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miércoles, 8 de febrero de 2017

Despidos: Ocultando el Conflicto


Las clases dominantes llegaron al poder a través de elecciones, por primera vez con una coalición política manejada por los dueños de los poderes fácticos. Sus promesas electorales: pobreza cero, unir a los argentinos, respeto a las instituciones, guerra a la droga. 14 meses después han bastado para poner en evidencia que no pueden realizar ninguna de las 4 cosas. Ni les interesa ni les importa. Pero las condiciones de vida de la mayoría se resquebraja rápidamente: baja del poder adquisitivo, despidos, suspensiones, suba brutal de servicios, aumenta la recesión y la inflación, etc. Al 31 de enero de 2017, y desde diciembre 2015, se contabilizan 245.466 despidos y suspensiones. Los despedidos ascienden a 205.697 y los suspendidos a 39.769 casos. El nuevo acuerdo antidespidos, realizado a fines de diciembre, continúa sin dar resultados.


¿Cómo hacer viable que el salario este año baje en relación con la persistente inflación? Con desempleo, precarización del trabajo formal y una dirigencia sindical cómplice. Creo que el esquema de 2016 está vencido: ya no basta con la "pesada herencia", la espera de la lluvia de inversiones y el blindaje mediático. El pueblo no lee diarios para enterarse del costo de vida: les llegan las facturas por debajo de la puerta.

Luego de un año de gobierno, Felino Marioneta Macri demostró que vino a aplicar la política de la mentira. Las promesas de campaña se cayeron una por una y detrás del llamado "sinceramiento" lo que hay es ajuste, exclusión, despidos y hambre para todos.
El 16 de enero, el Grupo Clarín cerró las puertas de su taller gráfico AGR, despidiendo a 380 trabajadores de su planta. Desde ese día, mantienen un reclamo incansable para la devolución de sus puestos de trabajo, oponiéndose a las presiones del grupo mediático más importante del país. Hoy es un icono de resistencia contra las brutales medidas de un sistema cada vez más neoliberal.



Artes Gráficas Rioplatense (del Grupo Clarín) es la planta gráfica más grande del país, en ella se imprimen las revistas Viva, Rumbos, Genios, Jardín, Cablevisión, los opcionales de Clarín, además de una cantidad innumerable de revistas de otras editoriales, guías telefónicas, libros, manuales escolares, y folletería de supermercados. A pesar de que enero es un mes en el que estacionalmente cae la producción gráfica, AGR desbordaba de trabajo. Sin embargo, en lugar de realizarlos en su planta, se los desviaba a otros talleres, dejando sin trabajo máquinas y operarios. Así, unos 380 trabajadores de la planta fueron despedidos por el grupo Clarín. La decisión empresarial desencadenó que los empleados tomaran la fábrica, que ahora se encuentra prácticamente militarizada con un fuerte operativo de seguridad de Policía Federal y Gendarmería. Esta heroica ocupación de fábrica en defenza de los puestos de trabajo fue demonizada (como corresponde) por los multimedios dominantes, con Clarín a la cabeza. Luego de una denuncia penal presentada por los trabajadores, se inició una causa judicial por espionaje contra los trabajadores: "Los trabajadores de AGR-Clarín y todas las organizaciones solidarias estamos sufriendo un asedio de los servicios de inteligencia", denunciaron los delegados de los trabajadores.



El Grupo Clarín fue beneficiado por las políticas del gobierno de Marioneta Macri, que le han permitido comenzar a operar la tecnología 4G a través de su empresa Nextel, además de otorgarle el mayor porcentaje de pauta oficial durante el año 2016. A pesar de haber beneficiado ampliamente al grupo, el gobierno no fue capaz de interceder en el conflicto con los trabajadores del taller gráfico de AGR.
Y mientras los trabajadores resisten, los grandes medios ignoran.




Si ganan los gráficos de AGR, ganamos todos... Fiel al legado de resistencia de vastos sectores del arte contra las injusticias varias, cada vez hay más referencias a la situación actual del país y alusiones en los textos de las canciones de rock, criticando al grupo multimedia y en defensa de los trabajadores que ya forman un estigma pàra el Grupo Clarín y los CEOs de Corporación Cambiemos. En la tarde del viernes pasado una convocatoria multitudinaria marchó desde Plaza de Mayo, pasando por el Congreso, hasta el pomposo, por lo menos de nombre "Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social" de Callao, en un horario y una zona muy concurridos, y ni en ese momento, ni al otro día, los medios de comunicación tradicionales, en sus diferentes formatos radiales, televisivos o gráficos, lo contaron.

A las tres de la tarde del sábado Clarín tenía lista la tapa del domingo, denunciaron los trabajadores. No es la primera vez que hacen algo así. Ni manipular la opinión pública ni tener a las fuerzas represivas a su servicio para garantizar sus intereses.


Le dieron fecha de vencimiento. A mi hermano mayor, José, le dijeron que no iba a sobrevivir más que unos meses y que ya no había más nada que hacer. “Yo no estoy hecho para no hacer nada” –contestó a sus médicos, y desde entonces la está peleando con una dignidad que ya superó la hora señalada por el calendario galeno.

A mis otros hermanos les bajaron la persiana sin previo aviso. Cuando tenían que tomar el turno en la planta gráfica AGR Clarín de Pompeya, dos papeles sucios les mentían sobre una “reestructuración de las actividades” y horas más tarde empezaban a llegar los primeros telegramas de despido a sus domicilios. Tampoco se quedaron de brazos cruzados.

“Tenemos el cuero duro, no nos van a doblegar” dijo Pablo, el delegado. Será por eso que todo me es tan familiar. Empezando por las mujeres, las leonas como les gusta llamarse, mientras defienden como a sus propias crías los derechos de sus compañeros. Y sufren cuando no están en el acampe. Y cuando pueden traen a los hijos para no vivir con el corazón partido. Pero siempre con las cosas claras: “Hace 18 años que trabaja acá –cuenta Sofía de su marido- hace 18 días que está adentro, y yo le dije: yo marcho, yo abrazo (por el abrazo solidario a la planta Zepita) pero de acá me voy con tu trabajo”.

Qué chicos que eran cuando empezaron. Pibes de 19 años. Rolo, el Chino, Toty, hoy tienen 20 y hasta 33 años de antigüedad. Y pasaron de todo, también el conflicto del 2004 cuando echaron a 60. Y las mujeres, siempre a la par. Como la del Topo, que luce con esas cuatro letras la remera azul de AGR para la marcha, así, a secas, pero es Estela, la madre de los tres hijos de Marcelo, la que no dudó en levantar las vacaciones soñadas en Brasil para seguirlo a la planta y armar las carpas del aguante. “Es una mina de fierro”.

Y ya me siento como en casa. Porque Rolo habla igual que la mamá de mi primo Ruli. Hasta por los codos quiero decir. Como yo, que ya es bastante. Y se va por las ramas como mi vieja y retoma increíblemente el hilo del relato que tanto lo apasiona. Porque habla con amor y hace entrañable todo. Rolo, que es el Polaco, me nombra a cada uno de sus hijos – las dos niñas de 15 y 12 años y el pequeño Noah de dos- y sin dudar también me cuela el nombre de las dos máquinas que supo manejar: la Sheridand y la niña mimada, única en Latinoamérica, la Sunday 3026. ¿Cómo pueden insinuar que las van a romper, que son unos vándalos que destrozaron todo? “Las máquinas están listas para funcionar. Solo hace falta apretar el botón” – piden trabajo los gráficos.

La primera noche, a la hora de buscar un lugar donde dormir, muchos lo encontraron al lado de “su” máquina. Uno de ellos tapándose con una manta auguró una larga resistencia: ya encontré mi lugar. Al lado de la consola, puedo estar el tiempo que sea necesario”. Y el Gurí. Ah, el Gurí – mismo apodo de mi otro hermano-. Tatuado, bostero, duro, tan duro que se bancó los perdigones y los gases de la represión sin chistar. Aunque a la noche se desvele y sienta escalofríos, y se refugie en las bromas de los compañeros para alejar los malos sueños de los despidos y el cierre y para redoblar la lucha con una sola consigna: Si ganan los gráficos de AGR, ganamos todos. Como Jose, que no se rinde, y se va a morir viviendo. Como Pablo, que promete resistir aunque lo “tengan que sacar con los pies para adelante”. Porque así somos nosotros, los que no estamos hechos para no hacer nada.
Silvia Martínez Cassina - Conductora de Noticiero Trece de eltrece de Argentina.Delegada gremial @DelegadosC13yTN en Sipreba. Sindicato de Prensa de Buenos Aires, Miembro de Foro de Periodismo Argentino.



No olvidemos aún en el silencio mediático: si ganan los gráficos de AGR, ganamos todos...









Y para cerrar, una reflección del maestro, en todo su profundo dolor.






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