Ascenso y ocaso de un sueño progresivo norteamericano (Parte II)
De
Moebius8
Seguimos adelante con nuestro repaso de la trayectoria de HAPPY THE MAN durante su actividad de los 70s, siendo así que los habíamos dejado en una ocasión anterior en la época de su primer disco de estudio para el sello Arista.* Como no puede ser de otro modo, ahora empezamos con el segundo disco de estudio titulado “Crafty Hands”, el cual que data del año 1978 y que muchos consideran – nosotros incluidos – como su obra cumbre. Al igual que con el disco homónimo de debut, la producción corrió a cargo de Ken Scott (célebre por sus labores con David Bowie, Supertramp, Elton John, Mahavishnu Orchestra, Billy Cobham y un largo etcétera), pero esta vez hubo un cambio en la alineación del grupo dentro del departamento percusivo. En diciembre de 1977, Mike Beck dejó la banda por las diferencias creativas que le apartaban de sus cuatro compañeros en cuanto al enfoque creativo para el nuevo material a ser incluido en el segundo álbum: así las cosas, el grupo encontró en Ron Riddle como el baterista-percusionista ideal para reemplazarle en el primer mes del año siguiente. Los demás integrantes seguían siendo Stanley Whitaker [guitarras eléctricas y acústicas, y voz], Frank Wyatt [pianos de cola y eléctrico, clavinet, saxofones, flauta y clavicordio], Kit Watkins [órgano, sintetizadores, pianos de cola y eléctrico, flauta,clavinet, clavicordio y flauta dulce] y Rick Kennell [bajo].
Por César Inca
Haciendo un balance previo de lo que nos ofrece “Crafty Hands”. Como
siempre, Watkins se hace notar como el músico más destacado del
quinteto, quien con su siempre inspirado refinamiento, para nada exento
de vigor lúcido, crea pulidos solos
de sintetizador como encantadoras cortinas y orquestaciones de teclado –
todo un
ejemplo de sensibilidad, pulcritud técnica y creatividad evocativa, y
tal vez
es ya momento de que admitamos públicamente que se trata de nuestro
teclista #1
de todos los tiempos y lugares del rock experimental. Pero, claro está,
también
son dignas de resaltar las precisas y enérgicas intervenciones de
Whitaker,
quien sabe utilizar su guitarra adecuadamente cada vez que hay que
resaltar o
aumentar el esquema melódico en curso; la misma actitud de elogio debe
dedicarse a Wyatt, quien con su refinada versatilidad a los teclados y
los
vientos sabe llenar todos los espacios que se abren en base a los
esquemas
armónicos sobre los que se tallan las melodías centrales de cada canción
del
álbum. En cuanto a Kennell, sus siempre bien definidas líneas de bajo
ejecutadas
hallan en la robusta labor rítmica de Riddle el encuadre perfecto desde
donde
puede proyectar sus ingeniosos devaneos melódicos. La estrategia general
del
grupo a la hora de arreglar y concretizar las ideas musicales vertidas
en las
composiciones es la de mantener una línea refinada, interactuar
ingeniosamente,
hacer solos bien armados que nunca lleguen a extensiones excesivas ni
resulten
demasiado abrumadoras; las dosis de complejidad y garra del material
contenido
en “Crafty Hands” son mayores de lo que en unas primeras escuchas
parecen ser, y
eso que los recursos explícitos de complejidad musical son patentes de
por sí. Setiembre fue el mes de 1978 en que Arista sacó a la luz el
disco.
El disco en
cuestión abre con ‘Service With A Smile’, una pieza en 11/8, con un enorme
gancho que atrapa sin más la atención del oyente (qué pena que dure menos de 3
minutos). El groove edificado sobre la triangulación de clavinet, batería y
bajo se llena oportunamente por obra del arquitectónico motif que se desarrolla
a partir del precioso diálogo entre guitarra y sintetizador. Todo un ejemplo de
vitalidad instaurada con una inquebrantable aura de sobriedad mientras impone su
gancho inmisericordemente. Después sigue un hermoso tema, el primero de autoría
de Watkins en el álbum: se titula ‘Morning Sun’ y bien puede describirse como
la melancolía contemplativa en su más pura expresión, a ratos incluso onírica,
como un ensueño donde cada sonido de teclado, de guitarra acústica y de
percusión está integrado en una orgánica ilación cósmica. Los suaves aleteos de
groove jazzero que entran a tallar en ciertos momentos ayudan a ensalzar el
ingrávido señorío que impera a lo largo del bello desarrollo melódico: algo
intermedio entre la faceta serena de WEATHER REPORT y el mágico lirismo de
GILGAMESH. Tras este luminoso viaje musical a través del éter viene bien un
largo momento para enraizar los movimientos del alma y los focos de la mente en
la tierra, aprovechando su recia sequedad para sustentar en ella nuestro
jolgorio: este momento está animado por la dupla de las tremendas piezas ‘Ibby
It Is’ y ‘Steaming Pipes’, siendo la primera de ellas compuesta por Wyatt y la
segunda, por Whitaker. En el caso de ‘Ibby It Is’ tenemos una pieza penetrada
por una rigurosa ingeniería melódica que se sostiene sobre un swing constante,
swing que cuenta con sus oportunas variaciones de intensidad rítmica. La meticulosa
armonización entre órgano y piano eléctrico y el dinamismo seductor gestado por
los sucesivos solos de Moog y de guitarra garantizan un éxtasis perpetuo para
el oyente empático. ‘Steaming Pipes’, por su parte, ostenta una intensidad más
constante en su ambientación general y una mayor complejidad en su esquema
rítmico: aires combinados de CARAVAN, CAMEL y GENTLE GIANT se hacen notar. Tal
vez se trata del momento más feroz de este disco (dentro de los parámetros de
ferocidad que se puede hallar en el mundo sonoro de HTM), pero justamente su
pasaje final es extremadamente calmado.
La segunda mitad
del disco se abre con la única pieza cantada del disco, ‘Wind Up, Doll Wind’,
con créditos musicales compartidos por Wyatt, Whitaker y Watkins, siendo la
letra del primero. Como siempre, su poesía es abundante en referencias
existencialistas y místicas mientras muestra una excelsa lucidez contemplativa:
extractos como “Wind up, doll day begins,
/ Whirlwind display of whims, / Splashing across the street into the box. / My
box, your box, / Dollhouse robbed of fantasy” y “Web of the real laid close beside dream. / Each the barter for the
other, / Twisting together, like worms in their holes, / Quietly strangling the
vision” nos revelan contundentes expresiones de
lo mejor de la poesía
utilizada para las primeras generaciones del movimiento progresivo. En
cuanto a la estructura instrumental de la pieza en cuestión (se trata de uno de los dos
temas del disco que superan la barrera de los 7 minutos de duración junto con ‘Ibby
It Is’), ésta se sostiene sobre un cadencioso esquema rítmico. La claridad melódica
del rock sinfónico y la vitalidad traviesa de los CARAVAN de la época 72-73 se
conjugan de una manera fabulosa: la presencia de la flauta y los saxos de Wyatt
dictamina mucho de lo que ocurre en las orquestaciones y solos realizados por
los demás instrumentos. Se puede decir que ‘Wind Up, Doll Day’ recibe el
impulso de expresividad muscular de ‘Steaming Pipes’ pero lleva a ésta a un
terreno más sereno. Ya cuando
llega el turno de ‘Open Book’, el grupo se enfila hacia uno de los puntos
máximos de su creatividad. A partir de una sección de la suite ‘Death’s Crown’
(que data del tiempo anterior al primer álbum y está en el disco homónimo que
publicó Cuneiform Records en 1999), el quinteto elaboró una de sus más excelsas
piezas: alternando sinfonismo de inspiración renacentista con el estándar del
así llamado soft jazz, el tema se centra en la alternancia de un motivo solemne
para las mudanzas y otro bucólico para los estribillos. En el primero de los
dos estribillos, Watkins toca la melodía con la flauta dulce, mientras que en
el segundo lo hace con el Mini-Moog sobre un grandioso trasfondo de piano eléctrico
y sintetizador de cuerdas. ¡Tal vez se trata de nuestro tema favorito de toda
la carrera fonográfica de HTM! Bueno, el álbum sigue con el ameno tema ‘I
Forgot To Push It’: estableciendo su
motif sobre un juguetón tempo de 6/8, la pieza cumple con la cuota de “frívola”
alegría en clave jazz-progresiva en medio del señorío de la pieza precedente y
la languidez contemplativa de la siguiente. En efecto, ‘The Moon, I Sing (Nossuri)’ es la cálida y
calmada pieza que reitera esa misma melancolía que antes habíamos apreciado en ‘Morning
Sun’, pero esta vez con un esquema rítmico más centrado. Esta pieza nos parece
evocar un paseo lento a través de una solitaria bahía, mientras los
pensamientos del caminante flotan por su cuenta bajo la última luz del
atardecer. Lo más idóneo para darle el broche de oro al repertorio de “Crafty Hands”.
En
resumen, “Crafty Hands” es una muestra más del tipo de pura excelencia
que los HTM venían aportando para la tradición progresiva
estadounidense, y más
que eso, dentro del género a través de toda su historia y a lo largo de
todos
los países donde se practicó y se sigue practicando. Si “Happy The Man”
había
sido la primera celebración del arte del sonido, este segundo disco es
toda una
invitación imperativa a continuar la fiesta con una nueva vitalidad que
se destila con diáfana claridad en las estructuras musicales creadas
para cada ocasión, además de un enfoque más agudo en la armazón de los
swings, grooves y matices de la dupla rítmica. Pero bueno, la cosa es
que el nuevo disco sufrió los mismos indicios de depreciación comercial
que el primero, principalmente por culpa de un departamento gerencial de
Arista que no sabía cómo mover este material dentro de los círculos de
posibles públicos receptivos. Mientras la banda seguía trabajando en las
mismas áreas donde había cultivado un público de culto que sabía
apreciar la magia de HAPPY THE MAN, la proyección comercial de su
creciente repertorio se quedaba en nivel 0. Ya desde antes de la
publicación de este segundo álbum en cuestión, un ejecutivo de Arista
que respondía al nombre de Clive Davis había expresado al quinteto su
preocupación por no hallar alguna pieza con bien definido gancho
comercial en el disco: cuando Wyatt y Whitaker le preguntaron al
susodicho personaje que explicara más a fondo su preocupación, él puso
como ejemplo de temas con gancho a las composiciones de Whitaker ‘Knee
Bitten Nymphs In Limbo’ y ‘Stumpy Meets The Firecracker In Stencil
Forest’ del primer álbum... ¡dos de las piezas más intrincadas que
justamente rendían honor a sus respectivos títulos extravagantes! En
fin, cosas misteriosas e impenetrables de la mentalidad de los expertos
en marketing de la buena música. Riddle solo se quedó en el grupo hasta
la finalización de las sesiones de grabación y postproducción,
decidiendo involucrarse en otros proyectos musicales; afortunadamente,
el grupo halló pronto al reemplazante idóneo, el veterano francés Coco
Roussel (quien, entre otras cosas, había tocado en el grupo vanguardista
HELDON, dirigido por el maestro RICHARD PINHAS).
Dado
que Arista había decidido sacar de su agenda de trabajo a los HAPPY THE
MAN, éstos, aunque un poco desencantados por la negligencia y el
desamparo que recibieron de parte de quienes se suponía que tenían la
potestad y la logística para apoyarlos, compusieron canciones y grabaron
maquetas de las mismas para un tercer disco en febrero de 1979,
esperando que lo que empezaría como una labor de preproducción
independiente les podría lleva a un nuevo contrato de grabación oficial
(tal vez un retorno a la misma Arista). De hecho, ya había algunos temas
nuevos escritos desde los días posteriores al ingreso de Roussel, pero
ahora el grupo estaba contento con tener un prospecto de tercer disco en
sus manos. Pero no fue así, como no es de sorprender. Las
maquetas quedaron allí durmiendo el sueño de los justos hasta que una
selección
de ocho de ellas se publicó por primera
vez en 1983 bajo el título de “3rd:
Better Late…” a través del sello Azimuth Records con una muy modesta
portada de
color verde. La posterior edición digital en manos del sello Cuneiform
Records
– del año 1990 para ser más específicos – contiene dos canciones más,
compuestas ambas por Whitaker y ocupando respectivamente el medio y el
final
del repertorio. Es ésta la edición que pasamos a comentar a
continuación. ‘Eye
Of The Storm’ abre el disco. Esta pieza nos suena más comúnmente por
haberse
incluida como tercer tema del disco de CAMEL “I Can See Your House From
Here”,
teniendo aquí una producción más pomposa. Bueno, no solo se llevaron
Andy
Latimer & co. la mera presencia física de Watkins a sus filas. Sí,
es verdad, así como suena, la gente de CAMEL convocó en el mes de junio a
un entusiasmado Watkins (junto a otro teclista, Jan Schelhaas) para la
gestación y ulterior gira de promoción del disco antes mencionado. Pero
lo que tenemos aquí no es nada desdeñable, pues lo que escoge hacer el
grupo con esta composición de Watkins es desarrollar una faceta pastoral
del discurso sinfónico: sin teclados a bordo porque el buen Watkins
toca la flauta mientras Wyatt toca el saxo, son las escalas de la
guitarra de Whitaker las que sustentan la base armónica mientras la
dupla rítmica sostiene una cadencia recurrente con cristalina
sensibilidad. El siguiente
tema es un himno pacifista y ecológico titulado ‘The Falcon’, signado
por un lirismo vitalista que respeta meticulosamente la delicadeza
introspectiva esencial al diseño melódico gestado por Wyatt y Whitaker
para la ocasión. Con todo, los momentos más extrovertidos también saben
añadir dosis extra de luminosidad al mágico encuadre sonoro que se va
desarrollando entre melodía y swing a través de los seis minutos y
cuarto que dura el tema; el solo de guitarra que entra a tallar en algún
momento del medio va muy en la onda Hackettiana.
A
través de la secuencia de los instrumentales ‘At The Edge Of This
Thought’ y ‘While Crome Yellow Shine’, el grupo se dispone a gestionar
su arquetípica habilidad para fusionar cadencias jazz-rockeras y
delicadezas de tenor sinfónico. En el caso de ‘At
The Edge Of This Thought’, tenemos un motivo minimalista repetitivo (al
modo de un avant-garde etéreo) marcado por el piano eléctrico en torno
al cual los sucesivos adornos de flauta y de sintetizadores ayudan a
impulsar variantes fluidas, las mismas que ayudan a la atmósfera
melancólica en curso crear algunos breves momentos de señorial
impetuosidad. Por su parte, ‘While
Crome Yellow Shine’ reemplaza la melancolía por la jovialidad a través
de un ambiente más grácil que el que marcó a la pieza precedente,
haciendo una inaudita cruza de RETURN TO FOREVER y CAMEL; es algo más
propio de las horas plenas de la tarde que del atardecer. Sin dejar de
sentirnos impresionados por la labor de Watkins en las orquestaciones y
solos de sintetizadores, cabe también hacer una mención especial a la
labor de Roussel, quien se luce a las mil maravillas con su manera tan
portentosa de ornamentar el groove general de la pieza con una
exuberancia que nunca se desborda. ‘Who’s
In Charge Here?’ es una de las canciones recuperadas de autoría de
Whitaker a
las cuales aludimos en el párrafo anterior. Se trata de una balada
sostenida sobre una melodía taciturna que inspira algunos pasajes
marcados por un dócil ceremoniosidad, estando la letra centrada en una
ácida crítica contra el caprichosos régimen del manejo del mercado
fonográfico. El saxo acompaña con precisa sobriedad al canto de
Whitaker. Las cosas
se agilizan notoriamente al iniciarse la segunda mitad del disco: apenas
comienza ‘Shadow Shaping’ nos damos cuenta de que el tempo de 5/4
diseñado para
la ocasión cuenta con un swing tremendamente llamativo. No solo eso,
también
nos dejamos llevar fácilmente por la armazón melódica gestada por la
triangulación de teclados-guitarra-saxofón, donde cada aporte sabe
expresar recursos de sus propias individualidades dentro del esquema
global. Además, una mención muy especial
debe ir para el brillante solo de Moog que elabora Watkins (¡qué
novedad!)
cerca del final: su cadencia y su ímpetu melódico crean un clímax
específico
dentro de la irónica vivacidad que empapa al espíritu de la canción.
‘Run
Into The Ground’ es otra pieza de talante extrovertido que además
cuenta con la peculiaridad de registrar una coautoría de Kennell en
asociación con Watkins. Estableciendo otro inspirado ejemplo de fusión
de sinfonismo y jazz-rock, aunque con un acento un poco más predominante
en este segundo factor, el grupo se proyecta hacia un espíritu
celebratorio, aunque su breve interludio vira hacia un tempo constreñido
que exorciza a la reflexividad. Una
vez más, el estilo gallardo y exuberante de Roussel hace maravillas a
la hora de establecer el groove gravitante que la pieza necesita para
exhibir su fulgor tan propio.También
presume esta pieza de tener un compás complejo, esta vez en un 10/8 que
se subdivide continuamente en secuencias de 5/4, 6/4, 5/4 y 4/4. Las
amalgamas de guitarra y Mini-Moog son excelsas. ‘Footwork’
parece recoger vívidamente el legado de las dos piezas precedentes por
vía de un manejo sólido de delineamientos melódicos pulcros sobre
compases complejos. Esos
sí, la vivacidad en curso está un poco más aminorada que en el tema
anterior, pero de todos modos queda claro que el aura caleidoscópica y
sofisticada se mantiene impoluta.El
último gran cénit del álbum llega de la mano de ‘Labyrinth’, que con
sus casi 7 ½ minutos de duración resulta el tema más extenso del álbum.
Comenzando con un aire sereno que pronto abre paso a un cálido
despliegue de electricidad rockera, su núcleo temático nos recuerda
parcialmente a los estándares de GENTLE GIANT, HATFIELD AND THE NORTH y
GILGAMESH. La lógica de la opulencia se asienta con impoluta soltura a
lo largo y ancho de los meticulosos delineamientos temáticos hasta
llegar a un humorístico final que usa el último motif sobre una cadencia
cansina que parece emular el agotamiento que llega tras la titánica
labor de escapar de un laberinto. Podemos afirmar que en esta secuencia
de los temas #6 al #9 hemos gozado del largo momento culminante del
repertorio. Recuperando las vibraciones pastorales que habían marcado al
instrumental de entrada, ‘Such
A Warm Breeze’ pone el broche sereno al repertorio con un retorno a la
melancolía otoñal de la otra balada de Whitaker, pero esta vez arropada
por una serenidad envolvente: con un lento compás en 5/4, la base
melódica y los ornamentos de flauta parecen viajar como nubes a través
de un cielo de fines de otoño.
Pero también puede verse en retrospectiva a esta canción como un
testamento final del sueño artístico y el ensueño estético por los que
los HTM habían trabajado tanto por forjar, madurar y concretar a fin de
hacerse de un lugar dentro del mercado musical, pues como ya mencionamos
antes, las Parcas del Rock habían decidido amputar esta misión musical
al poner a CAMEL en el horizonte de Watkins. Aunque el grupo se mantuvo
vigente dando conciertos hasta mayo de 1979 mientras pasaba por el
fracasado trámite de publicar de inmediato su tercer disco, el
crepúsculo de su luz estaba cediendo paso a la noche definitiva.
En
verdad que el cuarteto remanente de la banda estaba demasiado agotado
como para poner si quiera en consideración el plan de buscar a alguien
tan genial como el buen Kit para seguir adelante y dar nuevos aires a la
banda: cuando es no, es no. La suerte estaba echada a favor del nuevo
impulso de CAMEL tras la partida de Peter Bardens y en contra de la
posibilidad de un nuevo resurgimiento de grandes oportunidades para
HAPPY THE MAN: era hora de separarse, así de simple. Kennell y Whitaker
se fueron a Nueva York a probar suerte con otro proyecto de música rock
llamado VISIONS.** De
todas maneras, todavía quedaban cosas interesantes por rescatar del
legado de HAPPY THE MAN. En el año 1997, el sello Cuneiform
Records publicó el disco “Live”, el cual recoge temas tocados en vivo
por la
banda en 1978 durante la gira de promoción de “Crafty Hands”, estando ya
Roussel en la banda (como ya dijimos antes, él entró al grupo porque
Riddle solo quiso quedarse hasta el final de la grabación del segundo
disco). En lo que escuchamos aquí, Wyatt se ciñe a los teclados y
los saxofones, mientras que Watkins añade labores de flautas traversa y
dulce a
las ya habituales como tecladista, y tal como se puede esperar, cada vez
que
perpetra esos solos de Moog que tienen tanta magia como musculatura, se
erige
en la estrella del ensamble. Pero bueno, lo más justo es valorar al
grupo como
eso, un ensamble que funciona con un orden meticulosamente armado en sus
armazones melódicas mientras se proyecta un dinamismo único a partir de
los boatos orquestales producto de la triangulación de los
teclados. El material recogido en
“Live” fue recabado de dos conciertos, uno en The Cellar Door el 1 de
julio (la
mayoría de los temas) y el otro en Louie's Rock City, el 8 de octubre.
Lo que nos brinda esta publicación póstuma de 1997 es un libro abierto a
la magnificencia y la soltura que el personal de HAPPY THE MAN sabía
crear sobre el escenario.
El
inicio del concierto
llega de la mano del tema que abría el entonces nuevo álbum, ‘Service
With a
Smile’, previo preludio minimalista que brinda un aire cósmico a modo de
expectativa ante el delicioso festín progresivo que está ad portas de
iniciarse. Tras esta llamativa entrada, el grupo se decide a explorar su
dimensión más contemplativa con la dupla de ‘Starborne’ y ‘Open Book’:
en el caso
de este segundo tema, el grupo desarrolla una efectiva extensión del
final de
la segunda mudanza con una exquisita luminosidad sinfónica centrada en
la
orquestación de sintetizador de cuerdas antes de que se imponga el
último
estribillo con su conmovedora aureola introspectiva. ‘Hidden Moods’ y
‘Morning
Sun’ insisten en este predominio del lirismo sereno e introspectivo,
aunque
queda claro que en el caso de ‘Hidden Moods’ prevalece un espíritu de
cordial gracilidad.
‘I Forgot To Push It’ nos ofrece un momento de calidez juguetona antes
de que ‘Ibby
It is’ se explaye en su llamativa fastuosidad y sus razonablemente
sofisticados
grooves. De hecho, la instauración de un dinamismo especial por vía de
‘Ibby It
Is’ resulta idónea como anticipación del colorido sofisticado que el
grupo crea
en ‘I Carve The Chariot On The Carousel’, una dramática y diversa
composición
de Wyatt del que se derivó el motto perpetuo de ‘Carousel’, la pieza que
cerraba el lado A del primer álbum de HAPPY THE MAN. Esta fuente
originaria es
un festín prog-sinfónico de gran envergadura que comienza con un sosiego
elegante, continúa con un colorido ágil y termina con un talante otoñal
moderadamente
denso, rozando lo sombrío. Antes de esta magnífica revelación musical,
‘Nossuri
(The Moon, I Sing)’ se hizo cargo de dar una nueva vuelta de tuerca a la
faz
introspectiva de la banda. Con la
secuencia de las dos composiciones de Whitaker ‘Steaming Pipes’ y ‘Knee
Bitten
Nymphs In Limbo’, el grupo da un buen golpe de efecto en cuanto a la
exhibición
de sus aristas más introspectivas: la resonancia de estas dos piezas
tocadas
sucesivamente es bien recibida por el público, a juzgar por las
ovaciones que
se dejan oír. Se cierra el repertorio con ese prodigio de magnificencia y
señorío progresivo que es ‘Mr. Mirror’s Reflection On Dreams’, un tema
que
opera como epílogo perfecto al desplegar una cuidada alternancia de
pasajes
climáticos y contenidos a través de una ilación de bellos motivos. Todo
un
deleite este “Live”, y tal como dijimos antes, es muy valioso como
testamento revelador del tipo de magnificencia que derrochaba
la maquinaria sonora de HAPPY THE MAN. De hecho, la tríada de Whitaker,
Wyatt y Kennell unió fuerzas con el teclista David Rosenthal (eterno fan
de la banda) y el baterista Joe Bergamini en lo que luego sería su comeback album“The Muse Awakens”...
y todo ello porque una vez Whitaker, en 1999, tras un concierto en el
evento mexicano del Baja Prog donde tocaba como miembro del grupo TEN
JINN, se sientió conmovido por tener frente a sí a mucha gente que le
hacía preguntas sobre HAPPY THE MAN. ¡Resulta que el grupo no había
desaparecido en el mar del olvido de los 70s! Este no es el lugar para
hablar de ese álbum de retorno, el cual es buenísimo de por sí: nos
quedamos en esta etapa de los dos últimos años de su primera fase, una
etapa dura en la cual los HAPPY THE MAN tuvieron que experimentar
durezas y sinsabores mientras creaban una magia progresiva única y
peculiar, dueña de su propia belleza, señora de sus propias
expresividades.
Otro disco desconocido y recontra recomendado. Recordamos otra belleza desconocida, otro genial disco que aterrizó en el blog cabezón, un discazo de una genial agrupación francesa, otra joya desconocida que hizo su aparición en el blog y no podemos dejar de recomendar encarecidamente que lo escuchen y conozcan. Zeuhl de la vieja escuela pero en los tiempos de hoy, para oídos expertos, o para espíritus jóvenes repletos de búsqueda musical, VAK los va a mantener un buen rato con los oídos ocupados, otra gran aventura que te propone el blog cabezón: "Ya hacía falta por aquí algo de Zeuhl puro sin disolver. Zeuhl recién horneado pero en esta ocasión hediondo a vieja escuela. Hecho en Francia para que la cuña apriete, Aedividea rebosa de momentos muy familiares para el escucha kobaiano, quien rapidamente se sentirá identificado con el más clásico Magma, Weidorje, Eider Estellaire y hasta Eskaton (lo juro por sus 4 visiones...). Con el obvio añadido de la tecnología actual, VAK recrea ...
Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...
Y seguimos con nuestra saga de algo de lo mejor que ha dado Chile a la música universal, y recordamos al grupo de "fusión subversivo", uno de los mejores grupos que nos ha dado Chile, revolucionarios, talentosos, experimentales, lindando entre el rock progresivo, el jazz rock y el RIO, con Frank Zappa y Hermeto Pascoal como referencias principales, se dedicaron a la revolución cultural y con una postura ácida y contestataria en plena dictadura militar. Su arte fue reconocido mundialmente y han influido en gente como Mike Patton, por ejemplo. Fulano inventó uno de los sonidos más novedosos escuchados en la tradición de música chilena, con teclados, percusiones e instrumentos de viento como eje de su lenguaje, el sexteto se puso por encima de categorías, y encabezando la vanguardia. Sus discos nunca fueron masivos ni tuvieron éxitos comerciales, pero abrieron caminos insospechados en los sonidos hechos en Chile. Aquí con un recopilatorio de algunos de sus mejores temas hasta el...
"Akenathon en vivo tiene ese aire místico mezcla con taller mecánico, la complejidad y la simpleza..." se ha dicho de esta buena banda platense, un álbum relativamente sencillo pero efectivo y sumamente ecléctico, donde conviven lo sinfónico, el rock, el tango, el blues, y mil cosas más, dando como resultado un álbum único, personal y muy bueno, ya que el grupo plasmó en este trabajo un sonido principalmente encuadrado en el rock progresivo y sinfónico, mechado con influencias del jazz, blues, matices de hard rock, sutiles pasajes folklóricos y baladas. Se los recomiendo mucho si aún no los conocen. Artista: Akenathon Álbum: Peregrino Año: 2010 Género: Eclectic Prog Nacionalidad: Argentina Vamos a recordar el primer álbum de Akenathón , una de las bandas que más empuje le viene dando a esta gran muestra de dinamismo y actividad que tiene hoy en día la ciudad de La Plata en cuanto la cultura prog. Y para quienes no los conozcan, Akenathon "La mística del ...
Y seguimos con Ficción y su rock sinfónico venezolano que ya hemos presentado oportunamente, aquí vamos con su segundo disco. Quizás menos inspirado que el primero, el disco entrega 8 temas nuevos, y 5 son instrumentales, y se nota la química y la gran interacción entre los músicos, entregando potencia y dinámica, porque si hay un baluarte histórico y oculto dentro del rock progresivo y sinfónico latinoamericano que decidió desafiar el paso del tiempo con una entrega de madurez y virtuosismo instrumental, ese es este emblemático grupo. "Sobre La Cresta De La Ola", los encuentra consolidando una propuesta que cruza el pulso clásico de las grandes catedrales sinfónicas de los setenta con la pegada enérgica del jazz-rock instrumental y la vanguardia. Hablamos de un disco donde la instrumentación toma el rol protagónico absoluto con una predominancia de temas donde el diálogo musical habla por sí solo, demostrando que la química de la banda seguía tan afilada como en sus mejor...
Otro de los discos destacados del blog, disco solista de Farrugia, fundador de Psiglo y ex miembro de Crucis, quien supo tocar con Días de Blues y Pappo, quien fuera responsable de la nueva versión del Himno Nacional Mexicano, la cual fue adoptada como la versión oficial... una bestia en la batería que dejó su nombre grabado a fuego en el rock latinoamericano. Y les dejo las siguientes palabras de Carlos M.: "Sin duda me quedo pensando que algo debe suceder en el Uruguay, una ciudad y una cultura que permite que los pensamientos y la creatividad vuelen por todas partes y con todos los elementos que para algunos no sería bueno mezclar, pero para estos uruguayos les importa poco y fusionan todo lo que se les da la gana". Aquí, su disco solista... Artista: Gonzalo Farrugia Álbum: Stellium Año: 1999 Género: Progresivo ecléctico Duración: 50:42 Nacionalidad: Uruguay No sé si catalogarlo como un disco histórico, sino más bien un disco de un histórico, y si no saben ...
Definieron su música como "eclectisismo antihegemonico", y con eso tenemos una cierta idea de lo que desarrollaron tan bien. Comenzamos la semana con más Fulano y más del mejor rock chileno, en uno de los rescates culturales de cosas que nunca tendrían que quedar en el olvido, esta vez con uno de los grupos musicales más inquietos de Chile, en un registro en vivo donde el histriónico Jaime Vivanco aún estaba en el mundo de los vivos (un artista que no dejó de sorprender aún luego de su trágica muerte), junto a monstruos como Jorge Campos, Arlette Jequier, Cristian Crisosto, Jaime Vasquez y Paul Aliaga. Siempre fieles a su inquietud más que a cualquier otra convicción, generando un espacio de contracultura y resistencia musical en tiempos de dictadura, y creando esa especie de R.I.O. y Avant Garde contestatario que a pesar de todas las predicciones y suposiciones, tuvo éxito! Aquí, una extrañeza tremendamente particular, fuera de lo común y por demás talentosa, demostrando por...
Como cada viernes nos gusta hacer, y más si estamos en la antesala de un fin de semana largo, los queremos llenar de música para que se acuerden de este maravilloso blog cabeza, y por eso ahora saltamos de estilo y de país, nos vamos a Argentina para recordar a unos pibes que se mandaron un muy lindo disco de metal progresivo. Ellos se llamaron Simetría Imperfecta, cultivaron un estilo que unía el sonido de Pain of Salvation, Symphony X y Dream Theater con mucha dignidad y buscando siempre sus propias formas y desarrollos. Un trabajo honesto que dignifica a lo grande el paradigma histórico del metal argento y también ensalza muy solventemente el ideal de la música progresiva a punta de vigor y potencia. Otra cosita para que conozcan en el finde largo y no nos extrañen tanto! Y ya el martes volveremos a tratar de hacer de hacerte estallar esa cabecita de Moog que tenés al pedo, a fuerza de pura buena música. Artista: Simetria Imperfecta Álbum: Otra Realidad Año: 2011 Género: ...
Este lunes empezamos una saga donde el protagonista es el gran guitarrista Jukka Tolonen, y será una saga dedicada a nuestra querida Vicky que fue la que nos trajo el tema Finlandia a la escuelita de rock, y más presisamente nos reseño los discos de Tasavallan Presidentti y bueno, desde allí no paramos con el tema Finlandia, más todos los aportes del Mago Alberto que también nos trajo varias cositas de aquellos pagos lejanos. Aquí, el tremendo guitarrista de los Tasavallan Presidentti (entre muchos otros grupos, Wigman entre ellos) en su primer disco solista a los 19 añitos. Es un muy buen disco pero no es el mejor que ha sacado, pero no importa porque es el puntapié inicial que servirá para traerles varios y enormes discos de este muchacho. Agradezcanle a Vicky y quieran al blog cabezón. Artista: Jukka Tolonen Álbum: Tolonen! Año: 1971 Género: Jazz rock psicodélico Duración: 32:34 Nacionalidad: Finlandia Lista de Temas: 1. Elements (Earth/Fire/Water/Air) (8:06) 2. Ra...
Seguimos con los buenos discos chilenos en nuestra saga especial, y continuamos también con el enorme grupo Fulano, en uno de los discos emblemáticos de esta banda de culto. Excelencia al por mayor con el supergrupo Fulano (miren su alineación, para caerse de culo), un proyecto que surge en los años ochenta, en plena dictadura y en un contexto de represión creativa que veía nacer ídolos de dudoso talento, su mezcla vanguardista y alocada juega en un eje de Jazz-fusión y R.I.O. a la chilena. Lograron un sonido tan enfermizamente lúdico que hacía vibrar; la banda desafió los límites musicales, límites impuestos por el consumo, por la represión, por la falta de ideas, y en ese contexto se convirtieron en una ola de aire fresco en una sociedad asfixiada, creando una mixtura de jazz-rock, avant-garde y todo aquello que les pareciese conveniente. A pesar de sus innegables influencias de Frank Zappa, Henry Cow y bandas de Canterbury, Fulano tuvo siempre una identidad propia, quizás por su ape...
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