Cuando tanto se habla de la final del mundial de fútbol entre Argentina y España, uno no puede evitar desviar la mirada del césped para fijarse en las costuras del mapa. El pasado miércoles tuvieron lugar dos hechos aparentemente aislados, pero que comparten un mismo hilo invisible. Ya saben que en este rincón nos gusta buscar la raíz que se esconde detrás de la urgencia del telediario. Por un lado, cayó la verja de Gibraltar, eliminando los controles fronterizos para que las personas y mercancías fluyan libremente, aunque España siga reclamando su soberanía. Por otro, Argentina vencía a Inglaterra en la semifinal y sus futbolistas desplegaban una pancarta recordando al mundo que “las Malvinas son argentinas”. Dos viejas disputas con la misma potencia británica que nos obligan a preguntarnos: ¿cómo se gestionan hoy las fronteras del mundo? Dos filosofías ante un mismo conflicto Tanto Gibraltar como las Malvinas son pedazos de tierra atrapados en el tiempo, pero España y Arge...