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Dejando de lado los dorados 70s ¿Cual es la mejor década musical?

domingo, 19 de enero de 2014

Yonhosago - Album1 (descuento) (2005)


Artista: Yonhosago
Álbum: Album1 (descuento)
Año: 2005
Género: Avant-Rock / RIO
Duración: 66:05
Nacionalidad: Chile

Lista de Temas:
1. Depósito Ausente
2. Enrique
3. Entomólogo
4. Sr. Osago
5. Treme
6. Evangélico

Alineación:
- Santiago Astaburuaga, bass
- Santiago Blanca / guitar
- Juan Pablo Cáceres / drums, trumpet, synthesizer, tape manipulation
- Nicolás Carrasco / synthesizer, tape manipulation
- Felipe Maino / violin

Y a todo este show de resubidas de MUS (el Magro Ucraniano Sandy) faltaba algo de la vanguardia extrema del RIO y su alocada propuesta. Y acá está, un trabajo que seguramente no conocen y que, fiel a su estilo, es difíl de digerir y no recomendable para cualquiera. Aquí presentamos, para disfrute de al menos los más vanguardistas, a Yonhosago y su "Album1". Escuchen:





Amantes de los sonidos dulces y suaves melodías ¡vayanse de este lugar! ni intenten escuchar este durísimo (y no estoy hablando de duro en el sentido de que tenga sonidos metálicos o de hard rock) y áspero álbum. Como dice uno de los compentarios que pego en este post, y que definen a la perfección a esta producción: uno de los discos que quizás no te atrevas a escuchar: "un bizarro experimento que en su contundente disco debut se da el lujo de experimentar con sonidos que van desde la música de cámara hasta el jazz, sin dejar de lado influencias crimsonianas y las más enervantes secciones improvisadas que he escuchado en mucho tiempo en este pedazo del mundo".
Uno de los grupos experimentales más libres y abiertos dentro la prolífica escena chilena actual, que no por nada fue llamado por la crítica especializada como "la gran promesa chilena del rock de vanguardia" hacia 2002, compitiendo con Akinetón Retard como propuesta de rock de guitarras, improvisación libre y música de cámara contemporánea y el librepensamiento como impulso irrenunciable.


Grupo experimental formado por el tecladista y compositor Nicolás Carrasco, donde se mezcla la improvisación libre, el rock y la música contemporánea. En sus inicios el grupo se presenta en formato trío, para luego en el año 2002 pasar a ser un quinteto, el cual graba su primer disco "Album 1 (descuento)" editado por Mylodon Records y en Europa (Italia) con el sello Lizard. Luego de unos años, la agrupación sufre varios cambios y realizan el lanzamiento de este disco en formato cuarteto con Nicolás Carrasco ( sintetizador, violín, radios , cintas), Santiago Astaburuaga (bajo eléctrico), Santiago Blanco (guitarra eléctrica) y Christian Hirth ( batería y percusión).
El grupo realiza varios conciertos y participan en el ciclo organizado por el Museo de Bellas Artes llamado "Reververancias" donde forma parte de un catálogo de las obras expuestas.
Christian Hirth

Desde sus inicios, la banda trabajó igualmente con el ruidismo post-rock, el noise, la electrónica, la improvisación libre y la composición camarísitica junto a afiladas guitarras, siguiendo el rumbo de bandas como King Crimson, Henry Cow y Magma pero incluso más dificil de digerir. Después de tres años de trabajo, la banda Yonhosago lanzó a principios de 2005 este extrañísimo álbum.
Ahora escribo algo sobre el disco, pero lo que quizás mejor lo defina son las siguientes líneas, que otra vez, son escritas por César Inca (que ya dió por perdido el pase del Conejo a sus dominios pero sigue aportando involuntariamente en este blog):

"Descuento" es un manifiesto de música perturbadora, un alucinante catálogo de piezas experimentales a cargo de una banda de las bandas más osadas de la vanguardia rockera contemporánea chilena, YONHOSAGO. Aunque el disco fue grabado en un día de sesión en septiembre de 2003, recién fue en el 2005 que pudo ver la luz del día en el mercado, merced a una iniciativa conjunta del sello chileno Mylodon y el italiano Lizard. También es un testimonio, pues actualmente la banda tiene una formación distinta: uno de los ausentes actuales es el baterista-trompetista-teclista Juan Pablo CÁCERES, quien en este disco juega un rol vital en el grupo.
Con el tema de apertura ‘Depósito ausente’, tenemos una exposición decidida del minimalismo inquietante que el grupo proclama al modo de un grito contra las convenciones melodicas. Las austeras notas emanadas por los sintetizadores y los frugales acordes de guitarra y bajo que les hacen contraparte operan como un cáustico telón de fondo para las agudísimas pinceladas de violín que van emergiendo y, finalmente, asentándose como la principal fuente de color en un cauto crescendo. Ya cuando los sintetizadores empiezan a incorporar más matices, el trío de guitarra, violin y bajo construyen una orquestacion serena y distante. Pasados los 5 ½ minutos de duración y con la batería en escena, nos hallamos con una secuencia rockera muy afín al KC del "Starless and Bible Black". A los 9 minutos y ¾ las cosas pasan a un krautrock primitivo (KLUSTER, el KRAFTWERK de su etapa como dúo). ‘Enrique’ es más crimsoniano, creando un híbrido entre el esplendor de la fase 73-75 y el revuelo contrapuntístico de la era 81-84. La guitarra ocupa un lugar más relevante, desafiando de manera consistente al siempre notorio violín de Felipe MAINO, mientras que la sección rítmica se vuelca en cadencias jazz-rock y los sintetizadores van flotando y cimbreando “por su cuenta”. El guitarrista Santiago BLANCO parece disfrutar bastante de este momentum, pues su ímpetu lo lleva a alternar lo jazzero y lo metalero en varios pasajes. En general, la idea de base de este tema es la de fomentar el caos como principio regulador del sonido: la presencia de grabaciones entrecortadas y repetidas de voces que hablan en diversos idiomas ayuda a incrementar esta sensación de Babel que se explaya ante nosotros sin poder evitarlo. Los últimos dos minutos se emplean en un regreso a la matriz minimalista, clausurado por un hermoso dueto de violin y bajo. La musique concrete define el comienzo de ‘Entomólogo’, con reciclajes agresivos de toques de violín y sus juguetonamente adustos efectos de teclado, percusión y guitarra (dicho sea de paso, hay una mención a la banda italiana PFM en un breve soliloquio que se escurre por ahí). La presencia espectral de las notas de trompeta le agrega un colorido extra a los etéreos despliegues improvisados por el ensamble, los cuales finalmente aterrizan en una apoteosis bien definida durante el minuto final. En ‘Sr. Osago’ el grupo hace un balance entre su faceta jazzera y la herencia del UNIVERS ZERO del "Uzed". La estrategia vuelve a ser la de emplear la languidez como una sutil herramienta de inquietud y desafío durante la primera mitad; para la segunda parte, irrumpe un jam de raigambre crimsoniana con cierta dosis de Canterbury (estoy pensando en la faceta más densa de MATCHING MOLE). ‘Treme’ exhibe una serie de contrapuntos RIO sobre una base funky de bajo: toda una debacle sazonada con una cierta aura de sadismo autocomplaciente, donde la guitarra destaca por sus texturas entre frippianas y metaleras. El automatizado y neurótico clímax es todo un festín deconstructivo donde la suerte del arte es elaborada por arrojos de dados. La estructura del tema de cierre, ‘Evangélico’, resulta de una suerte de cruza entre las porciones más potentes de ‘Enrique’ y los efluvios minimalistas más inquietantes de ‘Depósito ausente’ y ‘Entomólogo’. Curiosamente, hemos tenido que esperar hasta la primera mitad de este último tema para lograr extraer algo genuinamente orgánico y definido dentro de la oferta musical de YONHOSAGO, pero que conste que esta pieza contiene su propia dosis de desarreglos y piruetas deconstructivas varias regidas por la ley del caos. Las intervenciones de trompeta destacan con una intensidad especial, completada por los ornamentos de sintetizador que se extienden a través del clímax, cuya conclusión viene marcada por un agresivo apareamiento entre la guitarra y el violin. Este disco tiene realmente el esplendoroso cierre hacia el cual se encaminaba con paso firme y sin un ápice de compasión.
"Descuento" es un disco realmente infaltable para los apreciadores de la vertiente más radical del rock experimental: YOHNOSAGO tiene un genio especial para crear inquietud sonora de una manera extrañamente cautivadora. El hecho de que cuatro de los seis temas de este repertorio superen la barrera de los 10 minutos y uno más esté cerca de tocarla es una muestra exterior de cómo los cinco músicos de esta formación asumían cada ejecución como un genuino viaje de expedición en tierras incógnitas.
César Inca

Pero antes que se descarguen el disco y entren en los terrenos poco seguros de los pantanos irremediablemente caóticos de esta locura musical, por favor lean los comentarios que han realizado otros sobre el mismo, y sobretodo escuchen el sonido del video. Si a pesar de ello se sienten con valentía suficiente como para explorar la psique enmarañada de estos resquebrajantes músicos, allá ustedes, yo no me hago respondable.

Dentro del cada vez más rico contexto del rock nacional, la propuesta musical de Yonhosago es indudablemente un fenómeno único, sin comparaciones y muy particular. Esto porque en el mundo de los grupos encasillados dentro de la vanguardia, no hay otra que pueda asociarse a secas, y sin ningún miedo, dentro del más puro rock experimental, al confrontarlos, por ejemplo, con otros grupos de la tendencia, que siempre están más cercanos al jazz o al rock progresivo, tales como Akinetón Retard, MediaBanda o Tryo. Por este motivo, creo que este esperado álbum debut del quinteto –ahora reducido a cuarteto- es un aporte significativo, no sólo a la música contemporánea, sino que también al enriquecimiento de nuestra cultura en el más amplio sentido.
“Álbum 1 (descuento)”, fue grabado en la Sala Master de la Universidad de Chile a fines de septiembre de 2003, y nos muestra a través de seis alucinantes composiciones, fuera de todo tipo de reglas o códigos musicales predeterminados, toda la potencia, inteligencia, originalidad y desquiciamiento musical propuesto por Santiago Astaburuaga en el bajo fretless, Santiago Blanco en la guitarra eléctrica, Juan Pablo Cáceres en la batería, la trompeta, el sintetizador y las cintas, Nicolás Carrasco en los sintetizadores, las frecuencia de radio y las cintas y Felipe Maino en el violín.
De esta manera, el alucinante viaje por la inédita propuesta de Yonhosago, donde creo ver influencias del rock experimental europeo de la década 70, de compositores doctos contemporáneos y de la inmensa figura de Frank Zappa, comienza con los casi 12 minutos de “Depósito Ausente”, una pieza que inmediatamente nos transporta a los códigos exploratorios de la banda, donde un teclado cadencioso y de largos tiempos, sirve de base para las revoluciones musicales de los demás instrumentos, que van tejiendo una pared de sonidos al mismo tiempo fragmentados, psicóticos y profundos.
De pronto, la experimentación más pura entra a terrenos musicales más rockeros llenos de densidad y pesadez, comparables con los pasajes más sofocantes de grupos insignes como Magma, Univers Zero y el King Crimson de la década 70, en la época que David Cross hacia lo suyo en el violín. Por otra parte, el sonido del bajo es muy potente, la batería es exacta y cruenta, mientras que los otros instrumentos van creando diversas experiencias sónicas que segundo a segundo, van sorprendiendo y enriqueciendo una propuesta que es lo contrario, el antónimo absoluto, de lo que entendemos por predecible.
El segundo corte, llamado “Enrique”, inmediatamente entra con toda la fuerza característica del grupo con complejas y sincopadas partes tanto para la guitarra, el bajo, el teclado, la batería y el violín, en una pieza muy fornida en su sonido, y que por primera vez, nos lleva al lado más noisy del grupo con búsquedas sonoras siempre arriesgadas y llenas de expresividad musical. Además, las exploraciones sónicas se hacen cada vez más obvias en la manipulación de cintas grabadas, voces procesadas, frecuencias de radio y sonidos creados por los sintetizadores, los que están en la superficie de las siempre complejas, disparejas e incluso agresivas líneas de bajo, guitarra y batería. Todo esto sumado a los siempre intensos sonidos agudos del violín, que unidos a todos los instrumentos y partes de voces grabadas, crean sensaciones de encierro, poderío, ímpetu y una desnuda sensación fragmentada de la realidad.
La aventura musical continúa con la experimentación pura de sonidos de “Entomólogo”, un nombre insectívoro acertado para expresar el minucioso trabajo instrumental, que realmente pareciese como una colonia de hormigas, que aunque no saben de su tarea común, la realizan a la perfección en la formación de sus nidos, y el caso de Yonhosago, de su constructos musicales irreverentes y fuera de cualquier clasificación definitiva. La pista 4, llamada “Sr. Osago”, sigue adentrándonos en la honda introspección y densidad ahogante de la música del quinteto, pero esta vez explotando en secciones y disecciones musicales más abiertas, de tiempos de mayor rapidez y donde las poderosas bases de bajo y batería sirven para los penetrantes solos de violín, teclado y guitarra, los que unidos al final, aporta con filosas texturas, ruidosos sonidos e inesperadas melodías.
“Treme”, el track 5, se afirma básicamente las experimentaciones en el bajo, que son la superficie para los fragmentados e impredecibles golpes sonoros de la batería, el teclado, la guitarra y el violín, en otra pieza llena de colores musicales, matices esquizofrénicos y experimentación radical y bizarra, quizá esta vez, más cercana a trabajos de referentes de la corriente como Fred Frith, Elliott Sharp y Tim Hodgkinson.
La pieza final, llamada “Evangélico”, comienza con el exaltado y militarizado discurso de uno de los hijos de Pinochet, después de que el ex dictador fuese capturado en Inglaterra, lo que sirve de una irónica introducción para una increíble sección del más potente rock experimental que haya escuchado, con un gran solo de guitarra, una línea de bajo muy presente y una batería llena de sobresaltos que nos llevan a una extrema sensación que describiría como de un vértigo musical en constante desarrollo. Esta parte más estridente, sirve de puente para que entre un segmento musical más “tranquilo” que se aprovecha de superficie instrumental para un perfecto solo de violín, que a la vez, da el paso a las experimentaciones sin límite. Finalmente, una base minimalista es la perfecta complementación para un desfachatado solo de trompeta, en una increíble composición que se sigue desarrollando con inesperadas fracciones y que en definitiva, cierra un disco arriesgado, exaltador, lleno de calidad e investigación musical, y que sin duda, expande y extiende los límites del arte musical de nuestros días.
Para finalizar, sólo diría que Yonhosago abre una nueva faceta, un nuevo nicho y una nueva visión en la música chilena, y por qué no decirlo, en Latinoamérica, donde la composición musical encuentra nuevas ideas, nuevos caminos y aproximaciones, en una propuesta de real riesgo sonoro, instrumental y compositivo.
Nota: En la actualidad Yonhosago está convertido en un cuarteto tras la salida del violinista Felipe Maino y del baterista y trompetista Juan Pablo Cáceres, que fue reemplazado en la percusión por el baterista de MediaBanda, Christián Hirth.
Héctor Aravena

Por más que uno trata de reordenar ciertas palabras puestas seguramente al azar, hay momentos en que no es posible dar con ninguna lógica cartesiana: cuando más duele, cuando el alma se hiere, es el momento en que en silencio se concentran las filas y se maneja la condición del Estado ¿Qué habrá querido decir esta persona cuando dijo lo que dijo?
Se trata de una declaración airada, a grito limpio, frente a micrófonos y cámaras de prensa, fechada en noviembre de 1998 y en el frontis de la Fundación Pinochet. Ocurrió cuando el senador de la República Augusto Pinochet Ugarte cayó derrotado 3 por 2 en el tanteador al interior de la Cámara de los Lores y le significó el comienzo de una historia personal de sinsabores en Londres. En Chile, por cierto, muchos otros celebraran el score registrado con números luminosos como los del Estadio Nacional. Entre ellos los sensibles hombres del quinteto Yonhosago, quienes recogieron tamaña descripción de la realidad en formato "frase para el bronce" y la pusieron como la guinda de un espléndido disco de rock experimental contemporáneo: Álbum 1 (descuento).
Pero más allá de las consignas en favor del involucrado (el responsable de la famosa declaración era el hijo homónimo del general retirado) o en contra (Yonhosago en pleno), hay algo realmente sustantivo en el asunto. Y es la idea de que a través de discos de gran factura como Álbum 1 (descuento), una escena vinculada al rock vanguardista de guitarras eléctricas y mucho más, parece consolidarse en sus propósitos. Eso a pesar de que avanza por la vereda donde no llega el sol durante ninguna época del año: el trío Prolapsus ya había dado un aviso en 2004 con Prolapsus, Akinetón Retard y Cangrejo hace rato que estaban lanzados y el año pasado también hablaron con 21 canapés y Carne de cañón respectivamente. Otros conjuntos más underground (Mokele Mbembe, LaKut) avanzan en silencio, pero avanzan. Y Yonhosago, banda que llegó a ser considerada la "promesa" (¿no será mucha la pasión del autor de la investidura?) o peor aún, la "esperanza" del rock experimental, no podía quedarse con las manos vacías.
Tardó más de un año y medio en publicar Álbum 1 (descuento) desde que lo grabó en la Sala Master. Pero la espera valió: a oídas de auditor (suponemos que los mismos músicos y los ingenieros de sonido tienen mucho mayor sensibilidad) la balanza de volúmenes es siempre pareja y las intensidades musicales nunca pierden el rumbo. Todas las texturas sonoras se pueden apreciar a simple escucha, y la cristalina presencia de detallitos que entran y salen en cada composición o segmento de improvisación libre brillan por aquí y por allá. Tal vez juegue en contra de Yonhosago el hecho de que el lenguaje utilizado para construir estas seis piezas, proviene de un puñado bandas ancladas en el pasado por más de 30 años. Sería muy legítimo tildar también de "polvorientos" ciertos momentos del álbum. De todas formas se advierten los intereses de ir hacia adelante, porque a pesar de que Yonhosago tiene el formato de banda de rock más bien parece un ensamble de cámara electroacústico, con violín solista incluido y un trabajo agudo sobre sonidos preconcebidos. Tres de los cinco integrantes son compositores de la Universidad Católica, formados en la tradición de la música docta italiana del siglo XX y otro ya ha participado en festivales de música electroacústica con obras mixtas. Eso ya marca una diferencia que no se ve muy a menudo entre las guitarras eléctricas.
A la espera está el regreso de Yonhosago a los escenarios: músicos de rock, provenientes de la música contemporánea y alineados con la exploración de sonidos y ruidos, que además son fanáticos del cut and paste. Ya pusieron a Augusto Pinochet Hiriart en un disco (al comienzo de los 12 minutos de "Evangélico"). Parece ser que estarían detrás de una histórica grabación con una salida de madre impresentable durante una arenga delirante del comentarista deportivo Eduardo Bonvallet. Sería divertido escuchar aquella frase que según dicen contenía expresiones de grueso calibre del tipo: ¡...me bajo los pantalones para que vengan a ver la ... del gurú...!. Fenomenal.
Íñigo Díaz

Músicos chilenos de excelencia forman esta tremenda banda nacional cuyo debut es, sin dudas, uno de los mejores discos de Rock en Oposición salidos de esta parte del mundo.
Desde hace años que Chile viene dando que hablar en el ambiente de la música alternativa. Si bien, no hemos comentado en este espacio el tremendo aporte de bandas como Los Jaivas, Fulano y Congreso (por nombrar a las más destacadas), si le dimos una repasada al brillante y aplaudido disco debut de los antofagastinos R-U Kaiser, aunque aún estamos en deuda con grandes bandas como Dorso, Tryo, Akinetón Retard, La Desooorden, Crisálida, Kafod, Autómata, Monttrio, Ábrete Gandul y tantas otras que merecen nuestra atención por sus diversas pero siempre interesantes propuestas musicales.
Es por eso que en esta ocasión, me quiero concentrar en uno de los experimentos alternativos más atractivos de la última década. Se trata de Yonhosago, un bizarro experimento que en su contundente disco debut se da el lujo de experimentar con sonidos que van desde la música de cámara hasta el jazz, sin dejar de lado influencias crimsonianas y las más enervantes secciones improvisadas que he escuchado en mucho tiempo en este pedazo del mundo.
La banda tuvo su primera alineación por allá en el 2003, como un trío formado por Nicolás Carrasco (teclados), Santiago Blanco (guitarras) y Christian Parker (bajo) a los que pronto de unió el batero Juan Pablo Cáceres. Poco tiempo después, tanto Cáceres como Parker (que pasó a formar parte de Superser), fueron reemplazados, el primero por Christian Hirth (Klaine Trío) y el segundo por el notable Santiago Astaburuaga (Mediabanda). A ellos se unió el violinista Felipe Maino y esta es la alineación que grabó el más que notable Álbum 1 (Descuento).
En sus seis pistas, que van entre los 6 y los 14 minutos, el melómano hambriento de nuevas experiencias musicales podrá encontrar sobre todo, influencias de John Zorn, Fred Frith y John Cage, además de lo más estimulante y granado de Frank Zappa, además de notorios coqueteos con Henry Cow. Cada uno de los temas, a pesar de poseer marcadas diferencias, es un viaje en donde abundan las construcciones eclécticas, el free jazz y la creación de atmósferas oscuras que desembocan en secciones intrincadas y fusiones experimentales que, por momentos, desorientan hasta a el más fanático seguidor del Rock in Opposition. Y parece no importarles en lo más mínimo en medio esta excitante búsqueda de sonidos, colores y texturas que se desarrolla en impresionantes frescos sonoros que retuercen una y otra vez, todos los géneros e influencias mencionados para entregarnos una amalgama que, en más de una ocasión, suena totalmente original y refrescante.
Una de las características patentes de este discazo, es la forma en que las composiciones entraman diferentes tendencias alternativas en cada una de sus composiciones. Partiendo por la palpitante Depósito Ausente, en donde secciones de granado RIO se empalman con concretas reminiscencias crimsonianas, mientras que en Enrique, nos encontramos con una pieza más improvisada, enraizada en el free jazz y plagada de sonidos “Zappa” entreverados con ingredientes de chamber rock que desembocan en las demás composiciones del disco, como por ejemplo, la compleja y críptica Entomólogo y la disparatada Treme.
Una placa total y absolutamente recomendable, no sólo por ser una banda nacional, si no que por tratarse de un experimento logrado, contundente y refrescante que simboliza lo mejor del Rock in Opposition y la vanguardia latinoamericana.
Iván Ávila

YONHOSAGO hailed from Chile in the early 2000s and right from the start they caught the attention of fans and critics due to their unabashed sense of adventure, mixing wild guitars, free improvisation, noise, the complexities of jazz-rock and the challenging textures of XX Century chamber (Varese, Cage): one music press labeled the band as "the great hope of avant-garde rock".
Having started as trio of keyboardist, guitarists and bassist (respectively: Nicolás CARRASCO, Santiago BLANCO and Christian PARKER), line-up changes occurred now and then. The entry of drummer Juan Pablo CÁCERES proved crucial for the development of the band's sound, since he also added his trumpet and keyboard skills to enrich it. Influences from RIO, KING CRIMSON and ZAPPA were reinforced in the growing repertoire as violinist Felipe MAINO and Santiago ASTABURUAGA completed the line-up that recorded the debut album "Descuento" in 2003. It took two years before Lizard Records released it, and by then, CÁCERES had already left the band and moved to the USA in order to pursue his own interests in electronic avant-garde music. As of 2004, the band continued to work as quartet with a new drummer (Christian HIRTH) and no violinist.
"Descuento" is an album soon to be unavailable. Don't miss your chances with YONHOSAGO, especially if you're a fan of the avant side of prog and wonder how a marriage between contemporary KING CRIMSON and HENRY COW-style RIO would sound like when combined with electronic minimalism, musique concrete and sketches of John ZORN.
Progarchives

Repito, disco rarísimo y no apto para cualquier oído, pero si se animan a descargarlo, escúchenlo varias veces antes de definir si les gusta, ya que tiene momentos muy altos y si bien puede resultar exasperarte y desquiciante escucharlo de corrido, y de seguro no gustará en la primera escucha, en sus sucesivas reprocciones quizás le descubran esa magia particular que hizo que este disco arranque aplausos de los críticos especializados de todo el mundo.
Ahora sí, escuchen, escuchen este arrebato de locura RIO.



2 comentarios:

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