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viernes, 12 de junio de 2015

Sorín Octeto - Cosmopolitan (2011)


Artista: Sorín Octeto
Álbum: Cosmopolitan
Año: 2011
Género: Jazz fusión / ecléctico
Duración: 53:48
Nacionalidad: Argentina

Lista de Temas:
1. St. Argentaine
2. No idea
3. Otra (tonta) canción de amor
4. Sábado de noche porteña
5. Hey Mike
6. El balero de Mabel
7. Abraxas
8. Orquídea
9. Rusia pop
10. Cavallería boliviana

Alineación:
- Juan Suárez / trompeta
- Gustavo Musso / saxo alto y soprano
- Nicolás Said / saxo tenor
- Martín Pantyrer / saxo barítono, clarinete y clarón
- Lucio Balduini / guitarra eléctrica
- Mariano Sívori / contrabajo y bajo eléctrico
- Daniel "Pipi" Piazzolla / batería
- Nicolaá Sorín / piano, voz y composición
Invitados
Pablo Bendov / percusiones varias.
Esteban Serniotti / guitarra eléctrica
Rodrigo Flores / arrabal en 1
Orquesta de Cuerdas de Fernando Suárez Paz en 8

Seguimos con las resubidas de grandes discos, y este disco es muy bueno! de la mano de los maravillosos músicos de Escalandrum y sus amigos, y con un jazz-rock brillante y con condimentos de otros géneros, que vienen a completar otro disco muy recomendado. Además no lo van a encontrar en ningún otro lugar. No se lo pierdan!

Música ecléctica si las hay es la que hace Nicolás Sorín con su Sorín Octeto, imposible de calificar, ya que aunque con músicos meyormente del lado del jazz (fusión), como el "Pipi" Piazolla, Mariano Sívori, Esteban Sehinkman y Juan Suárez (mucho Escalandrum por aquí), ellos parten del jazz pero con bases prácticamente rockeras en muchos casos, o al menos en una actitud netamente rockera y desprejuiciada, para luego ir pasando por un sinúmero de estilos y sin quedarse en ninguno, tan dispares entre sí como lo puede estar el jazz con el rock, pop, funk, hard-rock, tango, variaciones balcánicas, ska, música de cámara y de banda sonora y la musicalización de películas, además de ciertos detalles circenses. La banda recorre de manera particular todo esos géneros, deformándolos hasta sintetizarlos o exagerarlos y jugando con sus límites. El Sorín Octeto si bien juega con todas esas posibilidades, no termina por definirse en ninguna, optando por un camino más movedizo, donde cada forma se ve derribada por la siguiente, trayendo, tal vez, el recuerdo de Frank Zappa y su manera de concebir la música. O tal vez delineando un concepto musical que se aproxima a ciertos proyectos de John Zorn y sobre todo a los de Mike Patton, como ejemplo de esa impronta contemporánea que conjuga tradiciones con rupturas, pero tambie´n con algo típicamente latino a pesar de todo este licuado de géneros, como una especie de homenaje al viejo Carlos Santana Group, pero como siempre, sin terminar de delinearlo del todo y abriendo distintos puntos de fuga. Y hay que aclarar que, por suerte, estos músicos encabezan y lideran otros ecxelentes proyectos de jazz fusión (con diferentes estilos), como por ejemplo Pájaros de Fuego liderados por Esteban Sehinkman, o Ensamble Real Book Argentina que reúne, entre otros, al Pollo Raffo, sin olvidarnos de los proyectos más conocidos como Escalandrum, entre otros... Ya vamos a traer cosas de ellos también, simplemente como adelanto les dejo dos temas en vivo: Pájaro de Fuego - Mr. JZ



Ensamble Real Book Argentina - El Velo de la Noche



Fernández - Piazzolla - Sívori - Sorin - Slater



Pipi Piazzolla - Escalandrum - Piazzolla Plays Piazzolla


Cada tema abre una escena donde se perciben los movimientos orquestales, y donde se configura una narración, por momentos absurda, que va de la canción a la experimentación, con mucho aire de cinematográfico, de movimiento, de "progresión". Sobre tal ensalada de estilos, el músico afirmó:
Siempre fui muy ecléctico a la hora de oír música. En mi adolescencia escuchaba mucho punk y música orquestal. La verdad que no lo pienso mucho en géneros ni estilos, sino simplemente en si me gusta o no. A la hora de escribir me sucede lo mismo ya que me siento cómodo solamente si lo disfruto.
Sobre el músico y la banda: Nicolás Sorin nació en Buenos Aires en 1979, comenzó su carrera de composición en Berklee College of Music. Obtuvo algunos premios por la música del film "Historias Minimas" y también nominaciones para los "Latin Grammy" como productor. Ha trabajado en Europa con varios artistas y ha dirigido prestigiosas orquestas como la London Session Orquestra, la Sinfónica de México y la Henry Mancini Orchestra, entre otras. El octeto de Nicolás Sorín se formó en Nueva York en 2001 con destacada actuación en los escenarios de esa ciudad e integrada por renombrados músicos. Recientemente Sorin decidió retomar el proyecto en Buenos Aires con músicos con una alta trayectoria, cerrando así en este disco un proceso que tardó 10 años en completarse. Este es sin duda un disco distinto, quizás incluso distinto a todo lo que hayan escuchado antes, realmente muy extraño y aunque vaguamente recuerde a la Orquesta Metafísica, la verdad es que son pocos sus puntos en común, aunque los tienen. Si les ha gustado la Orquesta Metafísica, es seguro que este álbum también será muy de su agrado, garantizado.
Vamos a ir repasando tema por tema. 'St. Argentine': gran arreglo, con mucha potencia, donde los vientos tocan la melodía en contrapunto, seguidos por una muy linda ejecución del contrabajo con arco de Mariano Sívori. El segundo tema, 'No Idea' es, en mi humilde opinión, de los puntos más altos del álbum. Una composición y arreglo que, si a uno le dijeran que fue realizada por grandes del género como Joe Zawinul o Wayne Shorter, no lo cuestionaría. En este tema, el que se destaca es la banda en su conjunto. Luego viene ‘Otra (tonta) canción de amor’, tema en el cual Nicolás Sorín, además de piano y composición, participa como cantante. Luego es el turno de ‘Sábado de noche porteña’, que es una conversación entre la sección rítmica/melódica con la sección de vientos, en un constante ‘pregunta/respuesta’, en un tono funkero. Vale destacar el solo de Gustavo Musso en este tema. Cuando finaliza, comienza ‘Hey Mike’, en un estilo más rockero, apoyándose en el cambio de matices para llamar la atención del oyente (lo pueden escuchar aquí: http://youtu.be/79sDoPL0kNs). En ‘El balero de Mabel’ se escucha una importante influencia (real, inconsciente o quizás es solamente fruto de mi imaginación) de las grabaciones de jazz realizadas por Michel Legrand en su gran cd ‘Legrand Jazz’, marcados por cambios de matices con una fuerte impronta jazzera. Luego sigue ‘Abraxas’, una tema definitivamente rockero, al mejor estilo Blondie, que cuenta con la incorporación de Esteban Serniotti en guitarra eléctrica. Le siguen ‘Orquídea’, donde a la banda se le suma el cuarteto de cuerdas de Fernando Suárez, ‘Rusia pop’, donde la banda mezcla pasajes de música rusa, y ‘Cavallería boliviana’, que vuelve a un estilo más jazzrockero para cerrar el cd. En resumen, nos vemos obligados a recomendar este álbum, ya que nos pareció excelente en todos los aspectos (composición, arreglos y ejecución), y de lo mejor que escuchamos en los últimos tiempos en el jazz local.
Jazzeando
“Licuado”, justamente, parece ser la palabra favorita de Nicolás Sorín, cantante y compositor de Sorin Octeto, banda cuyo género musical aún hoy es difícil de precisar. Aproximarlo, tal vez, pero nunca encasillarlo, encuadrarlo. Parecería ser, inevitable prejuicio del comienzo, un tinte del jazz urbano, un afluente. Por su despertar tranquilo, su combinación de melodías a un tiempo espaciado, y la constancia de los distintos vientos, saxo mediante. Pero ahí, cuando casi que uno termina de convencerse, que se acomoda en su lugar y se dispone a simplemente oír esa calma del jazz, la guitarra despierta y emerge del fondo, dónde se escondía entre pequeños arreglos para acompañar, y se desnuda, se eleva, se acentúa. La batería se sacude, cambia su ritmo, altera los tiempos. Y así la banda va mutando el estilo en lo que parecería ser una metamorfosis constante. Y aquella definición premeditada, víctima de una necesidad instantánea de los hombres de clasificar las cosas, se desluce, se empobrece, queda añeja. Más aún cuándo se vierten en sus composiciones también pinceladas de música clásica y folklore, e incluso hasta vestigios de cumbia, en algún que otro tema. Sí. Todo eso es Sorin Octeto. Un licuado de estilos, como le gusta llamarlo a su creador, como lo anuncia al borde del escenario cada vez. Esa es su carta de presentación. “Un licuado estilístico”. Y empezó entonces este misceláneo. Éste cocktail de música, músicos e instrumentos musicales (¡Viva la redundancia!) que se hace llamar Sorin Octeto, aunque el nombre le quede chico, porque uno cuenta y son doce y no ocho los protagonistas. Bastaba detenerse entre esa masa de artífices para reconocer los saxos, que son varios y de todo tipo. Las trompetas, por otro lado, e incluso un clarinete. Un contrabajo, ese coloso de madera cuyo encargado, Mariano Sívori, sabría desmantelar en un parpadeo para convertirlo, a los ojos del espectador, en un bajo eléctrico y viceversa, según se adecúe mejor a la canción que por esos momentos sonaba. Por supuesto también que convivían en ese universo de instrumentos batería y guitarra, a cargo de Daniel “Pipi” Piazzolla, nieto del gran Astor, y Sergio Álvarez, respectivamente, pareciéndose en apariencia éste último, por momentos y a mi entero y más que vulnerable juicio, a un tal Robby Krieger. Al final, pero nada escondido, un piano de cola exuberante, cuyo dueño de turno cedería por momentos a Nicolás Sorin, último pero no menos importante, claro está, integrante de este set de virtuosos músicos. Y éste, de musculosa negra, que cubriera sus múltiples tatuajes sin éxito, creo yo con intención tal, postergaría sus cualidades vocales para plasmar sus vastos conocimientos de orquesta en, por esta ocasión, el piano. Con fervor, con sentimiento, con pasión. Recorrerían sus dedos de una costa a otra del mismo cada vez que terminaba el compás y se avecinaba el siguiente. Visagra. Parecía por momentos una conversación, una charla desmedida, un ida y vuelta entre instrumentos que cobraban vida, que existían, que se las daba la chance de latir. Los vientos hablaban, para luego callar y aguardar la respuesta de los otros, sólo para después argumentar nuevamente y así iba la cosa. La batería, a veces imperceptible pero incesante, su gentil mediador. Un divino parloteo comandado por su cantante esporádico, Sorin, que por momentos se asemejaría más a un director de orquesta, en aquellos momentos cuando la voz no era necesaria. Dotes sin duda heredados de su experiencia cómo tal en tierras neoyorquinas y europeas. Y eso fue Sorín Octeto. Una conjunción de estilos, de instrumentos, y de, fundamentalmente, excelentes músicos por separado unidos en un proyecto prometedor. Porque es difícil lograr semejante mezcla sin desafinar, sin sonar austero. Me gusta pensar que los sonidos están ahí, dispersos, inconexos, desparramados por el espacio, esperando ser encontrados y combinados. Darle esa suerte de cohesión musical es la garantía que ofrecen Sorín y sus secuaces.
David Feliba
Con un revolver de juguete en su tapa, Nico Sorin dispara sus vivencias musicales alrededor del planeta: estudió en Estados Unidos, dirigió orquestas en Europa, musicalizó peliculas en Argentina y produjo discos por todas partes, para los mas variados musicos. Para esta sintesis Cosmopolita de un pedazo importante de su recorrido artistico (la primera formacion del Octeto se dio en el 2001 en Nueva York), armo un ejercito de musicos que estan sobradamente a la altura desu musica, que viaja por el rock, la musica de camara, el jazz, el funk y lo que la cabeza del oyente este dispuesto a imaginar. Diez canciones solidas por donde se las mire, y sensibles para el oido que este dispuesto a dejarse llevar.
Proyectounder Diez canciones solidas por donde se las mire, y sensibles para el oido que este dispuesto a dejarse llevar. Como muestra de lo que hacen dejo algunos videos. A alguna gente que han escuchado este álbum lo han catalogado directamente como "maravilla". Otra rareza que traemos acá y que no encontrarán en otro lado, una música para explorar, conocer y disfrutar sin pudores...
Es un placer presentarles a este artista inquieto que, al frente de un octeto de grandes instrumentistas, construye un impresionante fresco musical. Urbano, sentimental, con reminiscencias circenses, cinematográficas y referencias al jazz, al rock y a la música de cámara, el nombre define en una palabra esta extensa introducción: con ustedes, Cosmopolitan, de Nicolás Sorin. La primera obra de este músico que tiene tanto de rock y arte popular como formación académica, pequeños escenarios de jazz y premios en música para películas reconocidas mundialmente. Para este Cosmopolitan, Nicolás Sorin se armó un octeto y se la juega con un disco de composiciones tan disímiles como atrapantes. Pasa por muy diversos momentos, cargados de emociones profundas y paisajes sorpresivos, en 10 temas de su autoría. Cada track es un mundo aparte, pero todos juntos conforman un mural coherente. La orquestación “mixta” (dos guitarras eléctricas y un contrabajista que se pasa al bajo eléctrico cuando la música se lo pide; más los caños de un octeto de jazz) le permite a Sorin jugar a bandearse para un costado más jazzero con aires de big band o irse al extremo del rock duro, con distorsión y un toque heavy de Pipi Piazzolla. En el medio de estas dos puntas, todos los grados posibles: aires tangueros, melodías rusas, la voz áspera del autor y la sensación de que en cualquier momento puede pasar algo nuevo en medio de un tema. Nicolás Sorin viene del ámbito del cine y lo que hace se podría emparentar, grosso modo, con los trabajos de artistas como Esteban Sehinkman, Guillermo Klein o el Pollo Raffo, salvando las lógicas distancias que hay entre estos músicos de tanta personalidad, todos ellos pianistas. Como Klein, tiene una imaginación musical de movimientos largos y una construcción algo sinfónica de las piezas. Es muy importante para llevar a cabo estas ideas la calidad de los músicos que integran su octeto: un verdadero seleccionado local con parte de Escalandrum más Lucio Balduini. Con tales titanes se puede andar tranquilo, y es lo que hace Sorin. Con más presencia de temas instrumentales que cantados, y estos a veces en castellano y a veces en inglés (aportando parte del toque cosmopolita al que alude el título), se trata de música a la que hay prestar atención hasta el más fino detalle, pero que no agotan en absoluto. La esencia de estas diez piezas es lo lúdico: el octeto no se cansa de jugar con el autor al timón, en el piano. Muy bien grabado, y con un gran trabajo de mezcla y mastering a cargo de Facundo Rodríguez (ingeniero de varios Discos del Mes de los últimos años), este disco genera esa sana adicción que nos trae algo que no conocíamos y que no podemos parar de escuchar.
El Club del Disco Lo que sí, no se con que estilo etiquetar este post ¿jazz fusión, progresivo ecléctico, avant garde? Quizás todo eso a la vez. Conózcanlos... por supuesto que el álbum está completamente recomendado, es un pecado perdérselo.
It is absolutely impossible to descipher what this eightsome is really all about from a stylistic, thematic and genre point of view, as each of their compositions is an absolute total departure from the next. All kinds of different types of music have a confluential presence in this album, with sounds that oscilate between Jazz and Rock, from Chamber Music to Tango and Folk, presenting melodies from diverse countries and different eras.
Viajero Inmóvil www.myspace.com/sorinocteto soundcloud.com/sorinocteto Facebook

7 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. estan caidos, los podes subir nuevamente? gracias!

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  3. Te recomiendo usar Freakshare, nunca se caen (Y)

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  4. Download: (Flac + CUE + Log - No Scans)
    http://pastebin.com/bpzHd104

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