun nos trae un clásico del rock progresivo italiano. A ver; si hay un momento en el que el rock progresivo italiano dejó de mirar de costado a los británicos para patear la puerta con una personalidad propia, apabullante y rebosante de romanticismo mediterráneo, es este. Editado en 1972, "Uomo di Pezza" no es solo el disco más emblemático de Le Orme, sino la piedra basal indiscutida de ese movimiento, donde la melodía popular se cruza con las estructuras clásicas sin perder jamás el pulso sanguíneo ni la dulzura y romanticismo. Una de las audacias de este disco es la total ausencia de guitarras eléctricas, acá no vas a encontrar riffs pesados ni solos de distorsión desenfrenada; todo el peso armónico y el muro sónico recae sobre un arsenal de teclados analógicos deslumbrantes entrelazados con melodías acústicas y el bajo melódico. Los arreglos de cámara y la polifonía vocal demuestran una precisión quirúrgica, logrando que un formato de trío suene con la densidad, e...

Sonar - Three Movements (2023)

Ya presentamos al elegante y excelso guitarrista Stephan Thelen y mencionamos que Sonar es su banda principal, y este es un discazo que se alzó como uno de los mejores discos del 2023, al menos eso es lo que dicen los muchachos de Progarchives. Rock In Opposition, Avant-Prog, Math Rock y Experimental, concebido y compuesto por Sonar, con la participación de David Torn (Tori Amos, Bill Bruford, Tony Levin, David Sylvian, Michael Shrieve, Steve Roach, Don Cherry y un largo etcétera) en arreglos improvisaciones  y J. Peter Schwalm (compositor alemán muy relacionado con el trabajo de Brian Eno, además de componer música electrónica y ambiental para cine, teatro, radio, ballet y otro largo etcétera) y otro músicos adicionales que aportan lo suyo para crear tres movimientos basados en la matemática aplicada a lo rítmico, que crea un verdadero ritual sonoro, ideal como para empezar la semana, que aunque sea corta, la llenaremos de música y de buenas vibras. No pueden dejarlo pasar, más ...

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Quetango Quartet - Postango (2006)

Una joyita canadiense-argentina que mezcla el tango con la música de cámara, el jazz y tiene una pizca del clásico rock progresivo setentero, aunque esto ni por casualidad puede tratarse dentro de los parámetros del rock. . Este trabajo discográfico destaca por su propuesta de vanguardia, donde las ciudades de Quebec y Buenos Aires se descubren mutuamente a través de una sofisticada fusión de jazz contemporáneo, música de cámara y tango instrumental. El álbum recibió un gran reconocimiento crítico y fue nominado al prestigioso premio canadiense ADISQ en la categoría de Álbum Instrumental del Año. Esa introducción sirve solamente para aquellos distraídos que no sepan que cosas como estas están disponibles en el blog, como tantas maravillas que pueblan nuestro catálogo cabezón. Que lo disfruten!. Artista:  Quetango Quartet Álbum: Postango Año: 2006 Género: Tango, Progressive fusion, avantchamber Nacionalidad: Canada (Quebec) & Argentina Duración: 42:19 min Y vamos c...

Dave Bainbridge - To The Far Away (2021)

Otro de nuestros discos casi desconocidos y muy recomendados, ahora vamos a recordar un disco verdaderamente hermoso y emotivo inspirado en las consecuencias de la pandemia, más de 70 minutos de pura magia, y uno de los mejores discos que han salido en el 2021 (y si no me creen a mí, miren el puntaje que tiene en Progarchives , que raya en la perfección). 13 temas memorables, que realizan una combinación de estilos tremenda, algo que verdaderamente es una de las características de lo que denominamos "música progresiva", pero que en algunos casos lo hacen tan pero tan bien que casi deberían crear una denominación nueva, como en este caso (bueno, eso le pasó a Magma cuando definieron su música como "Zeuhl", aunque hay muchísimos otros casos donde debería haber pasado lo mismo). El señor Dave Bainbridge es un virtuosísimo multi-instrumentista que se encarga de casi todo (la revista "Prog" lo incluyó como uno de los mejores guitarristas, luego de Steve Hackett...

Ergo Sum - Ergo Sum (1997)

Si hay un rincón de Sudamérica donde la potencia instrumental del progresivo supo reinventarse con una personalidad arrolladora en los noventa, ese es Chile. Vamos a recordar un disco imposible de conseguir hoy en día, un buen álbum de prog folk (muy al estilo Jetro Tull pero más pesado), un álbum es recomendable ya que combina la fusión, el folk, los ritmos latinos, el heavy y el sinfonismo de manera ágil y sólida, es que éste es un álbum que a pesar de su corta duración dejó grabado un progresivo de amplio espectro, pero con flautas traversas y percusión además de los típicos instrumentos de rock, y sin recurrir al tradicional colchón de teclados que suele dominar el género, este quinteto construye un sonido robusto, filoso y profundamente original, y con una guitarra que lidera el timón con solos pirotécnicos y una pegada filosa que por momentos dialoga con la escuela de los grandes violeros del virtuosismo. Muy buen disco que deberían conocer, una inyección de energía que te sacude...

Los Barrocos - Sin Tiempo Ni Espacio (1974)

Este disco también lo había publicado hace muchísimo tiempo y ahora reaparece para que lo descubra mucho cabezón novato y desprevenido. Básicamente, Los Barrocos fueron un grupo que mezcló la música clásica con el rock, al punto de tener en su repertorio temas de rock pesado y otros de música de cámara. Y esta es otra casi desconocida banda argentina que tocaba rock con mezcla de música de cámara con la inclusión de violines, fue un proyecto muy interesante por cierto. Formados en 1970 y enrolados en el sonido progresivo de aquellos años, tuvieron muy buenos temas e hicieron muchos recitales, pero debido al desgaste de luchar con las discográficas, que derivaron en diferencias internas, el grupo terminó por disolverse y hoy está casi olvidado, injustamente. En este pequeño espacio los venimos a recordar, a ellos y su música. Que lo disfruten. Artista: Los Barrocos Álbum: Sin tiempo ni espacio Año: 1974 Género: Rock psicodélico Nacionalidad: Argentina Una gran oportunidad pa...

OdraReg - God's Garden (2004)

Otro proyecto creado por uno de los músicos de la legendaria banda venezolana Témpano, y con eso ya digo bastante. Seguimos con nuestra sección de progresivo latinoamericano que tenemos mucho y muy bueno para presentarles, ahora con un disco de una banda venezolana, registro publicado en Francia por el sello Musea en un efectivo cóctel de sinfonismo, psicodelia, jazz-rock y experimentación electrónica. La verdad, conocía de la existencia de este trabajo pero nunca había tenido oportunidad de escucharlo, y ahora aterriza en el blog cabezón. El sonido de esta banda es asombroso, y su música también, es dinámica, viva, aventurera, atomporal y muy personal, con un toque latino indefinible. ¡Simplemente tremendo! Si querés asombrarte con algo, te invito a que conozcas este tremendo proyecto que lamentablemente solo ha sacado un solo disco, así que hay que disfrutarlo y sacarle el jugo. Es lo que hay... Artista: Odra Reg Álbum: God's Garden Año: 2004 Género: Jazz rock progresivo...

Serú Girán - La Grasa de las Capitales (Edición 40 Aniversario) (1979 / 2019)

Esta edición especial tiene su lanzamiento digital hoy, y nosotros no podíamos dejar de mencionarlo. Un disco bien para que aparezca en el blog cabezón un viernes. Porque no es una versión cualquiera, porque salió hoy mismo, porque es una gran sorpresa tenerlo aquí y porque lo trae el Mago Alberto.  A partir de la recuperación del histórico catálogo discográfico de Music Hall, realizada por el Instituto Nacional de la Música (INAMU), y con un minucioso trabajo de producción que incluyó la remasterización del sonido desde cintas, restauración de arte de tapa e inclusión de un insert con fotos originales nunca antes vistas, se lanza a 40 años de su publicación una edición especial de "La Grasa de las Capitales", segundo disco del legendario Serú Girán. Con la idea de escuchar cada vez mejor estas obras que traspasan el tiempo, es que anunciamos estas cosas maravillosas que van saliendo, y es que así se vive la mejor música en el blog cabezón. Artista: Serú Girán Álbum: ...

Mojo Pojo - Mojo Pojo (2010)

Ya que estamos reviviendo parte de la mejor música venida de Venezuela, ahora recordamos a Mojo Pojo, llenos de virtuosismo y pirotecnia, este fue su primer disco y ya lo habíamos presentado hace años atrás. Música pretenciosa, dinámica, colorida, muchos temas instrumentales, fueron teloneros de Yes y Jethro Tull, y han hecho la delicia de sus seguidores. Aquí, el disco homónimo de una banda que les recomiendo que conozcan. Para que vayan teniendo mucho para escuchar en este fin de semana, revivimos una buena banda con nombre raro que lanzó su disco homónimo en el 2010, donde la banda combina el jazz, diferentes tendencias de rock muy potentes, la música progresiva y hasta algunas pinceladas experimentales producto de su libertad creativa, siendo quizás una de las bandas más originales dentro de la movida musical en Venezuela, con un estilo difícil de etiquetar. Otro de los discos desconocidos que damos a divulgar  acá en el blog cabeza, y por cierto, son cosas que no vas a encontr...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.