Ir al contenido principal

Coltrane y "A Love Supreme": La Belleza Como Erupción Volcánica


Pese a que ya han pasado muchos años de su fallecimiento, John Coltrane es al día de hoy uno de los músicos más influyentes no sólo del jazz, siendo imposible saber hasta dónde hubiera expandido los límites de su música de no ser por su temprana muerte. No es casual que su nombre aparezca en todas las selecciones que intentan compilar los mejores discos del jazz. Otro homenaje del blog cabezón a una de las obras máximas de la música moderna (no sólo hay hablamos de él, en un posteo que toca la historia de Coltrane y sus chisporroteos con Miles Davis, sino que ya habíamos hecho otras entradas hablando de este disco, como este, o este otro). La obra maestra de John Coltrane grabada durante un sólo día de 1964 y editada en 1965. Revisitarla sirve no sólo para pensar su lugar en la historia del jazz sino también para reflexionar sobre el valor cultural de un disco, sobretodo teniendo en cuenta que es un objeto en vías de extinción... ¿Cómo se editará el "A Love Supreme" del futuro?. Y así cerramos un día donde tuvimos a luminarias como Edgar Froese, Miles Davis, John Coltrane, Raly Barrionuevo y Lisandro Aristimuño paseándose por el blog cabezón. una mezcla interesante, a mi modo de ver...

El homenaje que nos ocupa hoy es la obra cumbre de un artista, y como quien escribe sabe reconocer sus limitaciones, voy a citar un fragmento de otros artículoa y dejar a los que saben:
"La cumbre del cuarteto llega en diciembre de 1964 con la grabación de A Love Supreme (Impulse!). Esta obra está estructurada como una suite en cuatro partes. Coltrane en esos momentos no seguía ninguna religión organizada, lo que no impedía que sus creencias religiosas fuesen una mezcla de elementos tomados del cristianismo, del budismo, del hinduismo y la cosmología. Esta obra es una alabanza a un ser superior no encarnado en ninguna de las manifestaciones a partir de las que derivan las distintas religiones. Tal y como se ha señalado anteriormente, en las notas de esta grabación Coltrane hace referencia a la fuerza que le ayudó a superar sus problemas personales en 1957. El disco se concibió como una obra de estudio y en su momento se publicó interpretada en cuarteto. Posteriormente se ha editado en una versión especial en formato de doble CD. Al compacto original (debidamente remasterizado) se incorporó un segundo compacto con la única interpretación conocida en directo de esta suite, en Antibes (Francia) en verano de 1965 (que es, dicho sea de paso, uno de los piratas más famosos de la historia del jazz) y unas tomas alternativas de algunos de los temas en los que al cuarteto se incorporaban el saxofonista Archie Shepp y el contrabajista Art Davis en lo que era realmente el material inédito de esta edición. Musicalmente su impacto ha sido y es muy importante, tanto en el jazz como en el rock. No es extraño que esta obra sea la única representante del jazz en discotecas de rock, ocupando un lugar destacado. Tampoco es infrecuente su aparición en las listas que pretenden resumir la historia de la música en unas pocas decenas de discos. Una buena muestra de su importancia es el más de un millón de copias vendidas (según estimaciones de su compañía) de esta obra desde su publicación original. Músicos como Santana, John McLaughlin o Branford Marsalis han interpretado y dedicado grabaciones a esta obra.
Sin perder el punto de vista musical y más allá de todas estas consideraciones, las cuatro notas que inician esta obra y que son un motivo que se repite a lo largo de toda ella, son unas de las más conocidas e identificables del jazz moderno. En esta obra será la primera vez que se escuche la voz de Coltrane recitando. En su desarrollo recoge momentos de una magia especial, como cuando en el cuarto movimiento la música recita sin palabras el poema de Coltrane dedicado al Amor Supremo que se incluye en el disco."

John Coltrane no tenía fama de hablar demasiado. Archie Shepp, el saxofonista que él logró que grabara para el sello Impulse, aparecía como su contracara exacta. Si para el primero la cuestión de la negritud era algo asumido casi en privado y limitado al terreno musical –el tema “Alabama”, escrito a raíz del asesinato de cuatro chicas a causa del ataque del Ku Klux Klan a una iglesia de ese estado, incluido en el álbum Live at Birdland, era una declaración algo inusual–, para Shepp, “el portavoz del black power en la música”, según Leroi Jones, nada había que no pudiera ser expuesto, dicho, recitado, gritado o actuado.

Si la carrera del primero, en poco más de diez años, siguió el rumbo algo espiralado que tenían sus solos desde un principio, rodeando un motivo, desarrollándolo hacia adentro, volviendo a él en variaciones mínimas y constantes y en una suerte de progresiva reconcentración, la de Shepp, alrededor de un sonido de saxo tenor poderoso, contundente, admitiría todo lo que pudiera ser leído como cultura negra: canciones gospel y spirituals, blues clásico, música de teatro, marchas de Sousa, el culto a Ellington, bossa nova, canto percusivo, poemas, discursos y, claro, homenajes a Coltrane.

En 1965 Shepp intentaba hablar con Bob Thiele, el director del sello Impulse, y le decían, de manera invariable, que había salido a comer. “Una vez llamé y me dijeron que había salido a comer pero volvía en una hora: John (Coltrane) había hablado con él y eso cambió las cosas”, contaba Shepp en una entrevista publicada por la revista Jazztimes el 29 de mayo de 2012. Y es que en ese año, el mismo en que se editó A Love Supreme, el disco de Coltrane donde Shepp tocó junto a él en varias tomas luego descartadas, también se grabó Fire Music, de Shepp, una obra que el New York Times incluyó en su Essential Library of Jazz.

Sobre el final del año pasado, conmemorando los cincuenta años de su registro, salió a la venta una exquisita nueva edición de A Love Supreme. Y la buena nueva es que allí estaban, por primera vez de una manera articulada y de alguna manera integradas a la obra original, todas las tomas en las que participaba Shepp, con el agregado de Art Davis en contrabajo, anticipando de alguna manera el big bang que Coltrane legaría un año después en Ascension, donde en el marco de una atípica big band volverían a encontrarse. A Love Supreme no es un disco más de Coltrane. Tiene una unidad motívica, una fuerza aglutinante y un sentido espiritual que lo hacen único en más de un sentido. Como el propio saxofonista decía, su música no era fácil (“Debes entrar en la música lentamente; no siempre ella te recibe con los brazos abiertos”). Sin embargo, A Love Supreme fue rápidamente canonizado. En el mismo año de su salida tuvo dos candidaturas al Grammy, como mejor disco y mejor composición (perdió una a manos de Ramsey Lewis y la otra se la arrebató Lalo Schifrin) pero, más importante para el mundo del jazz, no solo ganó tres categorías en la encuesta de críticos de la revista especializada Down Beat sino que ocupó la tapa con la leyenda “el año de Coltrane”.

Ese disco ocupa un lugar único, en la producción de Coltrane pero también en la historia de la música, y es, desde ya, un mito. No obstante, es imposible aislarlo o entenderlo sin el contexto de su entorno –hay allí un notable registro del espíritu de una época– y, sobre todo, del resto de la obra del saxofonista. Si se piensa en el ciclo que comienza con su participación en el quinteto y luego el sexteto de Miles Davis, y sus primeros discos solistas para el sello Prestige, además de su histórico Blue Train de 1957, para Blue Note, y su extraordinario raid para Atlantic –-con piezas claves como Giant Steps, grabado a fines de 1959 y publicado el año siguiente; Coltrane Jazz, con registros de 1959 y 1960 y donde aparecen por primera vez junto a él, en una grabación de estudio, “Village Blues”, el pianista McCoy Tyner y el baterista Elvin Jones; Coltrane Plays The Blues o The Avant Garde, con el trompetista Don Cherry–, el estilo de Coltrane es un relato en constante evolución pero sus principios constructivos están presentes desde el primer momento.

A Love Supreme es el cuarto disco de estudio del cuarteto que había acabado de conformarse en 1961 –en varias grabaciones anteriores el contrabajista es Steve Davis, en lugar de Jimmy Garrison– y que quedaría como uno de los más sólidos, creativos e influyentes de la historia. Y es que además de la extraordinaria interacción que les permitía moverse como electrones libres sin jamás perder de vista el núcleo, tanto Tyner como Jones fueron dueños de dos de los estilos más fuertes y reconocibles del jazz. El pianista, con sus veloces sucesiones de cuartas, sus acordes casi percusivos, su fraseo en líneas de gran extensión y una afluencia torrencial de ideas, y el baterista con una polirritmia heredera de Max Roach y Roy Haynes pero disparada hasta el mismo abismo, fueron, en todo caso, parte central del sonido que desemboca en A Love Supreme pero que tampoco se agota allí. El sentido final del álbum, en todo caso, se completa con sus ramificaciones y secuelas: Transition, The Quartet Plays, First Meditations for Quartet.

La historia del jazz es una historia escrita en gran medida en discos. La cultura de las listas con “los mejores”, que el rock hizo suyas, vienen de allí. Y, con inmensas variaciones entre unas y otras, en todas las que intentan una taxonomía de lo más importante del género hay sólo dos títulos que se repiten en todas: Kind of Blue, de Miles Davis, y A Love Supreme, de John Coltrane. Demás está decirlo, en ambos el saxofonista tenor es el mismo. Los aniversarios redondos son ocasiones propicias para que los devaluados grandes sellos realicen ediciones especiales cuyo sentido último es, finalmente, desalentar ediciones independientes que poco tendrían para ofrecer a su lado. Sony, actual propietaria de Columbia, se adelantó en un año a la entrada del disco de Miles en el dominio público (en todo el mundo, salvo en la Argentina, son cincuenta años, y se refieren no al derecho de autor sino tan solo al de la edición discográfica) y publicó, en 2008, un Kind of Blue que, entre otras cosas, incluía, además de un lujoso libro, el vinilo de alto gramaje. Para el de Coltrane, Universal, la responsable de los catálogos de Verve, MCA e Impulse –que se fueron absorbiendo unos a otros a lo largo de las últimas décadas– ideó dos ediciones, una de dos CD y otra de lujo, con tres, ambas subtituladas The Complete Masters y ninguna de ellas igual al álbum doble que ya había publicado en 2002. La que acaba de ser editada en la Argentina, con presentación y sonido iguales a la internacional, es la de dos. El disco ausente es el que contiene la grabación de la actuación del cuarteto en el Festival Mundial de Jazz Antibes, en Francia, tocando el material de A Love Supreme, que ya había formado parte de aquella edición de hace catorce años.

El primer disco es, obviamente, el A Love Supreme original, grabado en stereo y masterizado con inmejorable criterio por Kevin Reeves, con dos agregados de importancia dudosa: las tomas de referencia mono de las partes tercera y cuarta, “Pursuance” y “Psalm”. Por lo tanto, el eje de la cuestión es el segundo de los discos. Allí hay también bastante morralla: tres versiones de las sobregrabaciones de la parte vocal en la que Coltrane recita el mantra “A Love Supreme”, tomas alternativas y fallidas del cuarteto y las mencionadas grabaciones en el formato de sexteto, con el agregado de Shepp y Art Davis, algunas de ellas ya incorporadas en la edición de 2002. En rigor, sólo cuatro pistas –unos 23 minutos– estaban absolutamente inéditas hasta el momento: dos tomas completas del movimiento inicial, “Acknowledgement”, en versión de sexteto, y dos tomas fallidas breves, una interrumpida por diálogos y la otra por una entrada falsa. Las dos tomas con Shepp ya incluidas en 2002 no acababan de cuajar y, más allá de la valoración por este saxofonista y del interés para los coleccionistas, no costaba imaginarse por qué habían sido finalmente descartadas. La contundente unidad (unidad lograda desde lo diverso) del cuarteto allí faltaba. Las dos que se agregan en esta versión son mejores y, en particular, por los solos de Coltrane. Uno de ellos, el de la toma final y más larga, es magistral. Tal vez resulte poco para justificar la compra, si es que el interesado ya posee A Love Supreme y más si tiene la edición de 2002. Y quizá no. Por la cuidadosa presentación y el sonido, desde ya. Pero, lejos del último lugar en importancia, los dos solos de Shepp, aun con su choque un poco frontal con el estilo ya consolidado del cuarteto, y ese solo final de Coltrane, en la toma alternativa del sexteto que dura más de 12 minutos (Pista 12 del segundo disco), no se miden en segundos sino en belleza. Una belleza extraña, esquiva en el comienzo. Rugosa, resistente. No la belleza de lo decorativo. Más bien, la de las erupciones volcánicas. La de la creación.

Diego Fischerman


Comentarios

Lo más visto de la semana pasada

Los 100 Mejores Álbumes del Rock Argentino según Rolling Stone

Quizás hay que aclararlo de entrada: la siguiente lista no está armada por nosotros, y la idea de presentarla aquí no es porque se propone como una demostración objetiva de cuales obras tenemos o no que tener en cuenta, ya que en ella faltan (y desde mi perspectiva, también sobran) muchas obras indispensables del rock argento, aunque quizás no tan masificadas. Pero sí tenemos algunos discos indispensables del rock argentino que nadie interesado en la materia debería dejar de tener en cuenta. Y ojo que en el blog cabezón no tratamos de crear un ranking de los "mejores" ni los más "exitosos" ya que nos importa un carajo el éxito y lo "mejor" es solamente subjetivo, pero sobretodo nos espanta el concepto de tratar de imponer una opinión, un solo punto de vista y un sola manera de ver las cosas. Todo comenzó allá por mediados de los años 60, cuando Litto Nebbia y Tanguito escribieron la primera canción, Moris grabó el primer disco, Almendra fue el primer ...

Don Cornelio y la Zona - Don Cornelio y la Zona (1987)

"Hola, les saludo desde Ecuador, he seguido la página desde hace unos años y han sido un gran soporte emocional en mi vida gracias a la música que me han compartido. Quería preguntarles si pueden revivir este álbum que descubrí hace poco". ¿Y cómo negarnos ante ese comentario?. Como homenaje al recientemente desaparecido Palo Pandolfo (uno de los cantautores más destacados de la música argentina en las últimas tres décadas), reflotamos un discos que Artie había publicado hace ya mucho tiempo. Acá está, entonces, el disco homónimo de Don Cornelio, muy pedido por varios, como recuerdo de ese referente del rock argento que fue el poeta del rock "Palo" Pandolfo, con su combinación de lirismo y violencia reconocible en su rock, algunos dicen que fue heredero artístico de Pescado Rabioso , y desde hace 35 años que vino siendo bastante más que el flaquito que vino a poner oscuridad en el pop alfonsinista. Artista: Don Cornelio y la Zona Álbum: Don Cornelio y la Zona ...

Asceta - The Fool Leading The Blind (2026)

Comenzamos la semana a todo RIO chileno de la mejor calidad que no solamente uno puede pedir, sino además que uno puede imaginarse. Por ello vamos a presentar el tercer y último disco de la banda liderada por el guitarrista y compositor Rodrigo Maccioni, probablemente su obra más imponente, desafiante y madura dentro de las corrientes del Rock in Opposition (RIO) y el avant-prog sudamericano, y otro de los mejores discos de este año 2026 según los muchachos de Progarchives. Manteniendo esa esencia sofisticada que los caracteriza, este trabajo se siente notablemente más enérgico y eléctrico que sus antecesores, dos excelentes trabajos que ya hemos presentado en el blog cabeza. La banda pisa con más fuerza en los terrenos del rock instrumental de vanguardia, sin perder jamás esa textura de música de cámara contemporánea. El disco es un prodigio de ingeniería compositiva. La paleta sonora es desbordante: conviven clarinetes, violas, chelos, fagot, corno inglés, piano eléctrico y una...

Singlelito - In Absence of Velocity (2026)

Comenzamos otra semana musical en el blog cabeza. Y como es nuestra costumbre, lo hacemos presentando un gran disco, y este es uno de los mejores de este año 2026, y viene desde Colombia; se trata del joven y prodigioso proyecto unipersonal del músico multiinstrumentista colombiano Juan José Pinto Abadía, donde podemos presenciar la salud musical de fierro y la inventiva desbordante del progresivo actual más vanguardista. Con "In Absence of Velocity", el proyecto eleva la apuesta tras sus aclamados trabajos anteriores, consolidándose como una de las mentes más lúcidas de la neo-vanguardia sudamericana, y que se transforma automáticamente en otro de nuestros desconocidos pero muy recomendados. La música de Singlelito opera como una coctelera efervescente donde conviven los quiebres rítmicos al estilo de Hatfield and the North o National Health, toques de jazz fusión de vanguardia, texturas zeuhl y una urgencia visceral con dejos post-punk que le imprimen un carácter absoluta...

Ginkgobiloba toca mañana

GINKGOBILOBA + TRIOL Jueves 11 de Octubre El Baruyo Belgrano 3584 - CABA - Argentina 21 hs. El Baruyo Av. Belgrano 3584 - Boedo - Ciudad de Buenos Aires - Argentina Tel: +54 (011) 4931-2479 Mail:   info@elbaruyoresto.com Web:   www.elbaruyoresto.com www.facebook.com/ginkgoweb www.myspace.com/ginkgospace

David Gilmour - Rattle That Lock (2015)

Artista: David Gilmour Álbum: Rattle That Lock Año: 2015 Género: Rock, Blues, Jazz Duración: 51:17 Nacionalidad: Inglaterra Lista de Temas: 1. 5 A.M. 2. Rattle That Lock 3. Faces Of Stone 4. A Boat Lies Waiting 5. Dancing Right In Front Of Me 6. In Any Tongue 7. Beauty 8. The Girl In Yellow Dress 9. Today 10. And Then ... Alineación: - David Gilmour / electric & acoustic guitars, bass, percussion, piano, Hammond organ, electric piano, saxophone, vocals, cumbus, bass harmonica - Guy Pratt / bass - Phil Manzanera / piano, keyboards - Polly Samson / piano, vocals - Steve DiStanislao / drums - Mica Paris / vocals - Louise Marshall and The Liberty Choir / vocals

Músicos argentos - Odisea Tango XXII: el grito de rebeldía del post-tango joven desde el conurbano sur

Odisea Tango XXII es una agrupación nacida en lo profundo del conurbano sur, integrada por jóvenes de entre 16 y 25 años que exploran distintas músicas urbanas —como el tango, la milonga y el candombe— rompiendo sus formas y reglas establecidas e incorporando lenguajes provenientes del jazz y del rock progresivo. Así, el grupo imagina, deforma y reinventa un subgénero autodefinido como post-tango : una búsqueda estética a contracorriente de la mercantilización de la música y del vaciamiento cultural promovido por las redes. En palabras de la propia banda: “A contracorriente de la mierdificación en el comercio de la música, así como del vaciamiento cultural producido por las redes insociales ( post and go ), vamos en pos de algo nuevo, disruptivo, arriesgado. Con mi generación comienza la odisea del tango hacia el siglo XXII. Con algo más que suerte, hacia allá vamos y buscamos llevar con nosotros nueva música de Buenos Aires, con el lema de gustar y ofender”. Esta es otra de las muy ...

"Spectrum", por Radiøsender Brøken

Dentro del Ciclo de Jazz Fusión, "Spectrum", que se emite lunes y martes por Radiøsender Brøken desde las 22:00 hasta las 00:00 hs, a partir del próximo martes, todos los martes, a las 23:00 hs van a poder escuchar "A Foogy Night: Música en los Bordes". Los esperamos! Hola, queria dejar algunas palabras acerca de los bordes neblinosos. Track one. El jazz posee obras canónicas y vacas sagradas, intocables... en general con méritos de sobra para serlo.  Pero... pero... muchas reverencias surgen de la crítica musical, y van y vienen, según pasan los años... y quedan en brumosos alrededores, artistas y obras poco transitadas... no voy a dar ejemplos para no polemizar. Track two. Este pequeño espacio va a dar lugar a santos y a pecadores. Y ademas, a esos discos hermosos opacados por "la obra maestra" . Y como reparación al despropósito de "desguazar" un disco (que se proclame "conceptual" o no, lo es de hecho) aspiro a que cada program...

Los Grillos - Vibraciones Latinoamericanas (1976)

Nuestro amigo Julio Moya sigue con su tarea de palentólogo del rock latinoamericano y ahora nos presenta la historia de Los Grillos, y resumiendo les diría que si Jethro Tull hubiera sido andino, probablemente hubiese grabado este disco, ya que encontrarás flautas similares a Ian Anderson, junto con instrumentos de viento autóctonos. Un disco con 8 temas con una duración total que no alcanza la media hora. De alguna manera puede trazarse un paralelismo con Los Jaivas de Chile, pero se debe tener en cuenta que la raíz folclórica es diferente y con un sonido propio de altiplano. Aquí, uno de los discos más importantes de la historia del rock en Bolivia, y una de las mayores joyas del rock boliviano, expresión del folk rock temprano donde Los Grillos fundadon el sonido del Neo Folclore Andino, incursionando en el Moog a modo de "sintetizador andino". Si disfrutaste de "Alturas de Macchu Picchu" de Los Jaivas, o los bolivianos Wara o los argentinos Contraluz, descubrirá...

Viajero Inmóvil con nuevo canal de Youtube

Tenemos el placer de anunciar nuestro nuevo canal de Youtube, dedicado al Espacio Viajero Inmóvil, en el cual puede apreciar los shows de los artistas que visitaron nuestro humilde escenario. El Espacio Viajero Inmóvil es un exclusivo refugio privado diseñado para albergar encuentros musicales de música progresiva y eventos culturales de primer nivel. En cada velada, se convoca a un público selecto a disfrutar de experiencias sonoras en un entorno único. Con una cartelera rigurosamente curada y conciertos mensuales de altísima factura, este rincón tan acogedor se convierte en el escenario perfecto para celebrar la amistad, el reencuentro y la memoria. Los invitamos a compartir videos de nuestras noches mágicas... Podrán suscribirse y disfrutar de la música que disfrutamos en nuestro "Depósito de Arte, Musica y Recuerdos". https://www.youtube.com/@ESPACIOVIAJEROINM%C3%93VIL

Ideario del arte y política cabezona

Ideario del arte y política cabezona


"La desobediencia civil es el derecho imprescriptible de todo ciudadano. No puede renunciar a ella sin dejar de ser un hombre".

Gandhi, Tous les hommes sont frères, Gallimard, 1969, p. 235.