Ir al contenido principal

Bill Evans Trio - My Foolish Heart Live in Buenos Aires (1975) / Live in Buenos Aires 1979 (1979)

#Músicaparaelencierro. Y nos toca ir cerrando la semana, y como siempre tratamos de hacerlo de la mejor manera posible. ¿Y qué mejor que esto que nos trae el Mago Alberto? El Prestidigitador de la mejor música nos presenta dos discos del genio de Bill Evans en su visita a la Argentina, y nos lo adorna con notas, anécdotas, elogios y derroteros que ya no importan porque aquí hay mucha música y de la buena, realizada por algunos de los mejores músicos que ha disfrutado la humanidad, y el resto son anécdotas y datos y cifras vacías, que necesariamente han de llenarse con ese registro que deja lo verdaderamente importante. Para que llenen sus almas perdidas en este fin de semana, un par de disquitos en vivo y en Argentina del genio atormentado de las mil teclas. Para que en este fin de semana no dejen de querernos, y espero que por fin agradezcan al Mago...

Artista: Bill Evans Trio
Álbum: My Foolish Heart Live in Buenos Aires / Live in Buenos Aires 1979
Año: 1975 / 1979
Género: Jazz
Nacionalidad: EEUU


Pasamos derecho
al comentario del Mago antes de que se nos venga la noche... digo... el finde.

Como si fuera un cuento de "The Twilight Zone" aparece dentro de la historia de la música la visita de Bill Evans a Buenos Aires, y no una sola vez sino... dos veces!!, una de ellas en 1973 y la otra en 1979, y quizás dentro de los derroteros habituales del trajín diario por la Capital Federal seguramente te habrás sentado en la msima mesa donde el genio de las teclas comió pizza, o transitó las mismas veredas de la calle Corrientes donde quizás también te habrá sorprendido la noche porteña. Sí, cabezonas/es, el monstruo sagrado del jazz estuvo en dos oportunidades en nuestro país, con una primera actuación en el Gran Rex y la segunda en 1979, en el Teatro General San Martín, un año antes de su muerte, y con el trío que lo hiciera tan reconocido, junto a Joe LaBarbera y Marc Johnson. Pero no solo los porteños pudieron disfrutar del talento de Evans en el Teatro San Martín, sino que el tormentoso músico también tocó en San Nicolás y en Rosario en su segunda visita, y esos conciertos totalmente anecdóticos hoy llegan al blog cabezón!!!. A continuación, copio de la net todos los detalles de esas visitas que hoy son imprescindibles para conocer aún más de la trágica vida del monumantal pianista que fuera admirado por Spinetta y otros tanto músicos de nuestro país.

Mago Alberto
 

Bill Evans y su insólita noche en San Nicolás

Bill Evans va en un Taunus por la ruta 9. Así empieza esta historia. Son las tres o las cuatro de la tarde de un día de primavera. Es el año 1979 y hay cinco personas a bordo. Atrás, Joe LaBarbera, Marc Johnson y Helen Keane. Adelante, en el asiento del acompañante, Evans, uno de los pianistas más importantes de la historia del jazz, probablemente el más admirado del mundo en esos años. Barba crecida, anteojos de sol estilo rockstar, camisa con los primeros botones desabrochados.

Su carrera a esta altura ya lo tuvo todo. Fue parte del mítico álbum Kind of Blue, de Miles Davis, que lo eligió a él entre todos los pianistas (único blanco de la formación, lo que le valió el desprecio de muchos y la admiración de otros tantos). Ya grabó con Tony Bennett, tocó con Chet Baker, giró por todo el mundo y grabó el formidable disco en vivo en el Village Vanguard, junto a su primer trío soñado, con Scott LaFaro y Paul Motian. Ahora acaba de sacar New Conversations, un disco de solos que completa la trilogía integrada por Conversations with Myself (1963) y Further Conversations with Myself (1967). No lo sabe, pero mientras atraviesa esa ruta bonaerense está viviendo el que será el último año de su vida. Tiene olo 50 y una adicción a la heroína que terminará por derrumbarlo el 15 de septiembre de 1980, cuando esté yendo a internarse en una nueva clínica de metadona para dejar las drogas y de pronto escupa un enorme chorro de sangre por la boca. Lo internaron de urgencia pero no sobrevivió. Sin embargo, esa es otra historia.

Por el momento, el pianista viaja junto a sus músicos y su manager en un Ford Taunus break, de esos familiares. Un rato antes de salir a la ruta, ese mediodía, almorzó un churrasco en el Palacio de la Papa Frita –restaurante del que se hizo fanático en menos de una semana–. Luego lo buscaron por el hotel Bauen y emprendieron viaje. Al volante, uno de los grandes misterios de esta historia: el hombre que contrató al pianista para que viniera al país y, como parte de la gira, incluyó el show al que lo está llevando en su auto. Es martes 25 de septiembre de 1979 y Bill Evans, guardián del refinado Village Vanguard, amo y señor de los mejores escenarios del mundo, está camino a la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, a 230 kilómetros de Buenos Aires, junto al Paraná. Esa noche, ante un público pequeñísimo, dará un concierto legendario –mítico, improbable– del que casi nadie tiene recuerdos. Un espectáculo que tuvo la presentación de la Reina de la Primavera y sus princesas como principal atractivo, donde pocos conocían al músico, que fue un absoluto fracaso comercial. Fue la última visita de Evans al país. Poco después grabaría el concierto de París y visitaría España. Luego lo ya dicho, la muerte.

El viejo piano Erard con el cual tocó Bill Evans, aún se conserva en el interior del Teatro Municipal
El viejo piano Erard con el cual tocó Bill Evans,
aún se conserva en el interior del Teatro Municipal

 

***

Ahora somos nosotros quienes atravesamos la autopista a Rosario camino a San Nicolás. Estamos yendo junto con la fotógrafa si no en busca de Evans, a la caza de algún rastro. Según una nota del diario La Opinión del lunes 24 de septiembre de 1979, firmada por Sibila Camps, el pianista debutó el miércoles 19 de septiembre de ese año en el Teatro Ópera, después tocó en Rosario (según sabremos luego, el lunes 24), en San Nicolás (el martes 25), y el jueves 27 en el Teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires.

Una nota de 2013 del diario El Norte de San Nicolás aporta algunos datos. En ella se cuenta la anécdota como una pastilla de la historia. Se cita un fragmento de la nota que salió en ese mismo diario en la fecha del evento: "El fulgurante pianista clásico de quintaesencia Bill Evans –único en su clase– se presentará esta noche en nuestro coliseo mayor"; y aporta un elemento fundamental: uno de los asistentes esa noche fue Hugo Giménez, reconocido pianista de San Nicolás. El autor de la nota –que no está firmada– es Rubén Sisterna, secretario de redacción del diario. Ya en San Nicolás, lo ubicamos y charlamos con él. Es quien nos pone en contacto con nuestro primer testigo: Hugo Bear Giménez.

Tiene 72 años y vive con su mujer, Graciela, frente al colegio al que fueron los dos, en la calle Alvear. En el living de su casa tiene un piano, varias pinturas hechas por su esposa, una mesa ratona, sillones, una chimenea, retratos, y un reloj antiguo. Nos recibe con un disco que le regaló Evans en su visita, New Conversations, y un autógrafo en el que escribió "Para Ugo", sin hache. "Yo no lo podía creer", dice. "Claro que lo recuerdo: tenía 32 años en ese entonces. El Negro Quevedo, que trabajaba en el teatro, fue quien me contó que venía y me llevó a conocerlo. Me acuerdo de que lo primero que noté fue que tenía como una pelota en cada mano. Y no eran grandes, eso me sorprendió. Uno de un gran pianista espera manos grandes, pero las de él eran chiquitas", recuerda. No solo lo saludó, también se sentó al piano y le tocó un fragmento de Laura, una pieza clásica del jazz. "Él no dijo nada, pero asintió. Fue de algún modo como una aprobación, lo que para mí significó muchísimo. Realmente no podía creer que Bill Evans estuviera en mi ciudad, en San Nicolás. Me parecía completamente absurdo".

***

En 1979, Evans atravesaba un mal momento. Ese mismo año, a su hermano Harry le habían diagnosticado esquizofrenia. Tenían una relación intensa, de mutua admiración y amor profundo. A partir de entonces, Harry ya no pudo ser su supervisor musical, rol que cumplió durante gran parte de su carrera. El 20 de abril de 1979 salió de la clínica donde estaba internado, fue a comprar un arma y se pegó un tiro. Fue el segundo suicidio que Bill vivió de cerca: años antes su primera mujer, Ellaine, se arrojó a las vías del tren luego de que él la dejara por Nenette Zazzara, quien se convirtió en su segunda mujer y la madre de su único hijo: Evan Evans. El matrimonio con ella duró justamente hasta un año antes de esta historia. En 1978, Nenette descubrió que Bill había vuelto a caer en la heroína y lo dejó. Luego llegó esta visita y un año después, en compañía de una nueva novia (Laurie Verchomin) y de Joe LaBarbera –quienes lo llevaron de urgencia al hospital Mount Sinai de Nueva York–, murió.

La fachada del Teatro Municipal de San Nicolás
 La fachada del Teatro Municipal de San Nicolás

Claudio Parisi, especialista en jazz que este año sacará por Gourmet Musical un libro sobre las visitas a la Argentina de los grandes del género, estudió el caso Evans. Según averiguó, a Evans lo habría traído al país el productor ya fallecido Alejandro Szterenfeld, director de Conciertos Gama. Sin embargo, para Giménez el responsable de esa visita había sido Ronnie Scally (de algún modo, los dos tenían razón). Parisi, además, me aconseja leer una nota del escritor rosarino Marcelo Scalona. En su artículo "San Evans", Scalona evoca la visita del pianista y menciona a tres personas que lo vieron: Hugo Giménez en San Nicolás, y Horacio Vargas y Armando Vites en Rosario. Y cuenta una anécdota: dice que Evans llegó al Teatro Municipal Rafael Aguiar de San Nicolás y encontró un Chickering, un tipo de piano muy particular con el que él había dado sus primeros pasos, y que mandó a desempolvar para tocar un rato. ¿Pero qué hacía ahí? ¿Por qué en San Nicolás? Y lo más extraño: ¿por qué nadie se jactaba de la visita? ¿por qué no era (ni es) un hito popular de la ciudad?

La verdadera historia es que Evans llegó al teatro y se encontró con ese Chickering. Quiso tocar en él pero no estaba en condiciones, por lo que tuvo que conformarse con un Erard, un piano francés que estaba tan desafinado que el productor, el hombre que había manejado desde Buenos Aires hasta allí –¿era Scally?–, tuvo que contratar de urgencia un afinador de Rosario, pagarle un remís y que se acercara raudamente al teatro. Ese piano sigue estando ahí. Cubierto con una manta, con las patas reemplazadas por unas nuevas con rueditas, está en un rincón oscuro y ya no se usa. Lo mismo el Chickering: duerme debajo de una escalera en el auditorio secundario del teatro.

Evans se preparó en el camarín Ernesto de Spírito (h), nombrado así en honor al conserje histórico del Rafael Aguiar. Allí probablemente se inyectó cortisona para poder mover sus dedos, y desde allí salió a escena. No fue, sin embargo, su noche más memorable.

"La gente no sabía quién era. Me decían a mí que subiera a tocar en su lugar. Se me caía la cara de vergüenza, no podía creer que la gente estuviera desaprovechando así a Evans. Imaginate que una vez en La Vegas Frank Sinatra terminó antes un show y dijo al público: ‘Perdónenme que me voy, pasa que acá al lado está tocando Bill Evans’. Era considerado un Dios, y acá nadie lo conocía", dice Hugo. Está emocionado de poder recordarlo. Pianista de primer nivel, billiveriano de la primera hora (es decir, declarado aprendiz absoluto de Evans), dedicó su vida a recorrer escenarios con su piano. Según él, el teatro estaba a medio llenar, pero el público no había ido a ver al trío, sino a la reina y las princesas de la primavera, que se presentaban esa misma noche como parte del show. Otras crónicas dicen que había solo veinte personas, algunas hablan de 200 en un teatro con capacidad para 700. La cantidad, como fuera, es menor: casi nadie en San Nicolás dice haber estado ahí. Ni siquiera la reina y sus princesas, a quienes los diarios de la época ubican en ese lugar exacto. Es la siguiente historia de esta historia.

Un pequeño aviso publicado en el diario local El Norte, anunciando el concierto
Un pequeño aviso
publicado en el diario
local "El Norte",
anunciando el concierto

***

La reina fue Sandra Pacini. Recibió la corona de manos de Lucía Campera, pero no era una corona, era más bien una cinta, o al menos así se ve en la foto que Sandra me comparte vía Facebook. En ella se la ve sonriente, tiene un cartelito en la mano con el número 11, que estimo sería su número de participante. Hoy Sandra vive en Rosario y rara vez se acerca a San Nicolás. Hablo con ella. Antes de explicarle en detalle el motivo de la llamada, disfruto unos segundos el misterio.

–¿Hablo con Sandra Pacini?

–Sí.

–¿Por casualidad usted fue reina de la primavera en San Nicolás en 1979?

–... Sí. ¿Quién habla?

Entonces le cuento que estamos en San Nicolás detrás del rastro de Bill Evans. El nombre no le suena. Le relato lo que intento contar en esta nota: parece que en el año 79 vino a San Nicolás uno de los pianistas más importantes del siglo XX y durante el espectáculo en el Teatro Municipal se presentó a la reina de la primavera y a sus princesas. "Es decir, usted, Sandra, y sus compañeras".

–¿Lo recuerda?

–A nosotros no nos invitaron a ningún espectáculo de ningún pianista.

–¿No lo recuerda?

–No, no fuimos invitadas a ningún evento. Si no, me acordaría.

Hablamos poco más. Le pido si podemos ir a fotografiarla a Rosario. Se niega. A cambio, me promete mandarme la foto de ella siendo coronada. El mismo día, cumple su promesa. Está segura de no haber estado ahí, pero la reconstrucción que acá desplegamos me da la certeza de que uno de sus primeras apariciones como reina fue al lado de un músico gigante al que no recuerda. Las reinas, claro, no miran a nadie desde abajo. (Y Evans, por otro lado, era más bien un rey del invierno que de la primavera).

Grabación del concierto en el San Martín, que registró de manera "amateur" Carlos Melero y lo cedió para su edición
 Grabación del concierto en el San Martín,
que registró de manera "amateur" Carlos Melero
y lo cedió para su edición


Sigo mis intentos. Si Sandra cree no haber estado ahí, tal vez alguna de sus princesas sí. Llamo a todos y todas las Conesa de San Nicolás que aparecen en la guía. Finalmente doy con Gabriela Conesa, princesa de aquel año. Repito el speech, no con menos detenimiento en el misterio: "La llamo por algo que sucedió hace cuarenta años". En mi cabeza, si despierto intriga, despierto ganas de aportar, una teoría que nunca comprobé pero en la que creo.

Me pide que le explique. Lo hago. Hace cuarenta años vino a San Nicolás el músico de jazz Bill Evans. Según los diarios de la época, además del concierto se presentó a la reina y las princesas electas.

–¿Usted recuerda haber sido invitada a un evento en el Teatro Municipal Rafael Aguiar el martes posterior a la coronación?

–Yo recuerdo que como parte de las condiciones de ser elegidas teníamos que asistir a un evento, pero no recuerdo qué tipo de evento era.

–¿No tiene memoria de haber estado con un gran músico?

–No, pero fue hace cuarenta años. Solo recuerdo que teníamos un compromiso, pero no sé cuál.

Vuelvo a tomar el mismo camino sin salida de antes y le pido si podemos ir a fotografiarla a su casa. Primero se ríe y después se niega. Le pregunto si me pasa el contacto de la otra princesa, pero prefiere que no. Sé que lo tiene porque Sandra me contó que tienen un chat, estimo que de WhatsApp. Me gusta imaginar qué habrán charlado ahí sobre mi consulta, que habrán googleado alguna foto de Bill Evans para pasarse y ver si alguna lo recordaba. Si así fue, nunca me lo comentaron. El link a esta nota puede estar ahora mismo alimentando ese chat.


***

Carlos Melero tiene 84 años y un archivo de grabaciones por el que deberían sacarse los ojos los museos. Durante años fue sonidista de cientos de espectáculos musicales que pasaron por Buenos Aires. Como parte del oficio, grabó muchos de esos conciertos. Conoció a Bill Evans en el 73, cuando tocó por primera vez en el país. Lo trajo efectivamente Alejandro Szterenfeld y lo programó en el Gran Rex. Fue un concierto rarísimo, un domingo a las 10 de la mañana. Melero lo recuerda porque estuvo en el teatro trabajando desde las 7. Hacía frío y el teatro estuvo lejos de llenarse, pero según él fue un gran concierto. Mientras habla, veo colgada en la pared detrás suyo una foto de 1979: en ella están Helen Keane, Bill Evans y Carlos Melero, todos riendo como si nada malo pudiera pasar.

La anécdota sería menor si no fuera porque gracias a ella existe registro de los conciertos de Evans en Buenos Aires. Tanto en el Gran Rex como en el San Martín, Melero grabó los espectáculos. "Lo hice con dos líneas estéreo, una técnica más bien amateur, pero es que eran para mí, no para vender", cuenta. Años después, ya con Evans muerto, un amigo se le acercó y le dijo que tenía posibilidad de editarlos con un sello europeo. A cambio de nada, Melero le dio las cintas y así es que como se editaron dos discos: Bill Evans Trio. Live in Buenos Aires 1979; y la colección de tres CD Bill Evans Trio in Buenos Aires, que contiene un disco con el recital del Gran Rex, otro del San Martín, y un tercero con material extra de ambos.

***

Sigo intentando descifrar quién llevó a Evans a San Nicolás. Claudio Parisi me pasa el teléfono de Hilda Vareta, la mano derecha de Alejandro Szterenfeld en Conciertos Gama. Suena pocas veces el teléfono y atiende. Le explico por qué la llamo. Le digo que estoy intentando rastrear quién trajo a Bill Evans al país en el 79. "Lo trajo el señor Alejandro", me dice, "pero no fue en el 79 sino en el 73. Lo recuerdo bien porque yo estuve con él todo el tiempo. ¡Un tipo encantador!". Le cuento que vino dos veces, y que yo intentaba rastrear la segunda. Me dice que no, que Szterenfeld solo lo trajo en el 73, que de hecho lo quiso traer antes pero como el tipo era muy reconocido por sus adicciones no se había animado hasta entonces. Y aporta un dato: en el 73 le negaron la visa de trabajo, por lo cual tuvo que entrar al país con visa de turista. Una vez acá, la misma Hilda lo acompañó a la oficina de migraciones para hacer un trámite para que le permitieran tocar. "Como sabían de su fama, lo revisaron durante un rato larguísimo. Le buscaron cosas por todos lados a ver si no tenía nada prohibido. Pero el tipo no tenía nada, así que finalmente le aprobaron el permiso". Pero fue en el 73, ratifica, en el 73. Entonces le pregunto por Ronnie Scally, quien fuera mencionado por Hugo Giménez como aquel que lo trajo. Puede ser, dice Hilda. Puede ser. Y corta el teléfono, previos saludos de cortesía.

Reynaldo Scally (Ronnie) fue un productor importante que trajo espectáculos de vanguardia y realizó algunos de los primeros recitales al aire libre. Falleció en 2014, pero es Verónica Scally, su hija, quien da el dato final y fundamental en el rompecabezas. Doy con ella por Facebook. Dedicada también a la producción musical, se suma a la reconstrucción. En 1979 tenía 13 años. No recuerda detalles pero sí que fue el padre quien lo trajo. Me pone en contacto con Jorge Giovaneli, socio de Ronnie en ese entonces. Es acá cuando el mito se convierte en un hecho de la historia. Hablo con Jorge por teléfono. Al principio se ríe. Pregunta por qué tanto interés en San Nicolás. Se vuelve a reír. Quedamos en encontrarnos para tomar un café. Está entusiasmado y atónito con los recursos desplegados para tan poca historia. O lo que parece ser, por absurdo, tan poca historia.

El músico nicoleño Hugo Giménez, que fue a conocer a Evans y se llevó una dedicatoria de puño y letra del estadounidense
 El músico nicoleño Hugo Giménez,
que fue a conocer a Evans y se llevó
una dedicatoria de puño y letra del estadounidense 

 

Fue él quien lo llevó a San Nicolás. "La verdad es que Ronnie lo conocía más como músico, pero en esa época estaba casado con Amelita Baltar y el día del concierto ella había quedado en cantar en el cumpleaños de Bernardo Neustadt, entonces Ronnie se tuvo que quedar a acompañarla. No me quedó otra que llevarlo yo a San Nicolás", recuerda ahora Jorge.

Según él, lo llevaron ahí porque lo habían contratado para cuatro shows y la Warner, el sello de Evans en esa época, le recomendó que fueran hacia ahí porque teóricamente había una empresa petrolera americana cerca y se iba a encontrar con una comunidad norteamericana importante. Sin saber si era cierto, programaron la fecha, por la que le pagaron a Evans nueve mil dólares. "Fue un fracaso comercial. El teatro no estaba ni cerca de estar lleno. No lo conocían. En Buenos Aires tampoco había llenado. Económicamente fue una pésima idea traerlo, pero este negocio tiene esas cosas. Los éxitos y los fracasos van compensando la balanza", explica.

El Ford Taunus era suyo. En rigor, dice no recordar si era un Taunus o un Sierra; tuvo los dos autos, pero en el 79 el Sierra todavía no había salido al mercado. No se acuerda del show de Rosario, pero dice que es probable que lo haya llevado alguien de su empresa y por eso no lo tenga presente. Pero sí se acuerda de Bill y de su trío. Es, como todo en esta historia, el recuerdo feliz de un fracaso estrepitoso.

 




Este material es para atesorar y guardarlo en el arcon mas preciado,asi que no vengan dentro de un par de años a reclamar links.Las dos visitas de Bill Evans Trio

grabadas en vivo en Argentina.Puro goce !!!



Lista de Temas:
Bill Evans Trio en el Gran Rex.
1 - Beautiful Love
2 - My Foolish Heart
3 - My Romance
4 - The Two Lovely
5 - T.T.T
6 - Yesterday I Heard The Rain
7 - Waltz For Debbie
 
Bill Evans Trio En El San Martin
Cd 1
1-Stella By Starlight
2-Laurie
3-Theme From Mash
4-Turn Out The Stars
5-I Do It For Your Love
6-My Romance
7-Letter To Evans

Cd 2
1-I Love You Porgy
2-Up With The Lark
3-Minha
4-Someday My Prince Will Come
5-If You Could See Me Now
6-Nardis

Alineación:
Bill Evans Trio en el Gran Rex.
- Bill Evans- Piano
Eddie Gómez - Contrabajo
Marty Morell - Batería. 

Bill Evans Trio En El San Martin
Bill Evans - Piano
Joe LaBarbera - Bateria
Marc Johnson - Contrabajo


Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Porcupine Tree - Fear Of A Blank Planet Transmission 6.1 (2007)

LightbulbSun nos presenta la edición definitiva en video de la obra maestra de Porcupine Tree "Fear of a Blank Planet", y no se trata exactamente de un DVD en vivo en el sentido tradicional, "Transmission 6.1" es el número de catálogo de la edición especial de lujo en formato DVD-Audio / DVD-Video que acompañó el lanzamiento del álbum de estudio en 2007, y esta edición especial es muy apreciada por los melómanos por ofrecer la producción integral del álbum con un sonido envolvente impecable y de alta resolución... Ideal para que recuerden este gran disco en el fin de semana. Artista:  Porcupine Tree Álbum:  Fear Of A Blank Planet Transmission 6.1  Año:  2007 Género: ---- Duración:  83:01 Referencia:   Rate Your Music Nacionalidad:  Inglaterra Cuando salió en 2007, Steven Wilson —siempre un obsesivo de la calidad sonora— quiso que la experiencia de "Fear Of A Blank Planet" fuera inmersiva. Y bueno, de ahí salió esta versión... El DVD inclu...

Daniel Melingo - H2O (1995)

Artista: Daniel Melingo Álbum: H2O Año: 1995 Género: Reggae/Rock Duración: 47:43 Nacionalidad: Argentina Lista de Temas: 1. Viejo sol 2. H2O 3. Alegría de vivir 4. Belfegor 5.  Nada Ophelia 6. Dub 78 7. Fermín 8. Maldito policía 9. Lejos 10. Nieve mortal 11. Juan Alineación: Daniel Melingo / Voz, guitarra, programación, acordeón, clarinete Cachorro López / Programación, coros Martín Aloé / Bajo Graham Hawthorne / Batería Ciro Baptista / Percusión Tom Malone / Trombón Sandra Baylac / Coros Sebastián Schon / Programación, piano Pablo Guadalupe / Batería Quebracho / Coros Pomo / Batería Ira Seagal / Guitarra española, guitarra eléctrica Willy Crook / Voz de "Belfegor" Pedro Aznar / Bajo, melódica Stan Getz / Saxo soprano (¡¡¡!!!) Larry Etkin / Trompeta Didi Gutman / Órgano Hammond Andrés Calamaro / Voz Pipo Cipolatti / Narrador Guillermo Vadalá / Bajo Patán / Piano Fender Rodhes

Pablo "El Enterrador" - Pablo El Enterrador (1983)

Gracias a Facundo revivimos este tremendo disco de los míticos rosarinos sinfónicos con elementos folk, un gran disco que si no lo conocés te los recomiendo encarecidamente, escuchalo y vas a ver porqué... Y sirve para dar la bienvenida a Facundo al staff del blog cabezón. Y este fue su disco debut, con un sonido que mezcla Genesis y Jethro Tull con los clásicos del rock argentino, Piazolla y el folklore argento, lleno de inspiración genuina que se entrega al verdadero arte, mostrando no solo mucho compañerismo musical sino además el alto nivel del arte musical de cada uno de los miembros de la banda, desplegando una propuesta diversa, llenando con intrincados patrones cada rincón del espacio sonoro, con la dupla de dos teclados contraponiéndose sobre una base sólida y rica, que sintetizan uno de los mejores y más convincentes álbumes progresivos argentos lanzados en la primera mitad de los años 80. ¿Cómo podía faltar este disco en este blog?... sería pecado. Artista:  Pablo "E...

Rush - Kia Forum Inglewood, CA June 7-9-11-13, 2026 (2026)

Y cerramos la semana con otro enorme aporte de LightbulbSun: De lo que estamos hablando no se refiere a un álbum en vivo (oficialmente editado) como tal, bueno, al menos todavía no, sino que vamos a presentar parte de los primeros shows de la gira "Fifty Something" que acaban de suceder este junio de 2026 en el Kia Forum de Los Ángeles. Obviamente es un evento histórico, y si sos seguidor de la banda y del progresivo, entiendo que vayas a disfrutar todo el fin de semana con esto. Acá te comparto los puntos clave de lo que estuvo pasando en esos conciertos, y lo mejor es que LightbulbSun se zarpa y nos comparte el sonido de esto de lo que te estamos hablando: ahora podés atesorar los cuatro días que Los Angeles pudo disfrutar, con un Rush increíblemente a pleno y listo para escucharlo durante todo el finde, mientras nos esperás que recargamos pilas y nos encontramos el lunes de la semana que viene, que hoy nos toca cerrar el viernes a lo grande. Y ojo que acá hay un montón de ...

Luis Alberto Spinetta - Peluson of Milk (1991)

Vamos cerrando otra semana muy especial en el blog cabezón, sonde han circulado grandes obras, como siempre y gracias a todos los que participan en el staff,  y ahora le toca el turno nuevamente al gran Flaco, pero no con un disco cualquiera, sino con la mejor versión que pueden escuchar de "Peluson of Milk". Esto es en exclusiva y viene de la mano del Mago Alberto, que con su magia consiguió una versión especial, que no salió a la calle, que tiene el mejor sonido, con la fidelidad adecuada que merece su obra y que, al menos en este disco, no estuvo nunca representada en las distintas versiones y ediciones que se comercializaron. Así que cerrando otra gran semana en el blog cabezón, y engalanando la Biblioteca Sonora, presentamos un disco con mejor calidad que el que tiene el CD que seguramente guardás en tu colección. Únicamente esto pasa en este humilde espacio, para alegría de la comunidad. Artista: Luis Alberto Spinetta Álbum: Peluson of milk Año: 1991 Género: ...

Historia del Prog Rock en Costa Rica

Para complementar nuestra sección de grupos costarricenses de rock progresivos, presentamos una nota sobre su historia, bastante más jugosa que lo que uno podría imaginarse en un primer momento. En Costa Rica durante la primera mitad de los 60, el rock es considerado esencialmente una música de baile, y esa era precisamente su función. Eso explica, en parte, la recarga de covers en los repertorios. La cultura de música popular costarricense antes del rock estaba dominada por las orquestas, y si bien las orquestas tocan mucho material original específico a cada una, la mayoría del repertorio podía consistir en versiones de clásicos o de éxitos recientes popularizados en la radio. Por Fo León Al nacer en 1959 de la mano de los Twist Masters, el rock costarricense sigue el único patrón conocido, adaptando material extranjero con pericia y con mucha atención a la fidelidad. Complementando esto, las bandas desarrollan su propio material y conforme van madurando, van creando más mater...

Ensemble Nimbus - Fake News! (2026)

Ojo que esto no es una fake news, una mentira o un verso, esto es otro tremendo aporte del Mago Alberto que le entra de lleno al RIO y Avant Prog de esta histórica banda sueca, y eso es una noticia fantástica. Ensemble Nimbus haya vuelto al ruedo después de tantos años de silencio con un disco donde colaboran músicos de la talla de Tomas Bodin (The Flower Kings) y Chris Cutler (Henry Cow, Art Bears, Gong, etc.). Es música exigente, lúdica y muy precisa, ideal para quienes disfrutan de las estructuras que desafían lo convencional. Un disco que suena "high-tech" pero orgánico, manteniendo ese espíritu de orquesta de cámara eléctrica que definía a sus primeros discos, siguen fieles a esa mezcla única de avant-prog, música de cámara con toques circenses, influencias gitanas y ese sentido del humor retorcido tan típico del movimiento RIO.. Como dice muy bien el Mago Alberto en su comentario que acompaña este posteo: "Cabezones, un disco para degustar tranquilo, sonidos inva...

Syrius - Az ördög álarcosbálja (Devil's Masquerade) (1972)

Cerramos la semana con otra tremenda joya desconocida. Otro gran aporte de LightbulbSun para viajar musicalmente otra vez a Hungría, pero esta vez a los setentas. Y hablar de este disco, cuyo título sería "El baile de máscaras del diablo", vendría a ser como describir una fiesta donde han invitado a todo el mundo: un profesor de jazz serio, al rockero con melena y a un marciano con una flauta travesera con algún guiño a Gentle Giant y analogías con las mejores obras de Fripp. Este fue el primer y único LP de la agrupación, que en su momento solo vendió una pequeña cantidad de copias, principalmente con fines promocionales. Lástima, porque Syrius tenía una personalidad arrolladora y no intentaban sonar como los grupos británicos de la época; simplemente agarraron sus instrumentos y dijeron: "vamos a hacer lo que nos canta el culo", y así lo hicieron, generando un disco que debería ser una pieza fundamental en tu playlist de todos los días. Si te gusta la música que...

Gaia Wilmer Large Ensemble - Folia, The Music of Egberto Gismonti (2023)

Un puente entre el Jazz y el legado de Gismonti. Vamos a presentar ahora una maravilla, un disco disco doble que es una obra maravillosa, ambiciosa y profundamente respetuosa en la que la saxofonista, compositora y arreglista brasilera Gaia Wilmer rinde homenaje a uno de los genios más influyentes de la música contemporánea de Brasil; obviamente nos referimos al maestro Egberto Gismonti, y este es otro de nuestros discos desconocidos pero tremendamente recomendados. El proyecto tiene raíces profundas; nació de una serie de conciertos organizados por la propia Wilmer en Brasil (gracias a una beca del Centro Cultural Banco do Brasil) para celebrar el 70º aniversario de Gismonti en 2018. Esta experiencia previa de tocar junto al maestro permitió que los arreglos maduraran antes de llegar al estudio. El repertorio es una selección curada que recorre algunas de las obras más emblemáticas de Gismonti, manteniendo un equilibrio entre la nostalgia y la vitalidad. Ideal para comenzar la seman...

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.