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lunes, 28 de septiembre de 2015

Jorge Pinchevsky - Jorge Pinchevsky y La Samovar Big Band (1995)

Artista: Jorge Pinchevsky
Álbum: Jorge Pinchevsky y La Samovar Big Band
Año: 1995
Género: Blues rock
Duración: 65:45
Nacionalidad: Argentina


Lista de Temas:
1. Para ir a buscarte
2. Louisiana
3. Aunque duerman
4. Boogie de Claudio
5. Fuera de mi
6. Zapping de amor
7. La maldita máquina de matar
8. Adiós Nonino
9. Good Bye Porkpie Hat
10. Mi nena
11. Niña deja caer (rumba)
12. Aunque duerman
13. Four
14. Kocain
15. Rumba instrumental

Alineación:
- Jorge Pinchevsky / violín y coros
Invitados:
Fanta, Alejandro Medina, Fernando Lupano y Julie Ruth / bajo
Black Amaya, Marcelo Aiello, Pablo Meda y Adrián Fusta / batería
Juan Hermida, Mario Fernández y Carlos "Patán" Vidal / piano
Napo, Gabriel Carámbula, King Alfano, Claudio Rodríguez y Juan Miguel Valentino / guitarra
Pablo Meda / percusión
Rulo Rodríguez / tumbadora
Patricio Cercas / trompeta
Ariel Tenembaum, Adrián Szkarlatink / saxos
Cristina Aguayo, Miguel Zabaleta / voz
Arnaldo Jombial / charango a vara
Lisandro Fiks / contrabajo
Chupete Milone / armónica
Cliff, Rodolfo Marzulli / coros.


Nuestro nuevo colaborador, me refiero a Pablo, nos comparte este tremendo aporte. El "Pin" y su violín mágico junto con gente del Samovar de Rasputín, en el barrio de La Boca (famoso espacio de blues), un genio y su aporte musical extraordinario. Personaje de leyenda, bohemio irremediable, el único violinista del rock argentino que llegó a alcanzar fama como solista. Pin era un buen ejemplo de cómo el rock le cambió la cabeza a toda una generación. Músico de conservatorio, tocaba en la Sinfónica de La Plata cuando tomó contacto con la vida comunitaria y artística de La Cofradía De La Flor Solar (lo hemos comentado en otra entrada, por lo que trataré de no repetirme); a los pocos días, electrificó su instrumento y dejó la Orquesta para siempre.
Entre 1970 y 1974 grabó con Billy Bond y La Pesada del Rock & Roll y colaboró en muchos álbumes históricos: entre ellos, "Instituciones", de Sui Generis; "Cristo Rock" de Raul Porchetto; los discos de Claudio Gabis, Alejandro Medina y Kubero Díaz... Junto a la Pesada también editó su primer trabajo en solitario: "Jorge Pinchevsky y su violín mágico" que tenemos en nuestro humilde espacio. De su vagabundeo por Europa durante la segunda mitad de los 70s queda como registro un imperdible álbum junto al grupo Gong: "Shamal" (1976). En 1974, con la muerte de Juan Domingo Perón y una situación político-social violenta, gracias a un amigo conocido como el Gordo Pierre que le regaló el pasaje, Pinchevsky emprendió una excursión por el Viejo Continente junto al guitarrista Kubero Díaz, viaje que duraría once años. En una entrevista, Kubero comentó lo siguiente: "Nos estábamos curtiendo una pálida muy grande: la policía nos había dicho: o se borran o los borramos, una mano heavy. Llegamos a Europa sin un peso y encima a Pinchevsky se le había ocurrido llevar regalitos en el violín... imaginate los ingleses: agarraron el violín, lo olieron y le preguntaron: Señor Pinchevsky, ¿qué hay acá?. Marihuana –contestó Pin–, pero no es para vender, eh..., esto me lo fumo yo solo en una noche (risas) y encima me van a meter preso, cuando el rock and roll lo inventaron ustedes. Bueno, viaje truncando y vuelta a París"...

Pinchevsky, el maldito
Dicen que es un libro maldito, porque narra la vida de un personaje maldito. Es posible que lo sea, tiene que tenerse esa condición para morir dos veces y que sea más noticiosa la muerte falsa que la verdadera, para andar por las calles como un fantasma, apareciendo en discos de uno, discos del otro, muchas grabaciones ajenas y tan solo dos propias.
El periodista argentino Juan Pablo Bermúdez acaba de publicar “Yo, Pinchevsky”, biografía del mítico violinista de rock Jorge Pinchevsky, que estuvo en la mayoría de bandas pilares del rock en Argentina y que, durante varios años, tocó con la agrupación francesa Gong.
El libro nació de una entrevista con Pin, hace más de 10 años, aunque según Bermúdez, fue más bien un monólogo. Pinchevsky relató casi que al detalle toda su vida, lo cual dio pie para un artículo en la revista Página /12. Después vinieron una serie de acontecimientos, la muerte del violinista incluida, hasta la aparición del casete con la vida de Pin en un montón de cosas viejas que iban a ir a parar a la basura.
Seguramente el fantasma de Pinchevsky fue el que evitó que ese testimonio desapareciera y lo podamos tener ahora para nuestro gusto y satisfacción. La idea inicial era un disco con la entrevista, aunque con el tiempo el proyecto se fue transformando hasta convertirse en un libro biográfico, acompañado por ese relato de Pin en primera persona.
Diversos inconvenientes tuvo Bermúdez para llevar a cabo su idea, principalmente la consecución de material referente al músico, aunque con el paso del tiempo fueron apareciendo otras que hacían ver este trabajo como un proyecto maldito, pero finalmente, como muchas de las cosas que pasan y no se entienden, el libro tomó su curso y hoy está disponible para quien quiera disfrutar de la vida del gran Pinchevsky, un material extraordinario que conforma un capítulo más de la gran historia del rock en Argentina.
Diego Luis

Tipo raro Jorge Pinchevsky: su mito lo trascendió tanto que muchos lo conocían de nombre; muchos más de lo que habían escuchado tocar alguna vez. Y muchísimos más de los que sabían que era violinista de rock. Y una multitud más de los que sabían que durante su etapa europea llegó a salir de gira con Pink Floyd. Y así.

Juan Pablo Bermúdez (periodista, escrito en el libro "Yo, Pinchevsky")

De regreso a la Argentina, en 1985 se instaló en Mendoza, formó parte de la banda de blues Alcohol Etílico y grabó con Los Enanitos Verdes. En Buenos Aires colaboró con Charly García en "La Hija de la Lágrima" y con Claudio Gabis en "Convocatoria". Ya en los 90s, de vuelta en Buenos Aires, se hizo habitué de zapadas bluseras y registró éste trabajo solista junto a los músicos del Samovar.

Sus amigos lo recuerdan con frases como éstas: "Soy un traidor a la música clásica", "El rock debe ser siempre un reflejo de la sociedad" o "Rompamos las brújulas, que están todas equivocadas". Mi amigo Migue fue alumno y amigo de él, lo acompañó en muchos momentos aquí en Buenos Aires, y me comentó que una vez le dijo: "Nosotros no éramos jipis de amor y paz, no no, nosotros éramos revolucionarios, a no equivocarse... ese tipo de jipis estaban en la vereda de enfrente". Pin fue un digno artífice de la cultura rock original que nunca tranzó con el mainstream.


Pequeño de estatura pero gigante como músico, con una trayectoria notable, un carácter avasallante y una vida nómade, Pin vivió en lugares impensados como la selva brasileña o un vagón de tren convertido en trailer, anclado en los bosques de City Bell.
Y vamos con un comentario del disco, el único que encontré.

Antes que un mito o una caricatura de sí mismo, Jorge Pinchevsky es un músico. Y como tal ha intentado mostrarse en su primer disco comapcto en el que, acompañado por el guitarrista Napo, a la sazón productor artístico de la obra, tira notas a lo loco. Su último disco lo había grabado hace veinte años, en compañía de La Pesada del Rock'n Roll. El violín de Pinchevsky, desbordado y chirrioso, suena a veces como unos dedos apretados por una puerta. Cuando el violinista se calma y deja cantar al corazón, el disco se torna melancólico, sombrío, encantadoramente movilizador y es muestra cabal de que Pinchevsky músico no puede ser sino con otros.
En ese sentido, los temas tienen un perfil diferente y una calidad supeditada a la mayor o menor consustación que la primera figura tiene con los músicos que lo acompañan. Así, el grupo sonó armónico y compacto en la famosa zamba de Toro y Petrocelli, "Para ir a buscarte" (impresionante versión que deja con las ganas de seguir escuchando cantar a Jorge), pero no alcanza a conformar con el blues "Louisiana" de Mario Fernández, en el que todo suena demasiado agudo y desparejo.
Para blues, no hay como los que compuso Napo, sobre todo "Aunque duerman los caretas" y "Fuera de mí" que concentran un esplín infinito, típico del blues original y tan ausente en las interpretaciones de bandas más masivas.
Convocados, como dijimos, los amigos, no deja de ser importante la presencia en el disco de Alejandro Medina (sublime en "La Maldita máquina de matar"), un "rocker" de otros tiempos, como el propio Pinchevsky ,quien en la vorágine de una leyenda construida a fuerza de excesos y actitudes fuera de toda convención, llegó incluso a ser dado por muerto.Gozando de buena salud y amor por la música, las performances que el violinista residente en La Plata ha venido realizando periódicamente en el no menos mítico bar de La Boca El Samovar de Rasputín, constituyen lo medular de un disco singular y atractivo. Grabado en los estudios El Pie, si hay algo que no faltó en el disco fue la presencia de los músicos amigos: Carámbula, Lerner, Lupano, Zavaleta, Crook... al parecer Napo y Pinchevsky no quisieron quedar mal con nadie. Es en este punto donde cabe preguntarse cómo habría sonado la obra si hubiera estado más contenida por una banda más cerrada. Por momentos, son muchas las voces y demasiados los estilos qu se mezclan a lo largo de los quince temas que integran la placa.
Para las nuevas generaciones, el disco se destaca por la enorme libertad con la que este poeta del blues local se manejó en los estudios. Recitando las estrofas de "La última curda" mientras suenan los acordes del célebre tema de Mingus "Good by porkpie hat", hacindo gemir a la cantante Cristina Aguayo mediante un duelo de rumba en "Niña, deja caer" u ofreciendo un ritual de "Kokain", de Kale, que se transforma en Vivaldi, Pinchevsky se convierte en un predicador irreverente y casi fanático
Cada una de sus pulsiones parecen gritar y al mismo tiempo agradecer, como lo hiciera hace tiempo Miguel Cantilo, el hecho de que "si no fuera por la música, no nos salva ni Tarzán".
La Contumancia

Fue invitado a tocar en are citales de casi todas las bandas importantes, desde Divididos hasta La Renga... Partició del disco de Arbolito "La Mala Reputación" Las grabaciones sirven para contar sólo una buena parte de la historia, una leyenda poco conocida de los días legendarios del rock argento.
Sin ningún lugar a dudas Pin fue unos de los rockers argentinos más representativos de la vieja camada, y principalmente uno de los grandes baluartes que haya dado el rock argento.
No he escuchado el disco, lo estoy descargando, pero no pierdo tiempo y lo comparto ya mismo con ustedes, he aquí un enorme aporte a la música y la cultura argentina. Un pedazo importantísimo de la historia del rock queda grabada a fuego en el blog cabezón. Y gracias a Pablo por colaborar con éste disco...



4 comentarios:

  1. Download: (Flac + CUE + Log + Scans)
    http://pastebin.com/xn9rq7Y4

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  2. Discazo...!!! Muchas Gracias por compartir...El blog es genial...!

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  3. Gracias Pablo & Moebius por el aporte. Interesante historia la de este señor!

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