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viernes, 3 de febrero de 2017

PTF - What Is Constant (2015)


Cerramos la semana dedicada a la música nipona con otro discazo de los PTF, estos fabulosos japoneses cuya principal característica son sus estilizados dúos de violín y teclado, articulados a un correcto soporte de bajo y batería desplegando ahora todo su potencial en su segundo disco. Si les gustó su ópera prima les cuento que éste es mejor, y según las críticas que estoy leyendo, todos concuerdan en que raya la perfección (o la alcanza, según otros). No podìamos cerrar la saga japonesa con un disco mejor que éste. Mucho jazz rock para fortalecer una línea melodicamente muy rica y cercana al progresivo sinfónico italiano. Esto puede recordar varias cosas; la Premiata Forneria Marconi, Kansas, SBB, Philip Glass, UK, Dixie Dregs o la Mahavishnu Orchestra, los PTF logran trascender preconceptos para entregarnos un trabajo grandioso.

Artista: PTF
Álbum: What Is Constant
Año: 2015
Género: Rock progresivo eclèctico / Jazz rock
Duración: 57:44
Nacionalidad: Japón


Lista de Temas:
1. Time Lapse
Suite; The Thing (that is Constant)
2. I. Glacier Blue
3. II. The Versatile
4. III. Beyond the Ridge
5. IV. Cloud 9
6. 雲海 - The Boundless Scenery of the Spheres

Alineación:
- Keisuke Takashima / violin
- Takeya Kito / keyboards
- Hiroyuki Ito / bass
- Yusuke Seki / drums




Como en su primer álbum publicado en 2013 y publicado aquí hace horas, este disco concede una gran importancia a la evolución de sonidos y virtuosismo emitido por el violín, que se manifiesta sobre todo en su versión acústica, aunque el formato eléctrico no está excluidos, mientras a veces son los teclados los se encuentran en el centro de atención. Todo vale, el grupo suena agradable, sentimental y divertido, alternativamente, todo descansando en el virtuosismo de la base rítmiva super sólida de bajo y batería nos da un resultado impresionante.



Efusiones de alegría bucólica aparece de vez en cuando, tambièn una introspección melancólica o lapsus de frenesí incontrolable. A veces los teclados tratan de establecer un diálogo con el violín, en un gran laboratorio de la exploración mezclando rock sinfònico, jazz rock y hasta música tradicional del país del sol naciente, pero donde no falta ni el minimalismo de Philip Glass. La cuota de violín por última vez sus alegrías y dolores en el vals luz que llega a la conclusión de un álbum donde la meditación y el virtuosismo se combinan maravillosamente, para adentrarse en un terreno de jazz-rock con un violín progresivo en el que es inevitable la comparación con los legendarios Jean-Luc Ponty, David Cross o Michal Urbaniak y muchos otros reyes del violín, asegurando un equilibrio entre la técnica y la melodía que logran transportarnos a un mundo de ensueño.


La banda, fundada en el 2009, comenzó a ganar experiencia y reconocimiento realizando tocadas en los alrededores de Tokyo; luego, inspirados por el progresivo de los 70's, el jazz, el rock e incluso el metal según Keisuke, finalmente publicaría su primer disco el año 2013.
Al margen de la época de sus influencias, ellos practican un progresivo instrumental protagonizado por el violín con un sonido totalmente actual. Sin embargo, al escucharlos la referencia hacia sus compatriotas de KBB es quizá la más notoria; no obstante, esto sirve para diferenciar la propuesta de Ptf, pues en su caso se tiene un mayor énfasis en la faceta sinfónica del progresivo.
Sin duda este grupo merece una particular atención cuando se explore la nueva generación del progresivo basado en violín. Su música ensoñadora, bella e introspectiva os llevará de viaje por un maravilloso mundo musical, mundo que estos japoneses han logrado con una ejecución directa, técnica y llena de sentimiento y matices preciosistas.
identi

No tiene sentido repetirse mucho en estas descripciones, solo les digo que si bien su primer disco fue muy bueno este es mejor, dominada por una suite espectacular que se lleva casi todo el disco. Veamos què es lo que nos dice ahora nuestro columnista involuntario de siempre, que es como el Diablo, siempre está metiendo la cola en todos lados, y su opinión también. Bueno, Gurdjieff hacìa lo mismo...


Los japoneses de PTF vuelven a la carga con un nuevo disco donde siguen demostrando que dominan el arte de mantener en vigencia el sueño del rock sinfónico para el nuevo milenio. El nuevo disco en cuestión se titula “What Is Constant” y ha sido publicado a mediados de enero pasado por el sello francés Musea Records. El cuarteto conformado por el violinista Keisuke Takashima, el teclista Takeya Kito, el bajista Hiroyuki Ito y el baterista Yusuke Seki ha gestado un disco muy bueno con “What Is Constant”, rebosante de todo lo que ama el auditorio del rock sinfónico: desarrollos melódicos bien perfilados, manejo pulcro de diversos ambientes y esquemas rítmicos, gusto por lo fastuoso y la solvencia técnica en los arreglos. Con un repertorio trabajado en varios momentos del año 2014, el grupo ha concretado una labor muy bordada y lo confirmaremos tras nuestro repaso del repertorio del disco.
El disco comienza y termina con sendas piezas que se extienden más allá de los 7 minutos de duración: ‘Time Lapse’ y ‘The Boundless Scenery Of The Spheres’. ‘Time Lapse’, tras un prólogo sereno en base a piano y violín, se pone explícitamente majestuoso a la hora de elaborar su cuerpo central dentro de una línea de trabajo netamente sinfónica. Si bien el violín ocupa el rol protagónico con inmensa notoriedad, el grupo construye algún espacio sutil para abrir campo a un solo de bajo y también se centra en torno a un sobrio solo de órgano en un momento estratégico antes del segundo solo de violín. El clímax conclusivo es intenso sin romper con la aureola estilizada global de la pieza. ‘The Boundless Scenery Of The Spheres’ cierra el repertorio del álbum, y lo hace con un ejercicio de musicalidades sinfónicas intimistas y relajantes, no ajenas en algunos momentos al barroquismo juguetón que es fácil de encontrar en los mejores discos solistas de RICK WAKEMAN. Con todo, es la faceta de ceremoniosa de unos CAMEL la principal fuente de inspiración para este bello cierre del álbum. Con todo, el núcleo del repertorio está conformado por la suite de cuatro secciones titulada ‘The Thing (That Is Constant)’: cada sección dispone de un título autónomo y todas juntas acumulan casi 44 minutos de duración.
‘Glacier Blue’, la primera sección, articula una exquisita asociación de pasajes marcados por una gracilidad armónica de inspiración romántica con otros un poco más tensos, signados por una serie bombástica de inquietantes síncopas (al modo de una mezcla de EMERSON, LAKE & PALMER y BANCO DEL MUTUO SOCCORSO). Es justo en estos últimos momentos donde el diálogo entre batería y teclado articulan idóneamente el groove y la vitalidad que la instrumentación integral ha de concretar en esta situación concreta. ‘The Versatile’ asume en su pasaje introductorio una actitud contemplativa que tiende ciertos puentes sugerentes con los estándares del chamber-rock, y cuando pasamos al cuerpo central el ensamble se asienta bajo un ideario de jazz-rock melódico, muy afín al paradigma del mejor JEAN-LUC PONTY: el armado de estos momentos sucesivos se da dentro de una arquitectura prístinamente fluida. ‘Beyond The Ridge’ varía totalmente de registro y se complace en dar mil y una vueltas a un dinamismo extrovertido donde vigor y colorido se convierten en una sola cualidad sónica. Persisten las alusiones al paradigma de PONTY pero, sobre todo, hay conexiones cercanas con las bandas compatriotas KBB y KENSO, sin duda que las hay; sin ser rampantemente comercial, sin duda que el violín de Takashima sabe mantener la vitalidad llamativa de la pieza a través de sus casi 6 ¾ de duración. La cuarta y última sección, titulada ‘Cloud 9’, es la más larga de la suite, y de paso, la pieza más larga del álbum: 19 minutos y pico de espacio necesita el grupo para decir todo lo que necesita decir aquí. Los motivos transitan sólidamente desde un sinfonismo de estilo clásico hasta el swing coqueto de un buen jazz-prog, pasando por una alegre parte de country-rock. El interludio que empieza antes de llegar a la frontera del octavo minuto porta un aura ensoñadora donde las líneas de violín flotan con una magia especial. Finalmente, el grupo se enrolla elegantemente con el sencillo cuerpo central (un poco a lo CAMEL), aprovechando que su sobria elegancia resulta difícil de saturar al oyente empático.
Bueno, esto fue todo lo que nos ofrecieron los PTF con este bello disco titulado “What Is Constant”: parece que nada hay más constante que la constancia de estos cuatro músicos para congregar sus talentos individuales dentro de una inmensa creatividad colectiva que se toma muy en serio el propósito de mantener vigente el viejo pero incombustible sueño del rock sinfónico. ¡Disco altamente recomendado!
Nota: 9/10
César Inca




PTF are a Japanese four-piece instrumental jazz/fusion band who play in a very romantic and symphonic manner, their music frequently driven by Keisuke Takashima's warm and lively acoustic and electric violin playing replacing the need for guitar. Their debut `Percept From...' back in 2013 on the Musea label was a beautiful work full of spirited and energetic performances, and with the same line-up in place, this follow-up `What is Constant' progresses the band nicely, offering a touch more variety than the first disc as well as more ambitious arrangements and an added maturity that further time spent together as a band brings. Throw in some welcome Canterbury Scene touches, classical flourishes and endless symphonic grandeur, and you have one of the most dynamic instrumental albums of 2015!
Looking at the opening and closing pieces first, the striking lead-track `Time Lapse' dashes through moments of Yusuke Seki's thrashing drums, ghostly piano, Hiroyuki Ito's murmuring bass ruminations, searing yet reflective electric violin and Takeya Kito's humming Hammond organ (that takes on some Canterbury-like flavours just after the four minute mark as well!). As for the brilliantly titled closer `The Boundless Scenery of the Spheres', solo violin is slowly joined by the rest of the band to offer a series of joyful and soaring themes full of heart and hope, with a slightly eerie break in the middle to ensure the piece never becomes overly sweet or completely safe.
But the focal point of the majority of the disc is the 42 minute, four-part suite `The Thing (that is Constant)'. The longer running times of each section allows the pieces to develop more carefully, meaning less darting style changes and unhurried, more dramatically satisfying compositions. The opening passage `Glacier Blue' alone runs for 11 minutes, bookended with a glorious violin theme over rambunctious drums and sparkling piano that sneaks off into a spacey keyboard shimmer and brisk Canterbury-styled Hammond break in the middle. There's some darker gothic moods of second movement `The Versatile', all icy piano and sinister creeping violin that gives way to the light of uplifting and mellow symphonic themes with a steady Pink Floyd-like beat, and `Beyond the Ridge' is devilish and furious, scratchy violin racing alongside rumbling bass and manic drums at a break-neck pace. The 18 minute finale `Cloud 9' sprints through a mix of new ideas as well as reprising themes from earlier on in new interpretations, and there's not a single wasted second. Ravishing piano flights of fancy, majestic organ, dignified violin solos that reach symphonic heights as well as any guitar ever could, and there's even playful breaks that include a nimble country hoe-down!
As always, that honed technical precision found in so many intelligent Japanese musicians that perform in jazz and progressive related styles is present, but thankfully PTF's music is still rich with genuine emotion, never turning away from that human touch for even a moment. This follow-up is definitely better balanced than the debut album, lacking quite as much of the overly constant swooning qualities, instead replaced with maturity and sophistication. The entire 59 minute work holds so many strong themes and arrangements that become instantly memorable as soon as you hear them, meaning re- spins quickly allows the listener to focus on how cleverly flowing and impeccably performed and composed the album is. `What is Constant' is truly one of the most dynamic progressive/instrumental/fusion albums of the year from a bunch of exceptional musicians who've now delivered two exquisite works in a row, who will no doubt lift the standard yet again on their next album (but let's give them time to relax after outdoing themselves on this one!)!
Five / five stars - An essential purchase for violin freaks!
Michael H.


Great. This album is just great. This is jazz rock/fusion at his best. I'm not a big fan of the genre, but this album is really, really good. Two tracks of 7 minutes for the opening and the closing, and one suite of 42 minutes called The Thing, divided into four parts. It's hard to make more progressive. The musicians are awesome, and the compositions are really smart and great. All the fans of JR/F should like, or love, this album which is my favorite album of 2015 for me at this moment. I think that 2015, who already gave great albums in one month, will be a great year for prog.
Florian Decros


What is Constant is the second full album outing for Japanese Prog 4-piece instrumental outfit PTF who feature keys, drums, bass and violin.
The album opens with an odd melange of styles in Time Lapse, the title perhaps suggesting that it is intended as a medley of ideas schizophrenically leaping from genre to genre, from lilting piano to Fripp-esque staccato riffs to elegiac themes through anthemic motifs to driving rock, frenetically changing every 32 bars or so. Using the first track to showcase the full musical catalogue seems a strange decision as none of the styles are explored satisfactorily and renders this a skip-over track for me.
Things settle down into something much more tangible the four part suite The Thing (that is constant). Thankfully ideas are more controlled here and the album pulls itself together. Part one, Glacier Blue is a simple melody outlined with piano and violin but soon switching to full band with Hammond organ, piano, bass and drums, the fiddle floating elegantly with the theme using the chords and key changes to good effect. The rock beat converts into a waltz introducing a distinctly Yes flavoured repetitive riff, the bass line strongly echoing Chris Squire. We’re now well into the album and for the first time in the suite the Hammond organ takes a lead part before leaping back to the original romantic theme. Part Two, The Versatile begins as a brooding, menacing piece with rhythms built from the lower end of the frequency palette, but halfway through the mood changes with the fiddle lead tripping lightly over more easily tempered clavichord keys. Part Three, The Ridge kicks off with a solo violin reflecting an aggressive Paganini-esque (is that a thing?) riff with a hard rock rhythm for the duration of what is essentially a showcase solo for violinist Keisuke Takashima. Part Four, Cloud 9 is the longest piece revelling in luxurious Hammond chords.
PTF have their roots firmly planted in ’70s prog and that is where this track sits before breaking out into a lively rock hoedown that would happily entertain an energetic Jed Clampett before merging uncomfortably into an altogether slower paced melodic elegy. In reality this ends the track but it restarts as before, reprising the suite and bringing the themes together before ending with a strangely anti-climactic fade.
Grappelli style fiddle kicks off the final track, unassumingly titled The Boundless Scenery of the Spheres, which has a lighter mood than the previous suite being a more immediately accessible ballad led by both the violin and keys.
Although being Japanese, PTF have established themselves in the European prog tradition with obvious influences from Tarkus era ELP and Hiroyuki Ito’s bass lines sometimes running almost parallel with Chris Squire. The recording features very little overdubbing and emulates a live performance with little trickery or evidence of 21st century instrumentation. Even the violin rarely uses distortion pedals. There are some production issues here and there, a solo violin lead dropping obviously back in the mix when joined by rest of the band for example, but overall the sound is well balanced revealing each player’s contribution.
Overall, this is a dense symphonic album which might have benefited from having a little more aural space. As a showcase of clearly superb musicianship it is a resounding success, but at times to the detriment of the actual pieces in question. What Is Constant is an ambitious CD in today’s marketplace and can be welcomed as a rare foray into the ‘albums-that-should-be-listened-to’ genre – there is nothing suitable here for background music at your dinner party. Repeated visits would benefit the listener as there is much to take in and fans of early instrumental ELP, Soft Machine and Yes will find much to enjoy.
Peter Shearn

http://www.ptfweb.com/




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