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lunes, 2 de julio de 2018

Arcpelago - Simbiose (2016)

¡Atención con este disco! Excelente disco de una muy buena banda brasilera, como para empezar bien esta semana. Rock sinfónico al estilo Eloy pero también con muchos aires italianos pero todo cantando en portugués y algo de rock espacial melódico, casi todo completamente instrumental, donde el grupo crea un todo en que cada instrumento se funde en perfecta armonía para crear un notable resultado. Les recomiendo que escuchen este disco si les gusta el rock sinfónico, porque de verdad tiene calidad de sobra, con hermosos pasajes de Hammond, mellotrones, y pianos, entrelazados con la bella y explosiva guitarra y una base sólidísima que crean canciones con variaciones instrumentales precisas y de extrema calidad. Excelente puntapié inicial de estos brasileros que se las traen!

Artista: Arcpelago
Álbum: Simbiose
Año: 2016
Género: Rock sinfónico
Duración: 42:20
Nacionalidad: Brasil


Un cuarteto casi instrumental, (no se prodigan en cantar demasiado, aunque lo hacen), que se acogen al sinfo-progresivo con momentos psicodélicos. Arcpelago es una nueva banda de Ronaldo Rodrigues, un tecladista muy talentoso que ya lo conocía por su anterior grupo, Massahara. Arcpelago toca puramente sinfónico, con un ambiente impresionante con los sonidos de los 70 creado por la matriz de teclados analógicos de Rodrigues: mucho Hammond, Moog, mellotron y pianos para un disco que realmente me gusta mucho, otro recomendado del blog cabezón!

(...) el debut de los brasileños Arcpelago. Un cuarteto casi instrumental, (no se prodigan en cantar demasiado, aunque lo hacen), que se acogen al sinfo-progresivo con momentos psicodélicos. Estilo típico dentro de la historia del género en Brasil. Lo forman Jorge Carvalho (bajo), Renato Navega (batería), Eduardo Marcolino (guitarras) y Ronaldo Rodrigues (teclados y voz). Éste último fue miembro de los hard prog rockers, Massahara. Si bien ese grupo se movía por terrenos lindantes con Uriah Heep o Deep Purple, lo de Arcpelago se aleja de esto considerablemente.
Como así nos advierte "Sopro Vital" (11'08), con reinante Hammond bajo una cabalgada trotona de rítmica inteligente. Los solos de órgano y guitarra van repartiéndose una especie de tema-presentación de la banda, realmente estupendo. Por idioma y acometida de estilo, el Prog brasileiro me recuerda por lo general al italiano. En el caso de
Arcpelago también, pero su música abarca toda la historia del género de manera más amplia. Entrando sin problema en el kraut floydiano de Eloy, por ejemplo, cuando no emulando a los propios inventores del estilo.
"Distancia Entre Um Dia E Outro" (7'52) marca en su intro una perfecta compenetración bajo-distorsionado/batería. Adornado por bello Rhodes, al que se une una bluesera guitarra, que acaba eyaculando un fino sólo con la ayuda del wah wah. Puede que te suenen a todo, o a nada en particular. Ese es el mayor don de Arcpelago.
"Ebulliçao Dos Tempos" (5'28) luce habilidades mooger-wakemanianas Ronaldo Rodrigues, tal vez no muy espectacular en la voz , lo que equilibra con su técnica a los vintage keyboards. Eduardo Marcolino es un guitarrista muy marcado por Gilmour, de pura cepa 70s, y junto a los teclados crean unos desarrollos excelentes, afincados en el sentir de ésa década.
El ritmo del "You Fool No One" purpliano sirve para adentrarnos en "Cidade Solar" (6'48), que pronto es un enérgico tema psicodélico donde el arcaico y maravilloso Hammond nos lleva a tiempos de Iron Butterfly, Vanilla Fudge, y ocho millones más del pelotón. Incluso me recuerda por momentos al progresivo español de la época, en particular a Bloque. Eso sí, la gilmouriana guitarra no nos abandona en la escucha. Realmente se le da bien la técnica Floyd a Marcolino. Phaser + acústicas, mellotron de suave sabor Crimson/Moody, poético feeling de las seis cuerdas....
"Universos Paralelos" (2'33) suena tan típica, (flauta emulada con el mello inclusive), que se diría se ha creado un puente dimensional entre aquella recordada década y la actual. Realmente a nivel chungo, poco ha cambiado.Este corto tema enlaza con el final "Dentro de Sí " (9'51). Bajo a la Squire, organada inspirada en Tony Kaye, jazzy drummer......"dentro de Yes", efectivamente.
"Simbiose" es un primer album muy majico, entretenido y que se regodea en la historia clásica del progresivo con pasión de fan-total. Arcpelago son unos "geeks" del Prog que disfrutan de sus amores y gustos, y les importa una mierda lo de moda o no que puedan estar. Para eso ya están otros haciendo "pop prog", engañando al personal que todo lo traga. Lo que no quita para que sea un más que notable album para disfrutar sin prejuicios ni aburridos modernismos que no llevan a ningún lado. Y sí, Steven Wilson, estoy pensando en ti. Prefiero esto sin dudarlo. Arcpelago están tan ricamente en su zona de confort. Ponte cómodo y lo disfrutarás como ellos.
J. J. Iglesias





A partir del año 2010 parece que hubo un resurgimiento del clásico estilo brasilero de rock sinfónico. El regreso en el 2016 de Quaterna Requiem a los escenarios fue un hito, haciendo una lista de memorables shows. El surgimiento del proyecto "Cena Carioca de Música Progressiva", es un claro ejemplo de que no todo está perdido. De ese proyecto fueron reveladas bandas de alto nivel, lanzando materiales impecables, proporcionando también el resurgimiento de algunos músicos muy buenos, muy respetados por aquellas tierras y que merecen ser destacados.

Y de toda esa movida, el primer disco de la banda Arcpelago es, en mi modesta opinión, una más que grata sorpresa. Trabajo con producción impecable y notable preocupación por la calidad en cada arreglo. El resultado final fue certero. Se lanzaron 200 copias que rápidamente se agotaron y la banda tuvo que proveer una nueva impresión para aquellos que aún buscaban el disco, llegando también a tener una cierta notoriedad en países como Inglaterra, Canadá y Japón.

Las fuertes líneas de bajo son un show a parte, y el virtuoso baterista tiene mucha influencia de los maestros como Bill Brufford y Carl Palmer, no faltará alguna atmósfera más oscura haciendo recordar algunos pasajes de "Red" de 1974.

El álbum comienza con una de sus mejores temas, en su mayoría instrumental. Las primeras notas de Moog suenan como algo que acaba de salir del repertorio de Eloy, podemos escuchar algunos pasajes fantásticos de órgano y guitarra sobre una base muy sólida. El Hammond suena magníficamente sinfónico y me recuerda a Thij van Leer en sus momentos más barrocos. Luego, el tempo se ralentiza y la melodía se asemeja a algún clásico de Eloy o Pink Floyd y una breve parte vocal.
Le sigue "Distancia entre um Dia y Outro" que es una composición muy diferente de la primera. Suena bastante sombrío y pesada, con un poco como King Crimson circa "Red" y donde la guitarra y el bajo están a la vanguardia con un piano de fondo en un buen tema instrumental.
"Ebulicao do Tempos" es una canción más rápida y la única que muestra algunas influencias pop-rock. Canción cantada, resalta entre los otros monstruos épicos, con elegantes solos de guitarra y vuelos de sintetizadores también, no está mal para ser pop-rock, pero esto cambia en "Cidade Solar" porque este sí es un tema interesante, con un solo de órgano maravilloso, piano acústico y estado de ánimo cambiantes en otro tema puramente instrumental.
Le sigue "Universos Paralelos" que es solo una canción corta muy agradable, de guitarras suaves, ondas de mellotrón e incluso alguna flauta, le pone un poco de preciosura y delicadeza al conjunto. "Dentro de Si" es el último tema, comienza tranquilamente con un delicado mellotrón, bajo melódico, guitarra acústica y órgano delicado. Antes del segundo minuto, también se unen las voces. Pero para mí, esta mini-épica realmente comienza cuando Ronaldo ofrece otro solo muy agradable en su Hammond. Luego hay otro fragmento corto con una voz y todo termina con un solo de teclados que suena realmente majestuoso y puede hacer que en nuestra mente aparezca el estilo de Tony Bank de los 70, cerrando el disco con extrema maestría.

En resumen: "Simbiose" es un debut perfecto para esta joven banda brazuca. Si te gusta el progresivo sinfónico, el rock espacial melódico o simplemente el retro-prog en general, seguramente lo encontrarás muy atractivo.

Que a vertente do Rock Progressivo setentista foi a mais vilipendiada da história, por detratores de toda a espécie, creio não haver dúvida alguma, nesta altura dos acontecimentos, século XXI a caminho de encerrar sua segunda década de existência. Fruto de motivações nada nobres, tal ataque causou um estrago e tanto e o resultado foi o que verificou-se a seguir, com a criação de uma paradigma infame a ditar a norma para que essa escola estética passasse a ser odiada pelas gerações posteriores, sem questionamentos. Por sorte, nem toda a boiada aceitou a regra imposta e alguns poucos abnegados resistentes continuaram a respeitar e admirar tal vertente e assim, graças à resistência heroica de verdadeiros maquis, o gênero sobreviveu, ainda que a habitar o mundo underground, para manter a chama acesa, mesmo que sob uma proporção ínfima. Por conta de tal persistência, eis que jovens (que em tese nem deveriam saber o que representou tal estética oriunda de décadas atrás), surgem no panorama artístico, espalhados pelo mundo a montar bandas, fomentar cena e reviver o mais puro Art-Rock. E claro, dentro do corolário do Rock Progressivo, ou seja, a respeitar suas mais belas tradições a versar pela sofisticação musical sob inúmeros aspectos. Por exemplo, o apreço inerente pela música erudita, e à Folk music de raiz europeia, os dois pilares da alma mater do estilo, além da extrema preocupação em caprichar nos arranjos individuais de cada instrumentista e da banda como um todo, fora o esmero na produção dos timbres, na respectiva resolução do áudio, no produto final. Um típico fã de Rock progressivo não presta atenção apenas na melodia cantada como uma canção pop qualquer, mas vai fundo na sua prospecção por todos os detalhes e vibra com cada elemento dentro da obra de um artista. Certamente, por ser um gênero onde a sofisticação musical é uma marca registrada, o apuro do artista é automático na elaboração de sua obra, o que faz desse estilo, algo muito especial, sem nenhum demérito a outras escolas dentro do Rock, mas a deixar claro, para tocar Rock Progressivo, é preciso ter embasamento técnico, teórico e conhecimento de áudio para mediante tal carga de bagagem superior, poder pleitear a atenção dos exigentes fãs desse estilo. Ou seja, isso explica muita coisa ocorrida muitos anos atrás, como por exemplo a ação da parte dos marqueteiros inescrupulosos que apostaram em slogans infames como : “I Hate Pink Floyd”... pois avacalhar o estilo foi mais fácil do que estudar por anos a fio para fazer algo decente, mas enfim, não dá para voltar em 1977, infelizmente, para mudar o que aconteceu ali...
O importante é que apesar do vilipêndio massacrante, o gênero mostra-se vivo em pleno 2018, e dessa forma, festivais de Rock Progressivo multiplicam-se pelo Brasil e diversos países, a apresentar uma gama enorme com bandas jovens, além de até dar margem a revitalizar bandas clássicas dos anos setenta e assim, hoje eu tenho o prazer de comentar sobre o trabalho de uma banda carioca moderna, chamada, “Arcpelago”, que mergulhou fundo na sonoridade clássica do Rock Progressivo setentista e lançou o CD “Simbiose”, com muitos méritos.

Sob múltiplas e ótimas influências de artistas clássicos dessa escola, o quarteto apresenta um som coeso, muito bem engendrado harmônica; rítmica e melódicamente, além de mostrar inspiração nas composições; um trabalho muito bom nos arranjos e um áudio excepcional, com valorização total de timbres vintage, um verdadeiro oásis para os apreciadores dessa escola sofisticada e exigente por natureza. Em “Simbiose”, o Arcpelago apresenta seis canções muito interessantes, algumas inclusive com longa metragem, uma marca registrada do Rock Progressivo tradicional, isto é, com o claro uso do recurso das suítes, típico elemento herdado da música erudita, onde a construção de uma peça complexa é permeada por diversas partes, mas a comunicar-se entre si e a manter um elo primordial como ponto de referência. E até faixas bem curtas, bem próximas da Folk Music.

  O baixista, Jorge Carvalho, em ação. Foto de Lívia Botelho

O álbum abre com “Sopro Vital”, sob início a insinuar-se sinfônico. Mas rapidamente entra em climas mais amenos onde o timbre do órgão Hammond, sob ação rápida da caixa Leslie, logo demarca onde estamos a pisar, isto é, sob o porto seguro do Prog Rock clássico. Adorei a base da guitarra, com muita energia e os detalhes com outros teclados são muito inspiradores. O timbre do baixo é absolutamente matador. Um Rickenbacker, modelo 4001, nas mãos de um baixista de alto quilate (Jorge Carvalho) e sob a preocupação em timbrar como antigamente, faz toda a diferença. Lembrou-me o trabalho de diversas bandas europeias setentistas incríveis que eu tenho certeza que os rapazes também gostam, mas não vou enumerá-las aqui, pois a minha idiossincrasia não importa neste momento e o que interessa-me neste caso é enaltecer a sonoridade do Arcpelago. Gostei muito do solo fantasmagórico do Mini Moog (o ótimo Ronaldo Rodrigues é o piloto das teclas nessa banda) e o de guitarra, belíssimo, ao final da canção (Eduardo Marcolino é o guitarrista neste disco, mas nos dias atuais a guitarra da banda é comandada por Diogo Aratanha), em momento de desdobrada rítmica, providencial pela beleza. Ótimo o trabalho do baterista (Renato Navega), com técnica e muita criatividade em seus desenhos rítmicos e muito bom gosto nas sutilezas empreendidas sobre as campanas dos pratos. A parte cantada é pequena, mas muito bonita a evocar quase uma inspiração sutil no canto gregoriano. A letra é bem típica das preocupações do letrista Progger padrão, ou seja, busca a reflexão existencial mais profunda, a destoar completamente do horror popularesco que ouve-se através da mídia mainstream da atualidade, portanto, como é bom saber que tem gente inteligente ainda, neste planeta.

 O baterista, Renato Navega, em destaque. Foto : Carlos Vaz

"Distância entre um Dia e Outro” começa com um piano elétrico muito bem pontuado e um baixo violento, no uso e abuso de distorção, versado nas mais belas tradições de baixistas como : Greg Lake e John Wetton. A base da guitarra é pesada, dissonante e muito instigante a lembrar claramente o King Crimson em seus melhores dias na década de setenta. O baterista dá um show, não só pelas suas viradas técnicas a buscar elementos jazzísticos, mas também na condução, com uma caixa seca e um trabalho brilhante no chimbau e pratos de condução, ou seja, é óbvio que Bill Brufford influenciou-o bastante, que maravilha.

O guitarrista, Eduardo Marcolino, em destaque.
 
A terceira faixa, “Ebulição dos Tempos” começa com um riff forte, auxiliado por acentos marcantes. Gostei bastante do solo de guitarra, com timbre encorpado e a bela melodia proposta pelo Mini Moog. E mais uma vez a linha de baixo e bateria mostrou virtuosismo e uma sincronicidade perfeita. Sobre a letra, busca-se novamente o tom da seriedade como seu norte. Gostei da frase :

“Almas vazias choram a Liberdade / Lágrimas aflitas banham a ocisão / E afogam entre as vistas a regeneração”

Cidade Solar” é outra canção instrumental. A levada inicial do baixo, sob um típico Riff de Hard-Rock setentista, trabalha com tônica e oitava como base primordial e por si só, já agradou-me muitíssimo, mas vou além, pois preciso observar que o timbre espetacular, impressiona. Tem um estalo médio agudo que eu particularmente aprecio muito e quando o Jorge informou-me que nesta faixa usou um baixo Fender, modelo Mustang, fiquei muito impressionado com o resultado, visto que a grosso modo parecia o timbre mais agressivo do Fender, modelo Precision. O trabalho dos sintetizadores é mais uma vez muito bom. Ronaldo é um grande tecladista, piloto de tecladeiras setentistas, com maestria. O arranjo da guitarra está igualmente excelente, tanto base, quanto solo.

Tecladista e vocalista, Ronaldo Rodrigues em ação. Foto : Lívia Botelho
 
Universos Paralelos” é uma faixa curta, com delicioso sabor Folk Rock. Lembra muito o trabalho de bandas europeias marcantes da década de setenta, mas também de brasileiras similares. É belíssimo o violão riscado e a melodia central conduzida pela guitarra. E o trabalho do Mellotron é emocionante. Só quem viveu a década de setenta com intensidade sabe o quanto o timbre desse instrumento é marcante ao extremo. Difícil achar tal teclado disponível hoje em dia e acredito que o Ronaldo usou um simulador, mas o timbre ficou muito fidedigno, uma beleza.

A formação do Arcpelago, que gravou o CD Simbiose, com o guitarrista, Eduardo Marcolino (canto inferior à direita).

A última faixa do álbum, “Dentro de Si”, lembra muito o trabalho de bandas progressivas brasileiras e setentistas. Mais uma vez o trabalho do baixista, Jorge Carvalho, impressiona pela sua técnica e criatividade, além do timbre impressionante. Novamente a pilotar um Rickenbacker, desta feita no uso de um modelo 4003, o som do baixo é um massacre sonoro de tão bonito pelo timbre e corpo, robusto como ele só. Em alguns momentos onde sobram notas, a ressonância do “sustain” que ele deixa é incrível, mesmo. Gostei muito dos solos; o de Mini-Moog, a base com órgão Hammond, além de mais uma vez fazer uso de piano elétrico em alguns detalhes e um solo de guitarra muito melódico, a la David Gilmour. A letra da canção mais uma vez investiu no humanismo reflexivo, sob introspecção analítica, algo muito incomum nos dias atuais, ainda bem...

Sobre a capa do álbum, a ilustração é simples em seus traços a mostrar uma arte subjetiva. Sugere a presença dos quatro componentes da banda,unidos em uma espécie de mônada, ou seja, algo bem sutil e tudo sob cores leves, em tom pastel. Toda a concepção do design gráfico da capa e encarte, foi obra de Fernanda Pio. Com fotos da banda, individuais e coletiva, por Patrícia Soransso e Vítor Granja. O álbum foi gravado entre dezembro de 2014 e setembro de 2015. Gravação e mixagem sob a responsabilidade de Eduardo Magliano e masterização por Pedro Garcia.

A destacar-se o press-release no encarte, assinado pelo histórico jornalista cultural, Joel Macedo, membro da equipe original da Rolling Stone Brasileira, no início dos anos setenta e sedimentado escritor e tradutor de livros internacionais.
Luiz Domingues

Espero sinceramente que este sea sólo el comienzo de una larga carrera. Cualquier persona sabe lo difícil que es mantener una banda de ese nivel en los días actuales. Ya estamos cansados de ver bandas de todas partes del mundo lanzar discos maravillosos, muy bien recibido por el público para luego desaparecer. Espero que con el Arcpelago sea diferente.

Más información de la banda, aquí: http://www.progressiverockbr.com/monthjunearcpelago2016.html

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Lista de Temas:
01) Sopro Vital
02) Distância Entre Um Dia E Outro
03) Ebulição dos Tempos
04) Cidade Solar
05) Universos Paralelos
06) Dentro De Si

Alineación:
- Ronaldo Rodrigues / keyboards, vocals
- Renato Navega / drums
- Jorge Carvalho / bass
- Eduardo Marcolino / guitar





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