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martes, 30 de junio de 2015

El Personal - No me hallo y algo más (1992)


Artista: El Personal
Álbum: No me hallo y algo más
Año: 1992
Género: Rock fusión - Reggae - Humor
Duración: 57:28
Nacionalidad: México


Lista de Temas:
1. ¡Niño, déjese ahí!
2. No te hagas

3. Dale de comer al conejito
4. Menjurje
5. La tapatía
6. No me hallo
7. Nosotros somos los marranos
8. Broche de oro
9. Rumba sin rumbo
10. Centerfold Blues
11. El muso
12. El último camión
13. Nosotros somos los marranos (Paco Navarrete remix '92)

Alineación:
- Julio Haro / Voz, melódica, kazoo
- Alfredo Sánchez / Voz, guitarra, teclados

- Óscar Ortiz / Guitarra
- Andrés "Boy" Haro / Bajo
- Pedro Fernández / Batería

También participaron:
Alejandro López Portillo / Batería
Carlos Domínguez / Coros, xilófono
Paco Navarrete / Percusiones, ideas
César Maliandi / Guitarra, coros
Carlos Sánchez "Esege" / Teclados
Charly Garza y Chuyin Barrera / Percusiones
Jaramar Soto, Gerardo Enciso y Javier Juárez Woo / Coros

En el remix:
Daniel Kitroser (tarola y percusiones), Juan Rafael Solórzano (requinto), Germán García Saavedra (claves), Óscar Ortiz (guitarra y güiro) y Andrés "Boy" Haro (shekere)


“Cómo tengo pegue
desde que canto reggae”

Julio Haro





“No me hallo” es lo que los mexicanos decimos cuando no estamos cómodos en algún lugar o situación, especialmente si se trata de algo de larga duración o permanente. Porque un ratito, cualquiera aguanta, pero trabajar para la empresa española con la que tuve tratos hace tiempo, pos nomás no. No me hallé, nunca me sentí cómodo dejando que explotaran mis talentos por un sueldo de hambre. “No me hallo” dice el empleado en la nueva chamba, la alumna en el colegio, el marido en el matrimonio. “No me hallo”, esa expresión que dibuja la pasiva incomodidad de un pueblo y una forma de resistencia inmóvil y casi inconsciente, fue el pretexto para una de las canciones más divertidas (y brillantes) de toda la historia del rock mexicano, escrita por los miembros de El Personal a fines de los años 1980.
El nombre mismo de la banda es ya una especie de chiste: el personal es, por supuesto, en la visión empresarial, el conjunto de los empleados, pero en un nivel más amplio y callejero, el personal eres tú y todos tus cuates, el personal es la banda con la que convives, te diviertes y a veces te peleas. Es una forma cariñosa de hablar de una multitud cualquiera. Y es una de las mejores bandas surgidas de la periferia de esa movida que dio en llamarse el boom del rock en tu idioma, a fines de los 80 y como reacción comercial local a partir de la invasión del pop español en México. Marginal porque, en primer lugar, en una época en que pocas cosas parecían suceder fuera del Distrito Federal, El Personal aparece en Guadalajara; en segundo lugar porque no hubo discos suyos en el mercado sino hasta después de que a sus miembros se los empezó a llevar el sida y sus apariciones en la radio escasearon (leí por ahí que se programaba en Espacio 59, pero yo era adicto escucha de esa estación y nunca encontré ahí a El Personal); en tercer lugar porque su propuesta de fusión con el danzón, la cumbia, el reggae, la salsa y el bolero –y el uso de instrumentos “poco rockeros” como la melódica– no tenían comparación en su tiempo y no la tuvieron hasta que se hizo famosa otra banda fuertemente influenciada por ellos: Café Tacvba, y marginal, por último, porque formó parte del underground gay en una época en que la homofobia era ley incuestionable en México, un país donde no ser “machito” era delito.

No me hallo y algo más es una reedición aumentada de 1992 del primer disco de la banda, lanzado en 1988 como No me hallo. Bajo el liderazgo de Julio Haro Gracia en la poesía, una voz que hace reír con su sola entonación, la melódica y el simpático kazoo, El Personal revisó e hizo el comentario humorístico de buena parte de los prejuicios, la vida cotidiana y el provincianismo mexicanos de su tiempo.
El disco empieza tocando un tema que era tabú en esa época, la masturbación, con la genial “¡Niño, déjese ahí!” A ritmo de guaracha pero con una estructura de bajo tipo reggae, con coros de “ayayay” como de mariachi pero en onda cool, la canción repasa todas las amenazas que nos soltaron las abuelas, las madres y una que otra novia si seguíamos “jalando el cordón”: “que no vas a crecer sano / que te vas a quedar enano / que te van a salir muchos pelos / en la palma de la mano / ayayay”...
La siguiente es “No te hagas”, humorizada en el propio disco como “foxtrot en tu idioma”, para seguir con la parodia de todo lo que sucedía entonces. El kazoo de Haro hace de trompeta con sordina como si se tratara de una orquesta de los años 1920. La sigue un “reggae jarocho”, o sea un son veracruzano rocanrrolero con otro tema caliente de la época: “Dale de comer al conejito”, que en buen mexicano es una forma de pedirle a la novia que... pues eso que no quería. Como corresponde a un buen son jarocho, el teclado hace de arpa y la letra está escrita en tradicionales décimas (diez versos octosílabos) y tiene joyas de doble sentido como: “Ya sé que no soy el mismo / que cuando tenía veinte años / que ya se notan los daños / en todo mi mecanismo / pero veo con optimismo / que una nueva vida empieza / tengo el alma en una pieza / y aunque ya la tengo amarga / eso sí, la tengo larga / y todavía la tengo tiesa”.
Siguiendo con la cuestión carnal, “Menjurje” (algo así como pócima o mezcla rara), es un bolero a la cubana, en tonos menores, con cadencia de reggae, que trae cargando cierta influencia del rock chicano. Resulta interesante comprobar que por la misma época el gran panameño Rubén Blades experimentaba con ritmos similares en temas como “In Salvador” o “Tierra dura”, maravillas de la fusión desarrollada por el latin jazz después del boom salsero de la Fania.
Probablemente el mejor tema del disco es “La tapatía” (tapatío es el gentilicio de los nativos de Guadalajara, Jalisco). En la tradición del canto-crónica que en México empieza con el corrido revolucionario y que llega a su madurez en los 50 y 60 con las canciones rancheras humorísticas de Chava Flores, “La tapatía” empieza con los compases del famoso son de mariachi “Guadalajara” y recorre Guadalajara a ritmo funk, sin olvidar ninguna de las características de esa ciudad. Barrios, personajes, comida, monumentos, mercados, cines: toda la Perla de Occidente para bailar. También construida en estrofas de diez octosílabos, destacan la décima del paseo por el centro de la ciudad y la dedicada a los alimentos: “La llevé a unos antojitos / le brillaron los ojitos / Se comió cuatro tostadas / ocho sopes, un pozole / tres tamales con atole / y diez estrellitas heladas / Allí fue donde me dijo / “¿Sabes qué quisiera, mijo? / que antes de que yo me vaya / cómprame una jericalla”.
“No me hallo”, que le da nombre al disco, es un “reggae existencial”: el protagonista pasa por todas las opciones de vida que se abren ante él, y con ninguna “se halla”. Para muchos jóvenes de aquellos años, entre los que me cuento, es una especie de himno nacional, que además, cierra en el coro con una cita a la vieja tradición bolerística mexicana: “estoy perdido y no sé qué camino me trajo hasta aquí”, un verso que pertenece a un bolero que hicieron famoso Los Tres Ases, uno de esos tríos de la época de oro de la canción romántica; pero en la canción de El Personal hay más citas: “no me consuela ni la mota ni las pastas ni el alcohol”, una frase del clásico blues de Three Souls in My Mind “A.D.O.” (una de las mejores rolas de Alex Lora y sus muchachos), y en el final la cita es bíblica: “Mi reino no es de este mundo”.
“Nosotros somos los marranos” es otro funk que en el comentario del disco se califica como “reggae montuno ecologista”. Los protagonistas de la canción somos todos nosotros cuando hacemos todo lo que tenemos que hacer para dar al traste con el equilibrio ecológico planetario: interesante porque a fines de los años 1980 el asunto ecologista recién empezaba a mencionarse en las universidades y academias, pero al menos en América Latina (en Europa los Verdes ya eran fuerza) estaba lejos de ser parte de la cultura popular.
El disco original cerraba con “Broche de oro”, un reggae de amor-desamor para morirse de la risa; para muestra un botón: “En tu cuerpo encontré la felicidad / me prendí de tu cintura hasta que / me pasaste la factura”. También aquí hay una cita a la tradición romántica mexicana con la frase “vende caro tu amor, aventurera”, que se le debe al tremendo Agustín Lara y que gracias a él y al cine de la época de oro constituye parte del ADN de los mexicanos.
El resto de los temas son bonus de la edición de 1992, algunos de ellos en vivo: “Rumba sin rumbo”, que otra vez toca el tema existencial; “Centerfold blues”, en la que encontramos al niño de “déjese ahí” que no se dejó ahí y se enamoró de la famosa página desdoblable del Playboy; “El muso”, un danzón que parodia todos los clichés de los artistas “serios”; “El último camión” que se le pasó al protagonista por estar mirando otra cosa, y un remix de “Los marranos”.
Una nota aparte merecen los dibujos que ilustran el folleto del disco, obra de los moneros (caricaturistas) tapatíos Jis y Trino, que por aquellos tiempos llevaron el arte de la caricatura a niveles de irreverencia insospechados con sus tiras cómicas de “El Santos”, “Crónicas marcianas” y otras más.
Después de la desafortunada y temprana muerte de Julio Haro, El Personal entró en hiato, pero pronto fue desempolvado por su bajista, el hermano de Julio, (Syd ux nos informa en un comentario allá abajo que no eran ni parientes: "pasa que allá en esa zona ese es un apellido muy común y por eso coincidieron") Andrés Haro, que ha seguido difundiendo la genial obra de los fundadores pero que no ha podido mantener el nivel de creatividad, de ácida parodia e incisivo humorismo de los originales.
Y antes de copiar lo que se dice por ahí, quiero recomendarles, mis queridos cabezones, que lean un artículo bastante largo de Rubén Martínez, sobre Julio Haro y El Personal, con una rica crónica de un concierto en 1995 (en Rockotitlán, ¡yo estuve ahí!) cuando El Personal siguió adelante con el cantante Lalo Parra.


El Personal surgió en Guadalajara en 1986 a iniciativa de los hermanos Julio y Andrés Haro. La banda mezclaba reggae, son tradicional, rock, bolero y Calypso con letras ácidas, cínicas y llenas de humor. Temas tabúes de la época como el sexo, las drogas o el simple y llano chacoteo, llamaron la atención de un medio social y musical, incluso en el rock, rígido y solemne.
En 1988 aparece su primer LP, todavía en tiempos del vinyl, de manera independiente y con el apoyo de otros artistas como Alfonso André de Caifanes, José Fors y los moneros Jis y Trino. De el se desprenden canciones como “Nosotros somos los Marranos”, “No me hallo“ y “La Tapatía”.
El grupo empieza a sonar en estaciones de radio del D.F. como Espacio 59 y se vuelven referente obligado para nuevas generaciones de músicos como Café Tacuvba. Desgraciadamente Julio Haro, compositor y cantante fallece de Sida en 1992, anteriormente en 1989 había muerto el baterista Pedro Fernández y el segundo cantante Lalo Parra posteriormente en 1995. Esto menguó el ánimo del grupo y la banda se disuelve.Tras la muerte de Julio Haro, El Personal publica dos álbumes más: “Melodías Inmortales” y “La última y nos vamos”.
RKO


El grupo El Personal cultiva el género musical denominado fusión, o revoltura (como ellos le llaman a su trabajo), de varias músicas como: el reggae, el rock, la cumbia y el bolero. Se inició en noviembre de 1987 alternando con la Maldita Vecindad en el bar «9» de la ciudad de México. Poseedores de un estilo propio y original, han sido bien recibidos por el público y la crítica. Esto no es gratuito, ya que sus integrantes, músicos reconocidos, poetas y locos, «hasta ensayan antes de sus presentaciones».


Julio Haro Gracía nació el 5 de julio de 1955, en San Luis Río Colorado, Sonora. Caricaturista, guionista, conductor de radio, músico, cantante, pero sobre todo irreverente y desmadroso fue el alma del mítico grupo tapatío de El Personal. Con sólo un disco editado y varias precarias grabaciones en vivo en la Peña Cuica-Calli, de Guadalajara, El Personal, fundado en 1986, es un parteaguas en el rock mexicano por su mezcla de reggae, son, cumbia, bolero y rock, pero sobretodo por sus letras cáusticas, juguetonas. Lo recordamos, pues en este 2013 hubiera cumplido 58 años, murió el 4 de enero de 1992.
Código CDMX. La página incluye un podcast donde se habla sobre El Personal y suenan sus rolas, algunas en versiones en vivo.


El Personal es un grupo de fusión musical que fundó en Guadalajara, México, Julio Haro Gracia y Andrés "El Boy" Haro en 1986. La idea de este quinteto consistió en mezclar distintas corrientes musicales: reggae, son, cumbia, bolero y rock, y en escribir letras irreverentes.
Debutaron formalmente el 10 noviembre de 1987 en el Bar 9 de la Ciudad de México, un antro gay que tuvo una programación diversa en la escena contracultural de la capital realizada por la revista La regla rota -posteriormente La pus moderna- de 1985 a 1989.
Su estilo implicó letras autoparódicas (El último camión), de contenido humorístico (Broche de oro) y pasajes de la vida urbana (La tapatía). También cantaban sobre aspectos peculiares para su tiempo, como la masturbación (Centerfold blues) y la ecología (Nosotros somos los marranos). Fueron pioneros, además de la fusión con ritmos tan dispares como la rumba o la cumbia, en el uso de instrumentos como cajas de ritmos y la melódica. Dicha práctica sería retomada pocos años después por Café Tacvba.
El grupo puso pausa a una carrera musical que los hacía cada vez más populares en círculos alternativos del rock mexicano, debido al deterioro de la salud de Julio Haro, quién falleció en 1992 a causa del VIH, al igual que el baterista Pedro Fernández. Sus grabaciones serían relanzadas ese mismo año por Andrés Haro en disco compacto.
Su disco No me hallo fue considerado por la revista Rolling Stone México como uno de los diez discos imprescindibles del Rock Latino.


En Guadalajara fue donde nació –hace 25 años– El Personal, una banda tapatía que hizo de su música el soundtrack de la ciudad, un viaje a sus calles, cuestiones sociales, comida, estilo de vida y pensamiento, un grito de libertad muy adelantado a la época, una premonición de lo que vendría pasada la década de los ochenta.
El Personal es el parteaguas en la historia de la música local y nacional. Fue pionero del reggae en Guadalajara. La voz de su fallecido y primer vocalista, Julio Haro, hizo eco hasta España, las notas de Andrés Haro (bajo eléctrico), Alfredo Sánchez (guitarra) y el resto de sus músicos integrantes posteriores, rompieron fronteras y estándares. Las canciones dedicadas al amor y el sufrimiento pasaron a segundo o quizá quinto término, pues El Personal se encargó de revolucionar las letras con un toque sarcástico, irreverente y divertido.
Por su trascendencia, inapelable relación a la Perla Tapatía y 25 años de vida, El Personal será el encargado de inaugurar las actividades del Festival Internacional de la Música (FIM) en Guadalajara durante su primera edición. Situación que subraya la importancia de su historia y legado, pues gracias a este homenaje diversos cantantes, músicos y compositores nacionales se reunirán para entonar una vez más los éxitos como No me hallo, El menjurje, Niño déjese ahí y la inconfundible Tapatía.
Antes de pensar siquiera en la creación del grupo musical, Julio Haro Gracia y Andrés Haro Zamora formaban parte de la extinta revista Galimatías, publicación distribuida por Lumi Cavazos (protagonista de la película Como agua para chocolate) y que contaba con la participación de Paco Navarrete, Toño Márquez, Alejandro Rizo, Óscar Ortiz, Guillermo del Toro, Jaime López y los moneros Jis, Falcón y Trino, entre otros.
El proyecto de Galimatías fue solicitado por una editorial de la Ciudad de México, su tiraje en Guadalajara superaba los mil ejemplares por lo que la proyección no se hizo esperar. Andrés Haro recuerda el viaje que emprendió a la capital junto a Julio, para dar luz verde a la expansión del proyecto, pero estando frente a la casa editora se percataron de que otros integrantes de la revista ya habían cerrado el trato.
Ante esto, la confusión del “¿ qué pasó?” duró muy poco, pues durante el regreso a Guadalajara, Julio tomó una guitarra acústica que viajaba en el carro de Andrés, comenzó a cantar melodías de la nueva trova cubana, pero con distinta letra. De ahí los primeros destellos de lo que sería El Personal.
Julio no tenía ni chispa de músico, pero Andrés quedó sorprendido ante la creatividad de su amigo, la idea de formar un grupo fue instantánea, pues Haro Gracia despertaba con una “vena musical fenomenal”.
La primera alineación de El Personal inicia solamente con Julio y Andrés, por la tardes el departamento de éste último fue escenario de la creatividad e inspiración tanto para las letras como para la música. De este primer encuentro surgen canciones como Dale de comer al conejito, Centerfold Blues, Broche de Oro, El último camión y No te hagas, mismas que quedarían grabadas en el cassette que productores de la Ciudad de México escucharían y darían pie al pronto debut de la agrupación en el bar conocido como “El 9”, lugar que también fue cuna para el lanzamiento de bandas como Café Tacvba, La Maldita Vecindad y Las insólitas imágenes de Aurora (posteriormente Caifanes), entre otras.
Ante la solicitud para que El Personal debutara en la capital, en tres meses Andrés Haro ajusta una banda completa integrada por Alejandro López Portillo (batería), Carlos Domínguez (xilófonos y coros), Óscar Ortiz (guitarra), Juan Miguel López Portillo (teclados), Andrés y Julio Haro (en el bajo y voz, y melodión, respectivamente), pero no sin antes, ofrecer un concierto “medio íntimo” en el Instituto Anglo-Mexicano de Guadalajara, todo esto en 1988.
El Personal es catalogado como un mito urbano, una leyenda que a la vez pocos y muchos saben de su existencia. Una banda de culto. Su vida musical, como tal, no duró más de dos años. La primera producción, No me hallo, “fue valorada por la revista Rolling Stone México como uno de los 10 discos indispensables del rock en español”, explica Andrés Haro.
“El Personal siempre fue de boca en boca, con un crecimiento natural y normal. Estamos orgullosos de que el trabajo que hicimos hace 25 años todavía esté vigente. La prueba del tiempo muy pocos artistas lo superan”, detalla Andrés ante la notable trascendencia que ha obtenido la agrupación, a pesar de las tragedias y cambios que marcarían a la banda tapatía.
El Personal se ha enfrentado a tres muertes a lo largo de su historia: Pedro Fernández (baterista de la sexta alineación) murió en 1989; posteriormente Julio (primer vocalista) en 1992 y Lalo Parra (segundo vocalista) en 1995.
“Cuando yo hice El Personal, los dos sabíamos que (Julio) estaba infectado de Sida, hice el grupo a sabiendas de que iba a ser efímero, de que Julio iba a morir pronto”, explica Andrés.
El ciclo de El Personal no terminó con la muerte de su principal voz, la agrupación puso punto final tras la primera muerte.
“Cuando Pedro murió es en realidad que la primera formación no pudo más, a partir de eso Julio empezó a declinar en su ánimo y salud. En ese lapso de dos años El Personal desapareció, cuando Julio muere decido que el grupo ya había tenido suficiente por ese momento, en dos años ya iban dos muertos”.
Alfredo Sánchez reconoce que “el grupo tocó durante muy poco tiempo, tocamos solamente en Guadalajara, prácticamente no nos conocían en otros lugares”.
“No es fácil (cargar) el fantasma de El Personal –dice Andrés–, atreverse, salir y hacer un concierto con todo el mito que hay alrededor de nuestros muertos, sobre todo de Julio. Soy muy reacio a que El Personal tenga vida otra vez, inmediatamente pienso cuál va a ser la tragedia que nos va a acompañar. Soy muy supersticioso”.
Alfredo Sánchez considera que la razón por la cual El Personal ha perdurado por más de 25 años, está en el contenido de las letras, en su mayoría, creadas por Julio Haro.
“Las canciones son lo que ha logrado que suceda una trascendencia, porque a pesar de que ha pasado tanto tiempo, todavía sus temas y forma de tratar coinciden con las generaciones actuales, con todo tipo de público. Tienen un ingrediente que no es común encontrar en la música en general, que es un sentido del humor”, destaca el multifacético guitarrista.
Andrés sabe que gran parte de la esencia que desprende El Personal se debe a Guadalajara. Cada frase de las canciones relata a la ciudad, “temáticas que no se abordan por nadie más”.
“Todas las canciones las hacíamos con una intención, que estuvieran bien hechas. No teníamos ninguna pretensión de ser estrellas de rock, a nosotros el mundito de lo comercial nos daba asco, ahí sí había una intención clara de ser diferentes”.
Alfredo Sánchez, describe a la Guadalajara de los años ochenta como “una ciudad más cerrada a lo que es 25 años después, siempre ha tenido una doble moral, muy conservadora en apariencia. Ahora sí hay ciertas posibilidades de que canciones del El Personal se transmitan en la radio, en aquella época eso era impensable, eran vistas casi como inmorales, demasiado fuertes para la época, ahora parece un poco ridículo, pero así era”.
Para él, la canción No me hallo es un icono emblemático de El Personal, pues “fue la que le dio nombre al primer disco y el único que se hizo en esa primer época. Sigue siendo totalmente vigente, creo que todos estamos en esa misma incertidumbre de qué hacer, dónde estar, como una duda existencial”.
Andrés Haro define a El Personal como una banda con “buenas letras, canciones bien hechas, fusiones de ritmos, desparpajo, irreverencia y originalidad”. A su criterio, Julio creó “las letras más maravillosas y fenomenales”, incluso lo considera como “uno de los mejores letristas que ha dado la lírica mexicana”...
''El Personal es un grupo más de pláticas y recuerdos, a que efectivamente lo hayas visto alguna vez en vivo'', Andrés Haro, músico y compositor de El Personal









7 comentarios:

  1. Acá está (flac + cue + no log + scans):
    http://pastebin.com/8yQ7tur1

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  2. Hola. Mi hermana visitó mexico hace mil años y trajo en casette El personal, junto con buena vista y algunas orquestas clasicas muy lindas estaba el jarabe tapatío y creo que la vivorita. pero de lo que mas me acuerdo y nunca mas pude escuchar era un tema que no tenia nombre. y creo que acompañaba Santana al grupo, y cantaba algo asi
    " Agua que va a caer, seguro te va mojaar, agua que va caer mojaréee mis zapatos nuevos. estaba re bueno.

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    1. ¡Tendré que ponerme a buscar! Hay un tema del Combo Ninguno (un grupazo de salsa y son de Veracruz) que se llama "Agua que cae del cielo", pero no creo que sea el que dices... ¡Gracias por el comentario!

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  3. Presté mi disco original edición 92 y le salieron alitas! Gracias por subir esta joya!

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  4. Gracias yo tengo la vercion del 92 ay me disculapan por el spam pero quiero compartirles un grupo donde compartirmos rock mas que nada de mexico en calidad flac ay varias joyas inconseguibles

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  5. Genial, solo un pequeño detalle, todos asumimos que Andres Haro y Julio Haro al ser los fundadores del grupo y por el apellido pensamos que son hermanos, pero no, no son primos ni parientes, pasa que allá en esa zona ese es un apellido muy común y por eso coincidieron. Ojala subas mas material, tienen mas discos y aunque nunca se le acercaran al No me hallo, son buenos, saludos.

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    1. Gracias por la aclaración, vamos a corregir el post... Tengo por ahí algunos de los otros discos en mp3, por eso no los he subido, pero si quieren, avisen.

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