Violencia. Es una palabra que puede resumir al gobierno de Javier Milei.
Rebeldía. Una forma de definir a movimientos campesinos, pueblos indígenas, asambleas socioambientales, cooperativas de productores e intelectuales críticos (entre otros). Que, pese al contexto, siembran todos los días, se rebelan ante las injusticias del poder.
Guerra. Es la declarada por el Gobierno hacia los de abajo. Lo que aplica Milei no es solo un modelo económico: es un plan para beneficiar (más) a los de arriba e (intentar) someter a los de abajo. El ejemplo más actual y cotidiano es la represión semanal a los jubilados y el desprecio que muestra con la personas con discapacidad. Ningún gobierno democrático había sido tan violento para con ellos.
Saqueo. Es el pilar del modelo económico-político basado en el extractivismo (megaminería, agronegocio, forestales y petróleo, entre otros). Un modelo, apoyado también por todos los gobernadores y el Poder Judicial, que se impone con violencia y que hasta arremete con un elementos imprescindible para la vida: el agua.
Al hablar de "película" y caminos que se recorren (y no quedarse solo con la "foto"), este fin de año se concretó un gran triunfo de los pueblos indígenas. Un paso adelante tan histórico como silenciado: el Pueblo Nivaĉlé logró que el Estado Nacional lo reconozca como un pueblo preexistente a la conformación de lo que hoy es Argentina. Fueron décadas de lucha, movilizaciones, asambleas, burocracias y negación de derechos. Fueron siglos de mantener viva la llama de una cultura milenaria que dice: así fuimos, acá estamos y así seremos. Un pueblo originario que celebra la vida y construye presente y futuro.
Nos vemos en 2026.Darío Aranda


Comentarios
Publicar un comentario