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lunes, 11 de diciembre de 2017

Beardfish - +4626 - Comfortzone (2015)

Y ya que estamos hablando desde hace varias semanas de los mejores grupos de rock progresivo de la actualidad, no podíamos dejar de mirar a los países nórdicos, y menos nombrar a los Beardfish, una banda que el Conejo había presentado en este espacio hace milenios. Uno de los comentarios que copio dice de ellos: "deberían estar en un top ten de bandas de progresivo en todo el mundo", vanguardistas, innovadores, inventivos, con una paleta que va desde el jazz, pasando por el progresivo setentero y llegando hasta el metal más crudo, creando un rock progresivo formidable, con una amplia gama de Zappa, King Crimson y Gentle Giant, lleno de colores y sensaciones, vivo, cambiante, estos suecos se la apañaron para traer aire fresco a la escena a lo largo de su historia (nacieron en el 2001 y lamentablemente se disolvieron en el 2016). Aquí los recordamos como una banda que nos ha dado muchísimos momentos de felicidad, y lo hacemos con su último disco. Con ustedes, de lo mejor del rock progresivo escandinavo que esta semana llenará las entradas del blog cabezón; con ustedes Beardfish y su último gran disco. Y prepárense a disfrutarlos durante toda la semana! Y para quienes no los conozco les aseguro que les van a dar muchísimos momentos de pura felicidad musical.

Artista: Beardfish
Álbum: +4626 - Comfortzone
Año: 2015
Género: Progresivo ecléctico
Duración: 65:29
Nacionalidad: Suecia


Un grupo debe ser revisado minuciosamente y tenido muy en cuenta por cualquiera que busque un buen grupo sólido y moderno del mejor rock hecho arte puro. Se ha comentado mucho de sus presentaciones en vivo donde rompían la cabeza del público presente. Dejo, antes que nada, parte de un comentario que me pareció por demás interesante...
El impresionismo llegó a mediados del siglo XIX para romper esquemas, para derrotar ciertos convencionalismos que parecían atenazar a la realidad pictórica de la época. El realismo dominaba el cuadro, obligaba a observar la realidad desde una estética cruda y fría que describía conflictos sociales consecuencia de la explotación subsiguiente a la ya asentada revolución industrial y las primeras disputas a nivel ideológico en un mundo en el que los sistemas monárquicos comenzaban a tambalearse.
La respuesta fue más formal que ideológica, pero no por ello tuvo un impacto menor a tenor de la disciplina a la que hacía referencia. La plasmación casi fotográfica de la realidad, sin ocultar a los miserables y sus miserias, dio paso a trazos que parecían querer distorsionarla pero que solo jugaban con la luz y la sombra, olvidándose del negro omnipresente en el pasado y dotando de vida sin hilaridad a escenas cuya estaticidad parecía resquebrajarse a golpe de pincel que alargaba destellos o que coloreaba penumbras. La revolución había quedado fuera del campo de la ideología para centrarse en el mundo formal, la sombra podía brillar más que la luz, una estrella podía llenar con su halo todo el firmamento.
Beardfish y el rescate de las vanguardias:
2015 parece ser algo así como el regreso al impresionismo para los suecos Beardfish, bastante atenazados en el relato crudo y rudo que constituyó The Void (Inside Out, 2012) pero hoy aferrados de nuevo al color, los juegos de luz y ciertas distorsiones que en lo visual nos remiten a La Noche Estrellada. No es casualidad la referencia pues su interpretación progresiva del Rock Clásico responde a la misma ruptura esquemática que la diseñada por la cohorte de vividores que dominó la pintura a finales del siglo XIX, lo dibujado por Rikard Sjöblom desde su garganta y su teclado rediseña la esencia sin alterar las leyes físicas, simplemente altera tempos o resquebraja estructuras a fin de impactar más desde el detalle que desde lo formal, resultando barroco a veces pero sin que ello suponga un excesivo ensimismamiento.
Aunque éste es un juego al que Beardfish llevan jugando desde que dieron sus primeros pasos, desarrollando un Rock Progresivo colorista plagado de tonalidades que plasman mil sensaciones a lomos de un jazz que es más planteamiento que dogma...
Hipersónica

Y para los que no los conocían ¿Qué mejor que conocer una banda viéndolos tocar en vivo? Aquí tienen a los Beardfish tocando en vivo (mejor dicho rompiéndola en vivo) en el 2011...



Estos chicos son, para mí, la luz actual. Son el grupo que debería estar en un top ten de bandas de progresivo en todo el mundo, pero no goza ni de cerca de esos focos. Una pena. Llevan varios discos siendo de los mejores del género, pero por alguna razón su música no llama tanto la atención. Eso, para mí, no es un problema. A veces, es incluso una bendición. Lo único malo que podría pasar es que se cansaran de no alcanzar ciertos objetivos y lo dejaran. Pero mientras no sea así, es un gustazo saber que pocos oídos en todo este planeta saben apreciar a la quizás banda retro más brillante del universo.
Para mí su esencia setentera es prodigiosa, entre pianos, guitarras sucias y bases alocadas y progresivas. Su voz, insuperable desde el punto de vista del estilo musical que practican. Su inspiración, soberbia, sin límites. Su sensibilidad y su sello especial no tienen igual y, si es de las bandas que te llegan, Beardfish te parecerán 'top'.
Este '+4626-COMFORTZONE' me daba miedo, la verdad. Tal era el nivel alcanzado en 'Mammoth' (2011) y 'The Void' (2012) que me parecía imposible mejorarlo. Y sí, da gusto equivocarse de esta manera. Aún más maduro si cabe, perfecto y cuadrado, este disco lo tiene todo. Sin tener por qué ser identificado como antiguo su sonido, colaría como banda actual, con cosas jazz, cosas metal y sobre todo, mucho progresivo de los orígenes, con una producción impresionante.
Lo primero que llama la atención es su nombre, con un código que no he podido explicar pese a navegar sin parar por Internet, y el título en mayúsculas. Su enigmático aspecto mejora cuando se empieza a oír con la intro doble 'The One Inside Part One' y 'Noise in the Background', temas encadenados, de sonidos casi aterradores y a la vez ambientales, con unos violines parece que sintetizados que hacen las maravillas del oyente. Luego llega 'Hold On', conocido por todos por haber sido el single que llegó hace tiempo, un maravilloso tema de rock progresivo setentero, intenso y preciosista, donde la batería es puramente retro y el resto, más de lo mismo. Todas las bandas de los 1970 encajan aquí, y al mismo tiempo tienen su impronta personal. Extraordinarios 8 minutos completos y de auténtica cátedra musical.
'Comfort Zone', que podría denominarse como el tema que da nombre al disco de algún modo, es un delicado tema muy del estilo de su anterior disco, 'The Void', con pianos y una voz prodigiosa de Rikard Sjöblom que está al nivel de los más grandes, recordándome mucho aquí a la de Greg Lake en los mejores tiempos de ELP. De hecho, el tema es muy Emerson, Lake & Palmer, casi un homenaje perfecto. 10 minutos gloriosos.
'Can You See Me Now?' es otro setentero himno muy delicado, con unos teclados no tan virtuosos pero sí con un encanto retro que hará las maravillas de los amantes de las mejores tiempos del progresivo, su época dorada.
En cambio, 'King' es un tema rock de tempo más rápido y con unas guitarras más modernas, ya más agresivas y de sonido más actual. Tema más discreto con pequeñas referencias a Dream Theater, bajo mi criterio.
Luego llega la segunda parte de la intro, 'The One Inside Part Two', que engancha con 'My Companion Through Life', de nuevo muy teatral, narrativo y de transición, con unas guitarras finales que homenajean a los King Crimson de 'Starless'
'Daughter/Whore' es en cambio otro guiño a cambiar radicalmente de rollo, con un rapídisimo rock casi metalero, muy sucio y de ambientación oscura y dramática, donde las guitarras están al servicio de la expresividad y no de la melodía.
Así nos topamos con el largo tema 'Ode To The Rock'n'Roller', de casi 15 minutos, donde hay, como era de esperar, varios ambientes y estilos. Abre con un rollo guitarrero acompañado de teclados sonido hammond, hasta luego marchar a un himno melódico estilo ELP en su parte central, con teclados muy Keith Emerson. Poco a poco llega la intensidad para rubricar esas esencias del famoso trío que hacía aquellos shows sin fin ("Welcome back my friends to the show that never ends...").
A esta joya le sigue 'If We Must Be Apart (A Love Story Continued)', un melancólico medio tiempo donde la agresividad casi amarga de guitarras y teclados nos conducen al drama que quiere expresar musicalmente la banda con este temazo. Más de 7 minutos que combinan delicadeza con amargor y un dramatismo que te atrapa hasta el final. Formidable.
El triste final, porque que acaben los buenos discos es una faena, llega con la tercera parte del título de la intro, 'The One Inside Part Three – Relief', un tema más moderno y actual, casi de rock alternativo, que suena genial y que la intensidad que ofrece en su segunda mitad son increíbles sellos de calidad para un final digno a este espectacular nuevo disco de los Beardfish. Una banda que merece mucho más.
A modo de conclusión, decir que la edición especial viene con un segundo disco en el que hay 13 temas nuevos, correspondientes a demos grabadas entre 2002 y 2008, tituladas 'The Early Years - Outtakes And Demos'. Desconozco su calidad y su contenido, por lo que intentaré enterarme más adelante. Calificación: 8/10 nota 8
Pablo M. Beleña





Suecia es una fuente inagotable de música en todas sus vertientes. Parece que el país no puede dejar de producir bandas en todas las vertientes del rock y el metal y por supuesto el rock y metal progresivo no iba a ser una excepción. Bandas suecas llenan los espacios del blog cabezón, tales como Änglagård, Anekdoten, Pain Of Salvation, The Flower Kings u Opeth que son ejemplos, entre muchas otras bandas, de lo bien abonado que está el terreno y, desde hace ya muchos años que también los Beardfish engrosan esa lista. La banda presentó en 2015 su octavo disco de su larga trayectoria nada desdeñable. Y no solo lo digo por lo prolífica, sino por la variedad y calidad de sus trabajos. Todos, desde su disco debut, llegaron a un nivel notable. Sin duda fueron las dos partes de "Sleeping In Traffic" las que les pusieron en el radar de todo el mundo y con "Destined Solitaire" llamaron la atención del líder de The Tangent, que les reclutó (si, a todos ellos) como miembros de su banda. No duró mucho y cuando "Mammoth" vio la luz la banda ya había abandonado el proyecto. No obstante su paso junto a Andy Tillison fue una influencia perceptible desde "Mammoth" en adelante.
Una propuesta singular en cuanto a estructura, cargada a un sonido envolvente, con un sonido clásico sin caer en lo obvio, y trayendo de vuelta la destreza ligada con la naturalidad y la agradable simplicidad melódica de digerir.
Su octava entrega relata distintos parajes emocionales, donde "The One Inside: Part 1 (Noise In The Background)" es el prólogo que nos sitúa en la antesala de lo que escucharemos, con riffs pausados da la cuota de tensión necesaria como para ponernos en clima, y luego se presenta "Hold On". donde el bajo de Robert Hansen se introduce de manera muy dinámica a una canción que tiene el poder de despertar aún más la expectación, y luego llega "Comfort Zone" que resulta ser un bálsamo después de dos tracks potentes en destreza e intensidad; una muestra limpia y homogénea en ejecución y técnica, potenciada por la guitarra melancólica e in crecendo de Zackrisson, acompañada de una voz que hace gala especial de su gran registro y una ejecución del teclado impecable por parte de Sjöblom, dando la cuota exacta de melancolía y sobrecogimiento al relato. El caso de "King" al principio puede sonar desconcertante en su forma conceptual, pero se hacen notar casi de inmediato que lo que proponen los suecos es mantenernos con el factor sorpresa. Con riff de guitarras y tonos característicos en ellos, pero acompañado de intenciones en voz y fraseos que hacen eco a un Dream Theater de a mediados de los 90’, nos apronta al clímax de la obra. Esto, sin dejar de lado el sello particular de la banda. "The One Inside: Part 2 (My Companion Through Life)" es el que da inicio al segundo acto, mostrándonos acordes de guitarra acústica que la hacen particularmente única. En este punto no hay duda de que Beardfish sorprende, pero con "Daughter / Whore" demuestran su versatilidad. Al principio impacta por acordes y solos reconocibles en el thrash noventero, para luego cambiar a una melodía gratamente reconocible en ellos, pero sin dejar de lado la intencionalidad, haciendo la voz de Sjöblom irreconocible a ratos. "If We Must Be Apart (A Love Story Continued)", el track más largo del disco, es una catarsis que recorre todo lo que hemos escuchado con anterioridad, para cerrar con "Ode To The Rock ‘N’ Roller" y "The One Inside: Part 3 (Relief)", este último un epílogo que sella la obra de los suecos. Sin la necesidad de ser rebuscados en la ejecución, se involucran en algo más actual dentro de lo que es la escena del rock progresivo, dejando en evidencia que su propuesta no es por carencias de interpretación, sino todo lo contrario: están cimentadas bajo la búsqueda y la reinvención perpetua.
"+4626 Comfortzone" nos entregan la posibilidad de escucharlos y deleitarnos con un sonido prolijo y sin dejar de evolucionar musicalmente. Nos hace ser capaces de entender que estamos frente a un álbum con una estructura que nos cuenta una historia; conceptual y fácil de interpretar sensorialmente, con actos y tiempos que varían en intensidad y matices en cuanto a estilo, sin dejar posibilidad alguna al aburrimiento o a la monotonía.
Aquí, llegamos al último trabajo de su carrera brillante, y que no podía estar fuera del blog cabezón.

De una banda como Beardfish nunca estaremos seguros de qué esperar. A través de siete discos se han establecido como una banda innovadora e inventiva. Ya su anterior disco, The Void, lo mismo contenía pasajes de voz gutural que elementos cercanos al jazz. Sin embargo, los primeros veinte minutos de +4626-Comfortzone van por pasajes más calmados, lentos y por momentos cinemáticos.
Las canciones se van desarrollando cada una según sus necesidades sin encorsetarse en el tiempo. Asi podemos escuchar “If We Must Be Apart (A Love Story continued)” de poco más de quince minutos, que “Can You See Me Now” donde en algo más de tres minutos hacen una canción que recuerda a aquellos Beatles más experimentales.
“Ode To The Rock 'N' Roller” es muy curiosa. Es sobre un chico que toca en bandas de versiones y de tributo a otras bandas, pero una noche en una de sus actuaciones se atreve a recordar a Stravinsky, y se libera de sus cadenas musicales. Detrás de esta canción, hay una abierta crítica a la manera en que los músicos son tratados hoy en día, y como muchos de ellos solo pueden ganar dinero formando parte de bandas de tributo. Beardfish se rebela contra la falta de respeto a la creatividad.
La banda se niega a repetirse. Los sonidos más heavys que encontrábamos en sus dos últimos álbumes han desaparecido. Solo pudiera quedar algún rezago de ellos en “King”, y la entrada de “Daughter – Whore” son los primeros segundos del “Ace of Spades” de Motorhead. Los propios músicos declaran que si a algún álbum de los anteriores se pareciera este, sería, y solo un poco, a Destined Solitaire del 2009.
El grupo ha agregado a un segundo tecladista, Martin Borgh, quien tocará en directo solamente.
Para el final hemos dejado el significado del álbum. Según la banda, fueron inspirados por esos anuncios comerciales que proliferan en Estados Unidos, donde al final te dicen que llames a un telefóno asi como 1-800-BACKPAIN. De esta manera, la banda puso 46 que es el código del país de origen, 26, que es el de su ciudad y “Comfort Zone” que es el titulo de una de las canciones. Puede ser interpretado de dos maneras: puedes estar dentro de una situación confortable, agradable, y no buscar nuevos retos, o puedes salir fuera y enfrentar nuevas aventuras. ¿Qué harías tu?
Poco más hay que decir, una banda de rock progresivo del siglo XXI, indudablemente.
José Arias

El impresionismo llegó a mediados del siglo XIX para romper esquemas, para derrotar ciertos convencionalismos que parecían atenazar a la realidad pictórica de la época. El realismo dominaba el cuadro, obligaba a observar la realidad desde una estética cruda y fría que describía conflictos sociales consecuencia de la explotación subsiguiente a la ya asentada revolución industrial y las primeras disputas a nivel ideológico en un mundo en el que los sistemas monárquicos comenzaban a tambalearse.
La respuesta fue más formal que ideológica, pero no por ello tuvo un impacto menor a tenor de la disciplina a la que hacía referencia. La plasmación casi fotográfica de la realidad, sin ocultar a los miserables y sus miserias, dio paso a trazos que parecían querer distorsionarla pero que solo jugaban con la luz y la sombra, olvidándose del negro omnipresente en el pasado y dotando de vida sin hilaridad a escenas cuya estaticidad parecía resquebrajarse a golpe de pincel que alargaba destellos o que coloreaba penumbras. La revolución había quedado fuera del campo de la ideología para centrarse en el mundo formal, la sombra podía brillar más que la luz, una estrella podía llenar con su halo todo el firmamento.
Beardfish y el rescate de las vanguardias
2015 parece ser algo así como el regreso al impresionismo para los suecos Beardfish, bastante atenazados en el relato crudo y rudo que constituyó The Void (Inside Out, 2012) pero hoy aferrados de nuevo al color, los juegos de luz y ciertas distorsiones que en lo visual nos remiten a La Noche Estrellada. No es casualidad la referencia pues su interpretación progresiva del Rock Clásico responde a la misma ruptura esquemática que la diseñada por la cohorte de vividores que dominó la pintura a finales del siglo XIX, lo dibujado por Rikard Sjöblom desde su garganta y su teclado rediseña la esencia sin alterar las leyes físicas, simplemente altera tempos o resquebraja estructuras a fin de impactar más desde el detalle que desde lo formal, resultando barroco a veces pero sin que ello suponga un excesivo ensimismamiento.
Aunque éste es un juego al que Beardfish llevan jugando desde que dieron sus primeros pasos, desarrollando un Rock Progresivo colorista plagado de tonalidades que plasman mil sensaciones a lomos de un jazz que es más planteamiento que dogma, los suecos se han visto en la obligación de regresar en el tiempo pues el ejercicio más hardrockero y sucio del anterior álbum nubló algo su horizonte, supuso el primer traspiés en una carrera que les llevaba directos hacia el olimpo en competencia con Haken, Riverside o Leprous.
The Void supuso un paso atrás, errado en el riesgo metálico, insuficiente en la brillantez de los desarrollos melódicos
Reconocido en cierta medida el error, +4626-Comfortzone (Inside Out, 2015) plantea cambio de tercio aunque no derriba los cimientos de lo anterior sino que más bien lo reacomoda, dejando aún cierto regusto amargo pero logrando volver a brillar en aquello que les ha hecho grandes. Lo nuevo de Beardfish rompe la clara estructura de dos caras con distinto aroma, potencia y presencia para presentar un tratado bastante más homogéneo, aún con momentos de desmelene y headbanging (aunque al fin sin arrebatos growl) pero mostrando un resultado mucho más compacto apoyándose en lo que siempre ha sido el fuerte de la banda sueca, los desarrollos instrumentales y la versatilidad instrumental y vocal de Rikard Sjöblom.
Al fin de nuevo en su zona de confort
Esta distribución del álbum, menos marcada, permite que los temas transiten mejor que en The Void, que las melodías construidas se queden en nuestra cabeza por muy revirada que sea la estructura del tema en cuestión. ‘King’ o ‘Daughter/Whore’ afean el ecuador del álbum echando algo por tierra el recuerdo dejado por el brillante tema homónimo, pero la función vuelve a su punto álgido en ‘If We Must Be Apart (A Love Story Continued)’, un mastodóntico corte en el que Beardfish demuestran de lo que son capaces a nivel compositivo e interpretativo.
Entre medias de todo esto, el sabor que +4626-Comfortzone deja es a prueba superada a pesar de que no logra alcanzar las cotas marcadas por la serie Sleeping in Traffic (Inside Out, 2007 y 2008) o su continuación Destinated Solitaire (Inside Out, 2009), disco con el que se dieron a conocer para el gran público al abrir la gira para Pain of Salvation. Queda cierto regusto amargo pues los suecos se han arrugado algo cuando estaban a punto de reventar en algo grande, pero mientras que en 2012 hablábamos de tropiezo y error en el planteamiento, en este 2015 podemos hablar de esperanza y de un talento que parece lejos de apagarse.
‘Hold On’, ‘Ode to the Rock’N’Roller’ o el tema homónimo describen cuál debe ser la trayectoria futura de Sjöblom y cía. Más contenidos en sus alocados desarrollos y sus arranques metálicos, igual de sólidos construyendo melodías que hablan de la época de las vanguardias, la vida bohemia y el absenta y menos perezosos a la hora de preparar el regreso. No es Beardfish una banda a la que le vengan bien las pausas largas, sus mejores discos han llegado casi de año en año, de forma atropellada y de sopetón. Ojalá y les tengamos de nuevo con nosotros en 2016, querrá decir que han recuperado el vigor del pasado. 7,7/10
Hipersónica


La banda sueca de rock progresivo Beardfish, posicionada muy alto a través de los discos que preceden a éste, su octavo álbum en estudio, abre el año 2015 con una nueva edición, “+4626-Comfortzone” un muy buen trabajo con un concepto desarrollado a través de los temas que le dan la forma sonora.
Rikard Sjöblom, compositor, tecladista y voz, David Zackrisson, guitarrista, Robert Hansen, bajista y Magnus Östgren, baterista, son los músicos que integran Beardfish que en esta oportunidad proponen una temática reflexiva por medio del análisis de la “zona de confort” que como un traje invisible nos protege de los pensamientos negativos, acompañándonos desde que nacemos, como en la forma sonora de una voz interior que traba la conexión con nuestro ser íntimo al punto de no reconocernos frente a un espejo, por lo tanto los temas -diez en total- dan a la lírica un lugar preponderante, ya que cada uno a su vez contiene una historia diferente enlazada al concepto de base, un valor extra que se suma a la profesional y ajustada labor de la instrumentación musical de la obra.
"The One Inside", abre con el primer tramo de una suite dividida en tres piezas separadas entre sí, que si las escuchamos continuadas constituyen una trilogía muy bien lograda en un bello tema integral, entonces "Part. I-Noise in the Background", comienza con un breve de sones sinfónicos seguidos al relato de la voz. "Part.II-My Companion Throught Life", ubicado en la mitad del disco, es un hermoso folk en guitarra acústica, canto emocional y mucha lírica. "Part.III-Relief", cierra con un magnífico de un ritmo medio que va adquiriendo fuerza y mucha lírica dentro de un importante fondo de guitarras, teclado, y base percusiva en bajo y batería. Entre estas tres piezas se reparten el resto de los temas comenzando en el segundo con "Hold One", que da forma a un rockero con muy buenas variantes vocales y musicales, en una homogénea integridad. "Comfort Zone" frasea acordes que se repiten en una constante en guitarra, voz, mas fondo sinfónico con melancólico final en piano. "Can You See Me Now?", tiene un claro estilo retro, muy rítmico acentuado por el piano con coros y canto con toques muy vintage. "King", mucho metal con importantes guitarras y voz en variantes guturales, aunque en el último tramo hace un giro para un redondeo muy efectivo. "Daughter Whore", en un tramo muy rocker que hace lugar al siguiente tema, el mas extenso del disco y quizás el de mayor progresión: "If We Must Be Apart (A Love Story Continued)" que es de una personalidad totalmente crimsoniana constituyendo una pieza de variada riqueza creativa, destacando los teclados -como en casi la totalidad del disco- entre tramos mas calmos en guitarra acústica y de tendencia folk, atrapando los sentidos. "Ode To The Rock'n'roller", ubicado en el noveno tema es de un corte básicamente rocker, aunque no por ello menos complejo, iniciando con un acústico en guitarra con la derivación ya comentada mas toques sinfónicos e importante letra que describe la historia de un músico de rock.
El artwork de la portada pertenece al diseñador Jesse Loboda, y en referencia a los números con que inicia el nombre del disco, 4626, los dos primeros dígitos pertenecen al código telefónico del país donde residen los músicos de la banda, y los restantes, 26, al código telefónico de la ciudad de los mismos, una divertida forma de definir su “zona de comfort” personal?
PUNTAJE: 7 / 10
Lily Belgu


Hace ya tiempo que los amantes del Rock Progresivo contemporáneo esperamos con gran expectación cada nuevo trabajo de los suecos BEARDFISH. Y eso es porque hace también ya un tiempo que dejaron de ser una promesa rutilante, convirtiéndose en una apuesta segura para los amantes de los sonidos más vanguardistas. Hacía tres años que no editaban nada y este “+4626-Comfortzone” vuelve a dejarnos boquiabiertos ante su desbordante creatividad, la de un grupo capaz de pasearse con señorío por las múltiples facetas de eso que venimos en llamar Rock Progresivo. Siguen deslumbrando y siguen madurando y la prueba la tenemos en este gran trabajo que paso ya a reseñar.
Pese a que no hay cambios en la formación de estudio, el grupo nos anuncia que para sus conciertos en directo incorporará a un segundo teclista, Martin Borgh, para ser capaces de reproducir sobre el escenario lo mucho que han grabado en estudio. Y no me extraña. Desde el mismo arranque de la introductoria “The One Inside Part One – Noise in the Background” descubrimos unos BEARDFISH más maduros, más cubiertos por capas y capas de sonoridades que difícilmente podrían reproducir sin el apoyo de un segundo teclista. El gusto por los sonidos herrumbrosos sigue siendo el santo y seña de la banda: todo suena “vintage”, como si fuera directamente sacado de grabaciones hechas en los setenta. En la vibrante “Hold On” comprobamos que el liderazgo de Rikard Sjöblom sigue siendo incontestable y que sus teclados son omnipresentes dibujando texturas y filigranas sobre las que planea su versátil voz: tan pronto tira de Hammond apoyando los tremendos arranques de guitara de David Zackrinsson (quien, además, se ha encargado de mezclar el disco) como dibuja bellos pasajes de piano en los momentos más pausados. El trabajo de Robert Hansen al bajo brilla con luz propia en este vigoroso tema trufado de reminiscencias a KING CRIMSON, que está llamado a ser uno de los momentos álgidos de sus conciertos en directo.
En los más de nueve minutos de la épica “Comfort Zone” encontramos lo mejor referencia de lo que BEARDFISH son: sutileza, clasicismo, experimentación… y en todo momento calidad. Por momentos suenan a los BEATLES más lisérgicos mezclados con los PINK FLOYD más primerizos aunque son capaces de embarcarse en pasajes de un lirismo y una sutileza tales que pareciera que estás ante los mismísimos YES. Desde luego uno no se aburre jamás con un disco de BEARDFISH, algo muy de agradecer en los tiempos que corren.
Un claro ejemplo de la versatilidad y multiplicidad de facetas de BEARDFISH es “Can You See Me Now?”, un tema que recuerda al “Killer Queen” de QUEEN por el aire de cabaret decadente que le da el piano de Sjöblom, así como la voz a lo “croner” que exhibe a lo largo de gran parte del tema. En “King” el grupo nos muestra su faceta más rockera gracias a la cruda guitarra de Zackrinsson y la demoledora sección rítmica. Y es que cuando la banda se lía la manta a la cabeza puede ser tan contundente como sutil y eso es precisamente lo que hace que los discos de BEARDFISH sean siempre tan diversos y ricos. La segunda parte del tema central del disco, “The One Inside – My Companion Through Life” es, de nuevo, un remanso de paz en el que el teclado y la guitarra acústica nos ofrecen el lado más siniestro y lúgubre de la banda. Los ecos de JETHRO TULL son innegables en estos suecos que desde sus comienzos jamás renegaron de sus claras influencias setenteras.
Y como queriendo sacarnos del estado hipnótico en el que nos había sumido el tema anterior, el grupo se descuelga con un trallazo de Heavy Metal titulado “Daughter – Whore”, un corte en el que el bajo de Hansen cobra una relevancia inusitada y la guitarra de Zackrinsson se arropa con las sonoridades de los JUDAS PRIEST de discos como “Sin After Sin” o “Stained Class” e incluso se marca un solo que para sí quisieran IRON MAIDEN. Como decía antes: uno puede encontrarse en un disco de BEARDFISH casi de todo. Y, lógicamente, no podía faltar la típica “Prog-Suite” a la que todos los grupos del género nos tienen tan felizmente acostumbrados. Más de quince minutos dura “If We Must Be Apart (A Love Story Continued)”, una pieza marcada por la transición permanente de pasajes rápidos e intrincados, donde la sección rítmica demuestra una compenetración y una fuerza desbordantes, con otros más pausados donde, una vez más, los teclados de Sjöblom iluminan con multitud de matices una partitura densa, abigarrada y llena de contrastes. Más directa es “Ode to the Rock ´n´ Roller”, un homenaje a los músicos que han de basar su carrera en tocar versiones de otros grupos ante el escaso éxito de sus composiciones propias. Todo un manifiesto de respeto hacia ese ejército de músicos que lucha con dignidad por mantenerse en un mundo tan difícil como, a veces, cruel. En este caso las guitarras dobladas nos recuerdan a QUEEN y el uso del “wha-wha” por parte de Zackrinsson pareciera ilustrar la temática de la canción con un indisimulado homenaje a Hendrix y a Santana.
Para el cierre del disco, y siguiendo los más estrictos cánones del Prog-Rock más ortodoxo, tocaba cerrar la trilogía central de “The One Inside” con un broche de oro. “Relief” se abre con guitarras a lo PINK FLOYD y teclados a lo GENESIS creciendo en intensidad y dramatismo hasta el mismo final. Gran disco, en definitiva, de un gran grupo que ha entrado por méritos propios en la liga de los grandes del Rock Progresivo contemporáneo.
Carlos Fernández


Los suecos regresan, después de algunas experimentaciones con su octavo álbum haciendo que el 2015 inicie fenomenal… regresando a lo que hacían en The Sane Day o Sleeping In Traffic … ese revival que no copia y que utiliza elementos actuales para recordarnos al progresivo de los 70’s… en esta ocasión llegando hasta el metal de la época… al menos pincelando de vez en cuando con él.
Una introducción con voz en off todavía no deja saber qué es lo que va a pasar, debes dejar pasar casi dos minutos que generan la expectativa… mera introducción y literalmente un poco de Noise In The Background.
Hold On... riffazo antes de que entre el coro con el título y comience a desarrollarse el track, arpegios, seguimiento de toda la banda a la voz de Sjöblom en todo el estilo progresivo setentero… ¡Maravilloso!
Comfort Zone arranca con una eléctrica muy a los 70s, alguno dijo “Santanera” aunque no necesariamente… los teclados, sin embargo se encargan del primer cambio antes de escuchar la voz y vaya cómo se desarrolla el track: las conversaciones vocales generan un intermedio sensacional y termina en crescendo a base de teclados… buenísimo…
La cosa se pone un poco más pop (si es que puede decirse así) con Can You See Me Now? y su piano (y resto de teclados) donde la voz de Sjöblom destaca especialmente.
En King Hansen se hace presente ya sea sosteniendo acordes, siguiendo guitarras pesadas, casi haciendo metal (¡Gracias David Zackrisson!) o abriendose paso junto con la batería entre la voz de Sjöblom, con cambios a ritmos sincopados, de metal, de todo… está de lujo… buenísimo track.
La acústica de My Companion Through Life anuncia un track más tranquilo suave y relajado que se disfruta y hace cerrar los ojos…
Cuando puedan, escuchen juntas las tres partes de The One Inside… realmente hacen un track con su leit-motif sonoro… los tracks encajan en el álbum y suenan buenísimos juntos...
Todo se acelera con Daughter/Whore, más agresiva, más metálica y donde todos los músicos cooperan (oídos atentos en el cambio al minuto 2:05).
Los teclados anuncian a la cereza del pastel, entregada un par de tracks antes de finalizar: If We Must Be Apart tiene todos los elementos que la banda ha estado cocinando desde su inicio se manifiestan en los 15 minutos de este track, al tiempo pomposo, exagerado, pretencioso, lleno de cambios (el del minuto 2:30 lleva a sacar alguna que otra lágrima de felicidad auditiva), largo -y nada se dice en el mal sentido- es todo lo que algunos pudieran llegar a odiar del progresivo y que aquí adoramos y reconocemos… #odienmemás ¡Buen trabajo!
Ode To The Rock’n’Roller más rock, menos progresiva, pintada por segundos de jazz quizá hasta sale del molde del disco por momentos, sigue siendo un buen track… al menos da pie al final del disco que -de nuevo- les recomiendo escuchar junto con las dos primeras partes de The One Inside.
Buen disco, buena banda, buen inicio de año.
Ciro Velázquez


Lista de Temas:
1. The One Inside - Part 1: Noise in the Background
2. Hold On
3. Comfort Zone
4. Can You See Me Now
5. King
6. The One Inside - Part 2: My Companion Throughout Life
7. Daughter / Whore
8. If We Must Be Apart (A Love Story Continued)
9. Ode to the Rock 'N' Roller
10. The One Inside Part 3: Relief

Alineación:
- Rikard Sjöblom / vocals and keyboards
- David Zackrinsson / guitars
- Robert Hansen / bass
- Magnus Östgren / drums





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Y no te confundas, no nos interesa la piratería, lo nuestro es simplemente desobediencia civil y resistencia cultural a favor del libre acceso al conocimiento (nuestra música es, entre otras tantas cosas, conocimiento).