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jueves, 15 de junio de 2017

La Discapacidad de los Poderosos: Historias de Crueldad


En la amañada y bestial mirada de Macri, hasta los discapacitados son mafiosos que no paran de cobrar subsidios indebidos. Desde su asunción como presidente, 170 mil ciudadanos perdieron el derecho a recibir un ingreso con miles de excusas pero nada de corazón. Gracias a un decreto heredado del menemismo, suspendieron el mísero beneficio con el argumento de revisar el padrón, con la intención de reducir el déficit y con el objetivo de denostar al kirchnerismo durante la campaña.


Desde 2003 hasta 2015 los titulares de pensiones crecieron de 350 mil a 1,6 millones gracias a la aplicación flexible del decreto de 1997, que exige un nivel de discapacidad del 76 por ciento, que no tengan aportes previsionales y no posean ingresos para su subsistencia. Para los que usurparon con malas artes el honor de gobernar el país, los que tienen de sobra y no paran de profundizar la desigualdad, los que no saben qué es padecer una necesidad, un discapacitado debe estar en la miseria para recibir el amparo del Estado.



Y si te quitaron la pensión por discapacidad, como a Yanina, contactate con ACIJ (Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia): 43812371 info@acij.org.ar - http://acij.org.ar



La Discapacidad de los Poderosos
Cuando hablamos de “discapacidad”, generalmente la entendemos como la limitación de alguna función física, mental, intelectual o sensorial, que afecta a un individuo en su relación con el resto de la sociedad. Cuando decimos “incapacidad”, manifestamos la falta absoluta de esas capacidades o funciones.
No se ve, en esas definiciones, una posible carencia fundamental. Una disminución o inexistencia que puede provocar tanto daño, o más, que toda otra discapacidad o incapacidad, pero no a la persona que la manifiesta, sino a quienes dependen de ella. Es la que remite al alma, esa palabra que simboliza, en general, el principio que cimienta nuestra condición de mejores seres humanos.
Esa incapacidad espiritual se manifiesta a medida que las personas se alejan de los más básicos principios que debieran regir la convivencia en una sociedad. Se transforma en la manifestación más clara de un conjunto de desvalorizaciones hacia sus congéneres por parte de estos ineptos sociales que, lejos de provocar sentimientos de tristeza o dolor por ellos, se traduce en enconos o resentimientos que sus actitudes y acciones provocan en el resto de la sociedad.
Estos personajes, cuando ocupan poderes administrativos dentro del Estado, se asumen también como superiores al resto de los ciudadanos, que estarán ahora dependiendo de sus decisiones desalmadas y, por consecuencia, perversas. Tampoco resulta casual que, en la abrumadora mayoría de los casos, a medida que aumenta el poder económico de los individuos por sobre los demás, se acentúa la perdida de esa capacidad humana básica del alma.
Así estamos ahora, en manos de esos individuos incapacitados de almas, pero sagaces constructores de paradigmas, tan falsos como efectivos generadores de discapacidades espirituales en las masas, convencidas a fuerza de tramposos mensajes de otros desalmados asociados, que son quienes comandan los medios de comunicación.
El cóctel repugnante de pobreza y decadencia social está servido. La runfla de mafiosos empoderados por sus propias víctimas, asumen la quita de derechos como necesidad imprescindible para sus desalmados propósitos de acumulación de fortunas y poder. Arrastradas hacia la miseria por estos perversos sin esencia humana, millones de personas, sin importar sus capacidades físicas o intelectuales, sin embargo, tarde o temprano descubrirán que son invencibles cuando asuman el poder que les da la capacidad que sus enemigos no tienen: el alma.
Roberto Marra

Desde su mirada patronal de la vida, las políticas del Felino Macri tratan de reforzar los prejuicios y despertar los peores sentimientos de sus oyentes: el despedido debe estar feliz por contribuir a la causa del crecimiento nacional; el jubilado que ya no recibe medicamentos gratis deberá verse como un héroe tardío por renunciar a los derroches que ocasiona su salud; el ama de casa deberá estar agradecida por el desafío de preparar la misma cantidad de comida con menos de la mitad de los ingredientes. El que no se sume al grupo de los Ajustados Felices será agraviado, insultado, calumniado por todos los medios posibles.


Del catálogo de episodios penosos protagonizados por el Felino Macri, el de esta semana contiene todos los condimentos para encabezar el podio. Ante embajadores que esperaban presenciar la protocolar asunción del nuevo canciller Jorge Faurie, el Ingeniero desplegó una de las partes más oscuras de su pensamiento. Si algunos aún tenían dudas sobre si los trabajadores estarán en la mira de la pulsión ajustadora de los amarillos, Macri se encargó de aniquilarlas. Y con la suspensión de las pensiones graciables a los discapacitados, deja al desnudo la poca sensibilidad del país con que sueña. Mientras el Periodismo Blanco derrama sus más histriónicas lágrimas por Ernestina Herrera, los emisarios del FMI revisan nuestras intimidades en busca de un derecho a recortar y los agrogarcas, no conformes con los beneficios que han obtenido con el cambio, se sientan sobre sus gusanos blancos ahítos de soja para forzar una nueva devaluación.

El propio Felino Macri arremete contra Recalde, acusándolo de manejar la "mafia de los juicios laborales", como telón de fondo para propiciar el traspaso del fuero laboral nacional a la CABA, donde podrá poner y sacar los jueces a gusto y piacere. Esta brabuconada del Felino es la respuesta directa a ésta nota del propio Recalde en Cash del domingo, donde denuncia punto por punto el programa anti obrero y anti sindical del gobierno, si logra triunfar en octubre. Paritarias con techo, por productividad y "metas de inflación", nula inversión en prevención de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales y clausura de la posibilidad de reclamar indemnizaciones en la justicia, salarios a la baja, precarización, cercenamiento del derecho de huelga, persecución al sindicalismo que no se doblegue: esa es la médula del programa de gobierno, y eso es todo lo que está en riesgo de ocurrir si estos hijos de puta ganan las elecciones.
Y lo que es peor es que suponen que al menos parte de las propias víctimas se anudarán la soga al cuello voluntariamente, cuando vayan a las urnas. Después de todo, muchos ya lo hicieron una vez. Después de todo, nuestra historia muestra que ello ya ha pasado, y por lo tanto estos garcas podrían salir victoriosos votados por los mismos a quienes está perjudicando.

Tanto en 1995 como en 1999, las ideas neoliberales arribaron al poder en comicios libres, universales y transparentes. No necesitaron de botas, ni de fraudes, ni de proscripciones. Para el caso de la reelección de Menem todo el arsenal mediático, dogmático y pragmático del neoliberalismo estaba en curso, incluso el tendal social de cuerpos mutilados era bastante visible. La situación era distinta a la de 1989 debido a que en esta oportunidad no podía ni era necesario ocultar sus políticas excluyentes. La sociedad, mayoritariamente, sentía gran empatía con ese formato sangriento (24% de pobreza promedio), a tal punto que en 1999 la progresista Alianza obtiene un resonante triunfo para el campo de esas ideas con un discurso económico continuista, pero asegurando prolijidad. Como vemos el neoliberalismo supo llegar al poder de manera contundente y por los votos, en algún caso hasta premiado por sus “caníbales éxitos”. En consecuencia no debemos confiar en que la sociedad observe o sienta el presente a través de ojos de indignación. No ocurrió durante los noventa, puede no volver a ocurrir.
En el año 2003 todavía corrían por las calles del país la sangre de los 39 muertos que cayeron cuando la represión de la salida neoliberal y su correspondiente descontrol ante las urgencias de las masas. El corralito y el corralón aún tenían vigencia, al igual que el trueque, proliferaban los comedores, la situación de calle crecía de manera exponencial, estábamos en pleno default y una decena de cuasimonedas le limaban al poseedor un 20% cada vez que iba a un comercio a por consumo de sus básicas necesidades. 20 millones de argentinos (57.5%) eran pobres de los cuales 9 millones y medio eran indigentes, la inflación era del 41% anual y la desocupación superaba el 20%. Aún así y en el marco de ese panorama las ideas neoliberales triunfan holgadamente en los comicios de ese año.
En aquel entonces, las dos vertientes de la idea neoliberal (Menem con un 24.45%, Lopez Murphy alcanza un 16.37% y Carrió un 14.05%) lograron en conjunto, en su momento de mayor descrédito neoliberal, en medio de el desastre de un país destrozado por su política, más del 50% de adhesión. Un piso nada desdeñable para un concepto económico en retirada y sin retorno, casi un fundamentalismo del cual sospecho las corporaciones tomaron debida nota.
Habida cuenta de lo expresado, el adversario, ya en el 2003, y a pesar de sus vicios, dislates y criminalidad contaba con más vida electoral de la que muchos suponen. a partir de entonces, el esquema de las corporaciones fue unificar sus intereses y crear un monstruo. No un adversario ideológico al cual se lo pueda vencer democráticamente, sino algo peor, un colectivo demoníaco, configuró líderes de opinión y sumó a sus filas poderes concretos, el poder mediático en alianza con el partido judicial se unieron para trabajar en conjunto a favor de un gobierno títere (sea cual sea) a favor de los poderes concentrados. El gobierno terminó siendo el de Corporación Cambiemos. Un gobierno que hoy habla de errores, no de la corrupción endémica que tiene en modelo imperante, habla de tarifazos, salarios a la baja, endeudamiento, subsidios a los sojeros, la devaluación de las ART, estanflación, transferencia de recursos a los sectores más concentrados y una tendencia constante que camina hacia una hiperprecarización laboral extrema. Las noches liberales son extensas, consumen vidas y no entienden de latitudes, las traiciones tampoco...



Si esta crueldad continúa será por la propia crueldad del pueblo, que votará a favor de su propio suicidio, como ya sucedió con Menem. Veremos de qué estamos hechos en las próximas elecciones, si les damos el visto bueno a los Amarillos les estaremos firmando un cheque en blanco para que nos hagan papilla.
Ya lo dice el dice el dicho: "la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer" ¿le seguiremos dando de comer al cruel chancho amarillo?




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