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viernes, 22 de junio de 2018

Peter Gabriel - Peter Gabriel 3 (1980)

Vuelve el Mago Alberto trayendo nuevamente a Peter Gabriel, que a su vez viene junto a Robert Fripp, Kate Bush, Paul Weller, Phil Collins, Tony Levin, Dave Gregory (Big Big Train), Larry Fast (Foreigner, Nektar), John Giblin (Simple Minds, Brand X) y varios talentosos músicos más, en el que es quizás el mejor disco de Gabriel solista. Si bien hacía 1973/74 Peter Gabriel actuaba disfrazado de romano, de flor, de anciano o de criatura bulbosa, y dedicaba canciones a la planta Ambrosía, en 1980 editaba este tercer disco en solitario, el sonido Genesis era un lejano recuerdo, y posaba para la portada con el rostro en agonizante proceso de fundición por los efectos de una especie de ácido. En sus dos discos anteriores había evidenciado signos de su nueva personalidad musical. No obstante, la sombra del sonido sinfónico de su banda anterior todavía pesaba sobre ellos, sobre todo en el primero. En "Peter Gabriel III" dio un paso de gigante, reforzó su condición de creador vanguardista, y entregó su mejor colección de canciones hasta ese momento, abarcando estilos como el rock urbano, la música experimental e incluso la new age. Aquí nos lo trae el Mago Alberto, un gran disco con unas líricas geniales sobre el vacío existencial del mundo actual.

Artista: Peter Gabriel
Álbum: Peter Gabriel 3
Año: 1980
Género: Rock de vanguardia  / Art rock / Progresivo Crossover
Nacionalidad: Inglaterra




En Londres, los Marillion daban sus primeros pasos y ofrecían al público una magia similar a la recogida en las obras maestras de los primeros Genesis. Gabriel, por su parte, ya no hablaba de los personajes de Alicia en el País de las Maravillas. Sus nuevos temas trataban la esquizofrenia, el acoso, el aislamiento y la incomunicación. Incluso se adentraba con discreto resultado en los compromisos internacionales.
Su tercer disco es un caleidoscopio con dosis de riesgo, innovación, y más capacidad influyente de la que se le ha reconocido. El primer tema, "Intruder", trata un tema de pesadilla. El intruso que entra en tu vida y sabes que no va a traer nada bueno. El texto utiliza impactantes frases ("Me gusta cuando sabes que estoy ahí / Tu respiración contenida cargando el aire"), que crean esa sensación de peligro que acecha. La víctima en el dormitorio sin atreverse a salir al pasillo, ni a entrar en ese cuarto de baño cuya luz se ha encendido.  En los noventa, Primus grabaron una versión de este tema.

La versión del Gabriel más ácido sorprenden al oyente en este inquietante disco, pero mejor lo dejamos que nos lo explica el Mago que nos trae este disco...

Otra joya que aportó Peter Gabriel, el tercero de su carrera solista, un trabajo redondo, compacto, con un increíble trabajo de producción en lo musical, donde sobresale desde un comienzo la percusión, acá Gabriel sigue incursionando y atreviéndose a grabar cosas muy novedosas, como la total ausencia de platillos, un tambor en un super primerísimo plano, y un trabajo de arreglos percusivos que luego influenciaron "el sonido" de los 80, Gabriel quizás fue uno de los pocos que no cayó en esa década en grabar esas programaciones "disco" que serían el sello horroroso de un tiempo musical más horrible todavía -¡gracias Peter!-. Pero sí, dejar un sello muy distintivo, que en particular Phil Collins supo aprovechar en el sonido de su primer disco solista, cabe señalar que Collins en este disco hace un trabajo fantástico, contundente, poderoso, se supo que Peter Gabriel y Collins trabajaron muchísimo en los sonidos de toda la producción del disco, y verdaderamente se nota el esfuerzo.
Acá todo suena grueso, lleno, potente, y a eso hay que agregarle la poesía de Gabriel en las letras, en especial en el que particularmente considero que es una de las genialidades de Gabriel; "Family Snapshot", y aquí hago un paréntesis (quien no se haya tomado el trabajo de traducir esta canción ,sin dudas se está perdiendo de "entender" realmente esta gema musical).
Según la crítica este es el mejor disco solista de Gabriel, no sé si compartir esa afirmación, pero dejando de lado tanta objetividad, estamos ante un trabajo inmenso de un verdadero creador de nuestros tiempos.
Si hay algo que con el tiempo nos va ofreciendo Gabriel es que toda su discografía suena siempre actual, su música nunca envejece. Y eso es el resultado indudable de quien hace las cosas en serio y de corazón.
Mago Alberto





Contiene también una novedosa estructura el segundo tema, "No Self Control". Al principio se escuchan unos soundscapes, esos toques progresivos tan característicos de la guitarra de Robert Fripp, amigo y habitual de Gabriel en aquella primera etapa. Vale igualmente la pena escuchar ese último tramo, cuando el cantante repite la frase que titula el tema sobre una batería y un dibujo de guitarra que se retuercen compulsivamente, y de pronto los teclados cortan abruptamente la canción. "Start" es un delicioso y brevísimo interludio interpretado al saxo, una nota de calidad sobresaliente, que nos lleva a la siguiente, la movida "I don´t Remember", la canción más accesible hasta ese momento, que habla de la pérdida de memoria. Sigue la que es, quizás, la mejor canción que ha compuesto este hombre en toda su carrera en solitario, "Family Snapshot". Este tema puede pasar desapercibido a las primeras escuchas, pero es de esos temas que, en cuatro minutos, construye a un personaje y lo llena de emociones, describe sus actos y sus consecuencias y logra transmitir todo un mundo de sensaciones. El tema tiene una construcción simétrica, entrada lenta – crescendo – motivo lento final, al modo narrativo tradicional de planteamiento – nudo – desenlace de las novelas y películas. La canción describe al tipo en posición de francotirador desde un tejado, esperando la llegada de la comitiva para abrir fuego, al más puro estilo "Taxi Driver" de Robert de Niro. El delirio hecho canción, la sinrazón del ser rechazado que opta por vías demenciales para llegar a ser alguien, y toda una pintura del sinsentido existencial de estos tiempos.

La siguiente "And Through the Wire" resulta mucho más ligera, es otra buena canción con estribillo tarareable. Pero la peor parte del disco llegará con "Games Without Frontiers", al igual que la final, "Biko", dedicada a un activista sudafricano defensor de los derechos de los ciudadanos negros en el país de Nelson Mandela, ambas son canciones simples y que, según mi opinión, bajan mucho la calidad general a la que había llegado hasta aquí. Pero también están "Lead a Normal Life", que es una pieza casi instrumental, con sugestivos ambientes creados con los sintetizadores, y donde Gabriel canta sólo una estrofa, haciendo una música parecida a lo que hizo David Bowie en su trilogía berlinesa, o "Not one of us", que es otro interesante tema que trata el tema del rechazo, como queda bien claro en la primera frase: "Sólo hay agua en las lágrimas de un extraño".
Arte puro, rock progresivo, rock de vanguardia, pero a la vez asimilable es lo que nos regaló Peter Gabriel en su tercer disco. Pero mejor les dejo algunas buenas buenas reseñas que se han hecho sobre este disco, aunque no sean las únicas.



Vamos con algunas de esas reseñas...
Estamos claros en definir que una de las figuras de mayor incidencia a la hora de expandir las fronteras de la música popular de las últimas décadas es Peter Gabriel. Con una escuela musical completamente visceral y vanguardista, desde los más tempranos años '70 el tipo llamó poderosamente la atención por la histriónica e innovadora puesta en escena de sus shows junto a una de las bandas más legendarias y consistentes en la historia del rock progresivo -y personalmente mi favorita-, como es Genesis, pero también dio mucho que hablar al alejarse de esta banda en 1975 y volver dos años después a la música con un debut solista dotado de un sonido esquizoide, ecléctico, que coqueteaba abiertamente con el pop así como reforzaba lazos con el avant-garde y la experimentación electrónica en un contexto muy cerebral: en suma, haciendo algo diametralmente distinto a su agrupación madre.
A menudo los fanáticos más acérrimos de Gabriel tienden a colocar su tercer disco, de 1980, como la mejor de sus entregas en solitario. Esto debido a lo inquietante de su vibra, a lo innovador y adelantado de su sonido repleto de detalles y arreglos interesantes como prohibir el uso de platillos a los bateristas, voces procesadas, percusiones industriales, golpes espasmódicos de guitarra, etc.-, y a que como en ninguno de sus trabajos aquí se amalgaman de manera ecuánime todas las facetas interpretativas y musicales de Gabriel, vale decir, podemos encontrar a partes iguales juego, ironía, denuncia social, ira, experimentación, pop, incursión en sonidos étnicos, misterio, melancolía, agresión y locura.
El disco es atrayente desde su arte de portada, donde en una foto en blanco y negro aparece una mitad de la cara del cantante derritiéndose (de ahí a que también sea conocido como "Melt"). También predispone positivamente el hecho de encontrar en el staff de músicos a notables como los guitarristas David Rhodes y Robert Fripp que aporta con sus frippertronics-, los bateristas Phil Collins y Jerry Marotta, la cantante Kate Bush, los bajistas Larry Klein y Tony Levin y la producción a cargo del gigante Steve Lillywhite, que ese mismo año trabajó en "Black Sea" de XTC y los debuts de U2 y The Psychedelic Furs, pero es a la hora de hacer girar el vinilo cuando la prueba empieza de verdad, enfrentándonos a muy interesantes 45 minutos.
El recorrido comienza con la claustrofóbica, gélida y asfixiante y por lo mismo, notable, 'Intruder'. La batería de Collins golpea con frialdad y fuerza a un compás constante y minimalista, las guitarras dan golpes eléctricos cargados de hielo y presión mientras la voz de Gabriel se muestra sigilosa y sugerentemente susurrante, con sólo algunos breves arranques de exaltación, dando forma a una apertura precisa y plena en dar un clima que abre la curiosidad del oyente. A los tres minutos uno ya está compenetrado con la obra y cada uno de sus detalles. Es, ciertamente, una entrada de antología. El sello melancólico del disco se deja adivinar en la oscura 'Family Snapshot', basada en el diario de vida de un psicópata, y la más experimental 'Lead a Normal Life'; el pop se devela en 'Not One of Us' y el algo menor 'And Through the Wire', mientras que la conciencia social despierta en dos de los tracks más especiales, recordados y notables de la placa, como son por un lado 'Games Without Frontiers', que en un marco melódico muy lúdico realiza un ácido y satírico sarcasmo de la guerra y la nefasta influencia de los políticos y pseudoestadistas en la concreción de ésta, y por otro lado el imperecedero 'Biko' cierra el disco trayendo a la memoria las injusticias y atrocidades de la Sudáfrica flagelada por el apartheid, al retratar de emotiva manera el terrible asesinato del activista negro pro-igualdad racial y de derechos en su país, Stephen Biko, acaecido en septiembre de 1977.
Dos años después de la aparición de este trabajo, Gabriel se consolidaría como un artista altamente interesante al alumbrar su otra obra cumbre, como es el también imprescindible 'Security', donde se introduciría más confiadamente a las vicisitudes de la música étnica, además de entrar de lleno en el mainstream y los rankings gracias al éxito del single 'Shock the Monkey', cimentando los primeros logros comerciales a gran escala de una carrera que llegó a su ápice, en ese ámbito, con la aparición del también excelente So en 1986. Pero es "Peter Gabriel III", el que con su precisa y equitativa mezcla de los más variados matices del arte de este genio, convence de manera más consistente al oído más severo, y se lleva la perla de clásico que hoy nos hace reseñarlo en esta humilde tribuna.
Pedro Ogrodnik C.











El álbum del que vamos a hablar no tiene título, al igual que tampoco lo tienen los dos anteriores trabajos en solitario de Peter Gabriel y tampoco lo tiene el cuarto. Hoy en día se los distingue por un simple número y por algún término en inglés que haga referencia a su portada. El primero se conoce como "Car" (1977) porque Gabriel va dentro de un coche, el segundo es "Scratch" (1978) porque el músico parece estar rasgando su propia imagen, y este es "Melt" (1980) porque Gabriel parece derretirse como una figura de cera.
Este hombre ha encarnado durante muchos años el arquetipo del músico raro pero genial desde su legendaria participación en Genesis, donde era mitad cantante mitad performer, disfrazándose de diversos personajes estrambóticos en las actuaciones. El público enloquecía con su gestualidad y con las historias surrealistas que contaba entre canción y canción, y no es de extrañar que, en un momento dado, Gabriel quisiera trabajar en solitario.
Tras seis álbumes de estudio en Genesis, Gabriel comenzó su andadura como solista con un primer álbum (el del coche) del que después renegó por su excesiva producción. Su segundo e irregular trabajo le dejó más satisfecho en lo personal, pero tuvo menos impacto comercial. Cuando llegó el tercero, el que nos ocupa, nos íbamos a encontrar con el eslabón perfecto entre el fabulador surrealista de sus primeros tiempos y el extravagante showman de la generación MTV en que se convertiría tras el bombazo económico del conocidísimo So (1986).
No es "Melt" un disco accesible a la primera. Gabriel antepone su afán experimental a su interés comercial, y de hecho no es hasta la segunda mitad del disco (aproximadamente) cuando éste estalla en una supernova de colorido e imaginación. Los primeros temas nos bombardean con percusiones estruendosas y una guitarra agresiva que vienen a acentuar las estructuras casi nunca predecibles de las canciones. Aquí están Intruder (en la que colaboran Phil Collins y el "synthesizer hero" Larry Fast) y No Self Control (con apoyo vocal de Kate Bush e instrumental de Collins, Fast y Robert Fripp). Start es un diminuto instrumental con protagonismo del saxo de Dick Morrissey (el de Blade Runner), y I Don't Remember, que tuvo videoclip, ya suena como sus futuros hits ochenteros.
Con saxo y sobre todo con piano llegamos a la más o menos intimista Family Snapshot y a la rockera And Through the Wire, ésta con Paul Weller a la guitarra. Damos la vuelta al vinilo para darnos de bruces con el himno Games Without Frontiers, un tema un tanto sarcástico sobre aquel concurso tipo gimkana llamado Juegos sin fronteras que se disputaba entre distintos países europeos y emitían aquí mismo en televisión. El vídeo tiene un toque "creepy" importante.
Muy ochentera es también Not One of Us, y pura delicadeza es Lead a Normal Life, instrumental salvo por un breve pasaje central, en la que apreciamos el gusto creciente de Gabriel por los arreglos y ambientes étnicos. El álbum concluye con un segundo himno, éste de mucho mayor calado. Se trata de Biko, inspirado por el activista anti-apartheid Steve Biko, que fue torturado brutalmente hasta la muerte por la policía de su país. El tema, que pone la piel de gallina, combina cánticos sudafricanos y gaitas. Fue recuperado años más tarde para promocionar la película Grita libertad (Richard Attenborough, 1987) con un interesante videoclip.
Aunque hemos mencionado varias colaboraciones, son muchas más las que figuran en Melt, un álbum que en su momento debió ser acogido por los mejor informados como un verdadero acontecimiento, si bien es cierto que algunos historiadores de la música mencionan los cuatro primeros trabajos de Peter Gabriel (incluyendo "Security", de 1982) más como obras de culto que como éxitos en sentido pleno. No lo sé, pero está claro que el álbum, pese a que no todos sus elementos han envejecido igual de bien, hace que te preguntes de dónde podía salir tanta creatividad. Un imprescindible en cualquier colección que se precie.
El Conde


Bueno, hay más reseñas interesantes, como ésta, si es que quieren investigar sobre el disco un poco más, aunque creo que lo mejor es que lo escuchen y disfruten, y listo.




Lista de Temas:
1. Intruder
2. No Self Control
3. Start
4. I Don't Remember
5. Family Snapshot
6. And Through The Wire
7. Games Without Frontiers
8. Not One Of Us
9. Lead A Normal Life
10. Biko

Alineación:
- Peter Gabriel / lead & backing vocals, piano, synth (3,4,7,8), bass synth & whistles (7), drum programming (10)
With:
Kate Bush / backing vocals (2,7)
David Rhodes / guitar, backing vocals
Robert Fripp / guitar (2,4,8)
Dave Gregory / guitar (4,5)
Paul Weller / guitar (6)
Larry Fast / synth, bass synth (7), synth bagpipes (10), programming
Dick Morrissey / sax (2,3,5,9)
John Giblin / bass
Tony Levin / Chapman stick (4)
Jerry Marotta / drums, percussion (7,8)
Phil Collins / drums (1,2), drum programming (1), percussion (5,10)
Morris Pert / percussion (1,2,9)
Steve Lillywhite / whistles (7), producer
Hugh Padgham / whistles (7), engineer
Peter Vogel / "Computer Musical Instrument" (Fairlight CMI sampler)
David Ferguson / vocals - screeches (10)





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