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Pink Floyd - A Saucerful Of Secrets (1968)

Y vamos con algunos aportes de LightbulbSun que nos quedaron en el tintero, y estamos hablando de nada más y nada menos que de discos de Pink Floyd (que estoy seguro que en algún momento publicamos, pero por alguna de esas extrañas razones de Google, son entradas que se borran misteriosamente). Este disco es quizás el "puente" más deforme de la historia del rock. Y con "A Saucerful of Secrets" nos metemos en un submarino que está perdiendo aceite, tiene los cables pelados y no sabemos si nos lleva a Marte o al fondo del Riachuelo. ¿Psicodelia espacial o un cortocircuito genial?. Es algo así como el hermano deforme de Sgt. Pepper. Un disco oscuro, experimental y nítidamente raro. Un laboratorio para la experimentación que marcó el camino a seguir. Es el álbum ideal para entender de dónde salió todo ese misticismo de Pink Floyd antes de que se volvieran super conocidos, y confirmar que, a veces, del quilombo más absoluto salen las cosas más bellas.


Artista:
 Pink Floyd
Álbum: A Saucerful Of Secrets
Año: 1968
Género: Rock progresivo
Duración: 46:42
Referencia: Discogs
Nacionalidad: Inglaterra


Un álbum que marcó un antes y un después en el sonido de los Floyd. Ya la apertura del álbum es una explosión de energía que establece el tono para las exploraciones sonoras que seguirán. A través de ritmos hipnóticos y una instrumentación rica, la banda logra captar la atención del oyente desde el primer momento. Este disco amalgama texturas sonoras, paisajes acústicos y un uso dramático del silencio, llevando a los oyentes a un viaje casi subacuático.

A Saucerful of Secrets es el segundo álbum de estudio de la banda de rock Pink Floyd, lanzado en el Reino Unido el 28 de junio de 1968 por Columbia Records y en Estados Unidos el 27 de julio de 1968 por Capitol Records. Se lo considera uno de los primeros discos de rock progresivo.
La portada del álbum utiliza imágenes del número 158 de la revista "Strange Tales" (de 1967), en la que aparece el Doctor Strange luchando contra el Tribunal Viviente.
Este es un álbum de transición, marcado por el desequilibrio mental y posterior partida de Syd Barrett y la llegada del nuevo integrante David Gilmour. Es el único disco de Pink Floyd en el que participan los cinco integrantes. Está compuesto fundamentalmente por temas sobrantes del primer álbum, complementados con otras rarezas. Barrett participó en las sesiones de grabación hasta que su estado mental no se lo permitió, dejando la banda el 6 de abril de 1968.
En el primer tema, "Let There Be More Light", se encuentra el primer solo de David Gilmour, en el que el guitarrista permite entrever el estilo que posteriormente desarrollaría y puliría en los siguientes álbumes de la banda. El segundo, "Remember a Day", compuesto y cantado por el tecladista Rick Wright, había sido grabado para The Piper At The Gates Of Dawn, pero se decidió dejarlo para un segundo álbum, ya que su estilo no coincidía con el resto de los temas. "Set The Controls For The Heart Of The Sun", el tercero, es uno de los más oscuros y pertenece al subgénero llamado rock espacial. La siguiente, "Corporal Clegg", fue criticada por su estilo similar al de Jimi Hendrix. Luego viene "A Saucerful Of Secrets", obra instrumental en la cual predominan ampliamente los teclados de Richard Wright y los efectos de sonido. Este tema es el único producido por la banda, y viene a instalar una pauta que se repetiría en los álbumes subsiguientes de Pink Floyd: el desarrollo de temas largos y elaborados y una gran parte instrumental, combinado con otras canciones de menor duración. En sexto término, aparece "See-Saw", otra contribución de Richard Wright, para culminar con "Jugband Blues", la única canción de Barrett, en la que habla entre otras cosas de sus días contados en la banda y de su deterioro mental ("gracias por dejarme claro que no estoy aquí realmente"). Esta canción se aleja del estilo tradicional de sus composiciones, al decantarse por un tono más poético y hasta triste, considerando su inminente partida de la banda. El álbum iba a incluir otra canción de Barrett, "Vegetable Man", pero podía interpretarse como una especie de descripción del estado mental de Syd, por lo tanto, debido a su crudeza, fue finalmente descartada.

Wikipedia


Y ahora sí, vamos con un comentario acorde al disco que estamos presentando... 

A Saucerful of Secrets: la transición forzada de Pink Floyd
A Saucerful of Secrets, el segundo álbum en estudio de Pink Floyd, representa uno de los más incitantes episodios de la banda y de aquella década creativa, irreverente y alocada que fue la de los años 60.
En aquel, 1968, cuando el génesis de Led Zeppelin se presentaba por primera vez como The New Yardbirds, The Beatles lanzaba su homónimo y más completo álbum (conocido como White Album) y Yes tocaba por primera vez en un campamento de verano, Pink Floyd se embarcaba en una odisea musical fantástica bajo un quinteto que más nunca volvió a ser.
Los vestigios de una creciente locura en Syd Barrett clamaban por un cambio sustancial y es así como el icónico guitarrista David Gilmour, con su entrada a la banda, comenzaría a trazar un camino más definido junto a Roger Waters, Nick Mason y el teclista Richard Wright.
El álbum fue producido por Norman Smith, ingeniero de The Beatles en su primera etapa con EMI. El arte de carátula, primero en una serie de obras de Storm Thorgerson (Hipgnosis) para la banda, nos presenta un hombre a paso acelerado, el cosmos, la banda y otras imágenes que brotan súbitamente y nos van sumergiendo en mundo de psicodélicas visiones que sugieren los sonidos de una de las más grandes bandas de la historia que ya, con apenas dos álbumes, levantaba las más irritantes e igualmente delirantes críticas.
Esta segunda huella de la banda británica, grabada antes y después del breve paso de Syd Barrett, nos presenta siete temas de los cuales el tema titulo es una suerte de insania y fascinante suite de cuatro partes.
Pero vayamos al inicio. “Let There Be More Light” (Hágase más luz) nos da una clara idea de la libertad expresiva de la banda. El iterativo  bajo de Waters señala el camino, “lejos, lejos, lejos, la gente le escuchó decir, encontraré el camino, llegará un día, algo se habrá hecho”.
Un órgano y una voz van al unísono llevados por un cúmulo de sonoridades a modo de una esquizofrenia controlada: “Entonces finalmente la invencible nave, descendiendo en un punto de la llama hizo contacto con la raza humana en Mildenhall.”
Waters nos describe, en esta breve obra de ciencia ficción, una intervención extraterrestre. Gilmour se estrena con un interesante solo entre el caos tonal.
El álbum continua con la ensoñadora y poética “Remember a Day” (Recuerda el día) compuesta por el discreto, subestimado pero genial Richard Wright quien además es la voz líder de este tema. Barrett participa tocando la guitarra acústica y el slide.
Bajo esa añoranza de la infancia el teclista nos cuenta: “Recuerda un día antes de hoy, un día cuando eras joven, libre para jugar con el tiempo, la noche nunca llegaba, canta una canción que no puede ser cantada sin el beso matinal…”.
El álbum continua con “Set The Controls For The Heart of The Sun” (Ajusta los controles hacia el corazón del Sol) pieza que representa la única composición de la banda donde participan los cinco integrantes y en la cual Waters toma versos de un poema chino escrito por T’ang.
En la parte instrumental destaca el robusto sonido de la batería que resulta de las baquetas que regularmente se emplean en los timbales de la orquesta clásica.
La riqueza sonora del tema incluye, además de las guitarras de Gilmour y Barrett, el vibráfono y los cantos de unos pájaros que parecieran ser gaviotas. Súbitamente me encuentro en una escena de Psycho de Hitchcock.
El inagotable Waters, quien escribió buena parte del álbum, fue el compositor de “Corporal Clegg” (Cabo Clegg), cuarto tema del disco.
El siempre divertido sonido del kazoo o turuta, como también se le conoce, es usado acá. Es una especie de pito con una membrana de papel que produce un sonido modificador de  la voz y de fácil ejecución pero sobre el cual Eric Clapton, quien lo tocó en “San Francisco Bay Blues” en su Unplugged (1992), diría, “primera y última vez”.
El instrumento le da un cierto aire circense que contrasta con la historia de un soldado que pierde su pierna en la Segunda Guerra Mundial. La canción es la primera referencia bélica en el catalogo de Pink Floyd. Ya sabemos de la eventual obsesión de Waters con ese tema. “El cabo Clegg tenía una pierna de madera, la ganó en la guerra en 1944…”.
La delirante “A Saucerful of Secrets” es la magna obra del álbum. Se trata de una composición que semeja una obra de arte sonoro presentada en cuatro partes, todas instrumentales.
Originalmente fue titulada “The Massed Gadgets of Hercules”. La suite la conforman, “Something Else”, “Syncopated Pandemonium”, “Storm Signal” y “Celestial Voices”. En promedio cada parte tiene una duración de tres minutos y es una clara invitación al psicodélico mundo de Pink Floyd.
La combinación de elementos sonoros que parecen emerger de manera espontánea fue amalgamada por Waters, Gilmour, Wright y Mason. Aunque uno bien pudiera pensar que la invitación vino de Barrett.
Cierto es que el paisaje sonoro de esta pieza es tan fascinante como estimulante, sobre todo en algunos melodiosos acordes y el glorioso final.
“See-Saw” es la sexta pieza. “Las caléndulas están muy enamoradas pero a él no le importa, tras buscar a su hermana, se abre camino hacia adentro de los mares o tierra adentro, ella ríe todo el tiempo, ella sube mientras él baja, baja…”
A lo largo de la letra, poco a poco descubrimos una extraña relación entre hermano y hermana. Fue escrita por Richard Wright quien además la canta. El popular sube y baja que encontramos en los parques juega un rol central en esta oda cuya música tiene un cierto flujo discordante. Smith, el productor, participa en las voces.
“Jugband Blues”, la única composición de Barrett solo, culmina esta obra maestra. La bufa melodía acompaña a la letra, “Es terriblemente considerado de tu parte, pensar en mí estando aquí, y me siento obligado a expresar claramente que no estoy acá, y nunca supe que la luna podía ser tan grande, que podía ser tan azul, me alegra que hayas botado mis viejos zapatos, y en su lugar me hayas traído vestido de rojo, y me pregunto quién puede estar escribiendo esta canción.”
Aunque algunos críticos señalan que el tema está dirigido al resto de la banda, creo que es justo indicar que es de ese tipo de cosas que uno no lo cree hasta que se lo cuentan.
A Saucerful of Secrets representa un punto de transición dada la incursión de David Gilmour y la salida de Syd Barrett.
Sin embargo, las experimentaciones sonoras continuarían en Ummagumma, Atom Heart Mother y Meddle (1969-1971) hasta alcanzar su apogeo en 1973 con Dark Side of the Moon. Con el tiempo, Pink Floyd se haría hermosamente menos impredecible.
El distintivo sonido de la guitarra de Gilmour junto a las atmosféricas ambientaciones de Wright, la profunda batería de Mason y las composiciones de Waters y la tácita inspiración de Syd, dieron luz al artesano que ha permanecido como el más elevado signo de la sicodelia.00
Waters marcaría el camino a seguir con álbumes conceptuales como The Wall en 1979 y, cuatro años más tarde, The Final Cut pero sería Gilmour quien mantendría la antorcha, al menos hasta 2014 con The Endless River.
Hoy celebramos 50 años de estos suculentos secretos sonoros de un sueño que aún nos embriaga.

Leonardo Bigott


Este disco no solo influyó en la trayectoria de Pink Floyd, sino que también dejó una huella indeleble en la industria musical. El enfoque expansivo y experimental de la banda en este álbum sentó las bases para futuros trabajos, incluyendo el emblemático "The Dark Side of the Moon" y "Wish You Were Here". Y permitió a los músicos y compositores contemporáneos percibir las posibilidades que ofrecía el rock progresivo, abriendo un abanico de oportunidades para la exploración sonora y la producción musical. 

Y si hace falta, acá va algo del disco...


Este es más que un simple álbum; es un hito en la evolución musical de una banda que redefinió los límites del rock, el disco no solo consolidó la identidad de Pink Floyd, sino que también influyó en una generación de músicos y oyentes por igual. 

Por eso es esencial reconocerlo, porque marcó un camino hacia el futuro, creando puentes entre la música, el arte y el espíritu de una época en transformación. Y vamos con el último comentario de terceros que nos habla del contexto desde donde se creó esta gran obra musical.

En cierta ocasión le leímos a Nick Mason, el batería de Pink Floyd, mencionar que su disco favorito de la banda era este. La elección resulta de entrada tan extravagante que bien merece la pena regresar a él, en busca de aquello que nos pudiera pasar inadvertido en las escasas escuchas que le concediésemos mucho tiempo atrás. Comunicado urgente: revisar A saucerful of secrets permite comprender mejor a Nick y convencerse de que este álbum, sepultado frente al fulgor de los grandes títulos (The dark side of the moon, Wish you were here, incluso The wall) y condenado eternamente bajo la muletilla del “disco de transición”, era muchísimo mejor de lo que siempre hemos creído.
Nos enfrentamos ante el segundo trabajo de la banda, el sucesor de The piper at the gates of dawn, y tendemos a contemplarlo como la inflexión entre la era de Syd Barrett y la de Gilmour/Waters/Wright/Mason. Pero, en realidad, la presencia del pobre Crazy Diamond ya era aquí testimonial y casi se reduce a ese Jugband blues final, grabado en Abbey Road varios meses antes que el resto del LP junto a una pequeña banda de metales a la que Barrett ordenó: “Haced lo que queráis”.
Era, en el caso de Syd, una pieza de despedida escueta, emotiva y tristísima (“Me siento obligado a dejarte claro que ya no estoy aquí”), pero a cambio asistíamos al alumbramiento de quizás la banda más impactante, o apabullante, que ha conocido el rock. Los 12 minutos de probaturas del tema central son áridos pero muy excitantes; experimentación incondicional y adictiva. El genio de Waters estalla con la psicodelia a lo Verano del Amor de Set the controls for the heart of the sun y dos emocionantes digresiones rockeras, Let there be more light y Corporal Clegg. Y Wright asoma la cabecita con See-saw, una canción tan bella, rara, cándida e inclasificable que solo podemos dedicarle una reverencia colosal. Recupérese todo con urgencia.

Fernando Neira

 


Al disco completo, lo podés escuchar en Spotify:
https://open.spotify.com/intl-es/album/2vnJKtGjZXRUg0mYPZ3HGH




Lista de Temas:
1. Let There Be More Light (5:38)
2. Remember a Day (4:33)
3. Set the Controls for the Heart of the Sun (5:28)
4. Corporal Clegg (4:12)
5. A Saucerful of Secrets (11:57)
6. See-Saw (4:36)
7. Jugband Blues (2:59) 

Alineación:
- Syd Barrett / acoustic & slide guitar (2), guitar (3,7), lead vocals (7)
- David Gilmour / guitar & kazoo (1,3-6), vocals (1,4), voice (5)
- Richard Wright / organ, piano, Mellotron, vibraphone, xylophone, tin whistle (7), lead vocals (2,6), vocals (1,4), voice (5)
- Roger Waters / bass, percussion, lead vocals (3), vocals (1)
- Nick Mason / drums, percussion, vocals (4), kazoo (7)
With:
Norman Smith / drums & backing vocals (2), voice (4), producer
Stanley Myers Orchestra / brass (4)
International Staff Band (Salvation Army) / brass band (7)



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