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Gong - Shamal - DeLuxe Edition (1976 - 2019)

Para comenzsar el viernes, y que tengan para escuchar en el fin de semana, el Mago Alberto nos presenta una nueva versión de un disco que ya teníamos reseñado, aquí está el "Shamal" pero en la versión box set del 50th Anniversary que salió hace una semana, y cuya edición de "Shamal"incluye un disco adicional con grabaciones en vivo, y con un sonido espectacular, todo supervisado por Steve Hillage, remezclado por el bajista Mike Howlett y remasterizado por Simon Heyworth. Un viaje por el surrealismo más encumbrado y la psicodelia más representativa de todos los tiempos. Así empezamos otro viernes especial, para que tengan música por demás para disfrutar en un fin de semana lluvioso (al menos en Buenos Aires). Con ustedes, el nuevo "Shamal" y por partida doble, para empacharse de la mejor psicodelia!

Artista: Gong
Álbum: Shamal
Año: 1976
Género: Rock Progesivo / Jazz rock
Duración: 40:01
Nacionalidad: Francia


Antes que cualquier otra cosa, les dejo el comentario del Mago sobre esto que nos trae ahora.
El viernes pasado se editó en todo el mundo un box set (50th Anniversary) de Gong, que lleva el titulo de "Love From Planet Gong: The Virgin Years 1973-75". Allí van a poder encontrar 12 CDs más un DVD y un booklet de 64 páginas con fotos y anécdotas de la super banda psicodélica, este trabajo fue remasterizado e incluye grabaciones en vivo y rarezas nunca antes editadas.
En esa inmensa colección de música nos encontramos por ejemplo con las remasterizaciones de Flying Teapot, Angel's Egg, You, Shamal, BBC Radio 1 Sessions And Edinburgh Live, Paris Bataclan Live, 20th May 1973, Pt.1 y Pt 2, Roanne – Club Arc En Ciel Live, 17th Aug 1973, Pt.1 y Pt 2, London – Hyde Park Live, 28th June 1974, London – The Marquee Club Live, 9th & 10th Sept 1975, Pt.1 y Pt 2, y como muestra de todo lo que se encuentra aquí, les vamos a presentar la edición deluxe de "Shamal", que incluye un disco adicional con grabaciones en vivo, y si bien ya habíamos presentado este disco en el blog, vale la pena presentar esta nueva edición con un sonido espectacular y como ya saben cuenta con la participación de nuestro querido e inolvidable Jorge Pinchesky.
Los fánaticos de Gong van a quedar al borde del empacho, ya que este material es superlativo, todo supervisado por Steve Hillage, remezclado por el bajista Mike Howlett y remasterizado por el ingeniero de la trilogía original de Gong Simon Heyworth. El 70% de el box es inédito.
De todo este inestimable material comenzamos con "Shamal" y seguramente presentaremos alguna que otra rareza. Un viaje por el surrealismo más encumbrado y la psicodelia más representativa de todos los tiempos.
Cabezonas/es, esto es Gong, está todo dicho!!
Mago Alberto

Otro aporte de Alberto, ahora con una estensa e impecable reseña de nada más ni nada menos que Erni Vidal; músico, productor de radio y divulgador del género progresivo oriundo de Mendoza y que tocara en esa gran banda que fue Zonda Projeckt. El dico cuenta, además, con la participación del siempre eterno y cofrádico "Pin" Jorge Pinchevsky junto a músicos como Steve Hillage (quien en este album figura como invitado y a la que seguiría la ruptura total con la banda) entre otros...
La banda aquí vira mas hacia un jazz-rock cercano al canterbury y al avant-garde dejando un poco de lado la psicodelia
Pero no lo voy a reseñar que eso ya lo hizo Ernesto Vidal, alias Erni para los amigos:




El álbum Shamal de Gong del año 1975, es una de las obras del progresivo que más me gusta, y no solamente por haber estado ahí presente el violinista Jorge Pinchevsky, sino porque sencillamente es una obra hermosa que uno no se cansa de escucharla. Como no soy un analista musical sino más bien alguien que antes que nada se ocupa de la narrativa cultural del rock, le pedí a Erni Vidal que además de músico es un verdadero promotor del género progresivo y sinfónico que me escriba una reseña del disco, y por lo que vamos a leer de lo que el pudo plasmar en la letra, no nos va a caber ninguna duda de que es un verdadero especialista en el tema.
Erni Vidal


Sorpresita de viernes en el blog cabezón!





Y claro, demás de agradecerle a Erni por el comentario, agradezcamos a Alberto por los links de descarga! Y antes de la reseña, una aclaración sobre el disco:


Hablar sobre la historia completa de Gong requeriría tomarse, minimamente, unas decenas de líneas. Abreviando: Es, básicamente, un coléctivo músical libre, cuyos músicos van y vienen sin estabilidad. La formó el australiano Daevid Allen luego de que, por problemas de pasaporte al volver de salir de gira con la banda que compartía con Wyatt, Kevin Ayers y Mike Ratledge: The Soft Machine (otra banda que merece un par de capitulos) recibiera la negativa para ingresar a Inglaterra nuevamente. El disco que me fascina de esta banda es el primero sin su fundador, paradójico, ¿no?. Shamal es un ejemplo de como el Jazz-rock no tiene porque ser una cosa totalmente inaccesible (tampóco es como para pasar en una fiesta de 15, obviamente), repleto de melodía, con giros intrincados, cambios de compás y todo lo que quieran: se deja escuchar y mucho.
Un dato: el productor de este material fue el mismísimo Nick Mason aunque la verdadera particularidad del disco es la presencia de Sergio Pinchevsky, violinista de la Pesada del Rock and Roll, a quien muchos daban por muerto... no estaba muerto, andaba de parranda y tocando.
Más adelante hablaré de algún disco de Didier Malherbe, el encargado de los vientos en el disco, quien al parecer fue encontrado y reclutado por Daevid Allen, pero no en un bar, ni en un boliche, tampoco en la calle... lo encontró viviendo en... UNA CUEVA!
Arcilla del rock


Luego de la genialidad que significó la ‘trilogía espacial-ácida-psicodélica’ conformada por la serie de ediciones Radio Gnome Invisible (Flying Teapot, 1972 / Angel’s Egg, 1973 / You, 1974) de los franceses Gong, y al mando del talentoso freak australiano Daevid Allen (n.13 Enero, 1938), éste decide retirarse del proyecto para comenzar una carrera solista junto a su esposa y musa inspiradora Gilly Smith; y con nueva formación, ahora liderada por el baterista Pierre Moerlen, el grupo emprende una carrera estilísticamente diferente, orientada más hacia el jazz-rock y la fusión con elementos más cercanos a la world music, pero sin abandonar su escencia original de experimentación en las corrientes espacial-ambientales, y ese clima progresivo de la mejor herencia del Canterbury inglés.
Así, este combo extraordinario, ahora con la presencia quizá un tanto más marcada
-debido al alejamiento de Allen, que también se encargaba de las guitarras- del virtuoso guitarrista Steve Hillage, editan el que sería el iniciador de esta nueva etapa de Gong, uno de los discos emblemáticos y más bellos que dio la historia del género progresivo de su país, y referente además, junto a lo mejor de bandas como Soft Machine, Caravan, National Health y otras, de la escuela de Canterbury (esta corriente o sub-género mixturaba rock progresivo con elementos del jazz e influencias del folk típico inglés, sobre todo de la zona sureste del país, no muy lejos de Londres). El disco en cuestión es Shamal, grabado y editado durante 1975, y, como cito más arriba, sin duda uno de los técnicamente más hermosos y bien arreglados que cedió a nuestros oídos (y mente) el género durante los ‘70s.
Entre los vericuetos que dominan la ‘escena intrínseca’ del álbum, debemos destacar dos particularidades, entiendo que de especial relevancia: Primero, el hecho de que el disco fuera producido en el estudio por no otro que Nick Mason, el mismísimo baterista de Pink Floyd (ya por aquellos años, posicionados definitivamente con peso propio dentro de la escena progresiva europea y mundial), y para nosotros, los progres y melómanos locales, el contar como invitado, con la participación del violinista argentino Jorge Pinchevsky, nuestro recordado y querido Pin, hábil con su instrumento, y como lo demostrara a lo largo de este disco, con una particularísima capacidad para entusiasmar y hasta influenciar a quienes tenía alrededor y que compartían con él las sesiones de grabación.
El disco comienza con Wingful Of Eyes, climático introito a una obra que con el correr de los temas mostraría poseer cierto carácter conceptual, con el fusionado de varios de sus temas a lo largo de la reproducción, armando una hilazón de escucha que lleva al oyente hacia los clímax que Gong maneja prácticamente a su antojo, de manera no forzada y sutil pero muy efectiva… Muy buen groove de bajo (Howlett), con esa sensación de ‘sonido-justo-para-este-tema’, la línea de percusión prolija, impecable en tempo (Moerlen), flauta de Malherbe que ya deja entrever cómo sonará a lo largo de este relato sonoro (muy buen trabajo de cámaras y paneo en el stereo), y todo con las pinceladas de las percusiones afinadas de Mireille Bauer, que sorprenderá directamente con sus intervenciones más tarde, y a lo que termina acostumbrándonos: Su excelencia como ejecutante, sus incursiones perfectas. El piano eléctrico (Fender Rhodes) de Lemoine carga el color fusion sobre el canal izquierdo, con toques acotados y precisos, y la voz a cargo de Howlett, ajustada y bien al frente de la mezcla, provee el tinte particular (con algunos vibratos bien notorios por tramos) que se convierte en una de las referencias de la textura sonora (y estilo, bien diferenciado del de Allen) de la obra. De pronto aparecen, con inconfundible sonido Les Paul, los dedos de Steve Hillage, que será otro de los hilos conductores del sonido Shamal. Pulsante, a veces con determinismo rockero, otras con pastoriles arpegios de guitarra acústica, logra que el tema llegue a su fin con naturalidad y dando buen preludio a lo siguiente.
Continúa Chandra, perla de las que comienzan a dejarse ver ahora con más claridad a lo largo del trabajo. Extraordinaria intro en clave jazz rock muy climático, la base rítmica Howlett-Moerlen ajustadísima, con el agregado de una de esas primeras sorpresas talentosas de Bauer: el groove de xylofón como si fuese tocado por un sequencer, acoplado de manera perfecta con la base y haciendo unas subdivisiones en la métrica que dejan con la boca abierta… Si a eso le sumamos el saxo procesado (con chorus), lo cual le provee un color un tanto “irreal”, y el trabajo de Hillage en perfecto lenguaje Canterbury clarísimo, el track se convierte rápidamente en un bocado de enigmática dulzura para cualquier paladar melómano… Cierto matiz sinfónico es provisto por las líneas de (sintetizador) Moog, y sobre los 4 minutos aparece -en su primera incursión gloriosa por cierto- Pinchevsky, violín acústico, bien reproducido el color de la madera del instrumento, cálido, algo tímido, como tanteando. Tranquilo, pero bien personal y mezclado con las líneas de piano eléctrico, una delicia que pasa muy rápido. La voz de Howlett, siempre como volando por arriba de la pista, pero esta vez más mezclada dentro, formando parte más de un todo compositivo. Hermoso tema que se funde con el siguiente.
Ahora en el tercer tema, Bambojii, tenemos la primera sorpresa ‘global’ de Shamal:
Una intro totalmente étnica, que alejaría al tema (aparentemente) del rock, clima oriental apuntando hacia las alturas del Tíbet o similares, frío ambient de viento con una flauta encima, voces (femeninas, a cargo de Miquette Giraudy) en clave de cánticos de tipo devocional… La presencia de la world music se corta de pronto cuando entra la guitarra de Hillage y se insinúa un tema mucho más rockero, con la intervención de Pin inclusive, que hasta trae por pocos segundos una clara reminiscencia de sus incursiones en las típicas composiciones de La Pesada de Billy Bond, y que de inmediato da paso a… ¡un aire de carnavalito!, bien norteño, obra sin duda esto último, de los arranques arregladores de Pinchevsky, y que debe haber fascinado a los integrantes de Gong por su exotismo. Rareza que sonará extraña para algunos, pero bella de verdad.
Le sigue Cat In Clark’s Shoes, ¡y ahora sí que debemos detenernos para el análisis, frente a una genialidad compositiva y de eclecticismo extraordinario!
Entrada energética, picante, base bajo-batería bien arriba, y todos los demás aportando… Saxos, piano eléctrico, las percusiones afinadas, y el violín. Contrapuntos y trabajo de armonía que consiguen un pasaje pulsante, ajustado en la más clara tradición jazz-rock ‘erudito’. Unos compases de todo esto, tratando de mutar sobre el final, con cortes para “acomodar” el pasaje a lo que viene, y el cambio de métrica de pronto, que desemboca en la escucha de un malambo (sí, leyeron bien), en la mejor tradición Ginastera, para luego dar paso a otro pasaje 100% Pin, como si la mismísima Pesada del ’72 fuese el resto de la banda que está tocando… El violín haciendo el solo, sobre una base de folk/country rápida, con aires bluseros… ¡Si hasta parece que sonaran Alejandro Medina y Black Amaya detrás! Notable, pero el asombro recién comienza, ahí: Muy luego, sigue otro arreglo de métrica para acomodarse, y el combo, con la marca de Malherbe, da paso a… Un tango. ¡Sí, claramente, y de la más pura tradición “canyengue”! Perlita etérea, con la línea de violín bien al frente, y el mismo Pinchevsky recitando lo de “…La morocha y el empedrado…” -así en español y lunfardo, por supuesto- a bajito volumen, por el canal izquierdo, casi un susurro. Unos compases que de ninguna manera pueden pasar desapercibidos. Y el resto de los franceses, tocándolo bien, ajustadamente, como si conocieran este lenguaje casi a la perfección. Evidentemente, la influencia (y muy posiblemente la dirección musical en este pasaje) de Pinchevsky fue de decisivo peso. Varios se dieron el gusto, y todos contentos con el resultado, obviamente. Pin a sus anchas hippie-sudamericanas, y los demás Gong disfrutando a full. Joya total, abarcativa, en el paroxismo ecléctico, que termina con otro poco de jazz-rock para resolver todo de la manera como comenzó. Punto alto indiscutible del disco.
Mandrake es el tema que sigue, y destaca ampliamente ahora la dupla percusiva Moerlen-Bauer, más el agregado de una de las líneas de flauta (bamboo flute) más hermosas y rendidoras de todo el disco. Sobre la mitad aproximadamente, el tema “estalla” gentilmente, dándose un empuje rítmico mucho más marcado, y el groove cae sobre el intelecto como una suave bendición, un bálsamo que asemeja a la miel pasando por la garganta. Uno de los pilares del éxtasis alcanzado por Gong en este trabajo, sin duda alguna.
La canción que le da nombre, Shamal, cierra el álbum. A estas alturas, es de imaginar que poco se puede agregar a este muestrario de talentos varios y técnicas sobresalientes. El final del disco comienza con una base rítmica bien fusion, en plan similar a como empezó, con “Wingful…”, slow tempo, pero más “caliente”, la base casi un loop, tocado a mano. Buenísimo manejo de la síncopa de parte del tándem Howlett-Moerlen, y el talentoso y etéreo toque del saxo de Malherbe como contando una historia, desde lejos con reverbs profundas. Cambia el groove, el ritmo se cuadra, y aparecen las voces de Howlett (muy bien) y el coro a cargo de Sandy Colley, en un interplay tan nerviosamente extático como no exento de una cierta sensualidad. Muy interesante. Hay una carga de misticismo (como no podía ser de otra manera, viniendo de Gong!) rondando todo el disco, y se percibe muy especialmente aquí, en este pasaje.
Mireille Bauer vuelve a ser el centro de atención de la escucha, llegando a doblar la frase del bajo en pasajes que se nos antojan casi imposibles, y dueña de una justeza y afinación que cortan el aliento… y nuevamente, sobre los 4’25”, vuelve a aparecer el pulso nervioso de Pin, breve pero enérgico solo de violín del geniecillo criollo, con una urgencia que hace traer a la memoria algunos pasajes de la virtuosa Mahavishnu Orchestra.
El tema vuelve a tomar sus carriles de free experimental con algunos toques de funk aquí y fusion allá (que lo acercan a la escuela del RIO inclusive por momentos, como flashes), y Hillage y Malherbe se despachan a gusto repartiéndose lo que queda para improvisar y meter frases en el paneo del stereo.
En resumen, un trabajo único, con fuerte identidad propia, que contiene todos los elementos de la música de una década prodigiosa, y a la vez no intenta parecerse a ninguno: no lo necesita.
Shamal viene a ser el “eslabón perdido” entre esa primera etapa, lisérgica, enloquecida, psicodélica ácida y espacial, a bordo de teteras volantes que surcaban cielos para remontarse hasta un lejano planeta con intelecto y cultura rockera propios, que significó el liderazgo del ‘pot head pixie’ delirante y genial de Daevid Allen, y lo que podría denominarse la “tercera etapa” Gong, en donde Pierre Moerlen toma el timón para desembocar finalmente en ese portento que llegó a contener en sus filas a un genio de la guitarra como Allan Holdsworth, y a otros notables como Mick Taylor (guit), Bon Lozaga (guit) y Darryl Way (violin), y que maduró discos tan increíbles y valiosos para el género como Gazeuse! (1976), y Expresso II (1978).
No puedo recomendar lo suficiente este disco maravilloso, perla que brilla con luz propia entre los buenos álbums del progresivo clásico de los ‘70s, tanto en la veta del Canterbury, como del jazz-rock, el acercamiento –visionario, por cierto- a los climas de lo que años más tarde se conocería como ‘New Age’, o simplemente el rock progresivo más visceral y franco, con formato de canciones que remiten a los lugares más recónditos del alma y el intelecto…
Mención aparte, la protagónica participación de nuestro violín mayor del rock y el blues, Jorge Pinchevsky, en épocas tal vez duras de su exilio europeo, cuando a fuerza de puro talento y necesidad de progresar llegó a tocar con músicos de la talla del francés Cyrille Verdeaux en su proyecto Clearlight (que taloneaba a Gong en gira, y de donde precisamente se creó el contacto y posterior ‘pase’ de Pin a Gong), y de su notable presencia e influencia en los pasajes étnicos (sobre todo sudamericanos) del álbum.
Una joya si se quiere única, verdadera pieza muy valiosa en cualquier colección de buen progresivo.
Un buen masaje para las percepciones.
Por favor para quienes no lo conozcan, intenten conseguir el Shamal de Gong, y entréguense sin miramientos a su disfrute. Sus sentidos se los agradecerán.
Erni Vidal

Otro gran disco que se suman a la colección de discazos del blog cabezón. Una gran reseña que es un merecido Homenaje, una reseña a la altura de el disco, como dice Erni: "la grandeza de los músicos involucrados y la magnificencia de esos registros". Un historico album que ademas cabe aclarar fue producido nada mas y nada menos que por Nick Mason de Pink Floyd y que independientemente de quienes ejecutaron o no los instrumentos emana originalidad y belleza sin perder la experimentación.
No se lo pierdan... y voy a hacer una encuentra ¿su vida no es más feliz junto al blog cabezón?



Lista de Temas:
Disco 1
1. Wingful Of Eyes
2. Chandra
3. Bambooji
4. Cat In Clark's Shoes
5. Mandrake
6. Shamal
7. Bambooji (Out Takes Edit)
8. Chandra (Alternate Mix)
9. Wingful Of Eyes (Out Takes Edit)

Disco 2
1. Bambooji
2. The Isle Of Everywhere
3. Wingful Of Eyes
4. The Salmon Song
5. Master Builder
6. Drum Solo
7. Flying Teapot
8. I Never Glid Before

Alineación:
- Mike Howlett / bajo, voz
- Didier Malherbe / saxos, flautas
- Mireille Bauer / marimba, xylofón, percusión, gongs
- Pierre Moerlen / batería, vibrafón, campanas tubulares
- Patrice Lemoine / teclados
Con las colaboraciones de:
Steve Hillage / guitarra
Miquette Giraudy / voz
Sandy Colley / voz
Jorge Pinchevsky / violín


Comentarios

  1. Que discazo !!!, raro que no hay mas comentarios...

    ResponderEliminar
  2. Si hombre, aquí otro comantario.
    También me parece un discazo, un acierto total en la combinación de la paleta de elementos sonoros, y se hace muy ameno incluso para los no muy entusiastas del género "sinfónico" como yo

    ResponderEliminar
  3. Clara influencia de Soft Machine, que no le quita nada, son buenísimos.

    ResponderEliminar

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