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Hugo Fattoruso & Tomohiro Yahiro - Dos Orientales (2008)


Hugo Fattoruso es un reconocido músico que desde los doce años de edad ha pisado escenarios como pianista, acordeonista, guitarrista, vocalista, compositor y arreglador. Tiene el talento de transmitir como ninguno, las esencias del rock británico, el jazz, la bossa nova, los ritmos caribeños y, por su puesto, el candombe y el tango del Río de la Plata. Dos culturas diferentes entre sí, Tomohiro Yahiro desde el Lejano Oriente y Hugo Fattoruso de la República Oriental del Uruguay, unidos para deleitar al oyente.


Artista: Hugo Fattoruso & Tomohiro Yahiro
Álbum: Dos Orientales
Año: 2008
Género: Latin Jazz / World Music
Nacionalidad: Uruguay / Japón

Hugo Fattoruso vivía en Río de Janeiro donde era tecladista de la banda de Djavan. Antes de una gira a realizarse por Japón se entera de la existencia de Tomohiro. Le contaron que era un excelente percusionista y que hablaba español. Después de más de 22 horas de viaje, ocurrió el encuentro en un hall de hotel. Esa misma noche grabaron juntos con la banda de Tomohiro "Speack and Spam". Así comenzó a materializarse la idea del dúo Fattoruso – Yahiro, y graban en Japón su primer CD al que llamaron "Dos Orientales".
El repertorio surgió de lo que iban proponiendo y componiendo, siempre trabajados en principio para la formación de piano y percusión. También, eligen temas de otros compositores que les gustan y los versionan como es el caso de "Esa Tristeza".
"Tomohiro es un percusionista de alta excelencia, especialmente los arreglos que hace a las músicas de nuestro repertorio. No es solamente un "ritmista", es un capo arreglador"
Hugo Fattoruso

"Dos Orientales" ya ha girado 4 veces alrededor de Japón y en cada gira han tocado en más de 24 ciudades. Y obvio que no podían faltar en el blog cabezón...




Una entrada que le había prometido a Euge... ¿sorprendí o no?.
Un dúo integrado por el uruguayo Hugo Fattoruso y el japonés Tomohiro Yahiro, con el título al que no le falta su cuota de humor...



HUGO FATTORUSO + TOMOHIRO YAHIRO

URUGUAY + JAPON
=
“Dos Orientales”
EL TRABAJO DE DOS MAESTROS, EQUIDISTANTEMENTE EQUIDISTANTES.
A mediados de los 70’s, Hugo Fattoruso y su hermano Osvaldo ya habían formado el grupo “Opa” junto a Ringo Thielmann. En Uruguay y promediando el año 1975 se publicaba el primer LP de este grupo “Golden Wings”.
Mientras tanto, y a miles de kilómetros de distancia, en Las Palmas de Gran Canaria (Francisco Franco en el poder Español), un joven japonés aprendiz de percusionista con sed de nuevos ritmos y nuevas músicas, recibe del pianista Argentino Luis Vecchio, no sólo su concepto musical, sino también,  variado material de músicos sudamericanos, entre los cuales recibe un LP de “Los Shakers” y ese de Opa.
Poco tiempo después, Tomohiro, con 18 años de edad se convertiría en un percusionista profesional, y además, en ser el primer percusionista japonés que tocara Surdo, Pandeiro, Cuica, Tamborín, etc.    Las influencias sudamericanas lo habían sorprendido gratamente.
Hugo Fattoruso vivía en Río de Janeiro donde era tecladista de la banda de Djavan.
Antes de una gira a realizarse por Japón se entera de la existencia de Tomohiro. Le contaron que hablaba español y era un excelente percusionista además de “Um cara muito legal”.  En esos momentos Hugo estaba preparando su viaje con Djavan a Japón, por lo cual, adquirió un “Buen” regalo para cuando se conocieran. Un Berimbao fabricado por un maestro tocador de Bahía. Después de más de 22 horas de viaje, ocurrió el encuentro en un hall de hotel. Según manifestó el mismo Hugo: “¡No se podía creer… tenía los vinilos de Opa!”. Esa misma noche grabaron juntos con la banda de Tomohiro “Speack and Spam”.
Así comenzó a materializarse la idea del dúo Fattoruso – Yahiro, y casi 40 años después de la creación de Opa y aquel primer LP “Golden Wings”, graban en Japón su primer
CD al que llamaron “Dos Orientales”.
El repertorio surgió de lo que iban proponiendo y componiendo, siempre trabajados en principio para la formación de Piano y Percusión. También, eligen temas de otros
compositores que les gustan y los versionan como es el caso de “Esa Tristeza”.
“Tomohiro es un percusionista de alta excelencia, especialmente los arreglos que hace a las músicas de nuestro repertorio. No es solamente un “ritmista”, es
un capo arreglador” sostiene Hugo.
“Dos Orientales” ya ha girado 4 veces alrededor de Japón y en cada gira han tocado en más de 24 ciudades. En el mes de Noviembre tendrán su quinta gira y finalizada esta,
grabarán su 2do. CD.‐
Respecto a este experiencia el maestro Fattoruso dijó. “Es una entrega sincera de nuestros sueños y posibilidades”
http://www.hugofattoruso.com/

Dos culturas diferentes entre sí, Tomohiro Yahiro desde el Lejano Oriente y Hugo Fattoruso de la República Oriental del Uruguay, unidos para deleitar al oyente. Por si alguien no lo reconoce, Hugo Fattoruso es un reconocido músico que desde los doce años de edad ha pisado escenarios como pianista, acordeonista, guitarrista, vocalista, compositor y arreglador, tiene el talento de transmitir como ninguno las esencias del rock británico de los setentas, el jazz, la bossa nova, los ritmos caribeños y, por su puesto, el candombe y el tango del Río de la Plata.
A su vez, Tomohiro Yahiro es un excelente percusionista, nacido en Tokio y marcado por su adolescencia en las Islas Canarias. Con una gran sensibilidad, en sus solos o junto a grandes artistas internacionales, comparte su tesoro de ecos tropicales, latidos de África, ritmos de los Andes, pasiones flamencas y taikos japoneses. Habla español, creció en Islas Canarias y al escuchar su estilo muchos pueden pensar sin no habrá nacido en Río de Janeiro, en Montevideo o si no será un familiar perdido de los Fattoruso.
La historia de este disco comienza en el año 1986, cuando Hugo vivió en Brasil, donde estubo radicado ocho años trabajando como tecladista y arreglador en muchos grupos y siendo parte de la banda de Djavan viajó a Japón por primera vez, en esa oportunidad conoció personalmente a Tomohiro (que admiraba a Hugo Fattoruso desde chico, ya que cuando vivió en las Islas Canarias estudió con profesores argentinos y uruguayos que le transmitieron la admiración por Hugo) cuando los presentó una amiga mutua, luego se volvieron a encontrar hasta que se hicieron amigos, y ello devino en su proyecto como dúo.

El disco, en sí, se podría resumir en este comentario del ponja:

Hugo es un ídolo para mí. Tocar con él es un milagro. Él es bien uruguayo, humilde, conversador, compartimos la vida en el escenario y nos llevamos bien -a veces puede pasar que estamos tres días sin hablarnos pero está todo bien, jejeje. Él encima es budista pero yo católico, “todo al revés”, jeje.
Tomohiro Yahiro

Este fue el primer trabajo discográfico de esta unión de orientales, luego vendría "Orienta", álbum que no he escuchado, pero en ese CD los dos músicos vuelcan sus inquietudes y sueños musicales, con el cariño que se puede apreciar en las diferentes instancias del disco, hay temas propios y hay versiones de temas de otros compositores y autores, como Eduardo Mateo y Antonio Jobim. Se deslizan aquí entre el jazz y la world music, tal es el caso de "Desafinado" de Jobim, a estas alturas un clásico de la música internacional o "Esa tristeza", bien uruguayo. Hay más Brasil en "Piano, pandeiro e passarinho" aunque sea un tema de Hugo pero se destaca su virtuosismo en "La papa" y la exquisita aridez de "Milonga de Nagoya".


Hugo Fattoruso antes de embarcarse a una gira por Japón, como teclista de Djavan, se enteró de la existencia de un excelente percusionista llamado Tomohiro Yahiro que, a pesar de ser nipón, hablaba un perfecto español. Veintidós horas más tarde, viaje de por medio, ocurrió el encuentro en el hall de hotel. Esa misma noche grabaron juntos con la banda Speack and Spam, de la que Yahiro era componente. Así comenzó a materializarse la idea del dúo Fattoruso-Yahiro, y surgió la grabación en Japón del primer CD al que llamaron "Dos Orientales" (2007). El repertorio surgió de lo que iban proponiendo y componiendo, siempre trabajado en principio para una formación de piano y percusión. También eligen temas de otros compositores que les gustan y los versionan como es el caso de "Esa Tristeza" de Mateo.
En 2008 Hugo volvió a Japón para realizar una gira de dos meses, primero con el Trío Fattoruso y luego otra gira a dúo con el percusionista japonés Tomohiro Yahiro.
"Dos Orientales", el proyecto de Fattoruso-Yahiro, ya ha girado cinco veces alrededor de Japón y en cada gira han tocado en más de 24 ciudades, aprovechando para grabar dos álbumes más que también han sido publicados en Argentina y Uruguay, alcanzando una amplia distribución en el resto de América.
El más reciente trabajo de Dos Orientales "Orienta" (2011) ha sido pre nominado a los premios Grammy 2011, en el apartado de Best World Music Album.
El Día Espectáculos

En Sudamérica, "Dos Orientales" fue un éxito, algo que no se lo esperaban ni los propios músicos. Quizás no fue un verdadero éxito de ventas de discos como lo son los top pop, pero sus conciertos estuvieron llenos de gente y grandes músicos los fueron a ver, como Luis Salinas, Raúl Carnota, Facundo Guevara y Daniel Maza.

Una verdadera sorpresa resultó la edición local de este trabajo, grabado en Japón en diciembre de 2007 y editado allí al año siguiente. El disco es producto de una relación de años entre Hugo y el percusionista japonés Tomohiro Yahiro. Ambos se conocieron durante los noventa, cuando Fattoruso visitó Japón como tecladista de Djavan. Ya para entonces, Hugo había oído muy buenas referencias de Tomohiro, quien había conocido a Los Shakers y Opa durante su estadía en España, gracias al pianista argentino Luis Vecchio, ex integrante en los sesenta del Black Combo de Sandro. Desde ese primer encuentro, cristalizado con una sesión de grabación esa misma noche con Spick & Span, por entonces la banda de Yahiro, vinieron varias giras por tierras niponas, a las que luego se sumó este disco, al que, si la agenda de shows de ambos por Japón lo permite, se sumará una segunda parte en pocos meses.
En Dos Orientales Hugo toca el piano y un poco de acordeón y percusión, además de cantar, mientras Tomohiro se encarga de la percusión. Además de temas provenientes de otros proyectos y de versiones, Dos Orientales presenta composiciones que, como cuenta Hugo, “fueron compuestas durante la gira del dúo del año en que grabamos, en los hoteles y a veces, como el caso de ‘Dos Orillas’, en una placita, sin el teclado”.
Uno de los atributos del disco es que nunca se echan en falta otros timbres o músicos: se oye una música plena de matices e ideas gracias a la variedad de instrumentos de percusión (muchas veces sobregrabados) y de la creatividad en la performance de ambos músicos, en donde ocurre una particular forma de sincronía entre instrumento melódico-armónico e instrumento percusivo similar a la que posee Hugo con su hermano Osvaldo. Esto ya se nota desde la apertura, “La Papa”, una coatuoría de ambos hermanos de 1978 que había sido grabada originalmente a dúo de piano y batería para el primer album solista de Hugo, Varios Nombres (1986). Aparte de la ya conocida contundencia de la composición, lo que llama la atención es la variedad de recursos que Yahiro aplica en el arreglo y la orquestación, agregando nuevos instrumentos a medida que la pieza avanza. A lo largo del disco, incluso el rol del bajo es sustituido en la percepción del oyente por el registro grave de algunos parches o la mano izquierda del pianista.
Tres momentos confirman no sólo el carácter de brasilero honorífico de Hugo, sino la naturalidad que Tomohiro desarrolló a lo largo de los años para encarar los ritmos y músicas latinoamericanos. Una instrumental “Desafinado” de Antonio Carlos Jobim, “Esa tristeza”, canción que ya había aparecido en el album debut del Trio Fattoruso (2001), y uno de los clásicos de Eduardo Mateo, uno de los mejores batidores de guitarra que hayan existido fuera del Brasil, y la juguetona melodía de “Piano, pandeiro e passarinho”. Este tema está pleno de variaciones y cambios de métrica, y la presencia de la partitura en el Songbook ayuda a apreciar aún más (si es eso posible) la imaginación y la creatividad de Hugo. Mención de honor a Tamahiro por seguirlo en semejante baile.
De la misma cosecha japonesa, “Milonga de Nagoya” vuelve a jugar con los cromatismos ascendentes y descendentes en la armonía, pero en este caso es ritmicamente más estable, y su tono es mucho más serio, practicamente de melancolía tanguera, reforzado por la sobregrabación del acordeón en la reiteración de los temas. Curioso como estos elementos a veces aparecen con más fuerza en la obra de un compositor cuando más lejos está de su tierra natal.
“Dos orillas” es la única coautoría entre ambos músicos. Cuesta creer que, como ya vimos, no haya habido un instrumento armónico presente durante la composición de este tema. “Esto fue en Osaka”, explica Hugo. “La música se la presenté yo a Tomo, y le pedí que adaptase sus arreglos para la ocasión. En realidad, Tomohiro es un excelente arreglador, no se limita a hacer ritmo solamente.” Hay mucho para apreciar en sus ocho minutos. Entre otras cosas, presenta una primer sección donde pocas veces un 5/4 sonó tan natural a los oídos, gentileza de las hemiolas en la mano izquierda, donde el acompañamiento precisa de dos compases para volver a caer en el mismo lugar. “Lo que a veces ‘distrae’ es la mano izquierda, que va como en 4/4″, explica Hugo, ejemplificando cómo se puede llegar a lo complejo desde lo simple. O una segunda sección con mediante una modulación de Si bemol a Mi bemol y un 6/4 en los papeles del Songbook pero que en realidad se toca ternariamenete, y una progresión que comparte cierta ensoñación placentera con algunos momentos de los Beach Boys, sobre todo en sus primeros dos compases basados en la secuencia I-VI-II-V, y cuando Hugo entona la melodía casi como si estuviese cantando los bajos. Ciertamente, esta parte invitar pensar en cómo sonaría de otra manera, con varias voces en armonía. Pero la interjección de algunos compases sin voz preanuncian otro tema que se cristaliza cuando la mano izquierda deja de tocar al unísono y contrasta tres blancas contra las corcheas de la mano derecha creando brevemente un clima amenazador que, tras una cadencia, da un espacio para que el piano se suelte, antes de las reexposiciones y variaciones. Quizá el punto más alto de un album lleno de ellos.
Pablo S. Alonso


¿Qué se puede decir a esta altura de Hugo Fattoruso que no se haya dicho ya? Este disco que grabó a dúo con el fantástico percusionista Tomohiro Yahiro durante una gira por Japón quizás sea una de sus mejores producciones discográficas, lo cual es mucho decir. Recién editado, nos alegra acercar esta obra a los socios del Club.
Uno tiene que desconfiar al leer el tracklist y ver que figuran joyas como Desafinado o Esa tristeza (el temazo de Mateo). O que aparecen títulos de otros discos previos de los Fattoruso (porque son una dinastía, a la mejor usanza oriental) como el que abre el disco, La papa, o Ten more miles, que también pudimos escuchar en Emotivo, el disco de Rey Tambor, otro proyecto de Hugo en la actualidad que presentamos en el Club hace un par de años y que se grabó apenas un poco antes que esta placa a dúo. Tiene que desconfiar, decíamos, porque debería saber ya, luego de años de seguirle el rastro a este inclasificable uruguayo, que no hará algo rutinario y que la música después de pasar por sus manos se transformará en algo nuevo e inesperado. De esta manera sólo se puede entender cómo, apenas alterando un poco el compás de la bossa nova clásica de Tom Jobim nos la presente como algo recién hecho, o la magia que hace que una antigua y hermosa canción de Eduardo Mateo, con algún pequeño embellecimiento armónico y algún fraseo de la cosecha propia de Fattoruso logre la que sea, quizás, la mejor versión hasta ahora del tema.
Así, podríamos detenernos en cada gema de este discazo y desmenuzarlo con microscopio, pero es preferible llevarse la sorpresa de escucharlo con atención y reverencia para que quede algo de misterio. Sólo digamos que lo que hace el japonés Yahiro da para pensar si no habrá nacido en Río de Janeiro, en Montevideo o si no será un familiar perdido de los Fattoruso, hinchando por Peñarol en algún barcito de Tokyo o Yokohama... Es un fantástico músico y gracias a su capacidad y swing, que se acoplan a la perfección con esa prodigiosa mano izquierda de Fattoruso y el melodismo (o las progresiones armónicas) de su derecha, parezca que nos encontramos ante un trío o aún un cuarteto, por momentos. También hay lugar para escuchar lo bien que toca Hugo el acordeón, o cómo su silbido es un instrumento de increíble precisión. Uruguay, Japón, Brasil y New Orleans parecen confundirse como si quedaran en un mismo lugar en el mapamundi. Digamos para finalizar que nada de lo que hacen a lo largo de este tremendo disco está teñido por la extrema dificultad o que se deleitan en la complejidad rítmica y se regodean con armonías imposibles de seguir. No, al contrario: todo suena natural, sin forzar y como si no pudiera ser de otra manera más que de esta. La gráfica reúne con sensibilidad y sentido del humor los símbolos patrios de uruguayos y nipones y las caras de Hugo y Tomohiro. Un disco muy vivo, excelentemente grabado y mezclado por el técnico Yasuo Morimoto. Para escuchar mil veces y para recomendar y, por qué no, regalar a alguien a quien realmente apreciemos mucho. Para orientarnos, que en este caso quiere decir “ir hacia Oriente”.
Club del Disco

Y para terminar, un comentario que estpa bueno para leerlo entero, el link está, como siempre, en la firma del autor:

Otro disco notable. Hugo Fattoruso, también uruguayo como Galeano hace un trabajo espectacular. Junto con el japonés Tomohiro Yahiro confeccionan un disco interesante e importante. "Dos Orientales" lleva por título. Conmueve el sonido que estos dos músicos sacan a relucir en una confluencia de sonidos que demuestra que las fronteras no existen, que la música arrasa con tanto dique estúpido decretado por la prensa domesticada, para hacerles más faciles las cosas a los cosificados de siempre. Disco exquisito e imprescindible para entender el paso de este creador nato que es Hugo Fattoruso. Músicas para las grietas por donde buscamos transcurrir aquellos que no aceptamos las cosas
tal cual quieren siempre hacernos aceptar. Música en definitiva útil para abrir las cabecitas y permitirnos un poco más de placer que está permitido por las buenas costumbres. En fin. un disco de dos señores que son dos talentos y que decidieron un buen día hacer esta especie de obra maestra para deleite de todos nosotros sudacas impenitentes y salvajes.
Martín Visuara

En el disco, Hugo Fattoruso alterna entre piano acústico, acordeón, voz, tambor piano y whistle, mientras tanto, Yahiro ejecuta cueros, maderas y metales de diversas regiones y culturas. Cabe destacar el concepto artístico del japonés está lejos de ser un percusionista que abruma por su velocidad, sino que recorre el sonido con la delicadeza de un orfebre, minucioso y expresivo, enhebra cada golpe y silencio como si fueran melodías. "Tomohiro es un percusionista de alta excelencia, especialmente los arreglos que hace a las músicas de nuestro repertorio. No es solamente un "ritmista", es un capo arreglador" según manifestó Hugo. Es un fantástico músico y gracias a su capacidad y swing, se acoplan a la perfección con Fattoruso y el melodismo (o las progresiones armónicas).
A lo largo del disco se desplazan con sigilo y naturalidad entre las fronteras de la música académica, el candombe, la milonga, el jazz, la samba y el blues, ofreciendo en esta grabación un sonido transparente que permite descubrir cada armonía de esa impredecible y fértil creatividad, en una música fraguada a través de la complicidad humana más esencial.

"Dos orientales" deja en evidencia la estirpe musical de Hugo Fattoruso y la notable sinergia comunicativa de este dúo de amigos orientales. Espero que disfruten el disco, y si es así, agradezcan a Euge porque encontré este joyita gracias a ella.

Lista de Temas:
01. La papa (H.Fattoruso-O.Fattoruso)
02. Desafinado (A.C.Jobim)
03. Esa tristeza (Eduardo Mateo)
04. Ichi ni san shi (H.Fattoruso)
05. Piano, pandeiro e passarinho (H.Fattoruso)
06. Milonga de Nagoya (H.Fattoruso)
07. Dos orillas (H.Fattoruso-T.Yahiro)
08. Sin nombre ~ Al pie de la letra (H.Fattoruso)
09. Ten more miles (Francisco Fattoruso)

Alineación:
- Hugo Fattoruso / Piano, acordeón, percusión, voz
- Tomohiro Yohiro / Percusión







Comentarios

  1. Uuy qué fenómeno! a éste sí que no lo conocía! Gracias Moe, excelente reseña -aunque eso no tiene nada de nuevo, ji-.

    ¡No puedo esperar para oírlo!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Olá!
    Foi lançado no Japão um Cd chamado Encuentro - Aska Strings with Hugo Fattoruso. Alguém conhece? Puede subirlo?
    Obrigado.
    Raul - Passo Fundo-RS Brasil

    ResponderEliminar

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