Entramos de cabeza al fascinante terreno de la arquitectura sónica en tiempo real de los entrañables pibes de EASÍ. o el arte de construir universos al borde del abismo. Es en ese contexto que presentamos el último y flamante disco de este explosivo dúo bajo-batería que desarma notas por doquier con su experimentación de estilos hechos pedazos con TNT. Y con su nuevo trabajo, el dúo entrega una placa de seis canciones que funciona como una clase magistral de riesgo y virtuosismo aplicado a la música instrumental contemporánea, todo enmarcado en una muy buena producción (digo sin temor a equivocarme que es el disco donde lograron el mejor sonido). En el universo del jazz-rock progresivo instrumental, el concepto de "virtuosismo" a menudo corre el riesgo de caer en la fría masturbación técnica: notas por segundo sin alma ni destino. Lo valioso de un disco como Cuando las luces se apagan es que el virtuosismo está supeditado por completo al servicio del clima y la composición. Los invito a conocerlo, porque además de todo lo bueno que tiene este registro, la banda te lo ofrece gratuitamente a través de su espacio en Bandcamp. La mejor música ofrecida por sus propios artistas ¿qué más querés?
Artista: EASÍ
Álbum: Cuando las luces se apagan
Año: 2026
Género: ----
Duración: 24:50
Referencia: Bandcamp
Nacionalidad: Argentina
Los dos pibes son unas bestias, mal, eso de antemano, quienes los hayan visto en vivo saben de qué hablo, pero sin embargo eso no es lo más destacable de todo en su proyecto. Hay algo intrínsecamente desafiante en el formato de dúo. Cuando se prescinde de la guitarra armónica o de las teclas tradicionales, los espacios vacíos se agrandan y el margen de error se reduce a cero. Sin embargo, lejos de replegarse en una fórmula minimalista, EASI (el proyecto comandado por Bruno Meligeni en la batería y Pablo Nicolás Verruto en el bajo, o simplemente Bruno y Pablo, a secas) transforma esa aparente limitación en un motor de vértigo creativo.El gran truco de magia (y de ingeniería técnica) detrás de EASI se divide en dos, el primero de esos trucos recae en cómo el Pablo disuelve las fronteras tradicionales de su instrumento. Gracias a un uso quirúrgico y creativo de loops, procesadores de efectos y síntesis, el bajo deja de ser el simple puente entre la bata y la melodía para convertirse en un organismo multifuncional. Esa arquitectura en tiempo real no tendría sustento sin el pulso implacable y el criterio dinámico de Bruno en la batería, que es el segundo toque de magia: el motor hipercinético. Una batería que no solo apabulla con su velocidad (que nunca es vacía); acá la batería funciona como un reloj suizo con swing: dialoga, empuja, quita peso cuando el bajo necesita respirar y explota en polirritmias cuando la tensión lo requiere.
En vivo y en estudio, Pablo arma la estructura en capas (live looping). Primero te planta una base rítmica y armónica que sostiene el suelo; sobre eso, dispara desarrollos guitarrísticos o texturas que simulan pads de teclados. Cuando la canción lo pide, eleva el instrumento al registro agudo para trazar líneas melódicas filosas con la agilidad y el fraseo de una guitarra eléctrica. Todo sobre esa bestialidad que genera Bruno con la batería, una verdadera metralla de bombos, redoblantes, platos y tambores que parece una corrida de una jauría de mamuts.
Las seis canciones del disco no se casan con un solo subgénero. Navegan libremente por las orillas del jazz fusión más intrincado, presentando incandescentes momentos de potencia metalera, guiños sutiles al math-rock, texturas de la psicodelia moderna y la elegancia incorpórea del rock instrumental de vanguardia pero en este caso bañado de la mugre del barrio de Paternal, lo que lo hace más atrayente que esa elegancia inmaculada de la vanguardia neoyorkina, por ejemplo. Esta vanguardia es de acá, callejera, amiguera, desfachatada, descontracturada y fuera de toda norma impuesta. Bien argento, bah... Y con toda la tensión del directo en el estudio. Una de las virtudes de la buena música experimental es que te transmite el riesgo físico, y escuchando el álbum se percibe esa tensión de cuerda floja: la sensación constante de que los músicos están construyendo el puente vivo al mismo tiempo que lo cruzan corriendo. Ese vértigo es lo que separa a una obra clínica de una obra viva. Como ellos dicen, música humana de tracción a sangre y no algo hecho por máquinas.
Aparte, y esto lo sabemos todos los que se pasean por el blog cabeza; en los tiempos que corren, donde la música mainstream busca la inmediatez del estribillo radial de dos minutos y medio, proponer un disco instrumental de seis temas profundamente elaborados es un acto de resistencia estética. El tema será cómo hacerlo y cual es su resultado, pero en este caso el poder de la narrativa instrumental es excelente: pintan escenas, acciones y paisajes sin palabras.
Pero me callo un poquito y dejo que escuches a estos enormes pibes, y te recomiendo que cuando puedas puedas los vayas a ver en vivo porque la rompen y te van a quemar el cráneo...
El disco cuenta con una producción impecable que permite respirar a cada frecuencia. Cada loop está ubicado en el panorama estéreo con suma claridad, logrando que un formato de solo dos personas suene en los parlantes con la densidad y el cuerpo de un power trío. "Cuando las luces se apagan" parece una declaración de principios sobre la escucha inmersiva. Es un disco diseñado para cerrar los ojos, dejar de pensar en métricas o pedales de efectos, y entregarse a un viaje mental donde los climas, los estallidos de energía y los pasajes bizarros se comunican sin necesidad de una sola letra cantada.
En resumen, EASI consolida con este trabajo una identidad propia dentro de la escena instrumental argenta. Y este disco es un disco complejo, valiente, de una ejecución técnica alucinante pero, sobre todo, profundamente humano y visceral. Toda una gema de la experimentación moderna que demuestra que, cuando hay talento, química (ellos se conocen desde hace muchísimo y se llevan bárbaro, y eso se nota) y buenas ideas, dos instrumentos bastan para hacer temblar el mundo.
Eso sí, el disco es más cortito que enano aplastado, pero en todo caso te deja con ganas de más...
Por último, lo podés escuchar desde acá, y también descargarlo:
https://easi.bandcamp.com/album/cuando-las-luces-se-apagan
Lista de Temas:
1. Hijo de la furia
2. Buenos modales
3. Contala como quieras
4. ¡Hay una serpiente en mi bota!
5. Berlín
6. Cuando las luces se apagan
Alineación:
- Pæblo Nicolás Verruto / bajo.
- Bruno Meligeni / batería.




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