Búsqueda

viernes, 30 de diciembre de 2016

La Ignorancia es la Fuerza


No es una casualidad ni una operación inocente que proviene de una mirada superficial de la sociedad: es nada más ni nada menos que la justificación de la esclavitud, la coartada de la dominación, la mistificación del orden social. Alegatos a favor de crear una fabrica de globoludos o una siembra se lobotomía, para que el gobierno de la Peste Amarilla pueda seguir devastando el país. Mercenarios neoliberales, sin sensiblidad ni escrúpulos de ninguna especie, entrenados y capacitados para un solo objetivo, el resultado económico de "la Corporación" por encima de cualquier tipo de consideración. Acostumbrados a depender de los resultados económicos de sus empresas de las que dependen, profundamente ignorantes de toda otra materia que no sea la ganancia, en cierta forma se asemejan a la casta miltar, por sus desconocimientos y desprecio a todo aquello que sea ajeno a sus propios intereses y los de su casta. Y necesitan de un pueblo estúpido, ignorante, manso y obediente, e hipnotizados por el círculo judicial-periodístico para continuar con sus fechorías. Hasta ahora el pueblo ha demostrado ser lo necesariamente bruto como para elegirlos, ahora estamos ante la disyuntiva de si el pueblo abandona definitivamente toda posibilidad de raciocinio y rebeldía o se entrega definitivamente a la muerte profesada por la Peste Amarilla. "La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza." (1984 - Orwell)

Los filósofos de cartón y escribas a sueldo de Marioneta Macri arrementen contra el pensamiento, alegando que el pensamiento crítico es "un valor negativo" que no le sirve a "la felicidad" del individuo... menos del modelo neoliberal.





Los dictadores zen proponen suprimir este pensamiento, anular la aprehensión del entorno más allá de lo que se ve, suspender el alcance de la mirada en la epidermis de la sociedad en donde el sentido obedece al sentido que la clase dominante establece como legítimo. En resumidas cuentas: conformarse, un espantoso optimismo pesimista. La felicidad es adaptación, dicen con obscena autosuficiencia, proponen aceptar como inevitable el orden social establecido, y abstenerse de cualquier aventura del pensamiento que pretenda perforar ese sistema de castas.


"Lo más valioso es que uno pueda querer algo. Entusiasmarse, las ganas de vivir, son más importantes que el pensamiento crítico y la objetividad. Y hay que entrenarse en este poder dormido que aplastamos con el hábito de la queja, el descontento, y la insatisfacción"
Alejandro Rozitchner

Palabras y propuestas que resuenan muy parecidas a lo que escribiera Aldous Huxley en "Un Mundo Feliz": "He aquí el secreto de la felicidad y la virtud: amar lo que uno debe hacer". Eso es lo que proponen los zen Pro: sea un esclavo pero feliz, o sea "Tal es el fin de todo el condicionamiento: hacer que cada uno ame el destino social, del que no podrá librarse" según el propio Huxley. El gobierno estará feliz en tanto puede mantener esa tesitura, que no es otra que la intención de mantener un estado plutócrata disfrazado de meritocracia y felicidad.


Han copado todos los medios de información con un mensaje uniforme. Estamos, desde hace un año, observando impávidos como una organización de neoliberales malditos disfrazados de humanos nos conduce hacia un abismo que ya visitamos varias veces. Con renovados y efectivos espejitos de colores, ahora con forma de televisores, arrastran hacia la destrucción a millones de personas. No escatiman esfuerzos en inventar falsedades ridículas que convierten en verdades absolutas. Quien se niega a aceptarlas, será escarnecido y perseguido por fiscales y jueces tan corruptos como sus mandantes. Con grotescas zanahorias de ilusiones millonarias arrastrarán de las narices a los ignorantes. Y si alguien se opone, con palos y camiones hidrantes aplacarán los ánimos de quienes intenten hacer oír sus reclamos. Y sino estarán los jueces y los medios de comunicación: una vasta capa de inmoralidad jurídica, conforma una caliente sopa de brutalidades que el común de las personas se traga, gracias a las ridículas pero efectivas diatribas periodísticas que inundan los medios de comunicación del poder. Son parte de un proceso extra-judicial que ya condenó a Milagro Sala, hace mucho, en los estudios de televisión y en el (poco) sentido común de bastas capas de la población. La maquinaria siniestra que impone las reglas de juego del todo social, en su tenue densidad del new age y la alegría zen en el mundo de las almas, los corazones y los bolsillos vacíos.
Resulta que en esta condición, una sociedad que piensa y tiene memoria no puede ser feliz y menos constituirse en una meritocracia. Una sociedad así empuja a volverse un bárbaro individualista.


Estamos ante un dispositivo de poder no conocido en el mundo, hasta ahora, cuya conducción política desprecia la política y por ende se equivoca políticamente sin parar.
Es gente impiadosa, brutal, inculta, formada sólo para ganar dinero. Es la nueva barbarie global y la tenemos en el gobierno.
No han venido a gobernar la Argentina, sino a convertirla en un enorme territorio sacrificable. Como contrapartida, tenemos un pueblo más informado que nunca, respecto de su propia desinformación.
Sandra Russo

Educados y formados en el individualismo, con un lenguaje propio, y una escala de valores en la que el lucro y la posesión de bienes que conlleva, no tienen ningún prurito en pisar las cabezas que sean necesarias para conseguir sus metas. La filosofía "Duranbarbista" los ayuda a moverse dentro de un terreno resbaladizo de la política, para ellos desconocido, donde sus conocimientos limitados y sus férreas convicciones entran en colisión con un sistema que les resulta exótico, tal como es la democracia. El "pensamiento crítico" es algo que jamás les enseñaron y les molesta mucho, y si en algún momento de sus carreras, les hablaron de eso, fue para inculcarles que era algo peligroso, y que se debía evitar a toda costa, si se pretendía conservar el trabajo y la consiguiente remuneración.

Esa es la mentalidad que rige a nuestros actuales Gobernantes, esos que le vendieron al electorado como la solución a todos los males que los políticos y el populismo trajeron a nuestro pueblo. Ya estamos viendo los resultados, (algunos los anunciamos y advertimos, no por esclarecidos ni por agoreros, si no por conservar memoria de los dislates ya cometidos en otros tiempos), pero cuando se termine de tomar conciencia, la lucha será dura para desplazarlos de sus lugares. Son perros de pelea entrenados de chiquitos para no soltar su presa.
Por eso cuando escuchemos repetir la falacia tan difundida de que "si le va bien al gobierno nos va a ir bien a todos" tengamos conciencia que si le va bien a un gobierno de CEOs, es porque a todos los demás nos va a ir muy mal. Principalmente, si al bruto gobierno de CEOs les va bien es porque tuvieron éxito en lobotomizar a una sociedad. ¡La Ignorancia es la Fuerza!

 


La posverdad (mentira) como maltrato institucional. 

En abril de 2010 una revista norteamericana humorística llamada Grist, especializada en información medioambiental, publicó un artículo en el que, se dice que por primera vez, se hablaba de “política posverdad”. Dicho artículo se refería a los políticos que negaban el cambio climático, pese a toda la evidencia científica que existía al respecto. El término comenzó a generalizarse para ilustrar que se está utilizando la mentira en política de una manera más intensa y con mayor capacidad de penetración que nunca. La política siempre ha tenido una vinculación particular con la verdad; pero una cosa es exagerar, ocultar, incumplir o relativizar la verdad y otra es mentir descarada y continuadamente sobre los hechos, de la mañana hasta la noche y aun teniendo evidencia de lo contrario a lo que se dice delante de las narices. Este gobierno ha mentido ya desde antes de asumir, porque hizo todo lo contrario de lo que había afirmado que iba a hacer en el debate presidencial ya mencionado, estafando a sus votantes. Hemos asistido a un concierto de mentiras diarias en nuestra propia cara. Algunas de ellas insólitas, groseras y desafiantes de la inteligencia de la ciudadanía, como la repetición insistente que Argentina no crece hace 5 años (pero según datos del FMI, Argentina creció 13% en los últimos 5 años). Lo que cuenta es “instalar” una creencia. Otras con un marcado tono burlón, despectivo y discriminador. Pero no hay duda que este gobierno ha sabido – a través de sus sofisticados y onerosos equipos comunicacionales – utilizar con eficacia el poder de la mentira para convencer. Su máxima es: “No importa si es verdad lo que se dice. Lo que importa es que te lo crean”. Nunca habíamos sufrido tamaña vejación de nuestra capacidad intelectual. La hipocresía, el cinismo, la falsedad en el Presidente, ministros y funcionarios son un verdadero maltrato institucional cotidiano hacia el pueblo argentino. Esa burla sistemática de todos tiene sus excepciones: hay ministros o funcionarios a los que no se les conoce la voz. Pero así como se dice de los jueces, que “hablan por sus fallos”, podemos decir que todos los ministros “fallan”, es decir “yerran” sistemáticamente y siempre “para el mismo lado”.


La No Memoria 

En el "País del Nomeacuerdo" reinante, parece que un extraño viento va forjando una sociedad mayoritariamente amnésica. Con tantos globoludos enamorados de los embajadores de las mentiras y desgracias, los desmemoriados pretenden ignorar lo que vivieron en un anterior gobierno que, con sus debilidades y errores, fue lo más cercano que tuvimos a una sociedad más igualitaria. Con tal de satisfacer sus rencores de imposibilitados de inteligencia, e insuflados sus egos olvidadizos por efecto del rencor promovido desde el Poder, terminan derribando los puentes al mundo que alguna vez soñaron, y despreciando a quienes construyeron esos puentes.
El raro mecanismo de autoflagelación por efecto del olvido, tiene millones de adeptos en nuestro país. Como enceguecidas mariposas nocturnas, vuelan directo al fuego de la indigencia y el abandono seguros, acicateados por mensajes alienantes de los agentes del mal, los mediáticos reproductores de estigmas y mentiras que así intentan asegurar sus poderes miserables y el de sus amos locales e imperiales.
Pero ningún fuego se extingue del todo y ninguna planta deja de producir sus semillas. En algún rincón recóndito de las almas de cada uno, están olvidados los recuerdos, pero capaces todavía de retomar los prodigiosos caminos de reconstrucción de la memoria popular.

En este tiempo de #Pro Brutos, de 1984 cotidiano, de opresión y mentiras convertidas en verdades por la magia mediática, les recomiendo la siguiente nota, que ilustra la brutalidad Pro a la que nos quieren llevar a la sociedad toda. #ProLobotomía...





#CoolturaPRO Los deslices literarios de Cambiemos

La falta de chequeo – ¿o de lectura? – por parte de los responsables de comunicación del PRO genera más confusión en la Cultura.
¿Desmedida impericia o un “1984 moderno”?

No es novedad que nuestro gobierno – precisamente el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, en la Ciudad de Buenos Aires – no es muy ducho en el ámbito de la cultura. De hecho, podríamos llamar a lo que ejercen como tal, y seríamos más fieles a la verdad, cooltura. Lo que hacen es una especie de fusión entre lo que ellos consideran trascendental en las obras de artistas argentinos y usarlos meramente como productos de marketing. No es sorprendente: para ellos, quienes vivimos en el país, más que ciudadanos, somos números que conforman un gran mercado. El neo-liberalismo nos está tapando, de a poco, con basura para el no-entendimiento.
.
En algunas escuelas todavía se manda a los alumnos a leer 1984. Esto sólo es explicable por la evidente incapacidad que ostenta Cambiemos de reconocer textos y entenderlos. Probablemente estos responsables de comunicación, por ejemplo, no sepan cuáles son las lecturas curriculares ni de qué se tratan. Pero sólo estoy suponiendo. Vayamos a lo concreto.


A mediados de este año, en el subte, surgió una polémica por un cartel que homenajeaba a Borges en una estación de la línea C. La frase decía “con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad”. Firmaba “Jorge Luis Borges”.
Esta frase no sólo no es de Borges, lo que ya de por si supone un error más que insólito por parte del gobierno: no podría, tampoco, serlo. Si la persona encargada de seleccionar el escrito que acompañaría en la foto hubiera leído, alguna vez en su vida, a Borges, sabría inmediatamente que estos dichos no le pertenecen y, sin más, se reiría. Esta frase no coincide, ni en una coma, con alguna frase dicha alguna vez en toda la obra que abarca el universo borgeano.

Entonces sólo podemos pensar en dos alternativas: o en el PRO hay infiltrados, o realmente no tienen demasiada idea de por dónde caminan. Optemos por la segunda y recordemos que, para justificarse y explicar el error cometido, culparon directamente al Archivo General de La Nación, argumentando que ellos sólo pidieron una frase y, desde el Archivo, les enviaron esta.

Otra vez sopa
Cuando pensamos que podríamos olvidarnos del error cometido (y nos adentramos en todo un mundo de PROblemas que nada tienen que ver con la literatura), Cambiemos redobla la apuesta con otro afiche polémico: en la estación Callao del subte, una foto de Cortázar ilustra una frase firmada por él, como homenaje. La frase dice “Mi diagnóstico es sencillo, sé que no tengo remedio”. La frase pertenece, en realidad, a Alejandro Betitinotti y, efectivamente, aparece en Rayuela, más precisamente en el capítulo 39.
"Por supuesto Oliveira no iba a contarle a Traveler que en la escala de Montevideo había andado por los barrios bajos, preguntando y mirando, tomándose un par de cañas para hacer entrar en confianza a algún morocho. Y que nada, salvo que había un montón de edificios nuevos y que en el puerto, donde había pasado la última hora antes de que zarpara el Andrea C, el agua estaba llena de pescados muertos flotando panza arriba, y entre los pescados uno que otro preservativo ondulando despacito en el agua grasienta. No quedaba más que volverse al barco, pensando que a lo mejor Lucca, que a lo mejor realmente había sido Lucca o Peruggia. Y todo tan al divino cohete.
Antes de desembarcar en la mamá patria, Oliveira había decidido que todo lo pasado no era pasado y que solamente una falacia mental como tantas otras podía permitirme el fácil expediente de imaginar un futuro abonado por los juegos ya jugados. Entendió (solo en la proa, al amanecer, en la niebla amarilla de la rada) que nada había cambiado si él decidía plantarse, rechazar las soluciones de facilidad. La madurez, suponiendo que tal cosa existiese, era en último término una hipocresía. Nada estaba maduro, nada podía ser más natural que esa mujer con un gato en la canasta, esperándolo a lado de Manolo Traveler, se pareciera un poco a esa otra mujer que (pero de qué le había servido andar por los barrios bajos de Montevideo, tomarse un taxi hasta el borde del Cerro, consultando viejas direcciones reconstruidas por una memoria indócil). Había que seguir, o recomenzar o terminar: todavía no había puente. Con una valija en la mano, enderezó para el lado de una parrilla del puerto, donde una noche alquien medio curda le había contado anécdotas del payador Betinoti, y de cómo cantaba aquel vals: Mi diagnóstico es sencillo: / Sé que no tengo remedio. La idea de la palabra diagnóstico metida en un vals le había parecido irresistible a Oliveira, pero ahora se repetía los versos con un aire sentencioso, mientras Traveler le contaba del circo, de K.O. Lausse y hasta de Juan Perón".


Mi diagnóstico es sencillo: sé que no tengo remedio. Ahí está. El problema es que no sólo aparece en el capítulo, sino que no deja lugar a dudas de que la frase no es propia. Rayuela es una obra repleta hasta el tope de hipertextualidades. El autor conversa con distintos artistas, monologa sobre ellos, los analiza, los hunde en el barro. No se puede tomar cualquier frase de Rayuela sin tener en cuenta el contexto. Podríamos estar citando a cualquiera. Es evidente, otra vez, la falta de lectura del equipo de comunicación de la PRO cooltura. Yo me pregunto. ¿Por qué no darán el ejemplo, antes de pedir resultados mediante una Evaluación Aprender? Me pregunto, también, con qué cara se indigna Darío Lopérfido cuando una banda de rock como es Babasónicos menciona, al pasar, que no se moja la ropa interior por tocar en el teatro Colón. ¿Qué cultura estamos defendiendo?

Mauricio Kartún, en su Facebook, también supo ver el error y realizó su descargo. En el posteo, manifiesta: "Estación Callao del subte B. Un gran afiche oficial de homenaje a Julio Cortázar cita como frase propia, trascendente y representativa de toda su literatura:”Mi diagnóstico es sencillo: sé que no tengo remedio”. Rayuela.
Cualquiera que pase por favor registre la foto completa y súbala.
Otra grosería de la nueva patria globalizada (hablo de globitos), gente que come cultura chatarra de parado en google. Se lo encargaron a una agencia de publicidad, pusieron “mejores frases de Cortazar” en el buscador, vieron quinientos cartelitos cursis como este con eso y felices levantaron de allí.
Nadie se preocupó por ir a la novela.
La frase está en Rayuela, es cierto, pero por supuesto no es de él”. Luego, vuelca el texto original del capítulo señalado, para culminar manifestando que “La frase -que hasta la cantó Gardel- es de Betinoti, por supuesto, pero a quién le vas a hablar ahí de Betinoti...
Ya habían hecho hace un tiempito algo parecido con Borges.
En unos días saldrá un paposo de camisa celeste sin corbata bajo traje azul diciendo con acento del Newman “Mala mía”, y a mi me darán unas ganas de llorar..."


Es interesante el punto de vista de Mauricio, por ser el dramaturgo un referente de absoluta vigencia en la escena artística nacional. El pueblo, aunque quieran imponerle cualquier cosa y volverlo una masa amorfa, sabe valorar a los artistas que, afortunadamente, siguen exaltando la necesidad de comunicar y de hacerlo bien. Queremos que la cultura sea un derecho y deje de considerarse un hobby para ricos. Para eso, debemos analizarla, conocerla, defenderla desde la cultura misma.
¿El próximo afiche cultural del PRO?

Y volviendo a 1984, la siempre vigente distopía escrita entre 1947 y 1948 por George Orwell, cabe preguntarse, por lo menos, si realmente hay una falta de lectura o una sobrelectura de la coyuntura social que permite que estos pequeños “deslices” nos bajen una línea de no-comprensión. ¿Quieren que seamos más maleables? ¿Quieren que seamos menos cultos? ¿Quieren reservar a la cultura en un palco preferencial, para unos pocos?

"La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza." (1984) Y la cultura, ¿qué es? ¿O acaso quieren que nos convirtamos, ahora, en esos ignorantes que garantizan la fuerza del estado totalitario y vigilante que, paulatinamente, va recortando libertades?

Malas noticias, Cambiemos: el pueblo leyó. El pueblo lee. El pueblo se percata de estos errores polémicos y… se ríe. Por lo menos, y esto es tragicómico, algo que no puede negarse es que la caminata en círculos de Cambiemos nos hace reír.
Gabriela Krause - Editora de Breve Eternidad | Periodista | Redactora | Poeta, feminista y militante de causas que se presumen perdidas






1 comentario:

  1. menos mal que algunos estudiamos y podemos refutar las falacias de este personaje!
    sin critica no hay posibilidad de controversia! y sin controversia seriamos corderitos! pretender educar asi, descubre el pensamiento de estos gorilas.
    Rozitchner"los dinosaurios como vos van a desaparecer" porque ya sabemos
    "es mejor tener el pelo libre que la libertad con fijador" fabian de temperley

    ResponderEliminar

Lo más visitado en el mes

Aclaración...

Este espacio se reserva el derecho de publicar sobre cualquier tema que parezca interesante a su staff, no solamente referidos a la cuestión musical sino también a lo político y social.
Si no estás de acuerdo con lo expresado podrás dejar tu comentario siempre que no sea ofensivo, discriminador o violento...

Y no te confundas, no nos interesa la piratería, lo nuestro es simplemente desobediencia civil y resistencia cultural a favor del libre acceso al conocimiento (nuestra música es, entre otras tantas cosas, conocimiento).