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miércoles, 18 de abril de 2018

AppleSmellColour - Unscrupulousness (2015)


"La mejor forma de vivir sin escrúpulos"... No, no me refería al neoliberalismo, sino a éste disquito raro que estamos presentado ahora: un viaje alrededor de la falta de escrúpulos desde varios sujetos y puntos de vista: universo y naturaleza, amor y locura, dinero y sociedad, arte y poder, tiempo y muerte. y si bien no es necesario que te metas en el concepto para disfrutar de este gran trabajo, ya que cada canción es digna y está muy bien organizada, pero el resultado de la suma de todos los elementos crean un encastre que es sumerior a cada elemento por separado: emociones, sentimientos, vitalidad, musicalidad pero planificadas y llevadas adelante de manera natural pero muy eficaz. Altamente recomendado, AppleSmellColour es una banda que merece ser escuchada, y "Unscrupulousness" es un trabajo fino y variado que funciona bien con el estilo que quieras; segmentos acústicos tranquilos influenciados por el jazz, entrenamientos divertidos en base a King Crimson, paisajes sonoros sinfónicos radicales, todo con una interpretación maravillosa que completan un gustazo sonoro.

Artista: AppleSmellColour
Álbum: Unscrupulousness
Año: 2015
Género: Crossover Prog / Art rock
Duración: 56:42
Nacionalidad: España



AppleSmellColour son una banda de rock progresivo nacida en el año 2012 en Tarragona, España, aunque lamentablemente cantan en inglés. Y ese "lamentable" punto en contra (siempre me gusta escuchar el idioma propio del lugar de donde son los músicos) es la única contra (y ojo, "contra" es un punto de vista que muchos no compartirán conmigo) de este disco genial. Aunque al menos el nombre del grupo, que parece una pegatina de combinaciones de palabras aleatorias, en realidad corresponde a poema un "Habitación de Otoño" del poeta, crítico y lingüista Gabriel Ferrater, otro un ejemplo poco común de rock progresivo que se oye en Alemania, Japón o Canadá: canciones de diez minutos con mucha poesía para un disco conceptual sobre temas existenciales.
"Without yearning,
the light is dying on us
that was honey-coloured, and that now
has the apple smell colour."
Gabriel Ferrater - Bedroom in Autumn



Grabado como resultado de una exitosa campaña de crowdfunding, los 11 temas de "Unscrupulousness" son una escucha muy agradable con la idea de hacer pensar, pero bajo un camino que incluye sonidos sinfónicos, algo de influencia de King Crimson, Pink Floyd pero más modernizado y acercándose al sonido de los suecos The Flower Kings dentro de una estructura que funciona muy bien y no descuida nada e incorpora el ambient, el jazz, el rock alternativo en un todo bien estructurado, interpretado y marcado, por lo me despertó el deseo de zambullirme más ampliamente en la obra luego de la primera escucha, y las obras posteriores me confirmaron que se trata de un gran trabajo que espero sepan apreciar. Un álbum hecho a pulmón por una banda que merece ser escuchada ampliamente.
Interesante propuesta la que llega desde Tarragona: Apple Smell Colour son el ejemplo de que, si bien el auge del Rock Progresivo tuvo lugar en la década de los 70, actualmente el género se está reinventando; conserva la esencia que lo vio nacer, pero al mismo tiempo, incorpora nuevos matices que enriquecen la escucha. Apple Smell Colour también son el ejemplo de que las buenas ideas son apátridas: lo británico no es necesariamente un sinónimo de súmmum compositivo; sino que bandas de cualquier zona, que gocen de menor o mayor popularidad, pueden dar en el clavo y ofrecer un planteamiento que roza la perfección. Es por tanto necesario que escuchemos y no oigamos, que dejemos esos fundamentalismos cuando la lengua materna no es la inglesa, y que apartemos esos prejuicios que nos impiden ver objetivamente y limitan sobremanera el rango de grupos a los que estamos dispuestos a prestar atención.
El grupo está articulado por Lluís Barceló (guitarra y voces), Uri Mas (voz principal y guitarras), Pep Espasa (flauta travesera, saxo tenor, guitarras, lap Steel, voces), Mo Espasa (piano, teclado), Loti Arroyo (bajo, voces) y Marc Claramunt (batería). Los seis integrantes gozan de una dilatada trayectoria musical y han unido sus fuerzas en AppleSmellColour y en su primer trabajo discográfico, Unscrupulousness. Unscrupulousness es una obra conceptual que versa sobre la falta de escrúpulos de la sociedad contemporánea en su ámbito universal más extenso, como en la explotación de recursos, en los conflictos sociales o en las contradicciones que van asociadas a nuestras relaciones con el prójimo.
A modo de introducción, ‘Strings Field’ recoge parte de un discurso del Dr. Michio Kaku, físico cofundador de la Teoría de Cuerdas o Teoría del Todo: “¿Qué es la física? La física no es sino las leyes de la armonía que puedes escribir en las cuerdas vibracionales.
¿Qué es la química? La química no son sino las melodías que puedes tocar en cuerdas vibracionales que interactúan.
¿Qué es el universo? El universo es una sinfonía de cuerdas vibracionales”.
Siguiendo en este hilo, ‘I’m an atom in the world’ se inicia mostrando un rock progresivo herencia de King Crimson, con un tono algo sombrío y una cadencia variable. Después se presenta con una base de jazz que se hace patente por completo pasado el minuto 3, momento en que emerge el saxo. A partir de entonces se suceden una serie de ritmos sincopados, ornamentados con piano de brillante soltura, que se desarrollan en clave de poesía. Pasado el ecuador del tema, el compás se vuelve anárquico y desfilan por él todos los instrumentos hasta llegar a un punto álgido; a partir de él, la calma vuelve a sobrevenir, aunque de forma muy puntual. En esta parte se canta de nuevo “I’m an atom in the world” acompañada de una sección de batería, bajo y guitarra muy crimsonianas. Tras ello, se exhibe otra vez la maestría del saxo, con un breve solo en descenso que va acallándose para elevarse posteriormente, rodeado en todo momento por un piano omnipresente.
Como muestra de eclecticismo, ‘Mary Monster’ rompe con lo establecido anteriormente. Juega con una dosis de extravagancia y teatralidad, y precedida de una sección instrumental hay una breve parte inesperada concebida en formato operístico. ‘Chris’ apuesta por atmósferas más cristalinas y por un talante más optimista, encuadrado todo en un esquema más lineal y menos cambiante.
El tema que da nombre al disco, ‘Unscrupulousness’, se delinea con movimientos entre el jazz y el rock progresivo, logrando crear un dinamismo meritorio a lo largo de toda su duración. A continuación, ‘Boss of Wizards’ comienza con un despliegue percusivo que al poco es escoltado por un órgano, secundado después por acordes de guitarra y bajo y posteriormente es el turno de la voz. En cuanto a la lírica, ‘Boss of Wizards’ hace referencia a esa falta de escrúpulos, a la ética a merced del poder del dinero. A la Bolsa y al poder desmedido de las finanzas, en suma. Por su parte, ‘Oil Slick’ se aventura con una línea vocal algo cambiada, en la que se ha impreso más fuerza y carisma. Podríamos cerrar los ojos y pensar que estamos escuchando una banda de blues–jazz de los 60.
‘Landscape’ opta por una melodía nítida, pausada, que es iniciada por una guitarra acústica y en la que antes del primer minuto debuta el saxo, que contribuye a que la pieza se traslade completamente al plano jazzístico. En el segundo minuto hay una breve sección apoyada por punteos de bajo y guitarra y por redobles de batería, que dan a paso seguidamente al piano. Finalmente, se suceden los punteos y el saxo, hasta que el tema concluye. ‘Blank Look’ se concretiza en un estilo más intimista, sin duda gracias a la flauta travesera, que ostenta el papel protagonista y crea reminiscencias de Focus, por ejemplo. En una línea semejante se desenvuelve ‘Death In The Mirror’. Finalmente, ‘Eleventh Dimension’ funciona a modo de outro, e incluye extractos de un discurso de Michio Kaku, presentes también en la intro ‘Strings Field’.
Nota: 9 / 10





Por suerte, hay muchos comentario de terceros por traer, acá van algunos, y les darán un vistazo aompleto de lo que aquí ofrece la banda.


Primer disco de la banda de Tarragona AppleSmellColour, formada por músicos de calidad con una trayectoria a nivel regional más que decente que se han reunido para dar a luz un proyecto muy ambicioso a la altura de obras maestras de todos los tiempos.
Su título dice mucho de la temática de las letras, así como de la propia música, no se asustan ante nada, hacen lo que quieren sin escrúpulos de hacerlo mal o no encajar en los cánones que marca la sociedad. Su nombre se debe a la estrofa “Sin nostalgia / se nos va muriendo la luz, / que era color / de miel, y ahora es / color de olor de manzana” del escritor Gabriel Ferrater, en concreto al último verso.
El disco toca varios palos musicales, la inclusión de elementos de viento y guitarras semiacústicas le dan un toque más amplio, no solo dentro del rock progresivo. De las influencias que más he podido notar en las veces que he escuchado el debut son Camel, los proyectos de Neal Morse, Genesis, Bruce Springsteen e incluso Mr. Big. Nada más comenzar con “Strings Field” a modo de intro a piano con ambiente de fondo y un discurso del Dr. Michio Kaku acerca del universo y teoría de cuerdas en el que compara la vida en el universo con la música, nos hacemos una idea de lo que viene. “I’m An Atom In The World” son ocho minutos en los que todo transcurre con respecto a ese título, hasta cuatro estrofas musicales de diferentes tipos de música, por orden: rock progresivo, blues, jazz y progresivo en general. Como novedad notamos un saxofón muy protagonista, que deja de ser el elemento que redondea los temas para ser el principal. Mi favorita del disco sin duda.
La rockera y clásica “Mary Monster” recuerda a las influencias mencionadas anteriormente, sobre todo Camel en el aspecto progresivo y Mr. Big en el ritmo general y sonido de guitarras, sin embargo la voz tranquila es mucho más propia. Ha empezado con muy buen nivel y un sonido envidiables. “Chris” continúa la estela de su predecesora, aunque es de carácter tranquilo, con guitarras acústica y sin distorsión, agregando coros femeninos en la recta final para redondear más y no ser tan lineal.
¿Queda algo que se pueda añadir a este fenomenal comienzo? Pues una instrumental, también hay hueco en este proyecto, ¿quién lo dudaba? “Unscrupulousness” no hace falta que tenga letra para que nos demos cuenta mientras la estamos escuchando cuál es el mensaje que quiere mostrar. Progresivo a la antigua, sintetizador estilo Genesis, saxofón a los Bruce Springsteen, cambios constantes de estilo musical, y todo con coherencia. Es decir, no hay hueco para los escrúpulos. La más larga del disco, con unos diez minutos, “Boss Of Wizards” es la que puede sonar más actual, un progresivo de línea contemporánea eso sí, con influencias clásicas. La flauta aparece dejando el saxo un poco aparcado. Muy buena elección y buen ojo la de no incluir los dos al mismo tiempo, ya que los toca la misma persona y en los directos quedaría cojo el tema. El intermedio instrumental con flauta travesera sirve de conexión para la recta final con solo de guitarra y piano de acompañamiento que finaliza con el estribillo. Un tema muy completo y muy bueno, sin brechas.
Habiendo pasado la mitad de disco lo normal es encontrarse con temas que estén en la onda de lo escuchado ya, efectivamente “Oil Slick” recuerda a las dos primeras, con ritmo variable intercambiando el rock tradicional con blues y jazz, al final la guitarra eléctrica se marca unos buenos punteos, atentos. Le sigue otra instrumental en la que vuelve el saxofón tomando el control, “Landscape” vuelve al tono acústico y sin distorsión, un estilo que cada vez es más popular en los grupos de rock progresivo de los últimos años.
Estos temas tienen menor duración y son más llamativos a pesar de la etiqueta bajo la que vienen, “Blank Look” es la continuación con letra de la anterior, su estructura es la misma y la finaliza contando la historia para que no sea pesado con ayuda de flauta. Finalmente “Death In The Mirror” y el outro “Eleventh Dimension” finalizan el disco de la misma forma con la que ha empezado.
Mucho nivel es el que se ha demostrado tener aquí, por ello la nota con la que califico el disco es de un 8,1/10. Un verdadero referente dentro del rock progresivo y de la música en general a nivel nacional.
Moralabad
 

¿Buscas un poco de color en tu vida? ¿Te has comido todas tus ceras de colores y no encuentras más? Dos consejos: sé que parecen apetecibles, pero no te comas las ceras, y presta atención a la reseña de hoy. El grupo que hoy reseñamos viene de Tarragona, ¿su nombre? Applesmellcolour. ¿Campo? Musical. No es la mejor introducción de la historia, pero algún día aprenderé.
Digamos que, si fuesen pintores, la paleta de colores de los Applesmellcolour (a quienes llamaré “Manzanas” de aquí en adelante para ahorrar saliva) comprendería un espectro bastante amplio. Algo que es difícil encontrarse en la música son propuestas que logren provocarte diversas emociones, alegría, tristeza… esto… bueno, ya sabéis de que va eso de las emociones, ¿no? El caso es que pocas bandas diversifican tanto su propuesta en un mismo disco. Las Manzanas lo hacen, y con muy buen gusto, mezclando estilos como el jazz, blues y e influencias de los más grandes del progresivo.
Seis son los integrantes que vienen a ofrecernos los gajos de esta suculenta manzana que es su álbum “Unscrupulousness” (y que nadie me pregunte si existe semejante palabra). Ellos son Uri Mas a la voz y la guitarra, Lluís Barceló a la guitarra, Pep Espasa tocando el saxo, flauta travesera junto a otros instrumentos, Mo Espasa al piano y teclado, Loti Arroyo al bajo y Marc Claramunt a la batería. Mencionar también que Lluís, Pep y Loti también contribuyen a las voces.
El disco comienza con una intro, “Strings Field”, a modo de sample, donde se trata sobre la teoría de cuerdas de forma muy poética, amenizada por un piano y un sintetizador místicos, y que empieza este viaje a lo más bajo del ser humano y su naturaleza desde esta óptica tan curiosa. El caso es que la intro da paso ya sin comerlo ni beberlo a una de las mejores y más alocadas canciones del álbum, “I’m an Atom in the World”. Su locura se hace más patente a partir de los tres minutos, cuando las melodías un tanto oscuras se desmadran al entrar un magnífico saxo que hace honor al señor Coltrane. Las cosas se empiezan a desmadrar unos minutos después, cuando el mismo saxo se marca un solo de órdago y cambian todos los esquemas de la canción, quedando la aventura en un desparrame la mar de crimsoniano. Un lánguido gemido acaba las cosas por la puerta grande. Una delicia al paladar y al oído.
“Mary Monster” abre un poco más las alas de la creatividad de la banda, rompiendo con la seriedad del tema anterior y dando paso a un rock más alegre y saltarín, en el que igualmente se intercalan dos partes muy diferenciadas, como la primera parte cantada que me recuerda un tanto a la amiguita bizca de los Tull, “Cross Eyed Mary” (¿será casualidad lo del nombre?), y la siguiente parte con un riff bien potente seguido de una sorprendente parte operística. En el siguiente tema, “Chris”, bajan revoluciones para regalarnos un tema acústico en el que el que guitarra acústica y voz cobran protagonismo tejiendo una melodía muy sentida y relajante, acompañada de un piano delicioso.
Esa falta de concordancia, esa locura desatada (que al final parece concordar y atarse por arte de magia) que ya veíamos en “I’m an Atom in the World”, vuelve a darse en el tema título, “Unscrupulousness”, que de nuevo nos lleva por cientos de mundos, uno dentro del otro, formando parte de un todo, un todo unido por el lazo de una base rítmica cojonuda y un saxofón que siempre sabe donde actuar y que notas tocar para darle ese sabor único. El contraste con la siguiente, “Boss of Wizards”, se hace patente desde el comienzo de la canción, con un curioso trabajo del batería acompañado de un órgano que otorgan la gravedad necesaria al tema y a su mensaje (el poder del dinero y, como bien dice el título, la falta de escrúpulos) y marcan el camino sosegado y sobrio que seguirán las melodías. Si bien el tema principal se hace un poco pesado, hacia la mitad hay elementos suficientes (incluyo un magnífica pasaje de flauta) para darle el dinamismo necesario para brillar por sí sola.
Tras “Oil Slick”, canción con un trabajo soberbio del bajo y de la voz que le dan un rollo más bluesero, y donde el cantante se atreve a darnos una interpretación distinta del resto de temas, algo más intensa y teatral, llega el plato más flojillo del álbum (y aún así sigue siendo un temazo), “Landscape”, que haciendo honor a su nombre nos dibuja un paisaje repleto de tonos que cubren todo el espectro, y donde también aparece el saxo y unos punteos y un piano que de nuevo hacen gala de un buen gusto exquisito. Lo de plato flojo, en definitiva, venía porque a mí no me ha llenado tanto como el resto, se me hace un tanto lenta, aunque tiene un rollo inigualable de club de jazz, lleno de humo y magia hasta los topes.
“Blank Look” continúa el tono introspectivo de la anterior y le añade un nuevo y sugestivo elemento, la flauta travesera, que aporta el ingrediente distintivo durante toda la canción. Al igual que esta, “Death in the Mirror” conserva el mismo tono y ritmo, dando a estas últimas canciones un sentido de unidad. Aunque sinceramente, me habría gustado más algo más movido para concluir el álbum, ya que lo único que resta es la outro.
Y por aquí llega, efectivamente, “Eleventh Dimension”, corta y bella, que nos trae de nuevo el discurso del comienzo, y que cierra de forma íntima este álbum de contrastes, de subidas, de bajadas, y de constantes descubrimientos. ¿Qué es “Uncrupulousness” sino el fresco olor de una manzana tintado con los colores del ocaso? Señores y señoras, la verdad hoy se disfraza de cursi en mis palabras. Disfruten el sabor de la buena música.
Seruli


No sospechaba el compositor Lluís Barceló (53 años) cuando daba guitarrazos punks y urgentes con Etiopía Próspera, un grupo de culto y cierto underground en la Tarragona ochentera, que más de 30 años después, tras algún proyecto desafortunado o poco visible, la música le brindaría otro caramelo apetecible, un nuevo horizonte en el que crecer. Él es el cerebro principal, el hacedor de canciones de Apple Smell Colour, un insólito grupo de rock progresivo, un género minoritario, casi único en la provincia.
Lluís desparrama energía por haber visto cómo sus canciones, compuestas en casa, imaginadas en complejísimos pasajes, juegos de voces y vaivenes internos, han cogido vuelo con esta banda intergeneracional que se ha ganado el fervor de la crítica. No esperen en Unscrupulousness, su primer disco, canciones de menos de seis minutos. No confíen en música lineal, sin recovecos. «Tengo incontinencia creativa y debo contenerme, porque luego no hay tiempo para trabajar ese material. Hay canciones para dos discos más. En la composición es cuando más disfruto. Tengo necesidad de comunicar», asume él.
«Hago un trabajo concreto, pero no me veo el eje. Yo viví en mi adolescencia en los 70, con esa música progresiva que estaba en lo más alto. Tengo cultura musical de esa época, y por eso es más fácil que yo lo canalice», añade el ideólogo Barceló. El rock sinfónico no es una etiqueta fácil, a pesar de las reivindicaciones recientes, como el festival Tótum Revolútum de Barcelona, con más de una quincena de bandas en cartel. «La década de los 80 fue demoledora para este género. Se querían temas cortitos, que se bailaran bien, música un poco frívola. Estos son temas más elaborados, con pasajes, con fragmentos sinfónicos, canciones de 12 ó 15 minutos. Eso quedó un poco desbancado. Luego el jazz también evolucionó mucho y entró dentro de estas sonoridades no tan ortodoxas», cuenta Lluís, que se define así en ese tour de force cotidiano en el que se sumerge en casa, entre instrumentos: «Lo que hago es casi alquimia. Pienso qué me sugiere un fragmento para continuar. Soy muy constante».
En lugares como Japón, Canadá, Brasil o Alemania ya ha habido ventas y descargas de su álbum. «Cantar en inglés no es casual. Buscamos llegar al máximo número de gente. Hemos notado mucho interés», explican. Con las influencias claras de bandas como Genesis, King Crimson, Queen y, por supuesto, Pink Floyd, pero también con temas más cercanos al folk de Jethro Tull o el jazz de Pat Metheny, Lluís, en esa telaraña de conversaciones entre músicos, se rodeó de intérpretes jóvenes, con talento, ambición y bagaje académico. «Yo no tengo formación, pasé por el conservatorio muy brevemente. Los que me acompañan saben mucho más que yo», reconoce.
El joven Uri Mas (fue miembro de Amena, Ol’Green o Projecte34) es la voz principal y guitarrista. El ubicuo Marc Claramunt es también el batería de Zien Años, además de diseñador de la parte visual de la novela gráfica que acompaña a la edición del álbum. Loti Arroyo (Tumbuctú, Roger Benet i els Oximorònics) está al bajo. La saga insigne de los hermanos Espasa completa la formación. Pep toca la flauta travesera, el saxo tenor, además de guitarras y el lap steel; mientras que Mo se añade al piano y los teclados. Ambos, naturales de La Canonja, son hermanos de Dani Espasa, una eminencia de la música renacentista y medieval, además de profesor de improvisación.
De los coros a Gabriel Ferrater
Para rizar el rizo, cuatro coristas (forman el grupo vocal Les Fourchettes) completan un combo de diez músicos, que este sábado despacharán su repertorio, en formato acústico, en el Teatre El Magatzem (20.30 h., 12/10 euros). En Apple Smell Colour, un nombre de aires sinestésicos inspirado en el poeta reusense Gabriel Ferrater, nada es sencillo. Tal ansia de expresión, una olla a presión de creatividad, se tuvo que concretar en un disco conceptual sobre la falta de escrúpulos, la ausencia de moral en cuestiones sociales o de lucha de clases pero también en el reducto personal.
«Para mí, que estaba un poco retirado de la música, esto es una nueva vida», dice Lluís. La banda, que ya ha tocado varias veces en Tarragona y Barcelona, prepara el desembarco inminente en ciudades como Madrid, Zaragoza, Valencia o Pamplona. En el Teatre El Magatzem la celebración será triple: se presentará el disco en acústico Fireplace, la edición especial limitada del debut Unscrupulousness y la novela gráfica ‘Manifest de l’obstinació’.
Raúl Cosano

Pueden escuchar y comprar el disco desde su espacio en Bandcamp. Realmente un trabajo muy disfrutable que ahora damos a conocer.


Lista de Temas:
1. Strings Field
2. I’m An Atom In The World
3. Mary Monster
4. Chris
5. Unscrupulousness
6. Boss Of Wizards
7. Oil Slick
8. Landscape
9. Blank Look
10. Death In The Mirror
11. Eleventh Dimension

Alineación:
- Lluís Barceló / Guitarra
- Àngel Arroyo "Loti" / Bajo
- Marc Claramunt / Batería
- Pep Espasa / Guitarra, saxofón y flauta
- Mo Espasa / Piano y teclados
- Uri Mas / Voz y guitarra




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