Cuando encender la luz, abrir una canilla y prender una estufa vuelvan a ser gestos cotidianos y no un viaje hacia el territorio de la incertidumbre.Julio Rudman
Cuando la bicicleta sea otra vez un medio de desplazamiento físico y no un sillón para burócratas o el modo de reproducir billetes.
Cuando una carrera científica no termine más en un tacho de basura o en un mullido laboratorio anglosajón.
Cuando una jubilada salga de la farmacia con su medicamento y no con una arruga más en la frente.
Cuando una mujer pobre pueda abortar de manera legal, segura y gratuita en un hospital público y no en la carnicería del barrio, escondida y entre ratas, moscas y avergonzada.
Cuando un decreto vuelva a ser una invitación al festejo y no un misil a la línea de flotación de los humildes.
Cuando ingresar a la escuela pública sea un ascenso y no una caída.
Cuando el trabajo sea un organizador de la vida familiar y no una utopía perdida.
Cuando el ombligo recupere su condición de cicatriz del origen en lugar de jugar a ser cúspide de la montaña de los valores.
Cuando la política sea un cursus honorum y no un gerenciamiento corporativo.
Cuando no sea un milagro la libertad de ella.
Cuando Alí Babá y los 40 ladrones dejen la Casa de Gobierno y regresen al libro que los hizo célebres hace mil y una noches.
Cuando Bullrich sea sólo un patio, lo tomemos y hagamos un parque ecológico con peces rojos y globos aerostáticos multicolores, menos uno.
Cuando digamos Paco y nos venga a la memoria Ibáñez y sus cantos o Porrúa y sus ediciones y deje de ser el mutilador de cerebros de nuestros pibes pobres.
Cuando un banco sea un mueble para apoyar el culo en una plaza mientras nos besamos y no la casa madre de las estafas.
Entonces, cuando nuestros muertos nos manden que cantemos, como dice Mario, cuando empecemos a reconstruir el nido celeste y blanco de este territorio mestizo, cuando ya no quede más tiempo para lamentos y llegue la luz del trabajo consciente y fecundo, nos tomaremos de las manos y antes del primer ladrillo recordaremos los versos mareados de Cadícamo: “Y, sin embargo, ¡ay!, mirá lo que quedó”.
Ya presentamos al elegante y excelso guitarrista Stephan Thelen y mencionamos que Sonar es su banda principal, y este es un discazo que se alzó como uno de los mejores discos del 2023, al menos eso es lo que dicen los muchachos de Progarchives. Rock In Opposition, Avant-Prog, Math Rock y Experimental, concebido y compuesto por Sonar, con la participación de David Torn (Tori Amos, Bill Bruford, Tony Levin, David Sylvian, Michael Shrieve, Steve Roach, Don Cherry y un largo etcétera) en arreglos improvisaciones y J. Peter Schwalm (compositor alemán muy relacionado con el trabajo de Brian Eno, además de componer música electrónica y ambiental para cine, teatro, radio, ballet y otro largo etcétera) y otro músicos adicionales que aportan lo suyo para crear tres movimientos basados en la matemática aplicada a lo rítmico, que crea un verdadero ritual sonoro, ideal como para empezar la semana, que aunque sea corta, la llenaremos de música y de buenas vibras. No pueden dejarlo pasar, más ...

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