Y volvemos a tener a Embryo en el blog cabeza, y gracias a la animación del Rockarte. Y con él viajamos a 1970, para presentar nada menos que su primer disco, a veces es el típico jazz-rock de la época, otras veces adentrándose en territorios más vanguardistas, con jams de jazz psicodélico, forjando un Krautrock muy jazzero, vibrante y juguetón, siendo un álbum que hipnotiza. Es que Embryo destacó ya desde su inicio por abordar un estilo empapado de un fuerte énfasis en el jazz-rock, pero incorporando altas dosis de psicodelia con influencias de los 60, toques de rock orientado al blues, ambientación electrónica y abordando, además, una amplia variedad de músicas del mundo, incorporando muchos estilos de música étnica, cosa que los destacó siempre. Y ya este disco tiene ese aire under, lleno de ácido y krautrock con su psicodelia primordial y fluida, pero también con altas dosis de técnica y musicalidad, que desde el vamos lo hacen (y lo harían a lo largo de los años) como una de las opciones más sofisticadas dentro de su estilo. Y hoy lo recordamos gracias a la animación de Rockarte.
La historia de la banda se remonta a mediados de la década de 1950 en Múnich, cuando el multiinstrumentista Christian Burchard comenzó su ecléctica carrera musical a la tierna edad de 10 años, tras conocer a su amigo de la infancia, el percusionista Dieter Serfas. Finalmente, formaron una primera banda, y tras su separación, Burchard finalmente crearía la banda de sus sueños: Embryo, en 1969, mientras se sumaba a la ola de las tendencias del rock progresivo que surgían a un ritmo vertiginoso. La formación inicial estaba formada por Burchard (batería, voz), Ralph Fischer (bajo, voz), Edgar Hofmann (saxo, flauta, percusión) y John Kelly (guitarra, voz). Además de estos músicos principales, también hay cuatro músicos invitados que tocan el chelo y los coros.
Aunque la mayoría de los temas son instrumentales, hay breves momentos vocales (en inglés), como en la canción principal de apertura, pero generalmente son semi-hablados en prosa poética en lugar de presentar en un canto en sí mismo, aunque ocurren ocasionales arrebatos conmovedores de canto. No hace falta decir que las voces no son el punto fuerte; sin embargo, la música en sí se interpreta de manera muy dinámica. Si bien Embryo desarrollaría álbumes aún más sofisticados y se convertiría en una de las bandas alemanas más veneradas y conocidas que sobrevivieron a la mayoría de sus contemporáneos, esta primera oferta que se encuentra más enraizada en la escena psicodélica pesada de los años 60 es todo un placer en sí misma, forjando un jam de jazz étnico maravilloso, y dando a luz un trabajo emocionante que deberían escuchar. Por lo pronto, pueden escuchar un momento, junto con la animación de su arte de tapa. Eso como para empezar...
Edición Rockarte
Si no podés ver la animación, venite acá:
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Lo podés escuchar desde su espacio en Spotify:
https://open.spotify.com/intl-es/album/0LlqubtXqLcE8qRhzqDfjH




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