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miércoles, 7 de octubre de 2015

Solaris - Mársbeli Krónikák II (The Martian Chronicles II) (2014)


Artista: Solaris
Álbum: Mársbeli Krónikák II (The Martian Chronicles II)
Año: 2014
Género: Rock sinfónico
Duración: 45:26
Nacionalidad: Hungría


Lista de Temas:
1. Martian Chronicles II Suite (22:26)
a/ 1st Movement (6:12)
b/ 2-6th Movement (12:44)
c/ 7th Movement 3:30
2.Voices from the Past/ movement 1st ( 2:05)
3. Voices from the Past /movement 2nd (5:33)
4. The World without us (4:03)
5: Pride of Human insect (3:04)
6. Impossible, 'We are Impossibility in an impossible Universe' Ray Bradbury (4:12)
7. Alien (4:03)

Alineación:
- Csaba Bogdan/ guitars
- Robert Erdesz/ keyboard
- Attila Kollar/ flute
- Laszlo Gomor/ drums
- Attila Seres/ bass
- Ferenc Raus/ drums
Guest Musicians:
Tamás Erdész - guitars
Balázs Szendőfi - bass
Péter Gerendás - guitars
Ferenc Muck - sax
Zsuzsa Ulmann - vocals
Edina Mókus Szirtes - vocals, violin
Tünde Krasznai - vocals

Después de 30 años de la edición del paradigmático disco de la banda húngara, Solaris está de vuelta, teniendo que enfrentarse a su mayor desafío: crear una audaz secuela digna de una pieza tan compleja y sofisticada como "Marsbéli kronikak". Maravillense nuevamente con la última obra de esta gente, quizás el mejor disco que hayan sacado en su notable carreta. Otra joyita que engalana la biblioteca musical cabezona, no se lo pierdan!!!!!



Sobre el planeta rojo –que su profecía nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena".
Prólogo a Crónicas marcianas de Ray Bradbury. Jorge Luis Borges.


Otro gran aporte de Alejandro, la segunda parte de la gran obra de los húngaros...
Uno de los legados más importantes que la literatura del siglo XX nos ha dejado es "Crónicas Marcianas", del escritor norteamericano Ray Bradbury. Este libro narra, con belleza melancólica y poética un tanto agridulce, la epopeya de los humanos que han colonizado (o mejor dicho, ocupado) el planeta rojo, que ya era antes, originalmente, de los marcianos. Este argumento es un encendido alegato contra la xenofobia, la violencia y el egoísmo de la humanidad.
Esta literatura sirvió para que los húngaros generen un magnífico álbum, obra indispensable del progresivo en un momento en que esta corriente pasaba por un momento de declive: "The Martian Chronicles" o en su lengua natal, "Marsbéli Krónikák", fue un soplo de aire fresco que venía de un país impensado. Bueno, en realidad impensado para la industria, porque como hemos comentado repetidas veces en ese momento había un larvado movimiento típicamente regional en todos lados del mundo, en el under más perdido pero generando unas grandes obras, como de la que estamos hablando.
Esta banda, cuyo nombre tomó de otro relato de ciencia ficción obra de Stanislaw Lem, publicó este álbum en 1984 (casualidad como para recalcar por su contenido literario, recordando la célebre obra de Orwell).




No hay un género literario que más se acerque, parodie e ironice las relaciones humanas en conjunto, como la ciencia ficción. En los laberintos imaginarios de la ciencia un escritor sueña la miniatura de su mundo. Es difícil no aferrarse a las arquitecturas irreales de las diversas sociedades que maquinan autores como Philip K. Dick, Isaac Asimov o Ray Bradbury.
Algo similar sucede con el rock progresivo: se aferra a lo imaginario tanto como un guerrero a su escudo. Las notas escalonadas y sucesivas de su música son alucinantes. Los recursos inagotables. Sus álbumes, muchas veces conceptuales, abren una brecha efervescente bajo la representación de lo fantástico. El progresivo, en el rock, encabeza la comitiva de la genialidad creadora.
Es por ello que muchas veces la ciencia ficción y el rock progresivo comparten una morada en el mobiliario de lo inconcebible. Y es que no puede haber dos géneros que se maticen más el uno con el otro. Dos niños hambrientos juegan en un museo interminable.


Es en el año 2014, cuando nadie esperaba otro disco de estudio de Solaris, y 30 años después de esa maravillosa "Marsbéli Krónikák", los húngaros dan la sorpresa y anuncian la grabación de "Marsbéli Krónikák II".... Algo que para muchos era un suicidio, la segunda parte de una obra maestra lanzada despúés de 3 décadas es una tarea casi imposible para que llegue a buen puerto...Pero debemos decir que Solaris lo logró, y voy más allá, personalmente me gusta más este álbum (también basado en la obra de Ray Bradbury) más que su primera parte.
En una carrera musical que se prolonga todavía hasta nuestros días, Solaris ha creado un "Marsbéli Krónikák II" que sorprende a la primera escucha: aguerridas secuencias de sintetizadores, compases acelerados, coros, complejas líneas de batería, extraordinarios arreglos para flauta (cosa que no podía quedar afuera teniendo en cuenta que en sus filas está el genial Attila Kollar), guitarras densas que a veces hacen guiños al metal, pero sobre todo imperan los sintetizadores. Las secuencias programadas, frías y precisas, se alternan con otros pasajes para teclados e incluso para piano que suenan más humanos, que nos recuerdan en todo momento que es música que habla de personas y de sus circunstancias...


Desde esta perspectiva, la agrupación húngara Solaris, nos muestra un claro ejemplo de que cuando la literatura y el rock and roll se funden, superan los límites de lo imaginativo. Fundada en 1980 por cuatro estudiantes universitarios, la música de Solaris logra articular muy bien el rock progresivo y la ciencia ficción. Su nombre se lo debe al escritor polaco Stanisław Lem y su novela Solaris. Su primer álbum, Marsbéli Krónikák (1984), le hace un homenaje a la serie de relatos espaciales que hilvana Ray Bradbury en su libro Crónicas marcianas (1950). Este disco fue considerado por muchas revistas especializadas como uno de los mejores trabajos progresivos en el período transcurrido entre 1980 y 1995.

Produjeron una hermosa secuela del "Crónicas Marcianas" en pleno siglo XXI, con todo el refinamiento y la grandeza que estos maestros húngaros ofrecen siempre. Treinta años después, prácticamente con la misma formación y con algunos invitados especiales, Solaris está de vuelta, teniendo que enfrentarse a su mayor desafío: crear una audaz secuela digna de una pieza tan compleja y sofisticada como "Marsbéli kronikak". Esta continuidad no es el equivalente a retroceder en el tiempo para hacer un replanteo de la obra primigea, como es habitual en la música de la banda, lo que prevalece es el cuidado musical, que consiste en intrincadas secciones que se asocian entre sí, creando escenarios absolutamente espaciales que inevitablemente nos llevan a un viaje musical.


A quince años de su último trabajo de estudio (“Nostradamus-Book Of Prophecies”, 1999) y cuando muchos ya los creíamos en el retiro, Solaris vuelve a la carga para festejar el 20 aniversario de su ya legendario álbum debut “Marsbéli Krónikák” y lo hacen ni más ni menos que con una secuela de estas crónicas marcianas en la que los húngaros demuestran que no han perdido la forma y siguen tocando un progresivo sinfónico elaborado y lleno de texturas en el que los arreglos clásicos se combinan con los teclados y los pasajes guitarreros, no precisamente heavys, pero siempre sólidos, todo esto aderezado con alguno que otro sax, violín, arreglos de cuerdas y voces femeninas entre etéreas y cachondas. Aunque el disco es bueno de principio a fin, destaca particularmente la primera mitad formada por "Marsbéli Krónikák II" y "Hangok A Multbol". La primera, una suite de 22 minutos formada por 7 movimientos y que incluye coqueteos floydeanos (un bajo con delay muy a la "One Of These Days” en el 1er. movimiento, y unas cachondas vocales femeninas improvisando tipo "The Great Gig In The Sky" en el 7mo.) mas una pieza monumental (que abarca del 2º. al 6º. movimiento) en la que el quinteto despliega todo su poder mientras que en " Hangok A Multbol " ofrecen acaso el corte más dinámico y energético del disco. La segunda mitad termina con "Alien Song" que con sus toques electrónicos y sus voces “marcianas” cierra el disco con un tono juguetón. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas pero "Marsbéli Krónikák II" es la excepción que confirma la regla.
Corannieit

Para aquellos que ya conocen el Solaris (y conste que venimos hablando mucho de ellos desde hace un tiempo a ésta parte), no es necesario hacer ningún comentario sobre la calidad interpretativa de sus músicos ni de su faceta compositiva, pero no puedo dejar de alabar una vez más estos músicos ya que el tiempo sólo los trató como al vino (por favor, dejemos de lado los futuros comentarios del Mago Alberto sobre mi afición al tinto) y cada día tocan mejor. Attila Kollár, el maestro de la flauta transversal. Róbert Erdész continúa brillante en frente de sus teclados, con la misma serenidad y dominio de siempre. Csaba Bogdan es otro músico notable, emocional y gran guitarra. A ellos se les suman la base que componen Lázló Gömör, Attila Seres y Ferenc Raus para acabar de dar estructura y cohesión, siendo la necesaria columna vertebral de la banda.
Vamos a algún comentario de terceros...

Los húngaros de SOLARIS volvieron a la carga en el año 2014 con un disco muy significativo: “Marsbéli Krónikák II”, o sea, “Crónicas Marcianas II”. Es una movida muy inteligente y arriesgada a la vez la de salir de un largo periodo de letargo con la secuela de ese disco debut de mediados de los 80s que significó una gran afirmación de la movida progresiva magiar en un tiempo donde el género sufría de un gran descrédito tanto en el gran mercado musical como en sus propias entrañas. Sí, nos referimos a “Marsbéli Krónikák”, un clásico indiscutible del prog europeo post-70s y que hasta ahora muchos coleccionistas del género veneran como la obra más esencial y mejor lograda de la banda. Por entonces, la conformación de SOLARIS incluía a Cziglán István (ya fallecido), Erdész Róbert, Pócs Tamás, Kollár Attila y Gömör Lászlo. Con posteriores modificaciones parciales en la alineación y ulteriores discos, SOLARIS se afianzó como una figura importante en el revival prog de los 90s, pero la actividad del grupo en el nuevo milenio ha sido prácticamente nula. Pero bueno, la hibernación ha terminado y ahora tenemos al grupo conformado actualmente por Bogdán Csaba [guitarras], Erdész Róbert [teclados], Kóllar Attila [flautas, vientos y pandereta], Gömör Lászlo [batería y percusión] y Séres Attila [bajo]; o sea, a 4/5 del personal que concibió y grabó el genial concept-album “Nostradamus: Próféciák Könyve” y 3/5 del que grabó el primer disco.
Esta nueva obra de SOLARIS se ha completado con las intervenciones de los siguientes invitados: el baterista Ferenc Raus, quien toca en los temas quinto y séptimo del álbum, Szirtes Edina “Mokus” al violín y la voz, Ullmann Zsuzsa y Krasznaia Tunde la voz, Szendőfi Balázs al bajo, Gerendas Peter a la guitarra acústica, Ferenz Muck al saxofón y Erdész Tamás a la guitarra eléctrica adicional. En general, se trata de un disco con un calibre fastuoso, concebido con una ingeniería dispuesta a llenar espacios por todos lados a fin de reflejar musicalidad rebosante. Esto lo notamos enseguida con la suite de ‘Marsbéli Krónikák II’, la cual ocupa los primeros 23 minutos y pico del álbum, con siete movimientos que se reparten en tres partes; la más larga de estas partes dura 12’42” porque encapsula los movimientos segundo al sexto. ‘1. Tetel’ (Primer Movimiento en húngaro) pone sobre las brasas la carnalidad rockera del grupo en la primera sección, dando espacio debido al sintetizador para ofrecer un primer solo, breve pero efectivo a la hora de instaurar el clima musical preciso. El cuerpo central se desarrolla con un tenor más reflexivo, envuelto bajo ropajes de fastuosidad sinfónica típicos de la banda: los solos sucesivos de flauta y saxofón llevan las riendas del desarrollo temático, mientras la guitarra funge como mensajera de los pasajes más intensos. Los aires Floydianos son fáciles de notar, aunque claro está que la gente de SOLARIS sabe hacer gala de su voz propia. Con ‘2-6. Tetel’ tenemos el viaje musical más extenso del disco. Contando con un canto femenino y un violín como compañeros de viaje, el ensamble comienza este vuelo musical con una atmósfera serena y etérea empapada de aires folclóricos de la Europa Oriental; más adelante, el vigor rockero entra a tallar de forma inequívoca para gestar un ambiente ampuloso y meticulosamente estilizado, al modo de una cruza entre JETHRO TULL y THE ENID mientras el arreglo de cuerdas se amplía a cuarteto. Una vez que la melodía de guitarra principal queda debidamente reforzada, el grupo da vueltas en torno suyo incorporando interesantes variantes temáticas donde se conserva la espiritualidad solemne que ya habíamos encontrado en el concept-album “Nostradamus”. Con todo, los arreglos de violín siguen apareciendo de vez en cuando para ayudar mantener las cadencias folclóricas en ciertos momentos estratégicos. Los últimos 3 ½ minutos de la suite inicial están ocupados por ‘7. Tetel’ (el Séptimo Movimiento), pieza que se encarga de reiterar el factor Floydiano con una fuerte presencia de la coral femenina.
La segunda composición multipartita del álbum es ‘Hangok A Multbol’, que consta de dos Movimientos (1-2. Tetel). Comenzando con una atmósfera electrónica evidentemente robótica pero con un cierto dejo de calidez, la banda pasa en una segunda instancia a elaborar un motivo bien dibujado donde el elemento electrónico se reviste de vigor rockero en un compás a medio tiempo que tiene algo de hipnótico. Después de dos composiciones tan explícitamente magnas emerge ‘A Vilag Nelkulunk’ para hacerse eco de los precedentes esquemas sónicos tan ambiciosos y capitalizarlos a través de un enfoque melódico perfectamente delineado donde se alternan pasajes serenos de tendencia bucólica con otros más aguerridos donde el ideal sinfónico se muestra en toda su grandeza. Comenzando con un cálido y sereno motivo de guitarra acústica, ‘Az Emberbogarak Buszkesege’ se elabora en clave folclórica, con claros acentos de la tradición de Europa Oriental, debidamente estilizados por vía de orquestaciones de teclado, un poderoso solo de guitarra y un arreglo de violín que se imponen a lo largo del desarrollo temático. Los dos últimos temas del repertorio son ‘Lehetetlen’ y ‘Alien Song’. En el caso del primero tenemos en su cuerpo central un ejercicio de rock duro melódico sabiamente pasado por el filtro sinfónico, al modo de un híbrido de DEEP PURPLE y JETHRO TULL; el prólogo y el epílogo constan de un motivo intimista y lento no ajeno al paradigma de CAMEL, un motivo muy bello que, en combinación con el tremendo gancho del cuerpo central, nos hace desear que el tema fuese más extenso. En cuanto a ‘Alien Song’, éste no es un jam space-rockero ni un ejercicio de climas electrónicos como puede tal vez anticiparse por el título, sino una pieza de tendencia folclórica, alegre, a medio tiempo, y con un patente sentido humorístico que se expone en los arreglos de sintetizador y cánticos tecnificados que emulan duendes cibernéticos. No se trata de un cierre muy impresionante para el disco, la verdad sea dicha, pero refleja el tipo de frivolidad intelectualizada que también habíamos encontrado en el último bonus track del primer “Marsbéli KrónikákI” (‘A Sárga Kör’, a todas luces, un tema mucho más logrado).
Bueno, más allá de esta (más o menos) pifia en la instancia final de “Marsbéli Krónikák II”, el hecho es que se trata de un agradable y más que digno retorno a la escena progresiva real de parte de una de las bandas húngaras más veneradas del medio, y con justa razón. De hecho, se realizó un puñado de conciertos de presentación de este disco a fines del 2013 con gran expectativa local, y el grupo ha seguido dando algunos más en el transcurso del 2014 con una buena acogida de su hinchada. El colectivo de SOLARIS vuelve a firmar su nombre en los anales de la actualidad del rock progresivo, haciendo gala de sus excelso y refinados conceptos musicales en beneficio del género.
Nota: 8,5/10
César Inca


Este último Crónicas Marcianas tiene ese sentido de la poesía de la que hizo gala Bradbury en su libro; la inspiración no decae en ningún momento, sabe mantener la atención del oyente de principio a fin con una sugestiva sucesión de secciones, unas veces lentas y melódicas, otras veces rápidas y dramáticas. Esto supone un valor añadido en un disco netamente instrumental, se requiere para ello de mucho arte y de una solvencia musical muy grande que sabemos que tienen los húngaros.
Aquí tenemos una digna continuación de aquél trabajo de los años ochenta, con improvisaciones, teclados fantásticos, flauta y cuerdas, mucho énfasis en el desarrollo de buenas melodías y la incorporación de elementos electrónicos. La ejecución es impecable, como no podía esperarse de otra manera.

El Rock Progresivo, quizás sea el subgénero que más ventaja tenga dentro del rock. Se puede fusionar con cualquier rama de la musica sin que sea puesta en tela de juicio su “lealtad” a los canones del rock como tal…inclusive, puede dejar de ser rock y reducirse solo a sonidos creados por sintetizadores y sin ningun instrumento típico del rock, y aun asi sería considerado progresivo (klaus schulze ). Claro, suena fácil en la teoria, pero en la práctica. La demanda es alta…se necesita de un currículum adecuado y con bastante bagaje musical y cultural, que aunado al talento, innato o aprendido, le haga sobresalir. Es el subgénero exquisito por excelencia y su permanencia duraría incluso, mucho más tiempo si el rock en esencia desapareciera.
Blasfemia!... lo primero que dirían los legalistas de la música…pero, la realidad es otra…es increíble la vasta agenda dentro del progresivo que a pesar de llevar casi 50 años en cartelera, sus orígenes o en donde se encontró el primer indicio de progresivo en la música, son motivo aún de debate…claro…se conoce y reconoce como el primer disco de progresivo a “in the court of the crimson king” de king crimson…así también a the moody blues con su célebre “days of the future passed” como el primer disco con progresiones específicas en su musica…pero su origen no como género sino como revulsivo musical, aun se cuestiona.
Hay varios subgéneros dentro de el…el sinfónico, jazz/fusion, ecléctico, neoprog, y sus corrientes más geográficas, como el krautrock o canterbury, los lados más extremos como el improv, el zeuhl, y hardrock/prog…en fin, hay para todos los gustos.
Hoy nos haremos cargo del sinfónico, su vertiente más virtuosa y más exigente, exigente en diversidad y en fusión de ramas donde los elementos melódicos ejecutados por instrumentos de cuerda propios de una orquesta son prioridad. El symphoprog, es bién versátil…y si bién, en su mayoría es instrumental, también goza de excelentes partes vocales e inclusive, de solos vocales, algo propio de voces altamente entrenadas y que no se encuentran en el mainstream regular.
Desde Hungría, nos visita Solaris…banda formada en 1980, y que con una considerable carrera dentro del género, tardo 30 años en escribir un disco conceptual en 2 partes…”Las Crónicas Marcianas”…basadas en el trabajo de Literatura Sci Fi del célebre Stanislaw Lem…la primera en 1984…Y la más reciente en 2014.
Altamente instrumental…es un disco que nos invita a la relajación…el viaje entre melodías es obligatorio…más aún cuando en cada tema, el paraje donde estamos y a donde nos lleva es muy incierto…pero de algo estamos seguros…no es en nuestro planeta al menos.
Nominado entre los primeros 10 discos del año en su rama, merece una escuchada…y claro, el resto de la discografía de la banda…vale la pena, es un buen viaje a otros lares, sin salir de casa.
Degústese sin moderación. Buen viaje.
Yehuvian Masthemah



Por último, no esperes a "Marsbéli kronikak II," la lluvia de sintetizadores frenéticos y pirotécnicoss, pero sí puedes esperar un viaje musical por el espacio de tu mente para imaginar paisajes mentales marcianos pero sobretodo humanos muy profundos, tal cual fuera originalmente con la obra de Bradbury. Un disco impresionante, que es el resultante del equilibrio establecido entre la madurez musical y la exquisita imaginación de unos artistas a los que no les importa sacar miles de discos sino disfrutar haciendo joyitas musicales. Una banda que de este modo a podido crear, sabiamente y con el mejor resultado, la continuación de su clásico "Crónicas Marcianas" para el día de hoy, y me imagino que muy pocos podrían hacer ésto.
"Crónicas Marcianas II" nos lleva a un viaje sideral, melancólico en algunos momentos, impetuoso en otros, a través de subyacentes melodías, resonancias y arreglos corales, bajo todo un despliegue instrumental que nos otorga una experiencia alucinante.

Vayamos a algunos otros comentarios en inglés y no perdamos más tiempo que les espera este maravilloso disco.

After 30 years from their debut this album is an Impossibility in an impossible Universe
It's hard enough for a band to maintain the level after an outstanding first release, but it's almost a suicide to attempt doing a sequel from that album after three decades, despite the difficulties implied SOLARIS dared to release Marsbéli Krónikák II and managed to keep the same level.
Of course is an advantage to maintain almost the same lineup and specially two extraordinaire musicians as Robert Erdesz and Attila Kollar, but to recapture the magic of a masterpiece is a test that SOLARIS passed with the highest grade. So after the praises, let's go to the music.
The album starts with Marsbéli Krónikák - 1. Tetel, a pompous and brilliant opener with Robert Erdesz creating a magical atmosphere, enhanced by Attila's aggressive flute and the beautiful choirs. The Eastern Europe folksy sound is perfect to capture the mystery involved in the concept, and the guitar solos by Csaba Bogdan (Who was also present in the original record as a guest) are strong enough to capture the interest of the listener with heavy rock riffs.
Marsbéli Krónikák II - 2-6. Tetel, is a 12 minutes epic where the band returns to their roots with that marvelous Eastern European atmosphere, but this time with the voice of Zsuzsa Ullmann and a magnificent violin passage, which blended with an amazing rhythm section traps the listener in the wizardry of this band. In part two Erdesz adds his keyboards to make it more mystifying if this is possible, but a heavy guitar solo by Csaba Bogdan makes us remember this is Progressive ROCK.
Marsbéli Krónikák - 7. Tetel caught me by surprise, because after a beautiful acoustic guitar and bass intro they leave their typical Hungarian sound for some sort of Space Rock with clear influence of "A Great Gig in the Sky". Not a copy but obviously inspired by the Floyd.
Hangok A Multbol Tetel - 1-2. (Voices from the Past), is the only track where the two parts are clearly different, the first one is basically a collection of sounds created by Erdesz upon an hypnotic melody, but in part 2, the band moves towards electronic music with an acoustic guitar that creates a delicious clash of styles, and to make it more complex, Attilla Kollar plays a killer flute. The finale is so pompous and excessive that made me remember with nostalgia the early years of Symphonic Prog.
A Vilag Nelkulunk (The World Without Us) represents one of the best team efforts by SOLARIS, even though the musicians have the chance to show their dexterity in several passages, it's a beautiful melody that flows gently from start to end with a couple of strong sections, specially provided by Bogdan's aggressive guitar and Kollar's flute in a style that resembles Thijs Van Leer.
In Az Emberbogarak Buszkesege (Pride of Human insect) the band returns to the mood of the original 1984 album with that mystical Hungarian sound with a nice chorus to enhance the effect, but again Bogdan is in charge of some really heavy moments.
Lehetetlen ("Impossible" but translated as "We are Impossibility in an impossible Universe Ray Bradbury") is one of the strongest tracks of the album because of the radical changes from melodic to frenetic, SOLARIS pushes the pedal to the metal and offers us one of the tracks that we progheads love so dearly.
The album is closed by Alien Song, a catchy melody where Erdesz and Kollar feel free to add all the effects that they want crafting a track that works as a tension reliever after a strong album. Some people find it silly, I believe that humor has a place in Prog Rock (Ask Keith Emerson about "The Sheriff" or "Benny the Bouncer") and this track reveals brilliantly and with class this underrated side of music.
To finish this review will only add that I like Marsbéli Krónikák II even more than the band's debut, so I will rate it with 5 solid stars and propose it as the best 2014 album.
Iván Melgar

I did quite many reviews last year trying to find out what modern prog was and see if the music could compete with the seventies' prog. I am not finish with last year yet and one album I have longed to hear for a long time is the Hungarian band "Solaris" fourth studio album "Martian Chronicles II" and this week I have finally heard it sometimes and I can't wait to say: listen to it, it gives us a fantastic musical experience that is very unusual nowadays. "Martian Chronicles II" can absolutely compete with the old prog and does it successfully.
The cover shows us a martian landscape in red. I love the cover and its colour and the musicians on the record are Csaba Bogdan(guitars), Robert Erdesz(keyboard), Attila Kollar(flute), Laszlo Gomor(drums), Attila Seres(bass) and Ferenc Raus(drums). Together they have created such a wonderful musical web that I would like to hear it many times more. Every minute it happens something new and lovely and the album also is a great whole which starts, keep you interested and ends with splendor. I don't exaggerate when I tell you how unusual this record is. The instrumental unity could be compared with Harmonium's flowered record, Camel's The Snow Goose or other gems of melodic and symphonic prog rock. I had'nt heard Solaris before I played this record, but of course I will hear all of their music now. Together with Clearlight and Ian Anderson this is 2014's best record.
It is hard to pick favourite songs but the suite "Martian Chronicles II Suite" is of course one of the hightlights(10/10). The music there is so marvelous. You van hear things that reminds you of Oldfield, perhaps Japan and such many other things. "The world without us" too is a totally beautiful song(10/10) and the closer "Alien" where they try to whistle couldn't become better than it is(10/10). Well every song is much more than mediocre and the album is best if the songs are heard in a row, a 45 minute music experience. This is an obvious five star record in my book(4.7). A must hear record!
Adrian Drömmaren

Thirty years ago Hungarian eclectic progressive rock band Solaris recorded one of the finest progressive records of the eighties behind the Iron Curtain, Martians Chronicles (1984). The release of the fourth record of the band sees the band combining the 'Nostradamus' and original 'Martian Chronicles' styles in yet another mostly instrumental album - all vocals are without lyrics. The band has a broad pallet of sounds; the standard symphonic progressive rock instrumentation alongside with flute, violins, modern electronic sounds and vocal styles of different origins. One vocal solo even reminds us of Pink Floyd's 'Great Gig in the Sky'. Apparent is also the use of the Hungarian musical influences, which adds to the authenticity of the band its sound. The recording quality is very good, I haven't heard a better production with the major 2014 releases.
The opening tracks of the 'Martian Chronicles' suite are all very well composed and eclectic in nature. The sound is great, the musicianship varied and the integration of the different stylistic elements works fine. After this we get a continuation of style with the two 'Voices of the Past' tracks. Then something strange, yet familiars happens (for frequent listeners of the band that is). The excitement and originality of the opening peaces wears off and a string of increasingly less interesting compositions follows. This has also been the case with the 'Nostradamus' (1999) album and in a lesser way with the debut. The final song 'Alien' is really strange with collections of strange sounds and boring composition. This is a pity, because otherwise this could have been one of the major albums of the year 2014.
Conclusion. Well recorded and well played album by Solaris that will please fans of the symphonic and eclectic genres, but the second half is (yet again) quite weak. Four stars for the first halve, two for the second halve ? which makes up for three / five.
Friso

Solaris have created a beautiful album in "Martian Chronicles II" that warrants attention for those who enjoy symphonic music with a majestic atmosphere along the lines of Pink Floyd, Focus, Camel or early Eloy. The music is uplifting and cinematic with layers of keyboards and scintillating instrumentation with sax, flute and glorious strings. The female vocals at times may remind one of the style on 'The Great Gig in the Sky'.
The atmosphere is dark and brooding on the '2nd movement'. 'The Martian Chronicles II Suite' is an epic in itself that moves from light shades of flute to the darkness of dramatic tension. The flute is absolutely captivating, the violins stir the soul and the guitars have that Mike Oldfield sound. At times the instruments are played with aggression but ever present are the lush keyboards and an overall conceptual treatment as one section segues to the next seamlessly.
Acoustics open the '7th Movement' reminding me of Roger Waters style and then the female vocals enhance the Pink Floyd style as they are kind of wailed over soulfully so it's impossible to not sense an influence from "Dark Side of the Moon". It is very moving and emotionally charged augmented by a blazing guitar solo.
'Voices from the Past/ movement 1st' is melancholy synth and guitar quietly building to 'movement 2nd'. This section has a joyous rhythm and powerful lead guitar soloing.
'The World without us' is gorgeous flute lines over 12 string acoustics. The beauty in the music is incredible. It builds with heavier lead guitar and launches into Ian Anderson style flute chirps then back into a sound reminiscent of Snow Goose by Camel. A mesmerising piece of music.
'Pride of Human insects' is a quirky track with guitar and flute over a layer of synths. The violin is played with enchanting flair and later some female vocal intonations sprinkled over enhance the beauty. A scorching lead break lifts the track joined by strings and a heavy rhythm section. This is music of the highest quality.
'Impossible, 'We are Impossibility in an impossible Universe' Ray Bradbury' has tinkling piano at first until an onslaught of organ and blazing guitar dominates. The wall of sound is saturated by layers of keyboards over a frantic cadence.
'Alien Song' closes the album as whimsical as Focus gets with weird whistles and spacey synth sweeps. A Tardis sound is heard and trade offs between flute and guitar until A Klaxon goes off and it's over. A nice way to end the album that had been so serious up to this point. The tension is broken admirably with this last track.
Overall this is a dynamic album with par excellence musicianship and some memorable melodies. Solaris are a band that demand attention. This is one of the great instrumental albums of 2014. I recommend it to those who enjoy adventurous music with a sci fi edge.
Scott Tuffnell

Recordemos que debido a iniciativas como ésta o la anterior "The Martian Chronicles" de los 80s, el rock progresivo permanece hoy vivo hoy, incluso influenciando otros movimientos musicales que se nutren de tanta imaginación.
Agradezcan a Alejandro por este disco.
Disfruten de este discazo, otro de los grandes álbums super recomendados del blog cabezón!!!! absolutamente imperdible!!!




4 comentarios:

  1. Gracias maestros!
    De pilón y en agradecimiento, llévese este bonito cómic basado en el relato "Encuentro nocturno" de las Crónicas marcianas de Bradbury:
    https://mega.nz/#!jhgEGIwJ!vw62m9AfEYHAYMV4rrAnbH8yX02CE-S-TjhNUbpbpi4
    El formato es CBR (comic book reader), pero si no tienen un programa para abrirlo, es un simple RAR que contiene jpgs, así que basta con descomprimirlo con winrar.

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  2. Muchas gracias Alejandro y Moebius por semejante joya!!!!!!

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  3. Muchas gracias Alejandro y Moebius por semejante joya!!!!!!

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  4. Wow what an album & thank you again

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