En un año tan lejano y áspero como 1977 nació Canturbe. El nombre, según su fundador y líder Jorge Garacotche, aludía al canto urbano. Hasta ahí quería llegar el joven fusionando tango, jazz, brisas rioplatenses y rock progresivo. Tras varias fechas, ensayos y cambios de formación, llegó el primer disco. Se llamó El vuelo de los olvidados y participó en él Charly García, que iba por Bicicleta con Seru Giran y se acercó a Canturbe para “cranear cosas copadas con generosidad extrema”, recuerda Garacotche. En octubre de 1983, tres años después de aquel debut, la banda publicó Bonpland, disco que hoy vuelve a dar la nota porque acaba de ser remasterizado y reeditado en CD y plataformas, gracias a una coproducción entre los sellos Viajero Inmóvil, Mucha Madera y Tino Music.
“Recorro casi todo el país y siempre me preguntan por Bonpland. Tuvo una enorme distribución y difusión cuando se publicó, por eso la gente lo recuerda”, sostiene el también guitarrista y cantante, sobre el trabajo redivivo que grabó junto a Pablo Farago en guitarra, Alejandro Giusti en bajo y Gustavo Libutti en bajo, con el “Negro” Rada, Norberto Minichillo y José Ogivieki como invitados. “Lo de su vigencia hoy, bueno, lo dirá la gente, los analistas. A mí me parece que en varias letras se plantean situaciones universales y atemporales, sobre todo en un país como el nuestro”.
De entre las diez piezas que contiene el trabajo hay seguramente tres que dan la talla en este sentido. Una es “Gente de mente”, canción en que se planteaban inquietudes sobre el aislamiento, la indiferencia y el “no pensar”. Otra es “Canción de los enmascarados”, donde Canturbe maquina musicalmente una reacción al lavaje al que someten las series de TV y sus personajes patéticos. La tercera lleva por nombre “¿Puede ser un poco?" y la explica Garacotche: “En este tema se tiran preguntas de difícil respuesta en aquel momento de miseria planificada. Se intenta hacerle tomas de lucha a las desgracias de siempre: el desempleo, la tristeza y la angustia y para ello se invoca a nuestro héroe de la infancia, Martín Karadagian”, recuerda.-A propósito, ¿cómo eran aquel país y su música?
-Bueno,
era un país aterrorizado que buscaba la salvación. Estaba terminando la
dictadura y había necesidad de libertad. Pero ya pensaba que nos iban a
quedar dolores eternos, una colección de heridas que nunca iban a
cerrar, como intenté plasmar en varias letras. La música de entonces
intentó algo nuevo para el rock argentino: alegrar en los barrios,
entrar en los bailes, sonar en todas las radios, divertir, y creo que
consiguió mucho de eso. Soy un convencido que el pop argento hizo
un trabajo de sanación en su público. Supo ponerle un relato musical a
la tragedia marcando en el segundo y en el cuarto pero, ojo, porque
también hubo espacio para los oportunistas. Fue un quiebre difícil,
quedaron muchos en el camino, no todos supieron adaptarse y se extrañó
cierta mística de La Perla del Once.
Además de
al rock, Canturbe echaba mano a varios géneros para hacerlo convivir
con él. El humor estético dependía de cada disco. En Bonpland,
parte de su eclecticismo tenía como ingrediente fuerte al tango. De
hecho, fue la primera banda de rock en grabar “Soledad” del tándem
Gardel-Le Pera. “El grupo fue consciente de que la jugada era riesgosa,
pero lo hicimos provistos de un gran entusiasmo”, asegura. “Mi viejo era
tanguero, gardeliano. En mi casa, el tango y Gardel eran la
religión de la cual se hablaba. También fue la idea de reivindicar la
composición de Gardel, cuya exquisitez asombra”.
-¿Qué recordás de la “cocina” de esa grabación? ¿Cómo lo trabajaron para enfrentar el riesgo del que hablás?
-Por
esos años yo estudiaba en la escuela de Walter Malosetti y utilizaba
los conocimientos de armonía que adquiría allí para investigar al tango.
Lo que se hizo fue trabajar el tema alrededor de su melodía brillante y
hermosa. Fuimos con toques de rock sinfónico, sobre todo en los
estribillos, que van al acorde menor con una melancolía que transporta.
Hay un laburo descollante de Ogivieki, un tanguero que amaba a Yes.
-Hay varios vinilos de esa época que tienen un sonido cálido, grave, envolvente. El de Edelmiro y la galletita, de Edelmiro Molinari y Skay, o Mondo di Cromo, de Luis Alberto Spinetta, entre ellos. En el caso de Bonpland, esa sensación sonora se percibe con claridad en “Cómo fue penal”. ¿Con qué técnica lo grabaron?
-Usamos
un efecto que yo desconocía, el “Exciter”, y de ahí lo envolvente. En
la mezcla nos gustó la idea de mandar el bajo un poco más adelante. Con
el bombo se armó algo muy rítmico. Se reforzaron los graves apoyando
esos climas y en la mezcla supieron reflejarlo.
-“Porque de ellos será el reino de los cielos” es el tema más volado, floydiano. ¿Quiénes son “ellos”? Porque el tema no tiene letra...
-Tiene
que ver con el Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los que sufren
persecución por causa de la justicia…”. Era un homenaje a los
desaparecidos. Tuve la impresión que las Madres, en sus marchas de los
jueves, llevaban ese pulso que marca el tema. Fue mi primera canción
instrumental. En tiempos de censura, uno imaginaba que el código que
manejábamos debía ser el encargado de comunicar las sensaciones.
Después de Bonpland, Canturbe atravesó dos etapas y publicó en total nueve discos entre Clandestino (1986) y Los Lanzallamas, editado en 2023. Devenir que Garacotche mechó con su militancia política y musical como presidente de la Asociación de Músicas y Músicos Independientes de Buenos Aires (AMIBA). “Hoy por hoy, la militancia musical se corrió hacia una militancia por la supervivencia”, sentencia el comprometido violero. “Hay un gobierno que le declaró la guerra a los trabajadores de la cultura y eso convive con batallas contra la salud, la educación, la ciencia, la industria, la discapacidad, las mujeres y los derechos. Por eso digo que esta reedición de Bonpland tiene algo de metáfora, porque el disco fue concebido en el final de una dictadura y hoy se reedita bajo un gobierno que espía con agrado aquellos años, que se mira en el espejo de la pata civil de la dictadura. Lo extraño es que el rock está bastante callado. Se olvidaron unos cuantos de lo contestatario y van más al banco que a una sala de ensayo”.
Cristian Vitale
Lo podés escuchar desde acá:
https://viajeroinmovilrecords.bandcamp.com/album/canturbe-bonpland-1983


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