Aclaración...

Este espacio se reserva el derecho de publicar sobre cualquier tema que parezca interesante a su staff, no solamente referidos a la cuestión musical sino también a lo político y social.
Si no estás de acuerdo con lo expresado podrás dejar tu comentario siempre que no sea ofensivo, discriminador o violento...

Y no te confundas, no nos interesa la piratería, lo nuestro es simplemente desobediencia civil y resistencia cultural a favor del libre acceso al conocimiento (nuestra música es, entre otras tantas cosas, conocimiento).

martes, 17 de mayo de 2016

Fernando Samalea - Padre Ritual (1999)


Tony Levin, Fernando Kabusacki, Ramiro Musotto, Miguel García (el hijo de Charly), María Gabriela Epumer y más, reunidos en éste disco de Fernando Samalea, su primer disco solista que nos comparte nuestro ya querido Pedro Rock, el primero de varios de los discos de Samalea, y atención porque hay algunos de los discos que ya pidieron por el chat.

Artista: Fernando Samalea
Álbum: Padre - Ritual
Año: 1999
Género: Avant rock / Tango experimental / Jazz Fusión
Nacionalidad: Argentina


Lista de Temas:
01. Xavante
02. Plaza de Mayo - Primera Junta
03. Aviso de eternidad
04. Peñófilos ayer
05. Matriuskas
06. Recaudos (físicos, policiales)
07. El laúd de jade
08. Damas chinas
09. Biombos de Oriente
10. Unitarios o federales
11. Diez veces la salida del sol
12. Urucum
13. Padre - Ritual

Alineación:
- Fernando Samalea / bandoneón, glockenspiel, sintetizador, batería, percusión y programación.
- Tony Levin / bajo & contrabajo eléctrico.
- Miguel García / piano Rhodex, sintetizador & programación.
- Fernando Kabusacki / guitarra eléctrica sintetizada.
- María Gabriela Epumer / guitarra eléctrica, e-bow.
Ramiro Musotto / berimbau.
Natalia Méndez: recitado.
Nuria Martínez: tarka, quena & charango.
Zhang Daming: recitado.




Fernando Samalea está a cargo del bandoneón, el glockenspiel, sintetizador, batería y percusión; el eterno Tony Levin en el bajo; Fernando Kabusacki y María Gabriela Epumer en guitarras eléctricas-sintetizadas y procesadores; Miguel García -el hijo de Charly- del piano Rhodex y sintetizadores, más la colaboración del gran Ramiro Musotto en berimbau. Las canciones cobran vida propia, la atmósfera de los temas crean una especie de performance de banda sonora. Samalea se mantiene atento en todas las direcciones musicales. Lector voraz y amante del cine de Leonardo Favio, se acercó al tango cuando el rock colmó sus expectativas. En los años 80 tocó en Clap, para luego dar el salto: Charly García. En los tempranos años 90 participó de Illya Kuryaki, de la Montecarlo Jazz Ensamble y colaboraciones con propuestas tan disímiles como Los Gauchos Alemanes, A Tirador Láser, Bel. Mondo y ofertas varias.
Ahora, su eclepticismo, talento, vanguardismo y audacia musical recorrerán el blog cabezón porque traeremos varios de sus discos solista en otra de las grandes sagas de nuestro espacio, y todo gracias a Pedro Rock.

No agota nuestra capacidad de asombro Fernando Samalea. Luego de su opera prima “El Jardín Suspendido” ahora nos sorprende gratamente con su nueva obra conceptual, basada en el cuento que acompaña la lujosa edición del CD en un libro interno, del mismo Samalea.
Y este relato, de casi indispensable lectura simultanea al desarrollo de la obra para su cabal interpretación, es tan brillante y conmovedor como su correlato musical.
Basado en la historia de un anarquista argentino de la década del treinta, que desgrana sus vivencias (cualquier parecido a la realidad actual es pura veracidad histórica y desatinos de medio siglo de gobiernos, para desgracia) en esa Argentina de principios de siglo, rigurosamente ambientado, su posterior viaje obligado en busca de su pasado a Perú y finalmente su destierro voluntario a la selva del Mato Grosso para convivir con la tribu indígena Xavante.
La expresión de éste cuento en la música es absoluta, lograda con aires de tango, delicada líneas con indiscutible aroma urbano, melancólicos bandoneones ejecutados por Samalea pletóricos de expresividad y belleza, que van transportándonos, llevándonos luego a Perú con climas del altiplano hasta las trazas aborígenes, realizadas con percusiones y ritmos tribales, en una lograda parábola descriptiva de la historia que se cuenta.
Acompañan a Samalea que ejecuta bandoneón, batería, percusiones y teclado; Miguel García en teclados, Fernando Kabusacki en guitarras, Natalia Méndez en coros, María Gabriela Epumer en guitarra, Ramiro Musotto en berimbau y loop, Nuria Martínez en quena, charango y percusiones, Zhang Daming en recitados, y la prestigiosa presencia del señor Tony Levin en bajo.
Padre Ritual es pues una concepción redonda, plagada de original talento, melancolía y belleza, que solo requiere de sensibilidad para su total disfrute. Se recomienda intentarlo.
Gustavo Bolasini

No me voy a detener demasiado en cada disco, tenemos mucha tarea pendiente y cosas para disfrutar...

A Fernando Samalea lo obsesionaba cierto libro en la adolescencia. El relato de un matrimonio que viajaba al Matto Grosso, convivía un año con los xavantes y sobrevivía a la experiencia. De hecho, los Fabré eran los primeros blancos en regresar de allí con vida. “Fui especialmente a Montevideo a intentar conocerlos, estaba muy obsesionado”, recuerda Samalea en charla con el No. “Y parte de mi inquietud por escribir cuentos tiene que ver con recuperar esa época que quedó postergada por toda la vida de rock que llevé entre los 20 y los 30 años. Ahora es el momento de aunar todas las inquietudes que tengo: escribir y componer música instrumental.”
El año pasado ya había publicado El Jardín Suspendido, un álbum acompañado de un relato fantástico que grabó en trío con Miguel García (teclados) y Fernando Kabusacki (guitarras). Ahora, con la misma formación, Samalea concibió su segunda aventura: Padre Ritual, otro álbum y otro cuento. Que, en conjunto, son toda una demostración de eclecticismo. Con trece temas instrumentales que suenan a mezcla espontánea de tango, percusiones tribales y drum’n’bass. El relato empieza en la Buenos Aires de los años treinta, con la dictadura militar de Uriburu, la lucha de los jóvenes anarquistas y el fusilamiento del líder ácrata Severino Di Giovanni. En primera persona, Julio Solar narra su escape en motocicleta por Sudamérica, su escala en una Lima llena de fumaderos de opio y revelaciones, y una búsqueda que lo lleva hasta las selvas vírgenes del Matto Grosso. “El camino inverso a las imposiciones sociales”, le gusta decir a Samalea, que tardó casi un año en terminar este disco grabado en Buenos Aires, Río de Janeiro y Woodstock, con las colaboraciones de Natalia Méndez, María Gabriela Epumer, Ramiro Musotto, Nuria Martínez, Zhang Daming y Tony Levin.
Con toda su parte más “laboral” que también lo tiene ocupado (Bel Mondo, el sexteto de tangos de Melingo, A Tirador Láser, los Gauchos Alemanes, la grabación de un nuevo disco de Joaquín Sabina), Samalea piensa en voz alta: “El disco acaba de salir y yo ya estoy con mi cuaderno y mis grabaciones, pensando en el tercer disco-cuento que voy a sacar a principios del 2000”.
Pablo Plotkin

Fernando Samalea logró abarcar en un mismo proyecto sus inquietudes artísticas: la literatura y la música. Así surgieron sus originales discocuentos: un cd que acompaña a un libro, o un libro que acompaña a un cd; dos maneras distintas y complementarias de contar la misma historia. El primer discocuento de Samalea se llamó El jardín suspendido; el segundo, que acaba de aparecer, es Padre ritual. Ya hay un tercero en camino.
"Escribo desde la adolescencia", confiesa Samalea, un día antes de viajar a Madrid para tocar la batería y el bandoneón en el futuro disco de Joaquín Sabina. "Además de la música, fue lo único que hice en mi vida. Llegó un momento en el que surgió el deseo de mostrar lo que escribía: primero tuve la idea de publicar cuentos, pero luego pensé que lo mejor era aunar las historias y la música en un mismo proyecto. Por eso decidí componer la banda sonora de la película imaginaria que expresa el cuento."
Como baterista de rock, Samalea ha recorrido un largo y prestigioso camino. Protagonista de la década del 80 a través de su participación en Clap, Fricción y la banda de Charly García; y de la década del 90 a partir de su trabajo con los Illya Kuryaki, A-Tirador Láser y Bel Mondo, ahora se propone "avanzar para que se concrete aquéllo en lo que creo". El primer paso en este sentido fue el proyecto de la Montecarlo Jazz Ensamble: denominémoslo acid jazz argentino, para poder encasillarlo en algún lado. Luego siguió su banda experimental, Hal 9000; ahora llegan los discocuentos. "Estoy tratando de mostrar mi mundo personal, luego de haberme dado cuenta de que tenía algo para decir. No tengo ningún tipo de presión. Grabo lo que quiero grabar –gracias a la generosidad de amigos que me prestan estudios–, edito lo que quiero editar –gracias a una serie de personas que confían en mí–, cuento la historia que quiero contar, y eso es muy valioso para mí. Ya estoy preparando un tercer discocuento para editar a principios del año 2000."
La tapa de Padre ritual disparó la historia y la música. Es una foto vieja, en blanco y negro. El chico de la tapa es el padre de Fernando; el padre del chico, su abuelo. El tema, según su autor, es "el deseo de encontrar los orígenes, y la idea de que lo que parece definitivo, de pronto, puede modificarse".
La historia está compuesta por trece capítulos, "cada uno de los cuales está conectado con uno de los temas, a modo de banda sonora imaginaria de esa lectura". Se sitúa en la década del 30 y es el relato de las peripecias de un adolescente, Julio Solar, "que, sublevado contra las injusticias de su época, participa en grupos ácratas vinculados con Severino di Giovanni. Mientras huye en una motocicleta, busca a su tío, un ex acróbata y cultor del «Globo de la Muerte», que vive en Lima. Termina conviviendo con los indios xavantes en el Mato Grosso y adaptándose a sus costumbres. Es decir, arranca con su preocupación por los conflictos sociales y termina viajando hacia adentro".
La "banda de sonido" de Padre ritual combina programaciones computadorizadas, de instrumentos usuales en la música popular –piano, guitarras eléctricas, bajos, sintetizadores, batería–, con instrumentos del Altiplano –quenas, tarkas, caja, charango– y con un bandoneón, un berimbau y otros instrumentos de lo más exóticos: "Usé un glockenspiel, que es un vibráfono pequeño –explica Samalea–, un balafón, percusiones egipcias o marroquíes, gongs, crótalos... Siempre estoy atento a incorporar nuevos sonidos. Y esta combinación, sumada a la tecnología de estos tiempos, genera la música que a mí me gusta en este momento".
Samalea relaciona este eclecticismo sonoro con su concepto de la música, del pasado y de lo que vendrá. "Trato de estar atento a las nuevas tendencias. Estoy informado sobre la evolución del tecno europeo y a la vez amo el tango y los sonidos de las décadas del 20, el 30 y el 40. Soy tan sentimental con el pasado como con el futuro. Mi curiosidad por el futuro es, en cierto modo, melancólica (risas)."
Entre los invitados que participan en el disco aparecen Tony Levin, el calvo y genial bajista de King Crimson, de Peter Gabriel y de muchos otros. "Lo conocí cuando los músicos de King Crimson fueron a ver la presentación de La hija de la lágrima. Tiempo después, le envié a Tony el disco de Hal 9000; él me mandó una respuesta muy estimulante y yo le agradecí. Y así creció la cosa, hasta que con total naturalidad le pregunté si querría participar en una grabación mía. Me dijo que sí. Quizás ayudó mucho el hecho de que hubiera un bandoneón, que es muy novedoso para él." Fernando quiere cerrar el año cumpliendo un sueño del pibe: "Un show en diciembre, en el teatro Maipo, en el que Tony Levin se presente como solista, yo toque con el trío (que completan el guitarrista Fernando Kabusacki y Miguel García, a la sazón hijo de Charly), y que en el final hagamos algo conjunto. No quiero que sea solamente un recital, sino que el show esté acompañado por una muestra de fotos y que Levin, a su vez, pueda presentar su libro de anécdotas de viajes. Soy bastante insistente en mis deseos, así que es muy probable que podamos hacerlo".
Daniel Riera

Que yo sepa, el disco está descatalogado, así que ahora lo tendrán disponible en nuestro espacio. Ojo que esto recién empieza. Búsquenlo en la Biblioteca Sonora, si no saben donde está, perguntar no cuesta nada...



2 comentarios:

  1. Hola, cómo andan? Excelente el trabajo que están realizando. Una consulta, cómo hago para poder descargar el disco? Muchísimas gracias por la música.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Anónimo. Para encontrar lo que no está visible, tenés que ir a la Biblioteca Sonora Cabezona, pero la misma se encuentra dentro de una lista de correo a la que te tenés que suscribir. Para eso, acá tenés una guía, y si tenés algún problema me mandás un mail:

      https://cabezademoog.blogspot.com.ar/p/por-si-algun-dia-no-estamos-aca.html

      Mi mail, en todo caso, es mo.381.u5.8 arroba gmail.com

      Eliminar




Lo más visitado...

Lo más visitado en el mes

Lo más visitado esta semana